Luego que Carlos me dejo en mi casa y ambos acordamos que iríamos juntos el miércoles a la práctica con Eric, me dispuse a tomar un baño para luego salir rumbo a casa de Julie.
Pero primero el baño.
Como mi mamá no estaba, o mejor dicho como no había nadie en casa, decidí usar la bañera de mi mamá. Esa bañera de hidromasaje era completamente necesaria en estos momentos.
Sentir las burbujas golpear contra mi piel me estaba logrando relajar luego de semanas completamente estresante.
Era un poco de desestres en mi vida.
Quizás me quede dormida, no estaba muy segura, solo sabía que en algún momento ya no estaba en la bañera y ahora me encontraba en lote baldío.
Frente a mí no había nada, y nada era nada. Era casi como un desierto, solo que este si poseía yerba seca.
Mire hacia todos lados, pero no veía nada. Estaba yo sola en medio de la nada. ¿Esto era un sueño? Aunque lucia muy realista.
Camine unos cuantos pasos, pero aun nada. Todo lo que veía a lo lejos era como la tierra seca se unía con el cielo, más nada. Seguí un par de pasos más, pero cuando intente dar el cuarto pasó. Una bruma negra me derivó haciéndome caer estruendosamente contra el pasto. Cerré los ojos fuertemente reprimiendo el dolor que me había atravesado, para cuando abrí nuevamente los ojos el cielo que antes era celeste ahora se había vuelto negro y le estaba dando un aspecto tétrico al seco pastaje.
Fui alzada a la fuerza por la misma sombra que me había derivado y al ver nuevamente el terreno me encontré con más sombras negras rodeándonos. El miedo se disparó en mí. Las sombras no eran sombras, a decir verdad, eran personas con gruesas y oscuras túnicas negras, aunque los borde de ellos lucían difusos. Intente forcejear, pero entre más lo intentaba más fuerte se volvía el agarre. Intente gritar, hablar o algo, pero mi voz simplemente no salía, era como si estuviera atascada.
De pronto la barrera de sombras se movieron mostrando un nuevo cuerpo. Este no tenía túnica, en cambio iba en jean y camisa. Era un hombre que era sostenido por dos sombras. Se veía débil y su cabeza caía gacha de una extraña manera. Él hombre alzo la mirada encontrándose con la mía.
Era Carlos.
Nos miramos fijamente el uno al otro, reconociéndonos, como si ambos supiéramos que estábamos en una mala situación. Entonces de pronto apareció una nueva sombra tomando su cabeza y rompiéndole el cuello.
Grite o sentí que lo hice, ver la cabeza de Carlos tomar una posición antinatural y ver como su cuerpo se desplomaba en el suelo, me había dejado completamente débil. Y no pude ver como una nueva sombra aparecía colocándose frente a mí. Solo lograba ver la mitad de su rostro. Era un rostro fémina. Lo poco que pude ver me mostro una perversa sonrisa y de repente saco una estaca perforándola en mi pecho. En mi corazón.
Sentí el dolor tan vivido en mi interior, sentí el dolor recorrer cada terminación de mi cuerpo. Como mi corazón martillo rápidamente antes de alentarse al punto de detenerse. Estaba muriendo, lo sentía. Había llegado el fin.
Me desperté luego con la sensación de mis pulmones llenándose de agua. Me estaba ahogando. Me levante asustada y tosiendo fuertemente, mientras mi mente analizaba en donde estaba.
En la bañera de mi mamá.
Todo era un sueño, una pesadilla. Suspire aliviada, una vez deje de toser. Todo fue una pesadilla, pero se había sentido tan real. Lleve mi mano a mi pecho, justamente donde había sentido que habían enterado la estaca. Piel lisa y sin defectos. Observe el agua que ahora solo contenía un 10% de burbujas. Tenía un buen tiempo sin tener pesadillas, pero cada vez que pasaba era peor que la anterior. ¿Por qué lucían tan reales? ¿Por qué podía sentir con cada parte de mi cuerpo el dolor? Y peor aún ¿Por qué siempre pasaban cosas malas en mis sueños?
O sea digo, no es que jamás haya tenido pesadillas. Claro que las tuve. Cuando vi la maldición por primera vez, tuve pesadillas durante semanas y que hablar del exorcista, pero esto era distinto. Esto era mucho más real y cruel. Las pesadillas no se deben sentir así. Deben ser surreales y aterrorizantes. Aquí no había una niña bajando de las escaleras intentando comerme. No. Esto eran sueños donde lastimaban a mis seres queridos.
Me pase mi mano húmeda por mis cabellos medios secos, en un intento frustrado de volver a relajarme. Lo que más me asustaba es que el sueño no era muy distinto a otros que había tenido y eso era de verdad escalofriante.
Sintiendo la necesidad de salir y demostrar que estaba en el mundo real nuevamente, me levante de la bañera y me seque completamente, para luego colocarme mi bata de baño. Al salir del baño, lo primero que mire fue el reloj.
4:30 p.m.
Tenía aun alrededor de dos horas antes que anocheciera. Debo darme prisa, si quiero visitar a Julie.
Salí de la habitación y fui recibida por el mismo silencio como con el que entre. O sea que no había nadie en casa aun. Camine por el pasillo suavemente reproduciendo una y otra vez el sueño en mi cabeza. Aunque la mitad ya había desaparecido de mi mente aun había algo que no había desaparecido. El crack en el cuello de Carlos. Me hacía temblar de solo recordarlo.
Al alzar mi mirada, mi rostro quedo fijo en la puerta abierta de la habitación de mi hermano. Fruncí el ceño, porque hubiese jurado que la puerta había estado cerrada cuando entre en el cuarto de mi mamá. Mi vista se movió a mi habitación, pero la puerta permanecía cerrada. Quizás no era nada para alarmarse. Digo, tal vez fue Nana quien entro y olvido cerrar la puerta.
Solo para quitarme la duda camine hasta su habitación y entre lentamente en ella.
Desastre fue lo que me recibió. Christian jamás ha sido muy ordenado que digamos. Él chico prácticamente no tiene un lugar fijo para todas sus cosas, pero el cuarto de verdad lucia demasiado desordenado. Era como si alguien hubiese entrado buscando algo desesperadamente y no lo había encontrado.
Observe las cosas bien de mi hermano. Sus cajones estaban medio abiertos y con ropa colgando, los libros en su escritorio estaban esparcidos y abiertos de par a par. Me acerque lentamente a estos y observe sus cosas sin tocar. Libros de la universidad, cuadernos, revistas de autos, una revista playboy – rodé los ojos ante eso – y varios papeles. Los toque revisándolos por encima. La mayoría eran parciales, los demás eran notas o cartas. Al parecer Christian estaba en busca de un empleo, pero una que me llamo la atención.
Era un panfleto para una fiesta de disfraces el 1 de diciembre. Era en alguna discoteca en una área donde normalmente solo van los busca problemas o los muy arriesgados, pero eso no fue lo que me llamo la atención. Sino fue el mensaje escrito detrás con marcador rojo.
“No puedes faltar. Quedas advertido” lo que venía después no lo entendía. Era una serie de letras-palabras en algún idioma extraño que jamás había leído o visto. Hasta me hace pensar que no existe. Escuche un leve movimiento en la planta baja y me apresure a sacar el celular del bolsillo de mi bata y le tome foto a ambas caras del papel. Una vez hecho, salí lo más rápido y silencioso que pude de la habitación y corrí hasta la mía.
Observe el reloj y note que había desperdiciado 10 minutos en la habitación de Christian. Rápidamente tome unos jeans ajustados junto a una camiseta de Paul Frank y me coloque unos zapatos de bailarina. Me maquille levemente y me peine, para luego salir de la habitación.
Estaba bajando la escalera, mientras intentaba localizar un taxi cuando note a Christian charlando con dos chicas. Le di una mirada rápida a ambas y solo una era bruja, aunque las luces a su alrededor lucían bastante débiles, eso quería decir que era una bruja débil deje de mirar cuando note como ambas se le pegaban en una forma muy sugestiva.
Christian era tan complicado. Es mi hermano, pero puede estar trabajando con el enemigo. Le gustaba Julie, luego sufría y ahora estaba entrando en una fase de playboy. Christian tal vez era bipolar.
-Christian- lo llame.
Ambas chicas me miraron confundidas, pero Christian me miro sonriente. Casi podía jurar que lucía borracho.
-¿Ya me hablas?- yo rodé los ojos
-Nunca te he dejado de hablar. Solo ando de mal humor. Ya sabes, la bipolaridad femenina- dije- ¿Me puedes prestar las llaves de tu auto?
-¿Por qué?- yo me acerque a él y empecé a revisar sus bolsillos, intentando no tocar a las chicas
- Porque recuerda que estoy sin auto y no usare el de mi papá. No tardare- encontré las llaves en el bolsillo derecho del pantalón- Solo iré a visitar a Julie
Ahora el me miro con esperanza y algo de preocupación, y es como si yo fuera la única que existía en la sala en ese momento.
-¿Por qué? ¿Ella está bien?- pregunto. Yo asentí, jugando con las llaves en mis manos
-Ella está bien- me aparte de él y lo mire sobre mi hombro- Regreso antes del anochecer.
No mire hacia atrás para ver el rostro de Christian, solo seguí recto hacia la salida y de ahí hacia el BMW de mi hermano. Una vez lo encendí una fuerte música de alguna banda de rock me hizo saltar asustada en mi asiento.
Definitivamente extrañaba mi auto.
Conduje por las calles, lo más rápido que pude. Quería de verdad regresar justamente antes de que el último rayo de sol se ocultara.
Llegue a casa de Julie justamente a las 5. Bueno, tenía una hora completa para intentar disminuir su enojo. Solo esperaba que fuera suficiente.
Cuando baje y llegue a la puerta delantera de la casa de Julie, note que la puerta estaba ligeramente abierta. Fruncí el ceño y mire hacia donde había estacionado. Frente a mi estaban tanto el auto de Julie como de Félix.
Cierto pánico se apodero de mí al pensar lo peor. Entre sin tocar. No se escuchaban gritos, ni forcejeo, aunque escuchaba algo claramente… ¿Gemidos?
-Oh por dios- grite tapándome los ojos y dando la espalda inmediatamente a la sala de la casa de Julie.
Justo frente a mí, en el sillón principal, estaban Félix y Marian besando de una manera que de seguro uno solo ve en películas. Y no me refiero a películas con un beso al estilo de la cenicienta. Oh no. Era triple X, quizás cuádruple X. Yo solo sé que vi la lengua de uno de los dos ser introducida en lo profundo de la garganta del otro. Oh de solo recordarlo, mi cuerpo se estremece.
-Sofía- dijo entre jadeos Félix. Aun no me gire. Tenía miedo que tal vez hubiese un par de ropa fuera y no lo haya notado- ¿Cómo entraste?
-La puerta estaba abierta, pensé que algo había pasado- dije. Mire un poco sobre mi hombro. Félix se había levantado y estaba tapando a Marian que parecía estar teniendo problemas para abrocharse su camisa y acomodar su cabello.
Oh, esto es demasiado incómodo.
-Quizás se me olvido cerrarla- dijo casi en un susurro. No me imagino porque, pensé.
-Si bueno, supongo que Julie está en su habitación. Así que subiré y así ustedes pueden seguir en sus…. Mmmm… asuntos.
Camine rápidamente hacia las escaleras evitando mirarlos. No sabía quién estaba más avergonzados. Ellos o yo.
-Lamento lo que acabas ver Sofía- dijo Félix cuando yo llegue al último escalón de la escalera.
-No te preocupes- le grite y camine rápidamente hasta la habitación de Julie.
Considere seriamente entrar si llamar, pero no sabía si estaba con Jim. Y ya creo que había llenado la cuota de rarezas por el día de hoy.
Julie por suerte lucia normal al abrir la puerta. Una cola de caballo agarraba su lacio cabello e iba con ropa extremadamente cómoda. Pantalones de dormir y una camiseta de tiras.
-Estás enojada, lo sé, pero déjame pasar. No puedo con la vergüenza- ella me miro confundida- Tu hermano estaba abajo en un situación muuuuuyyyyy comprometedora cuando entre a la casa. Llego 5 minutos después y no sé qué hubiese terminando viendo.
Julie me miro y luego salió de la habitación. Miro por el barandal de las escaleras y luego regreso con una mueca.
-No es la primera vez que pasa. Agradece que los encontraste con ropa- apreté fuertemente mis ojos, agradeciendo que no había pasado eso.- ¿Qué haces aquí?
Abrí mis ojos y mire a Julie. Me olvide de Félix y recordé para lo que vine.
-Vine a hablar sobre lo de esta mañana- ella no lucia seria. Lucia más bien indiferente.
- De cómo le contaste a Christian lo mío con Jim
-Sí sobre eso. No puedes enojarte conmigo por algo que no sabía que debía mantener en secreto. Eres su novia oficial Julie. ¿No pensaste que tal vez se iba a enterar en algún momento?
- Pero no debiste decirle- ella lucia nerviosa, como si no supiera cómo comportarse ante esta situación.
-¿Por qué? ¿Aun te interesa? ¿Te gusta? No me digas que estás jugando con Jim- dije en un tono medio acusatorio, pero creo que era el adecuado. Ella suspiro y se dejó caer derrotada en la cama.
-No lo sé, Sofía. Jim si me gusta, es lindo conmigo y un excelente novio- ella sonrió- Hoy me llevo una caja de chocolates y soporto mi mal humor todo el día. Él es algo correcto, pero entonces no se siente correcto.
-¿Qué quieres decir?- pregunte, sentándome junto a ella
-Que creo que me gusta tu hermano, de la manera que me debe gustar Jim- yo suspire
-Entonces ¿Por qué estas con Jim, si sabes que no es lo correcto?- ella me miro
-Porque quiero que sea lo correcto- ahora me quito la mirada- Y por algún extraño tu hermano no sé siente lo correcto
-Pero si ni tan siquiera le has dado una oportunidad- dije. Tal vez mi hermano y yo no estábamos en los mejores términos, y tal vez no me gustaría ver a Julie con Christian sin antes saber a ciencia cierta que está pasando con él; pero definitivamente debía entender el rechazo y si valía la pena que ambos estén juntos.
-Lo sé, pero él estaba intentando coquetearme y todo eso. Era lindo, pero entonces él estaba con esas chicas. No sé, quizás él es así siempre- hice una mueca al recordar las chicas que estaban antes en casa. Quizás Julie tenía un poco de razón.
-Creo que ambos necesitan sentarse a hablar. Seriamente.- dije y ella me miro.
-No lo sé- yo tome una bocanada de aire y me recosté junto a ella.
-Ambos lo necesitan. Él no se tomó bien tu nuevo noviazgo con Jim- ella me miró fijamente
-¿Enserio?- yo asentí. Estuvo un momento en silencio y luego dijo- Bien lo pensare.
Bueno algo es algo.
Estuvimos en silencio mirando el techo lleno de estrellas fosforescentes, durante un largo rato.
-¿Cómo te fue con Paul?- yo suspire
-Tengo nuevo novio- dije casi con dolor. Julie rió.
-Lo haces sonar como si fuera una penitencia- yo la mire
-Te lo diré cuando se haga oficial- ella me miro directamente a los ojos.
-¿Cómo esta Carlos ante esta situación?
-Él está relativamente tranquilo, aunque él me está ayudando en mis propios asuntos aparte- ella me miro interrogante- Nada malo.
-Siento que es demasiado- yo reí irónicamente
-No sabes nada, Julie. ¿Te sabes el drama en el que me encuentro metida? Brody, el amigo de Todd, está regando este estúpido rumor de que yo soy una especie de rompe relaciones que desea a Todd lejos de Celeste.
-Espera ¿Qué?- dijo sorprendida levantándose y yo la imite
-Pues sí, Brody ha estado convenciendo a Todd de que yo he estado amenazándolo para que logre que Todd y Celeste terminen. Prácticamente ha estado diciendo que es mi saco de boxeo favorito.
-Pero si tu adoras la relación de ellos dos, porque alguien creería en lo que él dice
-Eso es lo que yo digo. Todd se siente entre la espada y la pared y no sabe a quién creerle, creo que está enloqueciendo.
-Quieres que me encargue de él- yo negué
-Deja que Todd se haga cargo de él- ella suspiro
-Porque todo tiene que ser tan complicado, digo, debemos vivir felices siempre sin preocupaciones.- dijo
-Amen- dije. Julie rio y no pude evitar hacer lo mismo. Estuvimos un largo rato en silencio.
Mire por la ventana y note que ya el cielo se estaba volviendo oscuro.
-Creo que debo regresar. Le dije a Christian que le llevaría el auto antes de que anochecieran- ella hizo una mueca
-Hermanos- me le quede mirando fijamente.
-Aun no arreglan las cosas tú y Félix- ella se levantó de la cama y empezó a dar vueltas.
-Es complicado. Nos hablamos si es necesario e intento no hacer comentarios sobre su relación. Pero cómo pudiste ver no son para nada discretos. Apenas pueden mantener las manos lejos uno del otro. Me enferma. No entiendo porque de miles de mujeres, escoge a una bruja-semi vampira gótica.
-Pero debes admitir que se ve feliz- ella hizo una mueca. Lo cual demostró que yo tenía razón y ella lo sabía- Intenta dale la oportunidad.
-Lo estoy intentando. Ya no siento las ganas locas de usar la magia y sacarla volando de la casa- yo me reí ante la imagen mental de eso
-Eso sería divertido- entonces pensé en algo- ¿Cómo está la magia de Félix?
-Extremadamente controlada. Aun no lo entiendo. Hace unas semanas su nivel de magia estaba tan desequilibrado que cualquier trozo de estrés lo lanzaría al abismo y ahora luce tan tranquilo como un árbol. No lo creo.
-¿Crees que sea Marian?- ella se encogió de hombros
-No sé y no quiero saber. Hay demasiadas tensiones juntas- yo me acerque y la abrace
-Sigo pensando que debes darle la oportunidad- ella sonrío
-Y yo aún sigo pensando si se la daré. Será mejor que regreses y le devuelvas el auto al idiota de tu hermano- yo reí
-Definitivamente. Nos vemos mañana. Oh espera… ¿Sigues enojada?
-No- me guiño un ojo
-Uff que alivio. Mejor me voy. Espero no encontrar a la feliz pareja enrollándose otra vez.
-Suerte con eso- abrí la puerta y le sonreí una última vez ante de salir.
Admitiré que camine con cuidado antes de bajar. Digo, no quería ver nada que no me dejara dormir esta noche – o lo poco que dormía -, pero por suerte nada paso. Ambos estaban sentados en el sillón con cuadernos frente a ellos, aunque sinceramente estaban bastante cerca y se robaban besos.
Esta era la última manera en la que yo pensé que encontraría a Marian. Siendo una chica enamorada.
Murmure un leve adiós cuando pase a su lado y me dirigí directamente hacia la puerta, pero cuando escuche mi nombre ser llamado, tuve que detenerme abruptamente. Cuando me gire, Marian se acercaba con total confianza hacia mí.
-Hola Sofía- ella me dio esa sonrisa de soy lo máximo
-Hola Marian- ella se acercó lo suficiente a mí, para que lo que me fuera a decir solo lo escuchara yo.
-Paul me conto que aceptaste su propuesta- yo me encogí de hombros- Así que eres mi cuñada o ¿aún no es oficial?
-Tú no eres hermana de Paul
-Soy lo más cercano a familia que tiene. Así que te diré esto- ella se acercó a mí- No bromeaba diciendo que el siente algo por ti. No estoy segura que, pero sea lo que sea está haciendo todo lo posible por mantenerte a salvo y eso no es normal en él. Solo una cosa, cuando lo dejes por el ruso intenta no romperle tanto el corazón.
-Paul sabe que esto es solo un trato- ella rió suavemente
-Sí claro- dijo en tono sarcástico. Ella se giró para regresar con Félix- Por cierto, siento lo que viste antes.- sonrío engreídamente, como si en parte hubiese estado feliz que yo viera eso, y luego volvió a su puesto con Félix.
La mire un momento y luego retome mi camino hacia mi auto.
¿Paul de verdad estaba sintiendo algo por mí seriamente? Pensé que era una broma de mal gusto aquella vez que lo dijeron, pero parece ser cierto.
Era lo que más temía que podía pasar, especialmente porque Paul no era mi interés amoroso y que de seguro cuando todo esto acabara las cosas no cambiaran. Paul podía estar poniendo su vida en riesgo y yo solo terminaría rompiendo su corazón.
Definitivamente estaba metida en un problema.
Los dos días siguientes fueron relativamente normales o normales de la manera que no hubo vampiros intentando comerme o asuntos de brujas desatados.
Luego de mi conversación con Marian, lo de estar ocasionando un daño a largo a plazo en Paul, hizo que no pudiera dormir durante toda la noche. Añádanle la paranoia de mis locos visitantes nocturnos que lograron que solo durmiera por un par de horas.
Cuando desperté tenía la completa convicción de que hablaría con Paul y me echaría para atrás en su plan de cuidarme. No quería hacer lo que Marian dijo, incluso si eso incluyera encontrar alguna manera de cuidarme a mí misma. Quizás exista alguna agencia de ninjas guardaespaldas en las páginas amarillas. Uno nunca sabe.
Pero todo se desmorono cuando me encontré con Paul en la escuela. Había hecho como el día anterior y me había ido con Carlos, pero al llegar nos tocó separarnos y mientras caminaba hacia mi clase Paul me intercepto.
Técnicamente no me dio tiempo de hablar y me comenzó a hablar sobre lo que haríamos. Era algo como que primero hablaríamos frente a grandes cantidades de personas y así seguiría dando señales de cariño. Tomarnos las manos, o abrazarnos hasta que fuera oficial.
Luego que termino su monologo, le pregunte directamente sobre si este plan no involucraban sentimientos por parte de él. A lo que me respondió.
-Marian te ha metido cosas en la cabeza ¿No?- yo no lo negué y solo lo seguí viendo fijamente- Mira, Marian piensa que esto es serio para mí de la manera en que estoy enamorado de ti. No es cierto. Admito que eres extremadamente hermosa y algo inteligente- yo alce una ceja hacia su casi alago-insulto – Además que es cierto que cierta manera me resulta fascinante el hecho de que también seas semi vampira y bruja; pero definitivamente no estoy introduciendo sentimientos aquí. Lo juro.
-No lo sé. Quizás sea complicado- Paul miro hacia varios lados y luego se acercó lo suficiente para que pudiese notar el intenso color gris en sus ojos.
-¿No te has preguntado realmente porque hago esto?- yo negué- Estoy poniendo mi vida en riesgo, así como la de mi mamá, pero vale la pena. ¿Sabes porque?- volví a negar- Porque estoy haciendo lo que estaba deseando hacer hace mucho tiempo. Ellos me han jodido la vida desde descubrieron que soy. Me convirtieron, me han hecho matar y destruir siento de cosas. Y si mi única oportunidad de destruirlos eres tú, entonces hare todo lo posible para sacarte provecho- yo fruncí el ceño
-Demasiado sincero- eso le saco una sonrisa, mientras acariciaba mi mejilla
-Pero me caes bien. Creo que no será tan malo- yo suspire y me aleje de su toque
-Está bien, seguiremos adelante, pero sin sentimientos recuerda- él se encogió de hombros- Bien, voy tarde a clases. Me haces saber cuándo empezamos.- El asintió y yo retome mi camino hacia clases.
Luego más tarde ese día, recibí dos veces un mensaje de Paul. El plan era que cada vez que hubiese una gran multitud de personas, en especial si eran los chismosos, alguno de los dos debía acercarse al otro y hacer como si nos encontráramos sin querer y habláramos como buenos amigos.
La primera prueba fue luego del almuerzo en el primer edificio donde estaba un pequeño grupo reunido. Resulto bien, ambos simulamos charlas de cosas interesantes, reír y aparentar que nos llevábamos muy bien. Para cuando me fui por mi camino, pude escuchar como ellos cuchicheaban entre sí por nuestro intercambio.
Estaba funcionando hasta ahora, aunque era muy temprano para dar buena esperanza al plan.
Carlos por ahora se lo tomaba bastante bien, creo que era más bien por el hecho de que apenas estábamos mostrando amistad, porque cuando empezáramos a salir él de seguro no lo tomaría muy bien. Aunque Carlos estaba haciendo un buen papel manteniendo distancia cuando Paul y yo planeábamos un encuentro. Él estaba siendo muy lindo y paciente, aunque claro tampoco es como si lo estuviera engañando. Aun éramos amigos.
Por ahora era amigos, pero eso no quería decir que yo no me estaba muriendo de ganas de agarrarlo y besarlo. Era más difícil a cada hora que pasaba con él. En especial en las mañanas. Hoy por ejemplo, cuando me fue a buscar – y si aún sigo viajando con él – el olor de su colonia, junto a un leve olor a loción de afeitar inundo mis sentidos apenas había entrado en el auto. Y por primera vez ame todos mis sentidos. Sentía el olor tan vivido en mi nariz, que me sentí drogada en algún momento y cuando se acercó a colocar un beso en mi mejilla para saludarme, casi pude sentir el gusto de su perfume sobre su piel. Tuve que sentarme tensa durante todo el viaje para no lanzarme en sus brazos.
Prácticamente había estado en ese mismo estado durante el resto del día y eso era muy difícil.
Pero por ahora nos encontrábamos de camino a la práctica de Eric y sinceramente estaba a punto de creer que a Carlos le estaba gustando demasiado ser mi chofer. Estuvo fuera de mi puerta cinco minutos antes de lo acordado. Estaba realmente pensando que él creía que yo me iba a escapar, pero no.
Así que ahora estábamos en camino hacia la cafetería cerca del parque donde Eric y yo practicábamos.
Estaba nerviosa y como no estarlo. Solo le había dicho a Eric que iba a llevar a alguien conmigo. No había especificado quien y me estaba preocupando seriamente este encuentro.
Sinceramente no sé quién me preocupaba más, si el hecho de que Carlos nos viera practicar o que Eric se portara de manera extraña. Y había algo que más me preocupaba, el loco plan que navegaba en mi mente desde que se me ocurrió. Solo espero que Carlos no enloquezca cuando lo escuche.
-Llegamos- dijo Carlos estacionando fuera la pequeña, pero acogedora cafetería. La mire y ahí se veía sentado a Eric tomando café, mientras leía de su celular.- Luces como si te fueras a desmayar.
-Me creerías si te digo que él no sabe que tu venias- Carlos suspiro y me miro
-No me sorprende- yo fruncí el ceño y él se acercó colocando un beso en mi frente- Me voy a comportar si es lo que te preocupa.
-Sinceramente tengo tantas preocupaciones que no sé cuál es la principal- volví a mirar a Eric- Bajare primero y luego tú me acompañaras.- él asintió- Ojala me caiga en mi camino hacia la mesa y así me ahorro esto- eso lo hizo reír- te veo en menos de un minuto.
Abrí la puerta y antes de que me arrepintiera salí del auto caminando de manera decidida hasta el local.
No me caí. Desgraciadamente.
En cambio llegue directamente hacia Eric. ¿Por qué mis dotes torpes no salen cuándo deben? Eric inmediatamente me sintió y se levantó de la mesa, viniendo hacia mi dándome un abrazo que definitivamente no espere.
-Hola, me alegro de verte- él se separó y me miro con una sonrisa.
-Yo también. Luces mejor- él sonrió de lado
-Mi mamá ha estado mejorando- eso me hizo sonreír- ¿Oye no venias con alguien?- el nerviosismo cayó sobre mis hombros.
-Pues- dije nerviosa, pero no lo necesite mucho. Al igual que Eric, yo también sentí cuando Carlos entro en la cafetería y camino hacia nosotros.
Una parte de mi esperaba ver odio o celos de parte de él, teniendo en cuenta el pasado, pero en cambio Carlos lucia muy sereno con el hecho de las manos de Eric en mí.
-Hola- dijo Carlos llegando donde nosotros- Espero que no te moleste que haya venido.
Eric se quedó en silencio, mientras retrocedía un paso. Sus rasgos se endurecieron brevemente mirándonos a ambos. Y entonces se recuperó.
-Claro que no- ahora me miro- ¿Se amigaron? ¿Son novios otra vez?- yo abrí mis ojos sorprendida y mire a Carlos que tenía una sonrisita en su rostro.
-Amigos- dije
-Eso dice ella- dijo Carlos por lo bajo, pero sabía que Eric había escuchado. Cuando mire a Carlos, él ya tenía su mirada inocente.
-¿Nos podemos sentar? – pregunte. Ambos asintieron y tomamos asientos, de manera que yo quede en un lado con Carlos y Eric solo del otro lado.- Debo admitir que aunque el hecho de tomar un café antes de entrenar me llama mucho la atención, ¿Quiero saber porque aquí y no en el parque?
-Porque quería introducirte a algo- yo lo mire extrañada
-¿De qué hablas?- sinceramente esperaba que lo que dijera no fuera muy malo, porque ya había tenido bastante por la semana
-Quiero practicar con magia- algo no encajaba
-He practicado con magia
-No lo entiendes- el negó- Esto se trata….
Eric no logro terminar lo que iba a decir, porque justamente en ese momento alguien apareció en nuestra mesa. Era alta y estilizada, llevaba unos jeans muy ajustados junto a unas botas, un sweater también ajustado y una chaqueta. Su rostro era frio y lucia como si estuviera fastiada de estar aquí. Ella me miro y unos ojos cafés claro me miraron como si fuera la peor escoria del mundo. Era linda en muchos sentidos, pero los rulos en su cabello caoba que de seguro estaban diseñados para hacer lucir su rostro adorable, lo que lograban es que luciera algo intimidante.
Ella sin pedir permiso o nada, se sentó en nuestra mesa y cruzo las manos de manera elegante y peligrosa, a la vez, sobre esta. Sabía que Carlos a mi lado lucia tan confundido como yo, pero en cambio Eric lucia demasiado tranquilo.
-Eric- murmuré mirándolo
-Sofía, mira, esta es…- La chica alzo su mano con su manicura perfecta haciendo callar a Eric, aunque nunca lo miro, solo me miraba a mí.
-Mi nombre es Sara Barce y tu supongo que eres la cosa que Eric entrena- su voz era neutral, pero había algo en su tono de voz que hacía creer que con cada palabra quería lastimarte.
-¿Cosa? ¿Me llamo cosa?- pregunte sorprendida ante como me llamo
-Perdónala Sofía. Sara puede ser algo fría- ella se encogió de hombros- Sara es una amiga. La conocí hace un par de años en la escuela. Fue capitana de las porritas.
-Pues luce como si ella fuera la que le lanza cosas a las porristas- ella no se afectó ante mi comentario.
-El equipo necesitaba mano dura. Nada como lo es ahora- dijo mirándose las uñas
-Mi amiga es la capitana- dije algo ofendida. Jamás fui fanática de lanzar pompones, pero Angelina era porrista y mi hermana también; y eso lo admiraba. Sara alzo la mirada y me vio aburrida.
-Tal vez sea por eso- dijo y volvió a mirarse las uñas. Yo abrí mi boca sorprendida y mire inmediatamente a Eric.
-Sara es así, creo que tendrás que acostumbrarte- eso me dejo más sorprendida.
-¿Por qué debo soportar a alguien que me trata mal?- quizás no tenía el carácter de Sara, pero definitivamente podía sacar el enojo en un segundo si quería.
-Quizás debiéramos hablarlo en un lugar más apartado. Te espero en lote baldío que está a las afuera de la ciudad. El que está rodeado de autos. ¿Sabes cuál es?
-Creo- dije. Él asintió y se levanto
-Perfecto, compra tu café y té esperare ahí. Vamos Sara- Ella me dio una fea y larga mirada y luego se fue siguiendo a Eric.
¿Qué demonios significaba todo esto?
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Les tengo una noticia chicas
El proximo capitulo es el ultimo de esta parte y si todo va bien estaria publicando la segunda pronto. Aunque no estoy segura de seguir publicando aqui ¿Que opinan? ¿Sigo?
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