-Sofía, ¿Ya terminaste? Vamos tarde- dijo mi mamá, al otro lado de la puerta
-Voy- dije, mientras retocaba mi maquillaje. Me mire fijamente en el espejo y me di una aprobación. El traje color salmón de mangas, se ajustaba a mi cuerpo hasta la cintura, donde caía hasta la mitad de mis muslos vaporosamente. Empecé a buscar en mi joyero algún collar que combinara con mi atuendo. Entre la búsqueda encontré el regalo de Carlos. El collar de corazón.
Lo tome en mis manos y no pude evitar sonreír al leer el mensaje en la parte de atrás “Con Amor, C”. Parece que paso tanto tiempo desde aquel día. Me pregunto si…. Tome el collar y lo abroche en mi cuello.
Oh, quedaba perfecto con el vestido. Me mordí el labio nerviosa, mientras veía como se veía en mi cuello. Se veía hermoso, pero no me atrevía a usarlo. Y si eso lo hacía molestar por utilizarlo.
-Basta- dijo Christian entrando abruptamente en la habitación- Tengo planes después de la cena, y tu estas retrasando todo.
-Ya voy- me gire mirándolo enojado
-Nada- él se acercó y me tomo de mi mano haciéndome levantar de mi silla frente al espejo- Toma el regalo y vamos
-Eres muy molesto- tome el regalo de Victoria de mi cama, junto a mi pequeña cartera y me deje arrastrar por mi hermano escaleras abajo.
-Ella esta lista. Nos vamos- mis papas se rieron, mientras veían como era arrastrada por Christian fuera de la casa- Ahora se niña buena y entra en el auto
-Por dios, Christian. Ni papá es tan estresante- entre tal y como dijo en el auto, porque de verdad no quería empezar problemas
Mis papas al minuto se unieron con nosotros dos en el auto, para así tomar nuestro camino hacia la casa de Carlos.
Una vez llegamos, mi hermano me hizo bajar tan rápidamente, que casi me estrello contra el pavimento. Si seguía intentando imitar a Flash el resto de la noche, les juro que lo ahogaría con el pastel de Victoria. Mi papa y mamá iban al frente, mientras que Christian y yo quedamos detrás de ellos. Mi papá toco el timbre y prácticamente al instante el cuerpo de Victoria se abalanzo sobre mis papas.
-Oh, estoy tan contenta de verlos. Tenía siglos sin verlos. En especial a ti Carter- ella les sonrió a mis papas y luego se percató de mí y mi hermano- Oh Sofía- ella ahora se abalanzo sobre mí- me alegro que hayas venido, de verdad quería verte- casi quería llorar. Ella no me odiaba. Cuando se separó, yo le di una sonrisa, conteniendo mis lágrimas
-También estoy muy feliz de verte Victoria. Feliz cumpleaños- ella me sonrió- Esto… esto es para ti. Es un collar, espero que te guste- dije tendiéndole la bolsa con el collar. Ella sonrió
-De seguro me encantara- ella acaricio mi mejilla maternalmente. Entonces sus ojos se posaron en Christian que estaba a mi lado, observando todo- Y tú debes ser el otro Thompson. He escuchado a tu madre hablar de ti, pero no he tenido el momento para conocerte. Mucho gusto, Victoria de Blinshed- Christian sonrió
-Un placer conocerte y feliz cumpleaños por cierto- Christian tomo la mano de Victoria y se la llevo a los labios dejando un beso
-Oh, que caballero- Christian le guiño un ojo, coquetamente. Ella sonrió divertida y se separó de él- Bueno, entren, hace frio
Mis papas asintieron, siguiendo a Victoria, mientras le entregaban su regalo. Yo golpee en las costillas a Christian, que no dejaba de mirar a Victoria.
-Compórtate- le dije. Él sonrió y entro en la casa.
Yo me quede de pies sin saber si entrar. La última vez que entre fue una experiencia terrible, que ha decir verdad me busque, pero igual no había entrado desde aquel día. Tome una bocanada de aire y entre en la casa.
-¿Dónde está Carlos, Victoria?- escuche a mi mamá preguntarle a Victoria
-Pues él…
-Aquí estoy mamá- y entonces Carlos apareció justo frente a mí, tomándome por sorpresa.
Me quede de piedra. Estábamos uno frente al otro, y por primera vez no podíamos actuar como si nada estuviera pasando. Carlos también se veía sorprendido, además de que sus ojos estaban fijos en un solo punto de mi cuerpo. Mi cuello.
Lentamente lleve mi mano al cuello, y sentí el collar de corazón. El collar que él me regalo. El cual ahora llevaba puesto, porque el idiota de mi hermano me saco rápidamente de la casa. Sus ojos abandonaron mi cuello, para mirar mis ojos. Su mirada ya no mostraba ningún rastro de frialdad, él me miraba igual como me miraba en aquellos momentos en los que estábamos solos y hasta ganas de sonreír y besarlo me entraron. Respire profundamente y salude a Carlos.
-Hola Carlos- le sonreí suavemente. Él inclino su cabeza, como si estuviese intentando descifrar algo y luego sonrió, pero con su sonrisa.
-Hola Sofía- me miro un poco más y luego giro para mirar a los demás que nos miraban fijamente.
No pude evitar sonrojarme ante lo que ellos tuvieron que ver.
-Buenas noches, Sr. Y Sra Thompson- dijo Carlos, cordialmente- Hola Christian
-Hola Carlos, es un gusto volver a verte- dijo mi mamá emocionada, mi papa por otro lado no lucia feliz, al igual que Christian.
-Bueno, ya que por lo visto, ustedes son los únicos invitados, puesto que todos los demás cancelaron. Así que sin más preámbulos, vamos a ir a comer. Ven Carlos y ayúdame. Ustedes siéntense en la mesa, ya venimos
Victoria tomo la mano de Carlos y lo arrastro hasta la cocina. Mi mama me hizo señas para que los siguiera, mientras ellos empezaban a caminar hacia el comedor. Christian se colocó a mi lado, mientras caminaba.
-Él pudo ser más discreto no- yo mire a Christian- No apartaba la vista de tu pecho- yo me reí
-Él no miraba mi pecho- Christian bufo
-Yo sé lo que vi- rodee los ojos, mientras tomaba asiento junto a mi madre.
Casi al instante Victoria y Carlos entraron con bandejas de comida y colocándolas a lo largo de la mesa.
-Vaya, espero que esto sea tan bien como huele. ¿Lo cocinaste tu Victoria?- ella sonrió mientras colocaba la última bandeja y tomaba asiento en el puesto entre mi papá y mamá
-Oh no, la gran mayoría fue hecha por Carlos- Carlos entro colocando una última bandeja y sentándose entre Christian y yo. Christian alzo la mirada hacia Carlos, que se encogió de hombros ante los halagos de su madre- Bueno disfruten de la comida
Cada uno empezó a servirse de la deliciosa comida que se nos mostraba frente a nosotros. Yo tome un poco de pollo en salsa de hongos, un poco de ensalada verde y algo que parecía como puré, pero en rojo y tenía un agradable olor.
-Cuéntame Lorena ¿Cómo van esos bocetos que estabas haciendo?- pregunto Victoria
-Van perfectos- dijo mi mamá emocionada. No les prestaba mucha atención, porque a decir verdad me estaba embriagando con el sabor de la comida- Sí tengo suerte en una semana deberían estar listo para ser llevados al taller
-Eso es muy bueno- dijo emocionada- Muero por verlos en pasarela
-Bueno, me deberás acompañar a los Ángeles para eso- la mamá de Carlos, abrió los ojos con sorpresa y emoción.
-Oh por dios, sí. Me encantaría. Nunca he ido a los Ángeles. Dime cuando y voy- mi mamá se rio divertida
-Te estaré avisando- mi mamá se llevó otro trozo de comida a la boca saboreándolo- Mmmm… Carlos déjame quitarme el sombrero y decirte que esto está delicioso. Eres todo un chef- Carlos a mi lado se sonrojo levemente y lo halle muy adorable
-Hmm... Gracias Sra. Thompson- dijo avergonzado
-Lorena- lo corrigió mi mamá. Él le respondió con una sonrisa
-¿Cuéntame sobre ti Christian?- pregunto Victoria- ¿Qué estudias?
-Bueno- dijo, mientras se limpiaba con la servilleta- Estoy matriculado en periodismo, pero por ahora estoy tomando solo las clases que prefiero
-¿Pero quieres ser periodista?- pregunto
-Aun no estoy seguro- Christian se encogió de hombros
-Lo bueno es que asistes y tomas clase. Cualquier otro hubiese aprovechado para vivir la vida loca- Christian sonrío ante las palabras de Victoria
-Gracias, Victoria
La cena paso más enfocada en la conversación de mis papas con Victoria. Christian se la pasaba más revisando su celular y Carlos parecía muy concentrado en su comida. Una vez habíamos terminado Carlos se ofreció a recoger todos los platos y bandejas; para luego volver con un gran pastel de chocolate.
-Es tu favorito “Doble de chocolate con fresas” y me encargue de no colocar la edad con velas- Victoria sonrío con lágrimas en los ojos, lo cual solo logro ponerme sentimental
-Oh amor- ella se levantó y abrazo a su Carlos que acababa de colocar el pastel en la mesa- Gracias- escuche a Victoria sollozar en el hombro de Carlos. Este la abrazo fuertemente. De seguro estaba haciendo un gran esfuerzo para no llorar. Cosa que yo no logre, puesto que un par de lágrimas se deslizaron por mis mejillas. Aunque rápidamente las oculte limpiándolas con la servilleta- Creo que no pudiera desear otro hijo más perfecto que tu- Victoria con lágrimas en los ojos tomo el rostro de Carlos- Tu papá estaría muy orgulloso de la persona que eres ahora- la mandíbula de Carlos se endureció, conteniendo sus sentimientos- Gracias hijo- él le dio una sonrisa llena de amor, mientras Victoria dejaba un gran beso en su mejilla. Mi mamá a este punto ya estaba vuelta un mar de lágrimas.
-Gracias a ti mamá- le susurro bajo, para que no todos escucharan, pero mi oído mejorado si lo escucho- Y Feliz Cumpleaños- ella se sorbió la nariz, y nos sonrió a todos
-¿Quién quiere un poco de pastel?- dijo Victoria
-Oh espera- dijo mi mamá, limpiándose las lágrimas- Aun no te cantamos el feliz cumpleaños
-Claro- Carlos le paso una cajeta de cerillas y la simple vela que adornaba el pastel fue encendida- Ahora, empiecen
Cada uno en la mesa nos levantamos y rodeamos a Victoria alrededor del pastel. Mis papas se colocaron a un lado, mientras que yo quede entre Carlos y Christian. Juntos empezamos a cantarle la simple canción de cumpleaños. Una vez acabamos ella soplo las velas y fue la primera en partir el dulce.
-Victoria crees que podrías darme mi trozo para llevar- dijo mi hermano- Tengo un compromiso, al cual ya voy tarde- ella le sonrió y fue a la cocina, pronto volvió con un trozo de papel aluminio en su mano, corto un trozo, lo coloco en el papel y se lo paso a mi hermano.
-Aquí tienes y fue un placer conocerte- mi hermano le sonrió y volvió a tomar su mano dejando un beso
-El placer fue todo mío. Espero verte muy pronto- él le guiño un ojo- Mamá, papá, los veo más tarde- él se acercó a mí y dejo un beso en mi frente y luego susurrando me dijo- Compórtate y no dejes que mire más tu pecho- yo me reí suavemente y luego miro con los ojos entrecerrados a Carlos- mantén tus manos lejos de ella- hablo bastante bajo, para que mis papas no lo escucharon. Carlos lo desafío con la mirada.
Christian se separó y dando un último saludo, salió de la casa.
-Sofía- me gire y mire a Victoria que me tendía un plato con un trozo de dulce- Aquí tienes
-Gracias- le sonreí mientras lo tomaba en mi mano. Victoria tomo otro plato y se lo paso a Carlos
-Vengan, vamos a comerlo en la sala- iba a empezar a seguir a Victoria y mis padres, cuando Carlos me tomo por el codo.
-Ven vamos, comamos en el patio- yo abrí la boca sorprendida
-Pero… tu…mamá- tartamudee, de verdad estaba demasiado sorprendida
-Créeme que ella no va a poner mucha resistencia ante esto- él se giró y abrió la puerta de la terraza- ¿Vienes?- asentí sorprendida y temerosa. ¿Él se estaba comportando bien por apariencias o porque de verdad quería?
La terraza estaba igual que antes, decorada con el pequeño bar y los enormes y cómodos sillones. Carlos camino hacia él de dos piezas y se sentó. Yo me quede de pie sin saber muy bien que hacer.
-Ven Sofía- el palmeo el puesto a lado de él- Voy a mantener las manos lejos de ti, tal cual como dijo tu hermano. Sí te hace sentir mejor- dijo en tono bromista. En otros tiempos hubiese bufado o reído, pero ahora mismo estaban tan sorprendida que apenas y si me pude mover.- Vamos Sofía- lo mire largamente y mire hacia donde estaba. Di un paso y volví a parar. Di otro paso, mientras Carlos miraba fijamente cada uno de mis pasos. Seguí dando lentos pasos hasta llegar al sillón y sentarme en la orilla con la espalda recta y lejos de Carlos. No sabía que estaba planeando- Puedes relajarte, Sofía- yo lo mire
-¿A qué estás jugando? ¿Por qué estas siendo tan amables y suelto conmigo? Pensé que me odiabas- él me miro
-Jamás he dicho que te odie- yo baje la mirada avergonzada
-Yo te lastime- dije en un susurro- Si yo fuera tú, me odiaría. Lo merezco- el suspiro y se levantó, sentándose a mi lado. No tenía a donde moverme y el olor de su colonia me estaba empezando a embriagar.
-No te odio. Tomaste decisiones equivocadas, sí; pero no te voy a odiar por eso. Han pasado casi tres semanas y te he perdonado. Estar peleados e ignorarte, no lleva a nada.
-¿Qué quiere decir eso?- dije mirándolo, mientras jugaba con mi pastel
-Quiere decir, que quiero que volvamos a ser amigos- yo abrí los ojos sorprendida
-¿Enserio? ¿Amigos?- él me dio una pequeña sonrisa
-Obviamente, tardaremos en acoplarnos nuevamente. Ya sabes, todo eso de la confianza- yo asentí, dándole la razón- pero podemos empezar hablando, más allá del hola y como estas- yo sonreí divertida- Y así vemos cómo avanza nuevamente nuestra relación
-Eso me parece muy bien- dije con una sonrisa. Él me sonrió en respuesta
- Prueba el pastel. Te va a gustar- señalo a mi pastel sin probar. Hice lo que me dijo y tome un trozo de pastel. El dulce se deshizo en mi boca dejando un delicioso y rico sabor.
-Esta delicioso- sonrió y se llevó un trozo a la boca- Este es tu hobby. Cocinar cuando estas aburrido- él sonrió de lado
-En las últimas semanas, más o menos- mi sonrisa decayó un poco
-Carlos yo… quiero disculparme de verdad contigo. Tú tenías sentimientos por mí y yo jugué con ellos aquel- él me iba a interrumpir- No, déjame terminar. Me voy a sentir mejor si lo hago- tome una bocanada de aire- yo nunca he sido buena con mis relaciones. Sufro de celos y necesidad de atención. Esas eran las razones por las cuales nunca he podido mantener una buena relación. No entiendo porque lo hago, pero no lo puedo evitar. Aquel día, no sé realmente que me paso. Yo sabía que tenías sentimientos fuertes por mí, pero mis estúpidos celos y necesidad de atención me ganaron. Y sí, tenías razón, yo si disfrute haciéndote sufrir cuando bese a Félix- el aparto la mirada- pero no tengo perdón hacia eso. He estado pagando las consecuencias de haber hecho todo eso. Y no solo me refiero a nosotros, sino con los demás. Lastime a Félix, por darle falsas esperanzas, le rompí el corazón y de seguro eso lo llevo a Marian, lo cual provoco que Julie ahora este peleada con su hermano. George piensa que soy una perra celosa, aunque no lo admita. Y he dividido al grupo. Tal vez deberías seguir odiándome.
-No te voy a odiar y no todas las cosas son como las acabas de describir. Félix estaba saliendo con Marian desde antes de que pasara lo de la fiesta- yo lo mire sorprendida
-¿Qué?- él asintió comiendo de su pastel y me hizo señas para que hiciera lo mismo
-No eran novios, ni salían exclusivamente, pero si se veían. Él se lo comento a George una vez que yo estaba presente. Igual, si no hubieses actuado, él posiblemente hubiese terminado con ella- yo parpadee sorprendida. Yo no sabía eso. Debía preguntarle a Marian, aunque dudo que me confirmara algo- Te puedo hacer una pregunta- yo asentí- ¿No sigues ilusionando a las personas?- yo lo mire confundida
-No lo entiendo
-¿No sigues dando falsas esperanzas a los chicos?- yo suspire
-Creo que lo hago involuntariamente. Necesidad de atención- hice una mueca- ¿A quién te refieres con la pregunta?
-Eric- cerré los ojos, momentáneamente. Sospechaba que el sería la primera persona quien diría
-Eric y yo nos hemos estado viendo últimamente- Carlos me miro con los ojos abiertos- Oh no, no me refiero a sentimentalmente. Me refiero prácticas y eso, pero creo que tal vez el sí siente algo por mí, y las constantes practicas solo están logrando que ese sentimiento se avive-suspire jugando con una fresa del pastel- pero no quiero aclarar las cosas porque necesito seguir con las practicas.
-¿Por qué las necesitas? ¿Sigues con la necesidad de sangre?- yo negué
-Eso ya lo tengo casi controlado. Eric y yo hemos estado practicando defensa personal- él frunció el ceño- Defensa personal sobrenatural
-¿Él te está enseñando a luchar contra cosas sobrenaturales?
-Sí- respondí
-¿Por qué necesitas aprender eso?- lo mire. Aún no había la confianza para revelar todo
-Ambos pensamos que mi situación como media vampira, pueda atraer la atención de los vampiros- él abrió los ojos sorprendidos
-¿Eso puede pasar?- yo me encogí de hombros
-Es una situación que se puede presentar- dije- Preferimos estar preparados por cualquier cosa
-¿Se ven muchas veces a la semana?- pregunto
-Una vez, con máximo dos- él se quedó pensativo
-¿Seguirás dándole falsas esperanzas?- yo me encogí de hombros, pero negué a su pregunta- Sabes, sí deseas, puedes practicar conmigo en el gimnasio- yo lo mire con una ceja alzada
-Intentas también decir que estoy gorda. Es la segunda vez que lo escucho en la semana- él sonrió
-No, pero si estas entrenando defensa personal. Deberás obtener resistencia primero ¿No?
-Buen punto. ¿Qué propones?- lo mire
-Yo tengo un pequeño gimnasio aquí. Te puedo permitir que vengas y lo uses. Quizás ganes un poco de músculos. ¿Qué opinas?- yo lo mire largamente. Casi le grite que si aceptaba, pero me iba a ver muy desesperada
-Pensare en tu propuesta- él sonrió, pero vacilo un poco- Pregunta
-¿Qué pasa con Paul?- pregunto. Yo lo mire fijamente y una risa se me escapo-¿Qué paso?
-Tienes labial en tu mejilla- lleve mi mano a su mejilla y empecé a quitarle el labial- Paul y yo no somos amigos- lo pensé un poco más- Bueno, no mejores amigos, pero digamos que él es tolerable- deje de tocar su mejilla, no dejando rastro de labial- Paul asegura que gusta de mí, pero no le creo mucho. Él me coquetea y actúa en todo ese look de chico malo, pero no estoy segura de que sea verdad. Además de que él no me interesa.
-¿Por qué el repentino interés en ti?- contuve una pequeña sonrisa que amenazaba por salir
-Paul y Marian son semi vampiros, como Eric- el abrió los ojos sorprendidos- Y Paul me halla interesante por ser igual que él. Sinceramente no le hago mucho caso. Paul es molesto, pero sin pasarse. Mejor dicho es tolerable.
-Se droga- no pregunto, sino que afirmo
-Sí, pero no funciona en su organismo de la misma manera que en un humano. La marihuana y la heroína lo relajan como si fueran un calmante. No lo deja sumamente drogados como en un humano. Así que yo no lo consideraría drogarse. ¿Esas son todas tus preguntas?- él sonrió colocando su plato limpio en la mesa frente a nosotros. Yo hice lo mismo con el mío
-Creo que eso es todo- me acomode de manera más cómoda en la silla
-Me toca ¿Por qué decidiste volver a hablarme?- él suspiro también acomodándose
-Sabía que preguntarías eso. No sé, simplemente se me estaba haciendo cada vez más difícil ignorarte. Además, después de la primera semana ya no me sentía enojado, solo que no sabía cómo volverte a hablar. Y entonces te vi llorando el pasado viernes y no sé, sentía que ya no te podía seguir ignorando. Te estaba haciendo sufrir mucho.
-No lloraba por ti y encima mandaste a Todd de paloma mensajera con ese raro amigo suyo
-Sí, eso. Bueno, no sabía que llorabas por otra cosa. Solo quería saber que estabas bien, pero estabas bien según el informe- yo sonreí y él sonrió- además ese día que te fui a recoger a ese bar, bueno ahí supe que debía encontrar la manera de volver a hablarnos
-Y escogiste la fiesta de tu mamá- él negó
-Esto es suerte
-¿y el club de matemáticas?- pregunte. Él se sonrojo
-Era una sorpresa para ti. Me había unido antes de que todo esto pasara, quería pasar más tiempo contigo y bueno no era como si me pudiera salir
-Oh- suspire. Carlos alzo su mano y la llevo a mi cuello.
-No te lo había visto puesto desde aquella noche que te lo regale- Carlos acaricio mi collar
-Oh bueno, no me lo iba a poner, pensé que enojaría que lo usara- él me miro a los ojos
-Jamás me enojaría- era tan raro tener a Carlos así tan pegado a mí, como en los viejos tiempos. Sus ojos chocolate, me miraban fijamente, mientras su mano aún seguía acariciando mi collar.
-Chicos- escuche la voz de la mamá de Carlos llamarnos. Salte asustada lejos de su tacto. Me gire, y vi como Victoria entraba en la terraza- Lo siento interrumpirlos, pero tus papas se van- yo asentí. Ella sonrió y se giró volviendo a entrar en la casa.
-Creo que debo irme- él asintió levantándose y tendiéndome su mano, para ayudar a levantarme. Una vez parada, quede frente a él- Me alegro que volvamos a ser amigos
-A mí también- yo sonreí y me acerque colocando un beso en su mejilla
-Espero que podamos volver a recuperar nuestra relación- él me miro- Como amigos, claro
-Claro… pienso lo mismo- yo sonreí
-Entonces nos vemos el lunes en la escuela. Descansa
-Igual- me gire y empecé a salir de la terraza- Sofía, me encanta que volviéramos a lo de antes
-A mí también- le sonreí y entre dentro de la casa, perdiéndolo de vista.
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