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Carlos y yo no nos movimos, incluso cuando vimos a Sara y Eric irse en el auto de él. Creo que aún estaba asimilando el insulto de Sara.
De verdad una desconocida me acaba de llamar cosa y Eric espera que yo trabaje con ella.
Y cuando yo pensé que las cosas no se podían poner más locas.
-¿Así son todas tu practicas con él?- pregunto Carlos mientras llamaba a una camarera
-No, esto está fuera de lo normal- la camarera llego y tomo nuestra orden. Una vez se fue, volví a hablar- No entiendo que está pasando aquí y que espera Eric que yo hable con esa grosera chica.
-Es linda- yo lo mire mal- Tu lo eres más- yo rodé los ojos- Pero es humana. No tienes nada de qué preocuparte.- hice una mueca al darle la razón con el hecho que ella era humana
-Supongo- creo que una parte dentro de mi estaba enojada no solo por ser llamada cosa, sino también porque Carlos la hallaba “Linda”. El enojo, de verdad, burbujeaba dentro de mí y debía controlarlo antes de ocasionar un enojo masivo en medio de la cafetería.
La camarera regreso con nuestros cafés y una vez pagamos ambos salimos de la cafetería hacia el lote baldío que Eric había mencionado.
Ninguno de los dos menciono nada y más nos concentramos en tomar nuestros cafés. Una vez llegamos nos encontramos a Eric y Sara charlando juntos en el capote de su auto.
Cuando bajamos el lugar lucia tan lúgubre y seco y lucia bastante similar a aquel sueño que había tenido el lunes. Me estremecí de solo recordarlo. Aunque lo mande lejos en mi mente inmediatamente. Necesitaba mi mente despejada para esto.
Para el momento en que nos posicionamos frente a ellos, el viento azoto fuertemente contra nosotros aumentando el frio que nos rodeaba.
-Tardaron- dijo Eric mirándonos a mí y Carlos, como si de pronto hubiese pensado que nos habíamos escapado para tener un rollo en una esquina.
-Tardaron en traer nuestros cafés- Sara aparto la mirada de sus uñas y miro a Eric.
-No debes preocuparte Eric. Tardaron muy poco para tener un rapidito en el auto- yo la mire sorprendida al igual que Carlos, pero Eric en cambio solo le devolvió una mirada cansada.
-Pórtate bien, Sara. Es lo que acordamos- ella se encogió de hombros y siguió su análisis minucioso de las uñas.
-Eric. Habla de una vez por toda y dime porque estamos aquí… con ella- dije seriamente. Aun no entendía, porque estábamos en un lote baldío y con una humana. Al menos de que ella sea alguna de esas que sabe la verdad.
-Tengo un nombre y es S-A-R-A –yo la ignore y seguí mirando a Eric
-Te había dicho haríamos un cambio en esto de las prácticas. Practicaremos magia y físico al mismo tiempo puede acelerar tu fuerza y tal vez tus habilidades y Sara nos ayudara-yo alce una ceja, justamente cuando Sara me miraba engreídamente.
-¿De qué va a servir? Como blanco humano. Es una simple humana.
Una especie de furia floreo en el centro de Sara y luego el aire a nuestro alrededor se volvió frio como el hielo. Sara me miro con los ojos completamente negros, levanto una mano y luego sentí como volé por el aire hasta caer casi 3 metros lejos de los chicos y mentiría sino no dolió.
-Sofía- dijo Carlos, viniendo inmediatamente hacia mí- ¿Estas bien?- yo asentí intentando incorporarme
-¿Estas bien, segura?- pregunto Eric arrodillándose frente a mi
-Estoy bien-alce la mirada y mire a Sara que estaba ahora parada mirándome con un enojo marcado en cada rasgo de su rostro
-No soy humana. Soy bruja y no te permito que me vuelvas a insultar de tal manera- yo no respondí a su amenaza, en cambio mire a Eric y este me devolvió una mirada culpable.
-¿Qué mierda te pasa? Ella no te ha hecho nada. Ella solo pensaba que eras humana, yo también lo pensaba- Carlos no lucia feliz y tuve que tomar su tobillo antes de que comenzara a correr hacia Sara y la terminara ahorcando. No es que no me gustara la idea.
-Lo lamento tanto Sofía- dijo Eric, para luego levantarse y mirar a Sara- No debiste hacer eso Sara- ella no movió un musculo- Prometiste controlarte
-Lo estoy haciendo. Si hubiese querido la hubiese hecho sufrir o la hubiese colocado en medio de una tormenta de rayos, agradece que todo lo que hice fue mandarla a volar.
Eric suspiro y me volvió a mirar.
-Sara es bruja y la conocí cuando íbamos juntos a la escuela. Yo sabía lo que ella era incluso antes de que yo me convirtiera. Ella se fue, pero ha vuelto y he pensado que sería bueno que estuviera en nuestras prácticas. Es buena con la magia y sabe lo que hace. Puede que eso te ayude a mejorar. Ella está dispuesta a ayudar, pero una vez ella se involucre deberás aceptar todo lo que ella diga y hacer las cosas como ella dice. Si no deseas aceptarlo, igual seguiremos practicando a nuestra manera. Tú decides.
Me quede en silencio analizando lo que Eric acababa de decir. Sara lucia cruel y malvada; y de seguro que era de esas personas que disfrutaban hacer sufrir a otros, pero estaba viendo lo que Eric veía. Era un nuevo nivel de entrenamiento en el cual o me mataba en el camino o me volvía mucho más fuerte. Era una nueva oportunidad.
-No voy a dejar que entrenes de esta manera. – dijo Carlos con preocupación
-Perdí a Luna como instructora. Puede ser un buen reemplazo- el comenzó a negar
-Yo te puedo ayudar y lo sabes. No dejare que una bruja loca con mal humor te torture para que aprendas a usar tu magia
-Habías dicho que era linda- el bufo
-Había. Pasado- respondió. Yo me senté y extendí mi mano tocando su mejilla
-¿Me vas a obligar a no hacerlo?- el suspiro y negó- Entonces lo hare- aleje mi mirada de los ojos cafés de Carlos y me concentre en los azules de Eric- Lo intentare, por hoy, si al final del entrenamiento creo que no es adecuado seguirlo, entonces nunca volveremos a practicar de esta manera ¿De acuerdo?- Eric asintió y Carlos me ayudo a pararme. Una vez estuve en mis dos pies mire a Sara- Practiquemos.
Sara no se movió, solo inclino su rostro hace un lado como si yo de repente hubiese empezado a hablar en un idioma alienígena. Eric se separó de mí y camino hasta pararse a lado de ella, muy, muy cerca de ella. Sara aparto su mirada de nosotros y se concentró en lo que Eric le estaba susurrando bastante bajo, que hasta a mí me costó saber que era.
Intercambiaron un par de palabras, un par de ceños fruncidos y luego ambos nos miraron.
-Bien. Empecemos. Tú- señalo a Carlos- Te quiero junto a Eric. Eres protector y en especial con ella, y por como luces no eres para nada un novato con esto de la magia. Debes tener más trucos de los que revelas. Así que, lejos de ella- Carlos me miro como preguntando si lo hacía. Yo asentí y él se fue a parar junto a Eric con un gran mal humor.- Ahora tú y yo veremos qué tan buena eres defendiéndote.
Sara alzo la mano y de pronto todo el aire a mi alrededor empezó a ponerse pesado y cada vez más pesado. Aun podía respirar, pero cada vez era más difícil. Era como si una manta grande y gruesa hubiese caído sobre mí para ahogarme. Mi cuerpo volvió a caer ante la sensación de mareo que me embargaba. Aun podía sentir, sentir la seca tierra debajo de mí o como mis manos se ajustaban en mi garganta en busca de aire. Creo que había llegado al punto del ahogo.
“Lucha” escuche en mi mente, porque la audición también estaba desapareciendo, solo sentía un horrible pitido en mis oídos.
“Lucha o morirás” esa era la voz de Sara “Brillas como un foco, llena de magia acumulada y no puede romper este simple hechizo”
“Vas a morir, por ser tan débil” esta última frase la sentí tan fuerte, casi como si hubiese sido susurrada en mi oído.
Ahora entendía que pasaba. Sara me estaba matando solo para hacerme usar la magia. Había encontrado alguien peor que Luna para enseñar.
El último atisbo de aire se fue y eso dio paso a luces blancas bailando en mis ojos. Esto no era bueno. Quería dejarme caer en la oscuridad que se mostraba detrás de esos puntos, pero había algo dentro de mí que no me dejaba. No sabía si era el instinto se sobrevivencia o qué, pero no podía dejarme caer.
Intente con toda mi fuerza mental, la que me quedaba, tocar la magia y hacerla aparecer. No era sencillo cuando todo lo que sentía era ganas de dormir; pero de pronto me estiraba en la oscuridad y algo salió de mí, dando a mi cuerpo libertad y a mis pulmones aire.
-Bien, sigues viva- dijo Sara en tono aburrido y casi podía escuchar un deje de decepción. Mala hasta la medula.
Al alzar mi mirada y mirarlos, tanto Eric como Carlos lucían aliviados de verme respirando, y bueno Sara tenía el mismo rostro que su voz denotaba.
-¿Quitaste el hechizo de ella o ella… no estoy muy seguro de que vi?- dijo Carlos con un tono preocupado y asombrado al mismo tiempo.
-Por supuesto que no. Jamás hubiese quitado el hechizo- Carlos la miro mal- ¿Qué hiciste?
Mi lento cerebro tardo un poco en darse cuenta que era conmigo con quien estaba hablando.
-No estoy segura- sentía la garganta seca y tuve que tragar un poco antes de volver a hablar- Paso solo
-Eres de magia descontrolada- ella sonrió maliciosamente, haciendo que todo su rostro luciera como si estuviera viendo a un demonio o algo así.
Esto no era bueno.
Pasamos alrededor de dos horas, casi, aunque para mí se sintieron prácticamente un día entero. Si en algún momento yo me queje de Luna, me estaba comiendo mis propias palabras
Sara era cruel y loca. Sus métodos, casi el 90% de ellos, consistían en ponerme en situaciones al borde de la muerte. No me había quejado, más bien porque la mayoría no eran dolores físicos, eran mentales; pero después de un rato no podía soportarlo más. Era por mi bien y por el de los chicos que lucían que en cualquier momento se romperían de la preocupación.
-Eres una débil- murmuro Sara, luego de estar torturándome con horribles escenarios en mi mente y hacerme creer que esta de verdad en ellos.
El último había sido hacerme creer que había sido encerrada en un ataúd, viva. ¿Había mencionada que era claustrofóbica? Pues sentía que me iba a morir encerrada en esas pequeñas cuatro paredes.
-¿Cómo te sientes?- pregunto Eric llegando a mí una vez Sara los dejo moverse. Carlos también se movió y se colocó a mi otro costado.
-Agotada- suspire. Él hizo una mueca y me miro con sus profundos ojos azules.
-¿Quieres volver a hacerlo o deseas dejarlo hasta aquí?- suspire y me pase la mano por mi desordenado cabello.
-Sé que dije que al terminaría confirmaría, pero me siento tan agotada que prefiero no tomar una decisión en este momento- él asintió dándome la razón. Tome una bocanada de aire y mire a Carlos- ¿Me llevas a casa?
-Claro- se acercó más y paso su mano por mi cintura sosteniendo contra su costado como si en cualquier momento me fuera derrumbar o algo. No opuse resistencia o me volví loca, más bien porque era una recompensa por tenerlo de nervios por casi dos horas. Eric se apartó un poco de mí y me miro con el ceño fruncido, o más bien a la mano en mi cintura.
-¿Cuándo deseas volver a practicar?- pregunte mirando a Eric
-¿Fin de semana?- yo asentí
-Bien, me mantendré en contacto- mire a Sara y dije- Fue instructivo y fue un placer conocerte.
Ella me ignoro completamente y decidió concentrarse en la pantalla de su celular último modelo. Grosera.
-Nos vemos, Eric- él me miro y luego se acercó colocando un beso en mi mejilla ignorando que Carlos aun siguiera tocando mi cintura. Al alzar la mirada me miro a mi y luego a Carlos con burla.
-Adiós Sofía- él se separó por completo y dio media vuelta para ir hacia Sara, que ahora lo miraba de reojo.
Mire a Carlos y este estaba fulminando con la mirada a Eric ¿Estaba celoso? Bueno ellos dos no eran los mejores amigos. Tome el brazo de Carlos he hice que caminara hacia el auto.
-¿Por qué todos los hombres caen a tus pies fácilmente?- yo lo mire con una ceja alzada- Oh no me mires así. Vamos a casa. Creo tener mi ritmo cardiaco al mil por hora.
Yo reí y deje que me introdujera al auto. No hable durante el camino, pero más bien fue porque me estaba prácticamente quedando dormida en el asiento de su auto. Quien diría que cuero italiano sería tan confortable.
-Luces agotada- dijo Carlos mientras conducía
-Así me siento- murmure- Lo bueno es que poder dormir en paz hoy.
-¿Sigues sin poder dormir?- yo hice un sonido de sí.- Pensé que ya dormías bien, no has vuelto a ir a mi habitación.
Abrí mis ojos y lo mire fijamente.
-No lo hago- él me miro momentáneamente- No ha pasado nada, pero es el miedo en el subconsciente
-Pues eres bienvenida a dormir cuando lo desees. La cama es grande- yo sonreí y más bien fue porque eso lucia como un asombroso plan.
-Lo tendré muy en cuenta- él sonrió muy amplio mientras estacionaba en la entrada de mi casa.- ¿Deseas pasar un rato conmigo?
-Claro- dijo rápidamente. Yo sonreí ante su entusiasmo.
Caminar por la casa y llegar al piso de arriba fue completamente torturoso . Mi cuerpo estaba pesado y solo deseaba meterme en mis cobijas.
-Puedes esperar un momento ahí- señale la cama- Mientras me doy un baño, necesito relajarme.
Tome una toalla limpia y mi pijama de algodón, para luego meterme en un corto, pero placentero baño. Para cuando salí del baño Carlos también estaba recostado sobre mi cama, mirando el techo.
-¿Estas tan cansado como yo?- pregunte rodeando la cama y apartando las mantas para meterme dentro de ella. Carlos me miro hacer mis acciones.
-Verte siendo torturada estaba sacando lo peor de mí y créeme que me contuve tantas veces para no rescatarte.
-Gracias por no hacerlo- él bufo, pero no dijo nada, en cambio me miro y vio como estaba.
-¿Deseas que me vaya?- yo negué
-Me siento más segura si estás aquí- yo bostece y me acurre más en las sabanas. Vida.- Si alguien entra y te dice algo, puedes irte, pero mientras no- alargue mi mano y tome la suya entrelazando nuestros dedos.- Por favor
-Está bien- dijo suspirando y acariciando mis nudillos- Me quedare
Y con eso me quede dormida. Sabiendo que Carlos me cuidaba en mis sueños.
Sabia inmediatamente cuando estuve inmersa en un sueño. La oscuridad que me estaba rodeando era poco común en la realidad y peor aún no era común de un sueño bonito, esto era una pesadilla.
Como había dicho, todo era negro. Era tan oscuro y pesado que de pronto me estaba sintiendo de la misma manera que me sentí cuando Sara me asfixiaba, pero se sentía falso como si alguien deseara que me sintiera así.
Estuve un buen tiempo rodeada de la oscuridad, me sentía cansada a decir verdad de solo mirar oscuridad, pero entonces una luz apareció. No era brillante, pero era una luz. Solo logro alumbrar lo suficiente un pequeño círculo cerca de mí, pero fue lo suficiente para ver una figura acercarse a mí.
Estaba teniendo una especie de deja vu. ¿Por qué la mayoría de las veces siempre todo era tan repetitivo?
-Querida Sofía- cerré los ojos fuertemente al darme cuenta de quién era la voz.
Patrick.
-Me reconoces ¿No?- Patrick avanzo más hasta que la luz me permitió ver su desfigurado rostro. Lucia exactamente como había quedado luego de lanzarle la bola de fuego- Sabes nunca no hemos dado el placer de conocernos formalmente. Soy Patrick.
Dijo mirándome fijamente. Era casi perturbador de ver, entre sus ojos oscuros de un negro intenso y su rostro desfigurado, provocaba no mirar por más de unos segundos su rostro.
-Lamento haber tardado tanto en presentarme- el camino más cerca y un calor se instaló en mi pecho- Pero nuestros encuentros no han sido tan… sociales- él se sonrió de lado y se acercó más a mí. El calor aumento.
-¿Por qué me atormentas en mis sueños?- me atreví a decir. Él ahora sonrió ampliamente mostrando sus filosos colmillos. Tuve que tragarme el miedo que estaba sintiendo.
-Porque es el único lugar donde me permiten verte- se acercó más y mi pecho estaba comenzando a arder- él podrá estar siendo asignado a ti y tenerte para él, pero siempre serás mía- ahora estaba justamente frente a mí y tocaba mi mejilla.- Recuérdalo.
Me levante asustada y con el collar nuevamente quemando mi pecho. Dios, si seguía así tendría una marca. Oh espera… estaba ardiendo.
Mire hacia todos lados esperando ver a Patrick postrado al pie de mi cama, pero no observe nada. Aunque por el sueño, algo me decía que estaba nuevamente acosándome fuera de mi habitación.
Debía salir nuevamente de ahí.
Busque en la habitación intentando encontrar a Bruno, pero por lo visto hoy dormía afuera. Así que sin pensarlo dos veces me levante tome un par de zapatos y me teletransporte al único lugar donde no me buscarían y no entrarían.
Con Carlos.
Al llegar me lo encontré acostado sobre su estómago y sin camiseta. Tenía una sexy espalda. Tuve que sacudir mi cabeza y dejar de mirarlo, aunque la vista era buena. Al mirar su reloj note que eran las dos de la mañana. Bueno, ahí va otra noche sin dormir. Cualquiera diría que tengo el síndrome de Freddy Kruger.
No desperté a Carlos, más bien era porque lucia demasiado adorable durmiendo que no tenía el valor de despertarlo y hacerlo desvelarse por mi culpa. Por lo tanto camine y me senté en su sillón. No era tan cómodo, pero funcionaba. Una vez me acomode, observe que Vlad me miraba inquisitivamente.
-¿Me vas a echar amigo?- le dije bajo. Él me miro y luego regreso a dormir. Sonreí al darme cuenta que nuestra relación iba mejorando. Pero esto definitivamente daría paso a una larga noche.
Creo que me quede dormida luego de una hora de ver por la ventana a la nada. Y me desperté cuando sentí unas manos moverse por mi cabello. Era cómodo y reconfortante al mismo tiempo, casi me deje llevar y seguir durmiendo, pero me decidí a despertar. Lo primero que note es que ya no estaba en el sillón, sino que ahora estaba en una cama. La cama de Carlos. La segunda cosa que note es que Carlos era quien me acariciaba mi cabeza y tercero y más importante, aún estaba sin camiseta.
-Despertaste- yo me removí intentando levantarme, pero Carlos no me dejo.- No te muevas, puedes seguir durmiendo- dijo con una suave voz, que me hizo inmediatamente verlo a los ojos.
-Lamento haber entrado sin preguntar- él se encogió de hombros y deslizo su mano hasta mi mejilla y concentrarse en ese punto.
-Siempre es bueno despertar y ver cosas lindas ¿No?- yo me sonroje y el acaricio el calor de mis mejillas- ¿Por qué no te metiste en la cama?
-Por supuesto de que no- ahora sentía bochorno- Como se te ocurre que me hubiese metido en tu cama sin pedirte permiso.
-No me hubiese importado- él sonrió de lado- Aunque igual entraste sin permiso a mi habitación ¿Pesadillas?
-Patrick estaba nuevamente acosándome- dije tocando el collar- No lo vi, pero se metió en mis sueños- Carlos soltó una maldición y me miro.
-Debemos hacer algo. No estas durmiendo adecuadamente. No me molesta que estés colándote en mi habitación, pero estas ojeras me preocupan- Carlos acaricio mis ojeras suavemente, pero estuve muy tentada a pegarle a su mano. Debía lucir horrible.
-Paul está haciendo algo, o algo así dijo- él hizo una mueca.- Solo necesito dormir.
-Bien- Carlos se estiro y tomo su celular- Llama a tu hermano y que diga que saliste temprano para irte con Julie, vas a dormir toda la tarde y yo te voy a acompañar.
-¿Vamos a faltar a escuela?- él sonrió de lado y se acercó a colocar un beso en mi mejilla
-Eso exactamente es lo que haremos. Llama, mientras busco algo de comer- Carlos se levantó y no se molestó en ponerse una camiseta.
-¿Y tu mamá?- pregunte jugando con el celular
-Está en Seattle. Estamos solos- me guiño un ojo y abrió la puerta- Ya vengo.
Me quede mirando su celular, preguntando entre si llamar o no. Me refiero pasar el día con Carlos lucia asombroso, pero con estos sentimientos descubiertos por mí y estar a solas todo el día, me hacía preocuparme de lo que podía pasar.
Me levante de la cama, aun sin hacer la llamada, y fui a su baño, para ser recibida por el horrendo reflejo de mi cansado rostro. Sin pensarlo dos veces regrese a la cama y tome el celular marcando el número de mi hermano.
-Ey soy yo. Es solo para decirles que salí temprano y Julie me trajo a la escuela. Deje el celular, así que prometo volver temprano. Intentare.
Luego de esa llamada, realice mis necesidades e intente despabilarme un poco el cansancio que se marcaba en mi rostro, antes de que Carlos volviera.
Una vez volvió se sentó junto a mi mientras desayunábamos las tostadas y tocino que Carlos había hecho.
Hablamos un poco luego de eso, pero la cama de Carlos era tan comida que termine cediendo y quedándome dormida, mientras Carlos volvía a acariciarme mi cabeza.
El resto del día fue así, dormí una buena cantidad de tiempo, la cual no me dejo dormir durante la noche siguiente; pero por lo mínimo ya me sentía descansada. Carlos fue paciente conmigo y muy tierno también. No hablamos mucho y lo poco que hablamos fue más sobre trivialidades, como nuevas películas o programa de televisión. Algo que de verdad agradecí, porque no tenía energías y ganas de hablar sobre algún tema sobre vampiros o brujos.
Aquella noche, luego de pasar por mí casa y demostrar que estaba viva, volví y me quede a dormir con Carlos. Quizás era extraño, pero me estaba acostumbrando a dormir siendo abrazada por él. Aunque técnicamente solo pasaba una vez nos dormíamos. Era como si el cuerpo de uno fuera atraído por el otro, y al final de la noche uno quedara enredado con el otro.
A la mañana siguiente, luego de haber recuperado un poco de todo el sueño perdido, ya me sentía con las energías renovabas para enfrentar la escuela, los ojos curiosos y a Paul.
Lo primero que hice una vez llegue a la escuela fue hablar con Paul. Por suerte compartíamos la primera clase del viernes. Por suerte una vez llegue al salón y tuve una de esas extrañas despedidas de Carlos (en las que nos besamos en la mejilla y nos quedamos viendo el uno por varios minutos. Lo cual yo siento tan íntimo y que definitivamente debíamos cambiar una vez empezara a andar con Paul) pude encontrar a Paul sentado en su puesto de siempre al final de la clase, el cual siempre carecía de compañero.
Hoy sería la excepción.
Como si fuera la cosa más común y de la manera más segura camine hacia su puesto y me senté junto a él. Una vez Paul noto que me había sentado junto a él y la sorpresa e incredubilidad inicial había desaparecido, él se inclinó para susurrarme.
-¿Qué haces?- yo lo mire con un ceja alzada
-Sembrando la semilla- entonces sonreí como si lo que me hubiese susurrado al oído fuese lo más divertido y seductor del mundo
-¿Qué deseas?- dijo mirándome fijamente con sus curiosos ojos grises. Admiraba eso de Paul. No era tan tonto.
Yo me incline y de manera “tímida” y “nerviosa” acaricie la parte de su antebrazo que sobresalía de su camisa negra.
-Me preguntaba si estás trabajando en de mantenerme protegida de noche- lo mire entre mis pestañas, como si estuviera coqueteando; pero Paul estaba mirando la verdadera cara- O solo eran palabras bonitas para intentar conseguir un beso. Si es así, estas lejos de conseguirlo.
Paul rio suavemente como si hubiese encontrado mi comentario de lo más gracioso. Mi papel casi cae, pero logre mantenerlo. Mire hacia el salón y varios ojos nos observaban casi con la boca abierta.
La semilla está creciendo está creciendo.
-¿Te sientes acosada?- pregunto en diversión y preocupación al mismo tiempo.
-No me siento- lo mire fijamente- Sé que estoy siendo acosada.- ahora hable un poco más bajo- Patrick me visito el miércoles en la noche en mis sueños y estoy 90% segura de que estaba fuera de mi casa cuando desperté.
-Mierda- maldijo suavemente, pero rápidamente se recuperó en nuestro papel.- Esto no es bueno. Patrcik no se da por vencido y eso puede complicar las cosas. ¿No considerarías casarte con un vampiro semi loco?- yo reí amargamente y lo mire.
- No. Así que, si yo estoy arriesgando reputación haciéndome ver con el chico malo de la escuela- el sonrió ante su descripción. Yo evite rodar los ojos y seguí hablando -lo mínimo que puedes hacer por mí es brindarme protección ¿No Paul? Ese era el acuerdo.
Él se inclinó y me susurro tocando mi rebelde mechón de cabello.
-Prometo cuidarte. Es lo mínimo que puedo hacer- yo lo mire, aunque no sonreí le transmití a través de mis ojos la gratitud ante sus palabras- Aunque un beso no sería tan malo. Ya sabes, para dar iniciativa.
Tuve que contener la fuerte carcajada que casi broto de mi garganta. En cambio solo solté una suave risa entre dientes.
-Sueña querido- me enderece en mi puesto y mire hacia el frente, ignorando todos los ojos en mí.
Esos ojos incluían a los de Felix, Luna (que estaba dejando a un lado su odio y me miraba con indredubilidad pura) y por ultimo Angelina. Esta última definitivamente nos miraba con una desconfianza tan grande, que de seguro podía oler la mentira tan fuerte como si fuera una peste. Quizás deba explicarle un poco esto, así no se volvería completamente loca.
Los ojos se apartaron una vez de nosotros cuando el profesor prácticamente tuvo que gritarles para que prestaran atención a la clase.
-Amas ser el centro de atención ¿No?- me susurro Paul, mientras el profesor explicaba la clase.
-Por supuesto- lo mire de reojo- Aunque siempre hay un momento y un lugar. Este no es el momento ni el lugar.- él rodo los ojos
-¿Cuándo pasamos al siguiente nivel? No soy tan bueno en los preámbulos
-Pues hablaremos de eso una vez vea que en este acuerdo un intercambio mutuo- él bufo y se sentó con los brazos cruzados y luciendo de mal humor- Sí, ese es el Paul que conozco.
Paul lo intento, pero no pudo evitar la pequeña sonrisa en su rostro. Quizás esta falsa relación no fuera tan mala.
No hubo más coqueteo durante el resto de la clase, aunque incluso así muchos de nuestros compañeros no podían evitar quitar el ojo de mí. Definitivamente iba a ser peor una vez todos se enteraran de la relación.
-Bien chicos, eso es todo. Los veo en la siguiente clase- el profesor tomo sus cosas y rápidamente salió de la clase.
Yo en cambio me tome mi tiempo, mientras le contaba a Paul mi sueño con Patrick.
-Creo que de verdad si está obsesionado, digo, si dices que fue exiliado de mí y aun vuelve, definitivamente se considera obsesión.
-O tal vez tenga que ver con lo que eres- yo lo mire, mientras metía mis cosas al bolso
-Buena teoría- él sonrió, pero la borro al ver a alguien atrás mío
-Si me disculpas. Quiero hablar con ella- al girarme me encontré con el rostro serio de Angelina que solo miraba a Paul. Era algo gracioso porque entre el tono rojo de su pelo y el frio de sus ojos casi parecía una demonio que le lanzaría un lápiz a Paul en su ojo gracias al enojo.
-Claro- él le sonrió encantadoramente- Nos vemos más tarde Sofía
-Adiós Paul- dije como si él fuera el mejor amigo. Paul nos dio una última mirada y sonrisa y luego desapareció dejándome con la furiosa Angelina.
-¿Adiós Paul? Enserio ¿Adiós Paul?- dijo con incredubilidad
-¿Qué?- pregunte con falsa confusión. Ella inmediatamente entrecerró sus ojos en mi dirección y dijo
-¿Qué está pasando Sofía? y dime la verdad
Yo suspire y me deje caer en mi asiento.
-Creo que faltaremos a Calculo- Angelina no se inmuto y en cambio se sentó frente a mí.
Le dije casi todo a Angelina, más bien utilice la versión de Julie. Era la más segura y la que menos la ponía en peligro. Angelina obviamente se sorprendió fuertemente ante lo que le dije, y quién no. Estaba siendo acosada por un vampiro y estaba empezando a enrollarme con otro por seguridad. Completamente no normal.
Aunque Angelina entendió más rápidamente el punto de todo lo mío con Paul y hasta empezó a hacer bromas que si debía aceptar besarlo y enrollármelo sexualmente. Cosas que definitivamente casi lograron que le diera un buen golpe en la cabeza. Aunque a las finales se alegró de que le contara la verdad y que cuando llegara el momento ella me ayudaría a divulgar el rumor.
Una vez ambas terminamos de hablar, cada una siguió hacia la siguiente de la siguiente clase. Para cuando llego el almuerzo, me sentía bien con saber que dos de mis mejores amigas sabían la verdad, pero definitivamente no era completo el gozo porque una vez que Celeste se enterara debía mentirle. No había manera de que le contara la verdad a ella.
Durante el almuerzo Carlos y yo nos sentamos juntos, haciendo que cualquier encuentro hoy con Paul no hubiese sucedido, aunque Carlos ya sabía de mi truco más temprano esta mañana con Paul. Yo misma le había contado.
Por suerte durante el almuerzo Paul no decidió sentarse con nosotros. Por mucho que hubiésemos hechos avances en la mañana, no podría soportar aun a Paul almorzando con nosotros. En cambio él se sentó en su puesto habitual junto a la parejita que no estimaba en dar muestras de afectos. Casi sentía lastima por Paul.
El resto de las clases fueron normal, hasta las dos últimas en las cuales tanto Carlos, Todd y yo fuimos reclutados para ir a una reunión del club de matemáticas.
Casi me había olvidado por completo de los clubes a los que pertenecía. Definitivamente estaba descuidando demasiado la escuela.
Una vez los tres llegamos, nos sentamos juntos y esperamos a que el profesor llegara.
-Bien muchachos. Esto será rápido- dijo el profesor Ávila con un alegre humor- las bases del concurso nacional de matemática han llegado. Esperamos por fin este año ganar el primer premio. La primera fase será la semana justamente antes de las vacaciones de invierno. Todas las escuelas de la región concursaran y los tres primeros lugares pasaran a la segunda fase y los tres lugares de esta pasaran a la final en New York. Así que, a partir de ahora nos reuniremos cada jueves en la tarde y practicaremos todo para estar listos y ganar en la final- todos en el salón comenzaron a aullar de felicidad. Incluida. A veces podía llegar a ser tan nerd.- Por lo tanto aquí están los primeros 50 primeros problemas para resolver.
“Ugh” pensé internamente. Podía ser medio nerd, pero esta nerd había estado teniendo una semana intensa.
-Ahora pasen cada uno y tome un folleto- uno por uno nos levantamos y tomamos nuestro folleto, para luego dedicarnos a salir, pero justamente antes de que Carlos y yo pasáramos la puerta escuchamos como éramos llamados por el profesor- Blinshed y Thompson, me gustaría hablar un poco con ustedes.
Mire a Carlos y notaba las mismas necesidad de alejarse, pero nos detuvimos para hablar un segundo con el profesor.
-Chicos. Espero que ustedes hayan solucionado sus diferencias- yo sonreí y dije
-Todo solucionado- él sonrió de manera apreciativa
-Perfecto, porque necesito que ambos trabajen en conjunto. Tengo un sexto sentido y sé que ustedes lograran traer el premio a casa. Entonces ¿Trabajaran en equipo?- yo mire a Carlos y no me quedo otra que asentir.
-Claro, porque no.
-Perfecto. Entonces a resolver problemas- sonrió y luego nos hizo salir del salón.
Caminamos en silencio hasta su auto. Algo bueno había salido de todo esto. Salí temprano de clase y podía dormir un poco antes de que anocheciera. El problema del vampiro acosador aún no estaba solucionado.
-¿Qué vamos a hacer compañera? -pregunto Carlos, mientras conducía a casa
-¿Ah?- pregunte confundida
-Sobre el equipo de matemáticas- ahora entendía
-Pues, no me voy a salir; pero no quiero ser la gran esperanza del equipo. Así que no estoy muy segura como hare para estudiar todo. Mejor hablemos de otra cosa. Es fin de semana, se supone que es para descansar.
-¿No va a haber practicas?- yo gruñí
-Aún sigo mentalmente cansada, creo que cancelare. Además tengo cientos de cosas de la U que terminar.
-Me alegro de saber que no pasare por mini paro cardiacos durante el fin de semana.
Yo sonreí, mientras Carlos entraba en nuestra calle y se dirigía a mi casa.
-¿Quieres quedarte un rato? Tal vez empezamos a hacer esto- dije señalando el folleto en mi mano.
-Si claro- dijo en tono burlón estacionando fuera de mi casa. Lo estaba mirando con el ceño fruncido ante sus últimas palabras, pero algo fuera de mi casa me llamo la atención.
Una grúa estaba colocando mi auto sobre el suelo. Mi bebe estaba de vuelta. Una vez Carlos apago el auto, me baje rápidamente y corrí hasta el señor que estaba hablando con nana.
-¿Usted no es la dueña?- le preguntaba el señor con un fuerte acento latino
-Soy yo- dije- ¿Ya está bien?
-Sí, se ha hecho el chequeo y hemos arreglado el problemas ¿Puede firmar aquí?
-Claro- dije tomando unos papeles- ¿Y que tenía?
-Cortaron algunos cables- yo lo mire sorprendida- Creemos que tal vez buscaban cortar los de los frenos, pero en cambio cortaron algunos de los que conectan a la batería- mire inmediatamente a Carlos, que lucía tan peligroso y sorprendido.
-Aquí tiene- dije rápidamente entregándole los papeles y tomando mis llaves- Gracias- él señor sonrió y yo le di una sonrisa forzada- Vamos a estar arriba Nana.
Rápidamente, aun sostenido la mano de Carlos, subí hasta mi habitación donde podía hablar con libertad.
-Escuchaste lo mismo que yo- dije casi teniendo un ataque de pánico
-Sí- respondió seriamente- Alguien corto los cables.
-Alguien intento matarme- grite de manera histérica- esperaban que los frenos fallaran y me matara. Querían matarme- sentía un nudo en mi garganta, pero no podía llorar.
-Shh… ven- Carlos me envolvió en sus brazos y me susurro al oído- Nada te va a pasar. Estoy aquí para protegerte.
No llore, pero me deje consolar por Carlos. Alguien había intentado matarme de una manera tan indirecta, pero aterrorizante. ¿Y si hubiese funcionado? Yo no estaría aquí en este momento escuchando todo esto.
Carlos se quedó hasta tarde conmigo dándome apoyo. Llame también a Eric para decirle que cancelaba la practica por problemas personales. Quería aprender a defenderme, sí, pero también necesitaba algo de espacio y quedarme en la casa era lo mejor. Aquella noche dormí nuevamente con Carlos, era algo necesario puesto que tenía los nervios más activos que nunca.
Regrese temprano al día siguiente, solo para estar encerrada casi todo el día en mi habitación. Me hubiese ido a casa de Carlos para pasar el tiempo, pero él debía viajar a buscar a su mamá al aeropuerto, así que decidí quedarme en casa e intentar hacer todas esas tareas que aun debía.
Ya era de noche, mientras terminaba los problemas que el profesor Ávila nos había dejado, cuando sentí una respiración en mi cuello. Me quede de piedra y rápidamente antes de que lo notara me estaba girando y apuntando el filo de mi lápiz hacia el cuello de Paul.
Espera… ¿Paul?
Paul tomo mi mano y la detuvo justamente antes de que le enterara el lápiz en su cuello.
-Así dices “Hola” siempre- dije en broma, mientras sostenía mi brazo. Inmediatamente me relaje y afloje mi agarre del lápiz.
-Lamento si fui muy agresiva. Teniendo en cuenta como soy acosada, permíteme poder saber cómo defenderme- él sonrió y soltó mi brazo
-Me gusta que sabes defenderte.- dijo. Yo rodé los ojos y volví a sentarme y usar el lápiz para resolver problemas y no enterrarlo en cuellos de las personas- ¿Estás haciendo tarea un sábado en la noche?
-Sí- dije sin mirarlo.
-Que aburrida. Pensé que la gente popular tenia fiestas todos los fines de semana yo me gire y lo mire acostado en mi cama.
-Lamento no ser la típica popular- lo mire con los ojos entrecerrados- Baja tus pies de mi cama- él lo hizo con una sonrisa- ¿Qué haces aquí Paul?
-Esto- él saco un trozo de papel de su chaqueta y se levantó de la cama para venir junto a mi
-¿Qué eso?- dije tomando el trozo de papel en mis manos
-Eso es algo así como esa cosa donde pasan algún objeto a tu nombre- yo lo mire con una ceja alzada- Esto te da control absoluto de tu habitación.
-No estoy entendiendo, Paul- el supero y señalo el trozo de papel.
-Esto te dará el control absoluto de tu habitación. Nadie en estas cuatro paredes que sea vampiro podrá entrar sin tu permiso- ahora estaba entendiendo y muy sorprendida.
-¿Cómo lo conseguiste?- pregunte leyendo el documento- ¿Es legal?
-Claro que es legal. Contactos y tal vez un poco de hipnosis en u padre- ahora lo mire sorprendida
-¿Hipnotizaste a mi padre?- él se encogió de hombros
-No era muy sencillo de explicar. Además solo necesitaba que firmara esto. No es como si pudiéramos pasar toda la casa a tu nombre. Con que Patrick no entre en tu habitación será suficiente para dejarte dormir en paz.
Yo lo mire con profunda gratitud.
-Gracias- estire mi mano y tome un bolígrafo para firmar.- Listo ¿Y ahora?
-Guarda eso y no invites a extraños.- yo mire al papel con mi firma y la de mi papa en ella.
-No es cien por ciento efectivo. Las otras criaturas aún pueden entrar- él suspiro y coloco un beso en mi coronilla
-Pero por algo empezamos. Ahora me voy- él se giró y camino hacia un espacio vacío para desaparecer, pero antes de que lo hiciera lo detuve.
-Espera- él me miro- Intentaron matarme.
-¿Qué? ¿Cuándo?- pregunto con sorpresa
-Ayer me entregaron mi auto y los del taller dijeron que habían intentado cortar los frenos, pero fallaron. Ellos me querían muerta.
-No es culpa de los vampiros- dijo en defensa.
-Ya no sé qué creer Paul. Me dicen que sirvo más viva que muerta, pero mira hubo un intento fallido de asesinato.
-No miento cuando digo que no te desean muerta. Si fueses un peligro para los vampiros, ya te hubiesen matado. Créeme.
-¿Y si son cosas de brujas?- dije cediendo un poco a la histeria de ayer.
-¿Ellas matando a una de las suyas? No lo creo. Ellas no hacen eso.
-O sea intentas decir que tengo más enemigos de los que pensé- Paul suspiro y se acercó a mí
-No te preocupes. Ya averiguaremos quien fue. Por ahora, duerme un poco. Ahora estas segura- y con eso desapareció en el aire frente a mí.
Grite internamente frustrada con toda la situación que estaba viviendo. Del puro enojo o frustración tome todas mis cosas de la escuela y las lance en suelo de mi closet.
Una vez saque la frustración con mis cuadernos y libros, me tire en mi cama y pronto me quede dormida.
No tuve pesadillas, ni collares calientes como estufa durante toda la noche. Lo cual fue bueno y me permitió dormir 8 horas seguidas en mi habitación.
Una vez me desperté y vi mi cama, note que la noche anterior había estado tan enojada que no había llamado a Carlos, ni nada. Tal vez debería estar preocupado por no haberlo llamado.
Sintiéndome descansada y ligeramente culpable. Me levante de mi cama solo para ver el desorden de cuadernos y libros del suelo. Con pesar me levante y me agache para acomodar y recoger mis cosas.
Mientras resolvía entre los papeles, encontré el trozo de papel que decía que este cuarto era legalmente mío. Lo tome y lo guarde en el bolsillo de una chaqueta que muy poco usaba. Iba salir del closet cuando algo en el suelo me hizo casi caer.
Al mirar me encontré con el viejo libro que hace tiempo había encontrado en aquella vieja casa. Con que aquí es que estaba.
Lo tome en mis manos y salí del closet para sentarme en mi cama con el libro en mis piernas. Lo abrí, solo para ser recibida por polvo. Era viejo definitivamente.
Tuve un rato leyendo entre páginas, pero la mitad de las paginas tenían o letras poco entendibles o palabras que no conocía. Aunque hubo una que me llamo la atención. La letra era lo mismo, pero el titulo sin duda era entendible “ Líneas de sangre”. Leí un poco y lo que me encontré en ella fue totalmente sorprendente.
Sin pensarlo dos veces me teletransporte hasta la casa de Carlos, a su habitación. Al llegar a un llevaba mi pijama y el libro en mano. Carlos en cambio estaba sentado en su escritorio luciendo limpio y refrescante.
-Sofía ¿Qué pasa?- pregunto levantándose y mirándome preocupado. Definitivamente no debía tener una buena cara.
-Esto- señale al libro- Recuerdas esto- él asintió acercándose a mí
-Claro, el libro que encontraste en aquella vieja casa- yo asentí
-Sé que habías dicho que estos eran hechizos de alguna bruja; pero tal vez sea más importante de lo que creemos. Mira- abrí la página- Dice líneas de sangre. No entiendo mucho, pero habla sobre alguna historia sobre una sangre tan especial que puede llegar a ser peligrosa. No estoy muy segura de que va el hechizo, pero definitivamente tiene que ver con personas que comparten algo en común. Su sangre.
Carlos me miro incrédulo y tomo el libro en sus manos.
-Y si es eso lo que quieren hacerme a mí- dije- Paul me dijo que las brujas están trabajando con ellos. Por algún motivo necesitan la magia para hacer lo que quieran hacer.
Carlos no dijo nada, en cambio se quedó mirando el libro de seguro intentando averiguar que decía.
-Bueno solo queda una solución para esto. Yo no entiendo que dice aquí y tú tampoco. Y en esta ciudad no podemos confiar en nadie. Así que deberemos viajar a Rusia y hablar con mi abuela.
-Espera ¿Qué?- pregunte en shock
-Pues es la única que creo que nos puede ayudar. Mi abuela lleva años en esto y de seguro nos ayudara.
-¿Y debemos viajar a Rusia?- dije aun sin salir del asombro
-Ella odia los aviones, así que supongo que sí- al fin pude salir del asombro
-No podemos simplemente viajar a Rusia, así como si nada.
-Pues obviamente no será hoy, ni mañana. Hay que organizarlo y ver como haremos con nuestros padres; pero definitivamente viajaremos- él se acercó y coloco un beso en la comisura de mi labio—No hagas tanto ruido al salir- Carlos se giró y abrió la puerta de su cuarto para salir- Por cierto, esto es más seguro si se queda aquí y buenos días, bonita.
Y luego salió dejándome a solas en su habitación.
¿Viajaría a Rusia? ¿Con Carlos?
Eso podía llegar a ser muy malo o muy bueno.
El día del domingo pasó demasiado rápido. Una vez volví a mi casa, me di un mañana y bajo la ducha intente acomodar mi mente. Cosa que no fue tan sencillo, pero para cuando había salido de la ducha ya había asimilado que pronto viajaría con Carlos a Rusia. Solos.
Más tarde ese día, luego de pensar en mil escenarios del viaje a Rusia con Carlos, Christian me tomo como rehén para ver toda una temporada completa de Once Upon a Time. No hablamos mucho, pero creo que Christian estaba en esos días que estaba necesitado de estar conmigo. Aunque si note que hacía varias preguntas al azar sobre si estaba saliendo con alguien o viendo a alguien. No hable de mi vida amorosa, aunque si se me hizo extraño que preguntara tanto.
En la noche Carlos me hizo una visita para confirmarme que su abuela estaba dispuesta a que la visitáramos. Aunque me dijo que no me preocupara tanto por ahora, porque no sería hasta casi en un mes. En cambio hablamos más sobre lo que Paul había hecho por mí. Aunque no le gustó tanto, si estuvo aliviado de saber que por ahora estaba más a salvo.
Esa noche no dormimos nuevamente juntos y al día siguiente no viajamos juntos. Ahora con mi auto podía ir y venir por mí misma. Aunque extrañaba el cuero italiano impregnado de su olor.
Así que mi llegada en la mañana del lunes a la escuela fue solitaria. Carlos aun no llegaba y me toco esperar a que llegara, pero lo que no esperaba al llegar es que Paul me estuviera esperando.
-¿Qué haces ahí mirándome?- pregunte mientras cerraba la puerta de mi auto y avanzaba hacia él.
-Esperándote cariño- me detuve en seco y lo mire con los ojos entrecerrados
-¿Qué crees que haces?- pregunte. Él rio por lo bajo
-Dijiste que cuando te diera protección hablaríamos sobre pasar de amigos a más que amigos- yo bufe y me acerque hacia él.
-Pasaremos al siguiente nivel, cuando yo lo diga- él sonrió
-Me lo estas poniendo difícil ¿No?- pregunto sonriente
-Claro- su sonrisa no se borró, pero lo hizo cuando un borrón negro paso frente a nosotros y le estampo un golpe directamente en su mejilla. Este se recuperó rápidamente y miro a su atacante.
Julie.
-¿Dónde están?- pregunto gritando Julie con un deje de angustia y desesperación.
-¿De qué hablas?- pregunto completamente confundido Paul tocándose el labio que sangraba gracias a Julie
-Sabes de que hablo- grito Julie, intentando abalanzarse hacia Paul, pero los brazos de Carlos aparecieron tomándola antes de que pasara.
-No sé de qué hablas- dijo con completa sinceridad Paul
-Julie ¿Qué pasa?- pregunte tocándole el hombre y use el poder para tranquilizarla; pero al tranquilizarla la tristeza broto y empezó a llorar, aunque que cuando hablo la rabia y dolor aún permanecían ahí.
-Marian rapto a Felix- abrí mis ojos sorprendida e inmediatamente mire a Paul
-¿Qué? Claro que no- dijo Paul sorprendido- Ella no haría eso
-Explícame esto entonces- Julie saco un pedazo de papel y se lo restregó en el rostro a Paul- Dice que se fugaron juntos, pero yo sé que no es cierto. Marian rapto a Felix.
Paul tomo la nota y por la sorpresa en su rostro sabía que lo que decía ahí era completamente cierto y el desconocía de lo que era acusado.
-No sabía de esto. Lo juro.
-Puesto tu mejor amiga ha raptado a mi hermano. Y yo voy a descubrir donde está - amenazo Julie a Paul.
Todos nos miramos preocupados y por último a Carlos que me devolvió la misma mirada. Cuando las cosas no podían ponerse más feas, se pusieron más feas.
Marian y Félix están desaparecidos, las brujas podrían estar necesitándome para un gran hechizo que ayudara a los vampiros, viajaría a Rusia con Paul, estoy practicando con una loca bruja que creo que casi me odia sin conocerme, Luna me odia por decir la verdad , mi hermano me está traicionando y aún no había besado ni recuperado a Carlos amorosamente.
¿Por qué las cosas no podían ser sencillas?
Se venían días difíciles y solo me quedaba esperar a que todo terminara, y esperar a que el destino determinara mi vida.
El destino apestaba a decir verdad.
Continuara…
Fin
Hola Chicas.
Hoy es el día. El final de destinos embrujados (Parte 1)…
Sé que tal vez algunas estén sorprendidas con ese final, o sea Marian y Félix están desparecidos o ¿se fugaron? Bueno solo falta esperar a la próxima parte. Creo que este es el capítulo más largo en todo el fic, constaba de 22 páginas en Word, considere dividirlo, pero a las finales me ahorré problemas y lo publique completo. Pero como había dicho, quedaron muchos huecos. Esta Luna, Christian, Paul, los vampiros, los brujos y sobre todo los asuntos amorosos de nuestra parejita.
A medida que avance la segunda parte todas esas interrogantes y sorpresas que quedaron en esta parte, se van a ir resolviendo.
Quiero agradecer de verdad a todas aquellas que me siguen desde el inicio. Sé que hay pocas, algunas aparecían y volvían a desaparecer, pero lo que importa es que en alguno momento la historia le llamo la atención y cada una comento cuanto le gustaba. Espero que me sigan una vez publique la segunda parte y el spin off. También quiero agradecer a las chicas de libros del cielo, bookzinga y lunanuevameyer; que leen semana tras semana y le brindan el apoyo a mi historia.
Sé que este fue el primer lugar donde publique la historia, pero aún estoy indecisa si publicar la segunda parte aquí. La estaré publicando en el foro libros del cielo y quienes deseen pasarse, pueden hacerlo. Yo les estaré avisando cualquier cosa
Sé que la fecha de publicación la había puesto para el 6 de diciembre, pero ese día salgo de exámenes y con las tres semanitas que tengo, creo que apenas podré escribir. Así que como algunas salen de vacaciones el 15 de diciembre he decidido publicar ese día el primer capítulo de la historia. Y tal vez también publique el spin off y además estaría entregando el PDF de la historia. Además será un PDF largo, hagan de cuenta que son más 600 paginas, espero que con el arreglo y todo el asunto disminuya, pero veremos.
Creo que eso es todo. No es una adiós y un hasta luego y en cuatro semanas nos veremos nuevamente por aquí con esta historia que es como mi bebe, porque fue la segunda que escribí que me anime a publicar (la primera era algo retorcida y rara, créanme, se puede considerar comedia).
Las amo y para las que se sientan ansiosas y tengan preguntas solo contáctenme en twitter (@DestiConviFic=) o aquí, que yo les contestare tanto como pueda.
Hasta el 15 de diciembre chicas.
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