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Luego de un largo y muy relajante baño, venia la escogencia de la ropa que usaría hoy. Cualquier día no tendría problema con la ropa, pero hoy si y todo gracias a él. ahí estaba mi impotente y grande closet, con centenares de jeans, blusas, sweaters, short, faldas, abrigos, chaquetas y muchas cosas más, y no sabía que ponerme. Joder, desde chica mi mamá me enseño a combinar ropa, a escoger la mejor ropa para la ocasión, pero ahora mismo no sabía que ponerme. Quería lucir, por alguna razón, linda para Carlos. Tenía ganas de ponerme una falda, pero el clima no lo permitía. Un short, el clima no lo permitía. Un mini vestido, el jodido clima no lo permitía.
Así que al final me decidí por congelarme las piernas. Si las porristas, incluso en invierno andan en mini faldas, porque yo no. Tome una con vuelos de color azul, blanco y negro. Me la puse con una blusa de tirantes blanca, que modelaba excelente mi figura, se me veía la pequeña cintura y mis pechos resaltaban; por suerte tenía un busto bastante generoso. Coloque un cinturón gris con una pequeña flor que tenia pequeñas piedras azules, coloque un abrigo también en gris, para evitar congelarme. Coloque unos hermosos botines de tacones negros y complete el look con unos aretes de platas con zafiros, que hacían juego con el collar en forma de corazón, que también tenía zafiros.
Mientras me maquillaba escuche como sonaba el timbre. Decidí ignóralo, pero al rato sentí como tocaban mi puerta.
-Pasa Nana- dije, mientras me colocaba brillo
-Hola Bonita-dijo una dulce voz
Me quede estática con el brillo en mis labios. A través del espejo vi a Carlos parado al frente a mi puerta ya cerrada. De repente algo en mi mente me dijo, que parecía idiota en esta posición. Termine de colocarme el brillo y lo guarde, por suerte me había terminado de arreglar. Me levante del banquillo y lo encare
-Hola Carlos- L e sonreí
El parecía sorprendido, me miraba de arriba abajo. Su rostro, sus ojos, todo en él; transmitía que él me deseaba, sus ojos se pusieron negro. Me sonroje por la intensa mirada que tenia. Fue ahí que note como iba. Llevaba unos jeans de un azul oscuro, que se le veían de muerte, y llevaba una camisa verde oscuro manga larga, pero que ahora la llevaba remangada, y por fuera del pantalón. Oh, este hombre va a ser que todas las chicas de la escuela besen el suelo por dónde camina. Esa camisa dejaba ver los músculos de sus brazos y como se le pegaba al torso, oh, y esos tres botones desabrochados serian mi perdición.
-Pase la prueba-dijo con arrogancia
-Sí, pero otro color de camisa hubiese sido mejor-dije con desdén “mentira, esa camisa le quedaba jodidamente bien” – y yo que tal- dije dando una vuelta- ¿paso la prueba?
El me miro y se acerco. Lo que hizo a continuación no lo esperaba. El me tomo de mis caderas y me acerco a su cuerpo, su aliento rozaba mi mejilla. Sentí el olor a menta, que de seguro era su pasta de dientes, pero también sentí otro olor mas allá de la menta, este lo había olido ayer en el bosque, en la chaqueta que aun permanecía en mi baño, ese olor era su olor. Un olor tan masculino, que te hace perder la razón.
-Quieres saber que pienso de ti con esa ropa- me susurro, su rostro estaba tan cerca del mío. Sus labios tan cerca de los míos, diablos, que daría por un beso. Después recaí que él esperaba mi respuesta
-Sí, quiero saber qué piensas de él- le susurre. El apoyo su frente con la mía y me vio a mis ojos.
-Te ves jodidamente sexy, hermosa, tus piernas se ven súper largas y esa blusa resalta tus mejores atributos- me dio una rápida mirada, me volvió a mirar a los ojos, acerco su rostro más al mío, bajo un poco mas su cara y poso un largo y húmedo beso en mi mejilla, que me calentó totalmente, separo sus labios y volvió a mirarme y dijo- pero otro color de blusa se vería mejor- dijo sonriendo arrogante, separándose de mí.
Yo estaba aturdida no creía lo que él me había dicho, sexy, hermosa, mejores atributos. El me seguía viendo con aquella sonrisa arrogante. Aguanten, dijo que esta blusa no se veía bien.
-Oye- lo fulmine con la mirada, el se comenzó a reír.
-Oh, hubieses visto tu cara- el muy idiota se estaba burlando de mí, me sonroje pero no solo por lo que había pasado, sino de ira
-Si, ríete, pero recuerda que soy yo quien te llevara a la escuela- lo fulmine con la mirada, el se cayó- además el conjunto está perfectamente combinado, bien.
-Ok, yo no criticare la moda- dijo levantando las manos- pero si diré, que esa falda es demasiado corta, para esta época del año y para toda la población masculina de la escuela.
-Tú lo que no quieres es que todo mundo vea esto- dije señalándome, mientras iba a recoger mi bolso del suelo. Me pareció a mí, pero creo que escuche algo parecido “es exactamente eso lo que quiero” viniendo de él, pero no estoy muy segura.
Tome el bolso del suelo y me dirigí hacia Carlos
-Vamos Bonito- le dije guiñándole un ojo
-Dame eso- me dijo quitándome mi bolsa, yo le sonreí
Bajamos las escaleras, él venía atrás de mí con mi bolsa. Vi a nana limpiando en la sala. Ella alzo la mirada y me sonrió tiernamente y algo picara. Conociéndola como la conozco debe estar pensando que él es mi novio o algo parecido. Me despedí de ella, al igual que Carlos. Y nos dirigimos así mi carro, eran las 7:20, o sea llegaríamos temprano.
-Sabias que tendremos una cena hoy nosotros-Me dijo alzándome las cejas
-Oh sí, mi papá esta súper emocionado de saber quién es el chico que me secuestro ayer para no ir a la escuela- le dije algo divertida
-¿Qué?-grito, casi me salgo de la vía, por la risa- ¡¿Por qué se lo dijiste?!
-Porque no- dije encogiéndome de hombros- el te quiere enseñar el arma hoy
Les juro que vi como palideció, sus ojos estaban totalmente abiertos. El terror marcado en cada una de sus fracciones.
-Por favor, dime que estas bromeando- me dijo en un susurro
-Estoy bromeando- le dije guiñándole un ojo
-Eres una cruel persona-me dijo fulminándome con la mirada
-Me han dicho de peor forma-me encogí de hombros- pero a mi papa no le hace ni gracia conocerte, ayer cuando mi mamá nos conto, que ella quería que te conociera, mi papa solo se la pasaba bufando y maldiciendo en voz baja. Soy su bebe, y aunque me ha conocido novios, nunca se ha acostumbrado a verme con hombres. Sabes que la primera vez que conoce a un chico, le enseña su arma y les explica como sabe usarla.
-¿Bromeas?-dije con el temor de vuelta
-No, algunos no lo aguantaron, y desaparecieron de mi vida tan rápido como llegaron- le sonreí- eso me ayuda a saber quien vale la pena y quien no
-O sea que, hoy en la cena, debo aguantar como tu papa me mira mal, como pregunta hasta el último detalle de mi vida, y además escuchar las mil formas en que sabe usar arma; para que así yo pueda estar en tu vida.
-Exacto- le sonreí- lo entendiste
Justo en ese momento llegamos a la escuela, esta vez por suerte encontré un aparcamiento cerca de la entrada. Eran las 7:40, así que en los estacionamientos, estaban una gran cantidad de personas.
-Ser tu amigo es duro- dijo fingiendo lastima
-Oh ya verás que tan duro es- le dije- listo para un día de clases en América.
-No creo que sea peor que tu papá- dijo resignado
Me baje primero del auto, como siempre pasaba todo mundo se me quedo viendo, yo estaba tan acostumbrada a eso que se hacía fácil ignorarlo. Veía a Julie, junto a Angelina y su novio un jugador de futbol llamado George, ahí más atrás se encontrada Celeste, una chica pequeña, mucho más pequeña de lo promedio como de 1,55; tenía un cabello color zanahoria lleno de rulos indomables, siempre llevaba unos lentes que la hacían ver intelectual, sus ojos eran esmeralda, tan llamativos. Angelina es otro caso ella era alta, tan alta como yo en tacones, su cabello era rojo con ondas, similar al mío, unos ojos negros; su personalidad era algo fría, a decir verdad daba algo de miedo, pero se podía tolerar.
Algo llamo mi atención, al otro lado del estacionamiento se encontraba ella, era alta casi igual que Angelina, pero su cuerpo era delgado, parecía una modelo, no tenía mucho busto, pero al parecer eso enloquecía a los hombres. Tiene un cabello rubio dorado, desgraciadamente natural. Tiene unos ojos de color azul oscuro, ellos le daban un aire como de la reina del hielo. Lo cual no mejoraban mucho la situación, ya que su piel era extremadamente pálida. Ella de verdad parecía un ángel, pero un ángel malvado. Ella. Su nombre era Luna Leckno, la hija de los dueños de unos de los mejores restaurantes de este pueblo. Era malvada según me habían dicho, nadie se metía con ella. Y ella no se metía contigo al menos que la provocaras. Ella desde el primer momento en que me vio me odio, que hice no sé, pero ella me odia. El sentimiento es mutuo. Ella estaba ahí sentada en el carro de su novio, mirándome como la primera vez que la conocí. Fría y calculadora.
Sentí la puerta del auto cerrarse, así que quite la mirada de Luna y la centre en Carlos. El había dejado ir la cara de sufrimiento y la reemplazo por su estúpida sonrisa arrogante. Bienvenido de nuevo amigo. Yo le coloque la alarma al auto, ya cuando él estaba cerca de mí.
-Así que Bonita, preséntame a tus amigos- me dijo mientras pasaba su mano por mi cintura. Yo le sonreí negando.
-No tuviste que haber hecho eso, poner esa mano ahí, solo confirmo todos los rumores que recorren la escuela-dije mientras comenzaba a andar
-¿Qué rumores?- dijo confundido
-Toda la escuela cree que eres algún novio mío de LA, que ayer realizamos una sesión de besos en medio del pasillo y que después nos fugamos- le dije guiñándole un ojo
-Rumores- dije poniendo su brazo en mis hombros- como los extrañaba- dijo riendo
En eso llegamos donde mis amigas, ellas me miraban con la boca abierta, incluso la dulce Celeste. Aunque creo que no me veían a mí, sino a mi nuevo amigo. Todas las chicas en los estacionamientos lo veían como si fuera el nuevo juguete de navidad, que todas queremos conseguir; tantas miradas sobre él me estaban comenzando a molestar, la única que de verdad no lo veía así era Luna, ella estaba ahí viéndolo, mejor dicho examinándolo, pero no de una manera amorosa, sino como si buscara algo en él. Los hombres eran otra cosa, los miraban con odio, y otros molestos ya que sus novias se habían olvidado de ellos, para ver a Carlos. Los otros hombres que no lo veían a é, me veían a mí y a mi corta falda; Carlos al parecer solo noto las miradas sobre mí, porque se puso serio y se coloco detrás de mí.
-Tenias que ponerte esa falda- me reprocho en un susurro
Me reí bajito, desmentir los rumores sería más difícil de lo que pensé.
-Eh, chicas, les presento a Carlos Blinshed, es Ruso, y de ahora en adelante será nuestro compañeros de clase.
-Bien, lo dijiste bien- me sonrió- Mucho gusto señoritas- y les sonrió a ellas. Estuve punto de creer que Julie y Celeste se desmayarían.
-Hola, mi nombre es Angelina Clark- le dijo alegre, más alegre de lo que jamás la había visto “emp emp” escuche un sonido que venía de su novio, oh el estaba celoso- Oh, este es mi novio George Sant- dijo señalándolo a su novio
-Mucho gusto- estrecho su mano con la de Carlos
-Yo soy Julie Simpson- le dijo alegremente, dándole un beso en la mejilla
-Mucho gusto señorita- dijo guiñando un ojo
-Ella es Celeste Mars- le dije señalando a Celeste, que no salía de su asombro
-Hola Celeste- se acerco y le dio un beso en su mejilla. Ella se sonrojo fuertemente. Note como las miradas de Julie y Angelina cambiaban miraban a Carlos como si hubiese perdido el encanto.
-Bueno chicas, me encantaría quedarme a hablar con ustedes, pero debo recoger mi horario y libros. Nos vemos en el almuerzo o en alguna clase. Me Acompañas- me dijo mirándome
-Claro, nos vemos chicas- les dije, estaban raras
Solo escuche un leve adiós, que les abra pasado. Carlos quito la mano de mí, pero se dedico a caminar cerca de mí. Cuando pasamos por donde Luna, ella se nos quedo viendo bastante mal, no era odio, era profunda y oscura curiosidad. Entramos al edificio donde estaban las oficinas administrativas. El tuvo que ir a hacer un pequeño papeleo, así que me dedique a esperar a que el saliera.
-Hola Sofía-Dijo una voz a mi derecha. Alce la mirada y ahí estaba uno de mis amigos aquí. Su nombre era Félix Simpson, era el gemelo de Julie. Tenían el mismo pelo negro, la piel pálida, pero sus ojos eran de color caramelo, un color extraño a decir verdad. Su contextura era de deportista, o sea que era musculoso, estaba también en el equipo de futbol. Pero era el único que no veía que usara siempre la chaqueta del equipo.
-Hola Félix- le sonreí, mientras me levantaba de mi asiento
-No es como muy temprano para un castigo- dijo alzando una ceja
-Nunca es muy temprano para portarse mal- le guiñe un ojo- pero no, hoy estoy acompañando
-A buscar un castigo
-No, vine a acompañar a un nuevo a instalarse
-Mmm… si, tu novio ¿no?
-O no, tu también. Pensé que me conocías mejor- dije ofendida-el no es mi novio. Esos son viles bochinches
-Oh, así que sigues soltera- dijo divertido, me agarro de la cintura- eso es bueno saberlo- yo me reí de sus ocurrencias
-Interrumpo- dijo una voz dura detrás de nosotros
Me solté del agarre de Félix, y me gire para ver a Carlos con una cara que deseaba asesinar a alguien.
-Carlos, mira te presento a otro amigo. El es Félix Simpson, es el gemelo de Julie.
-Mucho gusto- dijo Carlos con una voz dura y una mirada desafiante
-Lo mismo digo- dijo Félix con la misma voz y mirada
La tensión en el ambiente era tan palpable, que juraría que podría romperse con un cuchillo.
-Ya está todo listo, me acompañas, o debes hacer otras cosas- me dijo mirándome
-No, yo te acompaño. Chao Félix, nos vemos en el almuerzo
-Ok, Chao Sofí- dijo dándome un beso en la mejilla y se fue.
Si Carlos antes estaba cabreado, ahora estoy segura que él veía todo rojo.
-Nos vamos-le dije a Carlos, tímidamente
-Sí, vámonos- dijo rudamente
El camino todavía con la mirada dura, que lo había puesto así. Me canse de la forma en que se estaba comportando así que me decidí. Lo tome del brazo y lo arrastre al baño de chicas. Cuando entre habían dos chicas.
-Salgan, ¡YA!- les dije mirándola mal
Las dos salieron como si de repente hubiesen visto un monstruo. Yo camine hacia los lavados y me apoye en ellos. Carlos estaba parado en silencios, detrás de mí.
-¿Qué es lo que pasa?- lo mire mal
-¿A mí?- dijo levantando una ceja
-Oh no, le hablo a la puerta del servicio- dije en sarcasmo- obvio que te hablo a ti. No sé qué cosa paso, que te pusiera así, pero no debes desquitarte conmigo.- El me miraba fijamente.
-¿Es tu novio?- pregunto sin ninguna expresión
-¿Ah?- pregunte confundida
-Ese tal Félix, ¿Es tu novio?
-¿Qué?, claro que no. El es mi amigo y más nada
-¿Fueron algo?-volvió a preguntar
-No, mira, no tengo novio y no he andado con nadie, desde que llegue a este pueblo, bien te quedo claro
-Y si es así, ¿Por qué estabas así con él?
-¿Cómo?, abrazada- levante una ceja, el asintió- Oh por dios, solo es un abrazo, así nos tratamos nosotros. Además no puedes venir a renegarme. Tu estuviste así o peor que el hasta mañana, y te estoy renegando, no verdad.
-Yo… lo siento. Pensé que él te acosaba o algo por el estilo- dijo con puro arrepentimiento en su voz-de verdad lo lamento. Lo que pasa es casi no te conozco y no sé cómo eres con las personas
-Bueno, hoy después que mi papá te amenacé con la pistola, nos conoceremos. Está bien- le dije
Suspiro- si me saltara lo de tu papá seria más feliz, pero está bien- me dijo mientras me deba un beso en el cabello. Yo lo abrace por la cintura y nos quedamos unos minutos así- Una pregunta, ¿Quién era la rubia que estaba sentada en un carro con un chico, que te miraba fijamente?
-Se llama Luna, y es una bruja- dije con odio
-Así que no es tu amiga- dijo divertido
-No, mejor dicho es mi enemiga
En eso toco el timbre, debíamos ir a clases.
-¿Qué clase tienes?- le pregunte
-Esto… - dijo mientras revisaba el horario- Francés
-Que suerte, vas conmigo- sonreí- mueve antes de que el profesor llegue- dije jalándolo- sabes, deberías controlar los celos, aquí tengo muchos admiradores- le dije guiñándole un ojo
-Que martirio- murmuro
Salimos de los baños juntos. Varias personas giraron a vernos. Yo los ignore olímpicamente, y por lo visto Carlos estaba casi igual. El llevaba una mirada seria y desafiante. El me siguió hasta cuando llegamos al salón. El profesor por suerte no había llegado cuando entramos. Carlos me siguió hasta mi puesto. Yo compartía el puesto con Julie, pero como Carlos era nuevo, no tenia donde sentarse. El y Julie se veían directamente, y no es de esas miradas de amor, sino era como si se estuvieran estudiando uno a otro.
-Hello, sigo aquí-agite las manos. Los dos por fin me miraron y relajaron sus caras.
-Bonjour- dijo la gruesa voz del profesor. Me senté junto a Julie, mientras entraba el profesor. Era un señor como de 60 años, con cabello canoso y algunas arrugas. Era un señor risueño y bastante amable.
-Profesor tenemos un chico nuevo- dijo Tyler un compañero de clase. Carlos seguía parado a lado mío
-Oh, pase usted adelante- dijo con un fuerte acento marcado, nada como el de Carlos
Carlos camino hacia el profe y se coloco al frente de todo mundo con su bolsa en el hombro.
-Diga su nombre- lo incito el profesor
-Bonjour professeur- dijo dirigiéndose a el profesor- je m´appelle Carlos Blinshed. Je suis Russe. J´aidix-sept ans
Todo el mundo lo mira con la boca abierta. Yo le entendí todo lo que dijo, gracias a las clases que mi papa me pago de francés. Pero su acento, pareciera que hubiese hablado francés toda su vida,
-¿Russe?- le pregunto el profesor
-Yesli- dijo ahora con acento ruso
-Podría usted hablarnos en su idioma- le pidió el profesor
-Claro. Dobroe utro, i ya zhelayu vsem vam prinyat´menya kak svoego gruga, i ya mnogomu nauchit ´sya.
-Bravo- lo alentó el profesor, si antes estábamos sorprendidos; ahora estábamos conmocionados. Su voz hablando ruso es tan seductora y por lo visto no soy la única que lo piensa.- Por favor, siéntese con la señorita Donson
El fue y se sentó con Marie, ella era algo así como acosadora. Si le ponía el ojo a un chico. Prácticamente lo acosaba. Le preguntaba de todo, era algo divertido a decir vedad. El no hizo ni sentarse y ella le comenzó a hacer preguntas. Pobre, pero él puede arreglárselas solo.
-¿Dónde dijiste que lo conociste?- me pregunto Julie de repente
-Aquí en la escuela, ayer, te lo dije anoche
-¿Y nunca lo habías visto antes?
-No- le pregunte mirándole mal
-Bueno, es que su relación es extraña, se tratan como si se conocieran de siempre
-El me cae bien, me siento confiada con él
-Ok- y giro su rostro hacia el profesor. Voltee a ver a Carlos que charlaba con Marie. El no sabía ya ni cómo evitarla, era sumamente gracioso de ver.
-Repitan después de mi- dijo el profesor- Qu´est-ce quon mange?
Todos repetimos lo que él había dicho, o bueno intentaron repetir. Deje de prestarle atención al profesor y me metí en mis pensamientos. La situación que se había dado con Carlos haya afuera fue rara. Yo no quiero creer que él estaba celoso, pero es que su comportamiento no era normal. El apenas me conocía. El no podría gustar de mí. El estaba bien, hasta contento, pero apenas conoció a Félix, el andaba cabreado. Según él, es que pensaba que me estaba acosando o algo parecido; aunque lo aceptaba, la imagen tal vez puede hacer entender eso, pero es que igual su humor me estresaba. Tendré que aclarar ese punto con el hoy. Pero y si todo ese humor es porque gustaba de mi. No, claro que eso es imposible. De repente sentí una especie de flash en mi mente, y luego una especie de visión. Fue extraño, vi mi vida ante mis ojos; me estaría muriendo: me vi a mi de bebe, mi infancia, mi primer día de clases, mis travesuras, mi adolescencia, todo era tan rápido. Yo no sabía cómo salir de esta situación, era como si algo me mantuviera en este estado. “Sofía”, escuche en algún lugar de mí mente. Seguía escuchando muy lejano en mi mente a alguien repitiendo mi nombre, pero es que simplemente no podía, salir de este estado; las imágenes comenzaron a cambiar, ahora estaba en un lugar que no conocía, tal vez una casa. Se sentía un olor extraño no sabía explicar que era, cuando algo creí a ver visto alguien, fue que sentí como alguien me zarandeaba. Estaba de nuevo aquí, en el salón de francés; no había nadie, solo Julie, Carlos y en algún momento tuvo que haber llegado Angelina. Carlos estaba parado al frente de mí, con sus manos en mis hombros. Lo vi a los ojos. Se notaba que todos estaban pendiente de mí, tenían miradas preocupadas. Vi como Carlos miro a Julie, que estaba junto a él como si estuviera buscando una respuesta en ella. De repente todo se volvió negro.
La luz de la lámpara que estaba al frente de mí, me cegó en el primer momento, que abrí mis ojos. Era obvio que estaba en la enfermería; ya había estado aquí antes. Un mes después de llegar, tuve un pequeño accidente en mi clase de deportes, así que tuve que darle una pequeña visita a la enfermería. Estaba acostada en una de las camillas, intente moverme pero una mano me detuvo. Alce un poco mi cabeza para saber quién era, el que me detenía era Carlos, todo en su cara reflejaba preocupación. El estaba sentado en una silla a lado de la camilla, pude llegar a distinguir dos cabezas sentadas en otras sillas. Luego pude distinguir que eran Julie y Angelina. Mi cuerpo se sentía algo débil y mi mente algo entumecida.
-¿Cómo estás?-escuche preguntar a Carlos
-Yo… no sé… es extraño, me siento cansada tanto físicamente como mentalmente. No recuerdo nada de lo que paso. Recuerdo haber estado en clases de francés, pensando, pero de repente vi imágenes en mi mente; logre ver mi infancia y otras cosas. ¿Me estoy volviendo loca?
-Claro que no, Bonita- dijo pasando su mano por mis cabellos
-Esas cosas pasan- dijo Julie llegando donde mí
-¿Ver cosas en la mente?- dije incrédula
-Pues no, pero quizás eres vidente o algo parecido-comento Julie
-¡Oh! Genial, soy un bicho raro- dijo volviéndome a sentar
-No lo eres Bonita- dijo Carlos mirándome tiernamente
-Mira, hagamos esto, si esto vuelve a pasar, nosotros mismos te buscaremos ayuda y te apoyaremos en lo que quieras. Quiere un psicólogo, listo lo conseguimos. Una vidente, lista lo conseguimos. Un exorcista, listo lo conseguimos.- me dijo Angelina
-Está bien- dije resignada- quizás no fue nada, hoy no desayune y tal vez eso me afecto
-Ves como si hay una explicación- dijo una alegre Julie
-Chicos- dijo la enfermera, todos volteamos a verla- debo informales que deben regresar a sus clases. Ya perdieron una y van tarde a otra. Les hare una nota para que no les llamen la atención. Y tu linda, te quedaras hasta el almuerzo, para chequearte.
-Bueno nos vemos en el almuerzo- dijo Angelina tomándome de la mano- le diré a Celeste que te venga a hacer compañía, ella tiene la hora libre antes del almuerzo- me dijo con una sincera sonrisa. Yo le devolví la sonrisa
-Adiós, cuídate y por favor hazle caso a la enfermera en lo que te dice- dijo casi suplicándome
-Intentare- le dije divertida. Las dos se fueron juntas, dejándome a solas con Carlos. La enfermera también se había ido.
-Yo lo siento- dijo con total arrepentimiento- creo que todo esto paso gracias a mí, por mi culpa no desayunaste y luego me comporto con un imbécil contigo en el pasillo y en el baño-el estaba totalmente desanimado- quizás no deberíamos seguir siendo amigos, quizás no se buena influencia para ti.
-¡NO!, yo quiero ser tu amiga- dije firmemente- me caes bien y eres unas de las pocas personas, que me conocen de verdad, que me entienden. Yo quiero ser tu amiga, y no acepto un no como respuesta- escuche como soltó el aire. El parecía aliviado con mis palabras
-Está bien bonita, me tendrás por aquí molestándote un largo tiempo- me sonrió, mostrándome todos sus dientes-Me tengo que ir Bonita, nos vemos en el almuerzo- se agacho y me dio un beso en la frente y luego otro en la mejilla. Se separo de mí y me miro- Cuídate ¿Si?- yo asentí
El se fue, dejándome sola nuevamente aquí con mis pensamientos.
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Lo prometido es deuda... Les dejo un nuevo capitulo que es bien largo.
ahora que tengo unos dias libres, hare todo lo posible para escribir bastantes capitulos.
espero que les haya gustado.
quizas no actualice hasta dentro de dos semanas. los profes se desquitan por tantos dias libres.:(
pero les dejare un adelanto de lo que viene:D
-¿Se pondrá bien?-pregunto Julie
-La enfermera me dijo que no sabe aun
-Esto es tu culpa- me acuso enojada Angelina- ella nunca había experimentado nada con la magia, pero ahora llegas tú y te la pasas con ella. Tu magia activa la de ella.
-Claro que no, ella usaba la magia desde mucho antes- le dije enojado- no me culpe de todos, tu magia es bastante fuerte también, como para activarla. Además ella usa la magia siempre involuntariamente.
Espero que les gustara el adelanto
nos vemos. dejenme sus comentarios
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