Verdades de cristal

Autor: cloycullen
Género: Drama
Fecha Creación: 19/07/2014
Fecha Actualización: 15/08/2019
Finalizado: NO
Votos: 2
Comentarios: 9
Visitas: 14043
Capítulos: 14

POV Edward

Todo el mundo era solo eso un planeta mas en la via lactea y la gente solo eran herramientas para herirte y lastimarte, jamas volveria a confiar en nadie. 

Isabella se fue y jamas regreso no me dio explicaciones, solo me dejo una estupida nota que a pesar del tiempo transcurrido aun la tengo conmigo como una maldita droga.

Me sabia esas lineas de memoria pero cada dia que pasaba, cada amanecer que cubria el cielo sin ella, me obligaba a leer la nota una vez mas para ver  si ahora lograba descubrir el transfondo de sus palabras

¿Que si las cosas habian cambiado? Si, todo cambio desde esa fatidica tarde en la que Isabella decicio dejarme 

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Capítulo 14: Capítulo 14.- El Enfrentamiento

La noche había transcurrido sin mayor relevancia, los chicos se quedaron en el cuarto haciendo bromas acerca de la poca ropa que llevaban encima mientras que Edward parecía estar en otro mundo, no lograba descubrir por qué, ¿acaso pretendía que solo fuéramos una aventura  vacacional? A pesar de que la respuesta me intrigaba de sobremanera para saber que podía esperar de todo esto, también sabía que sin importar que me ofreciera Edward lo tomaría, ya no podía seguir ignorando y aparentando que nada ocurría cuando él estaba cerca de mí, los chicos habían tendido una cobijas en el suelo para poder dormir ahí con sus respectivas parejas, cuando las niñas entre risas se quedaron dormidas en los brazos de sus amados novios, Edward permaneció inmóvil en la esquina de la cama en donde se había sentado desde el inicio, su silencio y distanciamiento me ponían los nervios de punta comencé a jugar con mis dedos tratando de tranquilizarme, la noticia de que terminaría con Jake empezaba a creer que no le agradaba en lo más mínimo

– Te daré una moneda por tus pensamientos- su voz suave me hizo levantar la vista hacia él, la preocupación impregnaba sus ojos y esa chispa juguetonamente coqueta que aparecía cuando me hablaba no estaba

– Edward, yo no…- guarde silencio y volví a bajar la mirada a mis manos, respire profundo y continúe con un hilo de voz casi inaudible – Esto no te compromete a nada ¿vale? Voy a terminar con Jake y no es por ti, y lo haría aun si no te hubiera conocido, aun si no me hubieras besado, aun si no hubiéramos tenido ese encuentro fortuito. Ya no Amo a Jake; y aunque me duele creo que es lo mejor para los dos, sé que es se va a encontrar a alguien con quien reír de las ironías de la vida, y que aprenderá a ver el mundo de diferente manera, y sé que ya es tiempo de descubrir nuevos horizontes sola, no será sencillo… lo quiero Edward y hemos vivido muchas cosas juntos; pero mi corazón lo ha robado alguien más, lamento si te incomodo con esto pero creo que tienes derecho a saberlo- sentí que se levantó de la cama de forma abrupta de la cama levante la mirada y vi que su cuerpo volvía a vibrar y sus manos estaban cerradas en puños

– Bueno el chico que tiene tu corazón es muy afortunado, que lastima que Jake no supo valorarte- ¿que acaso no me había escuchado decir que terminaría a Jake por que no era justo para él? Negué con la cabeza no sabiendo interpretar su respuesta dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la salida

– Eres incorregible Edward Cullen, además de un cabezota- se detuvo sosteniéndose del pomo de la puerta pude ver como los músculos de su espalda se contraían y se relajaban con su respiración se giró y en su mirada se podían vislumbrar muchas emociones me levante de la cama y camine hacia donde estaba él y le quite la mano del pomo de un manotazo abrí la puerta, me sentía frustrada ¿qué mierdas le pasaba?

 –Vete- dije lo más firme que pude Edward se mantuvo inmóvil como si sopesara una decisión camino de forma lenta y pausada hasta quedar en el lumbral de la puerta mirándome de forma fija – No te entiendo, hace unas horas me pediste ser mi amante y ahora estas tan… distante ¿Qué rayos te pasa?- las palabras salieron a borbotones de mi boca

-¡¿Qué, que rayos me pasa, enserio me vas a preguntar eso Isabella?!- Su voz estaba contenida y su tono rayaba en lo amenazante, se acercó a mí y tuve que alzar un poco la cabeza para poder mirarlo lo tenía tan cerca que su aroma me confundía y mareaba; su mirada desprendía un brillo que podía petrificar a cualquiera su respiración era pesada y sus labios estaban ligeramente entre abiertos lucían húmedos sentí como su mano roso ligeramente mi muñeca y comenzó a lucir hasta quedar a la altura de mi cintura, coloco su mano ahí, me estremecí ligeramente subí mi mirada hasta toparme con la de él la cual seguía igual de dura que hacía unos minutos

 -¿Qué pretendes con esto Edward?- mi voz sonó débil y exhausta, ya no quería luchar, ya no quería sentirme tan completa y a la vez tan vacía, Edward tiro de mí hasta pegarme por completo a su cuerpo

–Pretendo ganar tu corazón, aunque me hayas dicho que ya le pertenece a alguien más, James no es para ti niña, y no voy a permitir que seas de él jamás-

-Así que ¿solo es eso Edward, una estúpida competencia de universidad? ¿Eso es lo que significó para ti?- cerré mis ojos la sensación de sentirlo así, tan cerca de mí era completamente abrumador, sentí como roso sus labios con los míos y me arrastraba fuera de la habitación

–No Isabella no eres un juego, no eres una estúpida apuesta estudiantil- identifique que su tono de voz era más áspero –No quiero que te enamores de nadie- sus labios rosaron mi mandíbula y bajaron rosando mi cuello el cual mordió ligeramente, mi cuerpo empezó a reaccionar de forma involuntaria coloque mis manos en su espalda baja y comencé a subirlas rosando su espalda desnuda, sentí como se estremecía ante mi contacto y ahogaba un gruñido en mi cuello -Edward, creo que me enamore- sentí que su agarre en mi cintura se afianzo mientras que abandonaba mi cuello y volvía a mirarme se alejó de mí y camino hacia su habitación ingresando a ella sin decir nada, recargue mi cabeza en la pared sintiendo que mis pulmones ardían, trate de normalizar mi respiración, no podía quedarse esto así, camine de forma lenta hacia el cuarto de Edward estaba obscuro y casi no se lograba ver nada, entre despacio y cerré la puerta tras de mi

–Si ya estas enamorada ¿Qué buscas aquí conmigo?- su tono de voz era triste, monótono, desamparado; trate de acoplarme a la escasa luz y sentado a la orilla de la cama logre visualizarlo, sus codos estaban recargados en sus rodillas y sus manos estaban enredadas en su pelo sosteniendo su cabeza

–Edward, no soy de hule, y espero no haber recibido mal las señales, no sé cómo ni cuándo y sé que es demasiado rápido para decir que estoy enamorada, pero lo estoy…- llegue junto a él, no había cambiado de posición me acuclille para estar a su nivel tome sus manos para que me mirara –Me enamore de ti, y no sé si tu sientes lo mismo por mi o si estoy confundida y es solo atracción pero tus cambios de humor, tus acercamientos y tus alejamientos me hacen sentir y pensar cosas diferentes…- sentía mi corazón desbocado Edward tomo mi barbilla para levantar mi cara, en su rostro estaba estampada esa sonrisa ladina que tanto adoraba y sus ojos volvían a tener ese brillo juguetón –Creo que rompí la única regla que acabas de poner Edward, me enamore de ti-

-Bella- Puse un dedo en sus labios y lo hice callar –No, por favor no hables, no es necesario- me puse de pie y comencé a caminar hacia la puerta –Bella- Sentí sus manos enroscarse alrededor de mi cintura y su respiración en mi oído, poco a poco resbalo sus manos por mi vientre y metió una de sus manos entre mis bragas y comenzó a frotar mi clítoris mordió el lóbulo de mi oreja y se pegó por completo a mi espalda, sentí su erección en mi espalda baja de mi garganta escapo un gemido, lance mi cabeza hacia atrás recargándola en su pecho y comencé a frotarme contra la mano de Edward, sentía mi sangre arder y acumularse en mi vientre sentía que iba a explotar pero Edward se detuvo de forma abrupta –Bella se mía- me susurro en el oído y me giro hacia él, lo rodee por el cuello y lo atraje hacia mí, el beso era demandante, territorial, posesivo y no me importaba que fuera así yo también sentía la necesidad de marcarlo, sentía ganas de reclamarlo como mío, lo empecé a empujar hacia la cama hasta que topamos el borde de la misma, Edward se sentó  en la cama y coloco sus manos en mis caderas hundió su rostro en mi pecho sentía su aliento a través de mi ropa sentí sus manos que se deslizaron por debajo de mi blusa tocando mi cuerpo, su tacto era frio contra mi piel que en ese momento ardía ante su contacto poco a poco y con el avance de sus manos que no duraron ni un segundo me quito la blusa dejando mi cuerpo descubierto, tomo uno de mis pezones con su boca y succiono de forma suave haciéndome estremecer de placer, con cada caricia, con cada beso todo parecía encajar perfectamente en su lugar como si de la última pieza del rompecabezas se tratase, enrede mis manos en su cabello atrayéndole más hacia mí, deje caer mi cabeza hacia atrás dejando que mi cabello callera libre, sentí sus manos bajar por mis caderas y acariciar de forma casi imperceptible mis piernas hasta colocarse en mis corvas, jalo un poco de ellas para que cedieran haciendo que quedara a horcajadas sobre el –Eres Hermosa- sentí su aliento en mi cuello mientras que sentía su erección en mi centro solté un jadeo al sentirlo, comencé a restregar contra él, necesitaba sentirlo, tome su cara entre mis manos y por un momento desee que todo esto no fuera tan complicado, acomode uno de sus mechones rebeldes despejando su frente, sus ojos estaban obscuros por el deseo que hervía en nuestro interior a fuego lento, era inevitable esta situación, no tenía caso seguir luchando contra ello, sentí como sus manos se iban deslizando desde mi cadera hacia arriba subiendo mi blusa de dormir, levante los brazos dejando que el guiara y dictara el ritmo de la situación, saco mi blusa y la arrojo a la esquina de la habitación sacudí un poco la cabeza para que mi cabello cayera en mi espalda por completo mientras que Edward observaba con detenimiento mi pecho desnudo, sentí como su respiración se hacía pesada y su erección me indicaba que no le desagradaba lo que veía, lance mis manos a su cuello enredando mis manos en su cabello coloco una de sus brazos en mi espalda y con la otra la paso de forma lenta desde mi rodilla hasta mis pompas se levantó cargándome me puso en la cama y se acostó encima de mi lo vi cerrar los ojos y respirar profundo mientras con sus manos tomaba un poco de la sobrecama y la apretaba cerrando sus manos en puños pase mis manos por debajo de sus brazos y comencé a acariciarlo de forma suave desde la espalda baja hasta las paletas que estaban contraídas por la posición, quería atraer su atención, no quería que pensara que esto era un error abrió los ojos de golpe cuando de su garganta se emitía un suave gruñido -¿Qué me has hecho Bella?, ¿Sabes lo difícil que es para mí no tomarte en este momento como un completo animal? No tiene idea de todo lo que provocas en mi niña- sentí como arremetía contra mi cuerpo causando una esquita fricción sobre la tela que aún nos separaba -No sé en qué momento paso esto pero no quiero detenerlo pero no quiero lastimarte- -Sé que no lo harás Edward, confío en ti, hazme tuya, ¡Por favor! Hazme el amor- no podría lastimarme hiciera lo que hiciera, lo quería y aceptaría todo lo que quisiera ofrecerme –Mi niña- su mirada recorrió mi cuerpo semi desnudo y sus dedos se entretuvieron haciendo pequeños círculos alrededor de mi pezón, se agacho un poco hasta que logro meter mi pecho en su boca, comenzó a lamer y a succionar de forma suave alternando pequeños tirones, mientras que sus manos inquietas acariciaban y apretaban mis caderas poco a poco fue deslizando el short junto con mis pantis fuera de mi cuerpo, me sentí un poco expuesta cuando se alejó de mi cuerpo y quedo de pie observando mi cuerpo desnudo, paso su mirada por todo mi cuerpo sin prisas, sin pausas, me ruborice al darme cuenta que el aun llevaba los pantaloncillos de la pijama, Edward sonrió de lado y se quitó los pantaloncillos quedando desnudo, se me escapo un jadeo al contemplarlo en vivo y en directo, fantasear con este momento no me habría servido de nada, supera y por mucho mis más pecaminosas fantasías, Edward se agacho besando mis tobillos, dejando un rastro húmedo mientras que yo me removía inquieta por las sensaciones y comenzaban a escapar gemidos sin poder contenerlos, llego al interior de mi muslo y yo sentía que mi piel se erizaba con cada roce levanto un poco la cabeza para observarme y sonrió de forma abierta en su mirada se notaba satisfacción y una victoria indudable - ¿Cuánto tiempo tienes sin estar con un Hombre Bella?- Su pregunta me descoloco un poco, pero ni siquiera me dio tiempo para contestar ya que sentí su lengua muy cerca de mi entrada, gemí en respuesta arqueando mi espalda y levantándola un poco de la cama, -¿Cuánto tiempo mi niña?- lo escuche atraves de una nebulosa que no me permitía darle una respuesta coherente sentí su lengua en mi parte intima mientras que sus manos se aferraban a mis caderas no podría responderle esa pregunta, mi cuerpo ya no respondía a mis órdenes y actuaba por voluntad propia, estaba completamente perdida en las pequeñas ondas de placer que se emitían atraves de mi clítoris, sintiendo como cada uno de mis sentidos se ponían en alerta, poco a poco sentí como un remolido se formaba en mi vientre intentando liberarse coloque mis manos en su cabeza mientras con mis caderas buscaba un poco más de fricción estaba a punto de llagar jale del cabello a Edward solicitando que no parara, sus manos se clavaron en mis caderas y de pronto todo estallo fragmentándose en mil pedazos de color -¡Edward!- mis gemidos inundaban la habitación; Edward subió besando mi vientre, masajeo mi pecho y después se entretuvo un rato en ellos, mi cuerpo a pesar de haber experimentado la explosión más exquisita que hasta el momento había tenido en toda mi vida sexual, mi cuerpo se sentía ansioso, vibrante, mi cuerpo continuaba completamente excitado y dispuesto, ,mis sentido estaban a flor de piel subió a mi cuello, lo sujete de la espalda y enrede mis piernas en se cadera causando fricción con la posición escuche como un gemido salía de su boca, me balancee un poco hacia la derecha empujando su cuerpo contra la cama y quedando encima de él, rodio mi cuerpo con sus brazos y se sentó en la cama manteniéndome a horcajadas encima de el –Te deseo Bella- su voz ronca y cargada de deseo me hicieron estremecer me levante un poco colocando su miembro en mi entrada, coloco sus manos en mi cadera y me miro de forma penetrante, comencé a bajar mientras el controlaba el cómo lo hacía, conforme iba a adentrándose en mi vi como cerraba sus ojos, y lanzando su cabeza hacia atrás mientras que un gruñido gutural salía del fondo de su pecho –Mierda Bella- sonreí sintiéndome completamente poderosa, por saber que era por mí por quien estaba en ese estado, por saberme tan deseada, por comprender que mi necesidad de tenerlo era la suya, estábamos consumidos por el deseo, no existía tiempo, ni el mundo exterior; sentí como se estremecía dentro de mí y su agarre en mis caderas se hacía más intenso, escondió su cara en mi cuello mientras que haciendo un pequeño movimiento con sus manos me indica que podía empezar a moverme, obedecí su orden silenciosa y comencé a subir y bajar primero de forma lenta y poco a poco Edward comenzaba a marcar el ritmo, enrede mis manos en su cabello y lance mi cabeza hacia atrás, mientras que Edward alternaba sus besos y tiernos mordisqueos entre mi cuerpo y mis pechos mientras que nuestros gemidos se combinan inundando la habitación, sentía como mis terminaciones nerviosas estaban a punto de estallar, estaba a punto de correrme era algo inminente –Edward- -No Bella aun no estoy listo para ti, no quiero que te corras, no aun- hizo un movimiento rápido dejándome recostada en la cama y el quedo encima de mí, -ahora pequeña, sabrás lo que es la dulce agonía- Entro de golpe en mí y una oleada de place recorrió todo mi cuerpo haciéndome estremecer del mas esquicito placer que jamás había sentido -después de esta noche estarás marcada Bella- Salió de mí y volvió a entrar de una forma precisa, pero esta vez lo hizo de forma lenta y pausada me aferre a su espalda y rodee su cadera con mis piernas  empujándolo un poco más profundo Edward hizo un movimiento circular con su cadera haciendo que me arqueara hacia el -nadie podrá hacerte sentir lo que estas sintiendo en estos momentos Bella, nadie podrá tocarte como yo lo hago- mis gemidos comenzaban a ser ruidosos, y realmente no me importaba que me pudieran escuchar –No quiero que nadie más me toque Edward- gimió en respuesta aumentando su movimientos, -Por favor Edward, Por favor- -Mierda Bella eres tan estrecha, quiero disfrutarte un momento más, resiste- me sentía al borde, pero sin poder estallar, era una sensación abrumadora, nuestros gemidos y respiraciones entrecortadas eran bastante ruidosas, sentía como Edward salía y entraba de mí, aumentando y minorando el ritmo a su antojo, sus ojos estaban obscuros por el deseo, y pude ver una rendición silenciosa, la misma que yo sabía que mi mirada le transmitía los primeros rayos del sol pintaban el cielo coloreándolo de un tono rosado y violeta –Bella estas lista- asentí pegándome más a él, arañando su espalda con cada punzada de placer que recorría mi cuerpo tras sus arremetidas –Bella quiero que te vengas junto con migo- tras unas cuantas embestidas más sentí como su cuerpo empezaba a vibrar, ya no pude contenerme más y la burbuja que tenía en mi vientre exploto rasgando mi interior, fragmentando mi ser –¡Edward!- sentí que mordía mi lóbulo y después gemía mi nombre hasta que lo sentí correrse dentro de mí, callo encima de mi escondiendo su rostro en mi cuello, nuestras respiraciones eran agitadas, comencé a acariciar su cabello mientras que el hacía pequeños círculos en mi cadera, mientras aun permanecíamos unidos; mientras que el aún seguía dentro de mí, -Eres hermosa Bella, no entiendo como Jacob puede resistirse al exquisito placer de tocarte- me gire hacia la venta y el sol comenzaba a despuntar en el cielo, hoy llegaría Jacob y no sabría qué pasaría pero Edward tenía razón, estaba marcada por él, no podría permitir que alguien más me tocara, estaba segura nadie despertaría lo que despertó en mi Edward –¡No ya te dije que no puedes pasar!, ¿qué rayos haces aquí?- -hay querida claro está que hago aquí- -Te pido que no vinieras- -Y claramente le dije que no iría sin mí a ningún lado- Edward se alzó sobre mi cuerpo su mirada se clavó en la mía pero era impenetrable, no me trasmitía nada –Alice, quítate y déjame pasar- -No dejare que pases, primero hay que avisarle- -¿Avisarle?, no seas estúpida enana, tengo años durmiendo con el- Edward se levantó de la cama y se comenzó a vestir, ¿Qué rayos pasaba afuera? –Vístete Bella- su orden fue fría y distante, mi sangre se congelo dejándome paralizada en mi lugar, mi cuerpo olía a él, y no creía que las ultimas horas eran producto de mi imaginación fuera de la habitación se seguía escuchando gritos e insultos educados, por parte de Alice que trataba de impedir que la persona en cuestión llegara a la habitación –Bella- sentí como Edward se sentaba a mi lado y levantaba con su dedo índice mi mentón haciendo que mi mirada se cruzara con la de el –Por favor vístete, tenemos que salir- me beso un par de segundos de forma tierna recargo su frente en la mía y lo que me dijo me dejo demasiado inquieta –Por favor Bella quédate con migo- asentí de forma casi imperceptible y lo vi levantare de la cama y salir de la habitación me vestí de forma rápida para tratar de alcanzar a Edward y descubrir por qué tanto alboroto afuera –Ya te dije que no te dejare pasar a su habitación- -Alice ¡Quítate de una buena vez maldita sea! ¿Quién te crees para obstruirme el paso? ¿Acaso ya olvidaste quien soy?- -No creo que a Edward le agrade que estés aquí y mucho menos que entres a su habitación- -Hay cariño, lamento informarte que tus días de promiscuidad gay acaban de terminar, Edward regresara con migo a España, y claramente me encargare de sacarte de su vida Emmet- termine de vestirme y me encamine hacia la puerta de la habitación cuando una voz lúgubre resonó por la casa de forma autoritaria -¡Ya Basta Tanya! ¿Qué mierdas haces aquí?-

Capítulo 13: Tormenta

 
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