Al día siguiente, llegue temprano a la escuela. La noche anterior no pude dormir bien. No tuve pesadillas, lo cual es raro, pero el miedo y la angustia de tal vez ser perseguida por vampiros estaba latente en mi interior.
Me repetí más de cien veces que nadie sabía que fui yo, el único que sabía era Paul, y no sabía si debía confiar en él o no. De seguro los vampiros debes sospechar que es una bruja o algún ser sobrenatural, solo espero que jamás den conmigo.
Los pasillos estaban desiertos, aún era muy temprano. Faltaban veinte minutos para que empezáramos clases y mis amigos aún no habían llegado. Camine hacia mi casillero, para recoger mis libros de las primeras clases. En el camino me encontré con un par de chicos a los que salude. Quizás mi situación me tenía un poco lejos de la gente, pero eso no quería decir que la gente olvidara quien era.
Estaba frente a mi casillero sacando mis cosas, cuando alguien se posó a mi lado. Gire y observe a Paul. Su cabello azabache estaba desordenado, iba vestido con unos jeans negros, una camiseta gris y una chaqueta de cuero. Sus ojos grises me miraban curiosos, buscando alguna verdad.
-Ahora me puedes explicar que hacías ayer en el barrio 33- me sorprendí tanto que abordara eso aquí, mire hacia todos lados. A lo lejos vi a dos chicas de primer año observándonos y cuchicheando. Se estarían preguntando que hacia yo charlando con unos de los antisociales.
-No sé de qué hablas- dije cerrando mi casillero y empezando a caminar por el pasillo
-Ahora vas a hacer como si no hubiese pasado- dijo empezando a caminar a mi lado. No le respondí. Empecé a subir las escaleras con el siguiéndome- ¿Vas a hacer como si no hubiese pasado?- pare a mitad de camino y lo mire
-¿Qué es lo quieres Paul? ¿Qué te de las gracias por salvarme? Pues, gracias de verdad, sé que si no fue por ti, me hubiese convertido en el postre- retome mi caminata subiendo las escaleras.
-¿Quiero que me digas que hacías ahí? Es lo mínimo que me puedes dar por haberte salvado- resople cansada y tome su mano llevándolo a un salón vacío
-Bien, habla, ¿Qué quieres que te diga?
-¿Cuántas veces debo repetirlo? ¿Dime que hacías ahí?- pronuncio exasperado
-Había escuchado hablar sobre ese barrio y que ahí habitaban vampiros. Pensé que encontrarías respuestas
-Y solo simplemente decidiste meterte en la boca del lobo
-No pensé en las consecuencias, así ni que se te ocurra regañarme
-¿Tienes siquiera idea de en lo que te metiste?- yo negué, intentando no mostrar debilidad- Los vampiros se han puesto frenéticos por el hecho de que alguien lo han estado vigilando. No pudieron salir hasta que anocheció. Luego de que te fueras tuve que volver lo más rápido posible para borrar alguna evidencia que hubieses estado ahí. Y encontré esto- saco de su chaqueta el trozo de madera que use para escuchar la conversación de ellos- esto está impregnado con tu magia, si los vampiros lo hubiesen encontrado lo hubiesen llevado con las brujas y hubiesen dado contigo. Y si así fuera, estarías en una peor situación que en la que estas ahora.
-Espera, ¿dijiste brujas? ¿Hay brujas que trabajan con vampiros?- el asintió- ¿Por qué?
-Ellas obtienen ciertos beneficios
-Pero…
-No importa ahora Sofía. ¿Dime que tanto escuchaste?- se acercó hasta mi colocándose frente a mí
-Ellos están buscando chicas y yo soy parte de eso- el asintió- ¿Qué están tramando?
-Solo sé que buscan a ciertas chicas, no nos dicen porque. Solo nos mandan a vigilarlas.
-¿Me vas a delatar?- pregunte. El suspiro resignado
-No.
-¿Pero trabajas con ellos?
-Ellos me han reclutado desde el primer momento en que me convertí en brujo, no paso más de dos semana cuando ellos vinieron a mí y me obligaron a beber sangre. Me entrenaron a mí y Marian para controlarnos. Me han obligado a matar personas, e matado personas Sofía- yo estaba sorprendida- Los odio, pero no los puedo abandonar o si no mataran a mi madre. Prefiero matar a personas que no conozco a que ellos maten a mi madre.
-Pero eso es cruel. ¿Por qué hacen eso?
-Nos quieren introducir lo más que puedan en su mundo, por si en algún momento deciden transformarnos. Por ahora somos de más ayuda en nuestro estado actual.
-¿Ellos saben que te molesta esto que haces?
-Claro que lo saben, y lo disfrutan- Paul parecía perdido en sus pensamientos
-¿Por eso te drogas?- el rio y me miro
-Yo me drogo, no lo voy a negar, pero jamás he sido adicto. El efecto me dura un cuarto de lo de una persona normal. Y eso para drogas fuertes. Mi cuerpo rechaza y elimina rápidamente las drogas y el alcohol.
-Esto es de locos
-Espero que no se te ocurra volver al barrio 33 Sofía-me regaño
-Ahora eres mi padre- dije alzando una ceja
-No, pero sé que soy el único después de Marian que sabe en lo que estas metida. Así que sé que te beneficia y que no. Vamos, debes irte, ya va a tocar el timbre
-Bien- di media vuelta, pero me detuve antes de salir
-¿Ellos sospechan de mí?
-No, piensan que tal vez fueron los hombres lobos- yo asentí
-¿Por qué te apuñalaste?
-Para decirle que algo me había intentado matar, así no me mataban ellos
-¿Estas bien? ¿Me refiero a la herida?- soné nerviosa
-Como si nada hubiese pasado- levanto su sweater mostrando su plano y definido abdomen con un tatuaje que atravesaba todo su costado. Yo aparte la mirada avergonzada. Quien diría que Paul podría tener el cuerpo bien definido.
-Me alegro que no haya quedado cicatriz- ahora el parecía divertido- ¿Una última cosa?- el me miro curioso
-¿Por qué me salvaste?
-Porque ellos te matarían y me importas lo suficiente para poder evitarlo- yo asentí, pero no respondí nada, en cambio di media vuelta y salí del salón.
Sorprendentemente solo quedaba 5 minutos para empezar clases, y lo peor es que mi clase quedaba en otro edificio. ¿Y si me teletransporto? No Sofía, no te vuelvas vaga
Milagrosamente llegue antes que el profesor, pero no obtuve un buen puesto. Tuve que sentarme de última, pero igual no preste mucha atención a clase. Mi mente era un nido de pensamientos y recuerdos. Mi pelea con Christian fue lo principal.
-No puedo creer que de verdad te estés viendo con Eric- dijo Christian enojado- No te he dicho que él no es bueno para ti
-Deja de ser idiota Christian, mis papas te pueden escuchar- le dije bajo
-Ellos salieron a cenar- dijo rápidamente- ¿Qué has estado haciendo con Eric?
-Nada malo. Por dios Christian, no es como si me hubiera acostado con él- él abrió mucho los ojos
-¿Lo has hecho?
-Claro que no- la indignación me recorrió por completo
-Por suerte. Entonces ¿Qué has estado haciendo con él? En especial cuando te dije que no te juntaras con él
-Soy igual a él, Christian. ¿Cuándo todo mundo lo va a comprender? Tú no me puedes entender en esto que soy, ni Julie, ni Angelina, ni tan siquiera Carlos. Ustedes no entienden que es abrazar a alguien y sentir un olor dulzón proveniente de ellos y la necesidad horrible que te entra de querer morderlo. O de tener más fuerza de la necesaria. Aun me sorprende que no me hayan dicho algo por todos los platos y vasos que he quebrado. No lo entiendes ¿Verdad?- Christian no respondió- Ahí está. Tú me entiendes como bruja, pero no como lo otro. Puedes saber que es, pero nunca podrás sentir lo que yo siento; y lo agonizante que puede llegar a ser. Entonces te pido que dejes de decirme con quien puedo y no puedo juntarme- enojada subí las escaleras y cerré mi puerta con llave.
Y desde ese momento no he hablado más con él. Y a decir verdad, me estaba empezando a sentir algo mal por haberle hablado tan mal.
La hora del almuerzo llego y camine hacia la cafetería. Como siempre llegue más temprano que lo demás, a excepción de Carlos que ya estaba sentado comiendo un emparedado. ¿Cómo siempre llegaba tan temprano?
Tome una ensalada y un jugo de naranja; y camine hacia la mesa. Me senté en mi puesto habitual. Mire a Carlos, que miraba fijamente un libro, él noto mi mirada y me sonrió cálidamente. Otra vez mi sonrisa. No pude evitar devolvérsela. Esta vez si la pude disfrutar.
Los chicos llegaron poco tiempo después, pareciendo bastantes alegres. En especial Julie, que hoy había traído a Jim a almorzar con nosotros.
Aunque toda esa alegría se congelo al ver como Félix vino hacia nuestra mesa de la mano de Marian. Ella por supuesto no dejaba de darme una sonrisa “Oh si me encanta joderte”. Ambos se sentaron junto a Julie, que no parecía muy feliz por la presencia de ella aquí. Paul también apareció a la vista, tomando una silla de una mesa de a lado y colocándola entre Carlos y Marian. Oh, esto no sería bueno.
-Hola chicos- dijo Félix, feliz ignorando el incómodo silencio que se había formado desde que había llegado
-Ey- George fue el único que le contesto- Veo que trajiste compañía. Ya que mi amigo no te ha hablado de mí, me queda presentarme solo. Mucho gusto, soy George y ella es mi novia Angelina- Angelina estaba rígida, pero igual coloco una sonrisa falsa en dirección hacia Marian
-Mucho Gusto- le respondió cortésmente Marian- este es Paul, un amigo mío- Paul que hasta ahora se encontraba viéndome fijamente y divertido; giro su rostro y le inclino la cabeza en modo de saludo a George
-¿Supongo que conoces a los demás?- dijo George
-Claro, Sofía y yo coincidimos un en un par de clases- ella me sonrió “inocentemente”- Paul también ha hablado un par de veces con ella
-Solo un par de veces- mencione, y los ignore concentrándome en mi ensalada
Se hizo un muy, muy incómodo silencio. A mi lado Celeste se movía cada 1 minuto incomoda en su asiento. Julie por otro lado lucia algo enojada. En cambio Carlos, de verdad lucia muy serio y no paraba de mandarle miradas de ¿Odio? a Paul.
Estaba terminando mi ensalada cuando el puño de Julie golpeo sonoramente contra la mesa. Todos saltamos en nuestros puestos sorprendimos y nuestra atención estuvo totalmente en ella.
-Basta, no puedo seguir así. Está bien que sea tu novia, pero yo no la quiero aquí- Félix miro enojado a Julie
-Es mi novia, Julie, pensé que lo habías entendido
-Pues lo lamento, pero no me gusta- le respondió Julie
-Yo no me quejo de tu novio- de pronto todos en la mesa deseaban estar lejos de aquí. Incluyendo a Jim
-Porque mi novio es normal. En cambio tu novia es una suicida- drogadicta- Félix se levantó enojado y tomo a Marian de la mano. Ella de verdad lucia afectada por el comentario de Julie
-Eres una estúpida Julie- Julie abrió los ojos sorprendida ante el insulto de su hermano- No entiendo, porque no ves que soy feliz. Oh preferías verme sufriendo en cada rincón por Sofía- yo lo mire ante la mención de mi nombre- Basta, no discutiré más contigo. Vamos Marian- Marian se levantó y siguió a Félix. Paul tardo un poco más en levantarse, pero le dio una última mirada al grupo y se levantó siguiendo a Félix y Marian.
Mire a Julie y vi que estaba conteniendo las lágrimas.
-Julie…- dijo Celeste. Ella nos miró y se levantó. Sin decir nada salió sola de la cafetería
-Debería acompañarla- dijo Jim
-No lo creo Jim- dijo Angelina- Déjala a nosotras, ¿bien?- el asintió y Angelina nos hizo señas a mí y a Celeste para que la siguiéramos afuera.
Celeste me miro y yo asentí. Ambas nos levantamos y caminamos a la salida, por donde Angelina y Julie ya habían desaparecido
-Eso fue feo- me murmuro Celeste
-Y que lo digas- le respondí- No sé cómo sentirme en este momento. Él tiene razón. Él debe ser feliz y olvidarse de mí. Ahora también entiendo a Julie, entiendo porque no le agrade, pero tal vez debería aceptarlo- abrí la puerta y salimos.
El pasillo estaba desierto a excepción de una persona que estaba apoyado en un casillero fumando. Suspire y me separe de Celeste, para ir hacia esa persona.
-Fumar dentro de la propiedad de la escuela está prohibido- le dije. Paul me miro y sonrió
-Nunca he sido bueno siguiendo las reglas- rodee los ojos. Ahí está nuevamente su actitud de chico malo
-Sí, claro. Mejor guárdate esas frases usadas- él se encogió de hombros- ¿Cómo esta Marian?- el me miro sorprendido
-De verdad quieres saber luego de esa escena que se formó ahí adentro
-Quizás Marian no sea mi persona favorita en el mundo, pero está protegiéndome de cierta manera. Y tal vez Julie se sobrepasó un poco- el aspiro un poco más de su cigarro, boto el humo por la boca y luego aplasto contra el casillero.
-Que esperabas, nuestra reputación de drogadictos nos persigue- Paul se separó del casillero y empezó a caminar hacia el patio- Por cierto tus amigas se fueron en esa dirección- el señalo la dirección contraria a la que él iba- Y ella va a estar bien- giro y se perdió de mi vista, una vez cruzo la puerta.
-¿Desde cuando hablas con Paul?- pregunto Celeste llegando a mi lado
-Desde que me acosa- respondí- Ven vamos, busquemos a las chicas- la tome del brazo y empecé a guiarla hacia el lado que Paul me menciono
-Pero ¿Por qué le has hablado?- pregunto Celeste curioso, y no me sorprendía. Esto era nuevo para ella
-Trabajos escolares- respondí, utilice mi oído para ver si las escuchaba; y me pareció escuchar la voz de Julie en las escaleras del fondo
-¿No te gusta o algo así?- yo pare abruptamente y mire a Celeste- Es que él no quitaba un ojo de ti y tal vez pensé que te gustaba Paul
-Ugh… no. Paul cree que gusta de mí, pero a mí no me gusta. Aún sigo amando a Carlos- Celeste abrió mucho los ojos
-¿Dijiste “Amando a Carlos”?- yo también abrí los ojos sorprendida. Había dicho que amaba a Carlos.
-Yo creo que si lo dije-murmure. Celeste iba a decir algo más, pero no la deje- Vamos con Julie- sin darle tiempo de reclamar, la arrastre hacia el final del pasillo, donde encontré a Julie caminando como si estuviese encerrada en cuatro paredes.
¿Amaba a Carlos? Este no es el momento para esto.
-Esa estúpida bruja está tramando algo, te lo digo. No es raro que una…
-Julie…- dije antes de que terminara de revelar más frente a Celeste. Ella nos miró con su rostro bañado en lágrimas
-Oh Sofía- Julie vino y se abalanzo sobre mí. Yo la abrace en respuesta
-Dime que yo tengo la razón, ella no es de fiar- ella me miraba con las lágrimas en sus ojos
-Creo que tal vez fuiste un poco dura- ella parpadeo sorprendida
-¿Por qué la defiendes? Ella fuma, se droga y es irresponsable…
-Pero ama a tu hermano- ella me miro sorprendida- Y yo sé que tú lo sabes- ella bajo la mirada avergonzada. Sabía que ella lo había visto con su poder
-¿Y qué quieres que haga? ¿Qué la acepte? No puedo, ella es tan… no la soporto
-A mí tampoco es que me caiga de lo mejor, pero creo que deberías dejar que Félix tome sus decisiones
-Pero es que ella…- justo en ese momento el timbre toco
-Mira, vamos tu y yo juntas a historia- dije tomándola del brazo- Y dejamos que Angelina y Celeste vayan a sus clases- Julie iba a reclamar, pero no la deje- Nada. Vayan chicas, Julie va a estar en buenas manos.
Ambas asintieron y se acercaron para abrazar a Julie. Luego cada una tomo su camino hacia su salón, mientras yo sacaba a Julie del edificio hacia el parque.
-Pensé que íbamos ir a historia- dijo aun en un tono triste
-¿De verdad quieres ir a saber sobre la guerra civil?- ella suspiro
-No- miro al cielo y cerró los ojos- Entiendo porque me trajiste aquí ¿Naturaleza?
-Aprendo rápido ¿No?- ella sonrió, pero inmediatamente su semblante se puso triste
-¿Por qué la odias?- ella me miro nuevamente
-No lo sé, no me da buena espina. Ella siempre ha sido antisocial y todo el asunto, jamás se ha hablado con mi hermano y ahora de repente anda con ella.
-Bueno, yo de verdad creo que él gusta de ella, y ella de él. Si él es feliz, deberías dejar serlo feliz- Julie se paró abruptamente
-Pero ella es bruja y él es un no despertado. Y si está tramando algo, como desestabilizarlo
-Yo creo que es al contrario. Lo veo más controlado que antes- Julie volvió a suspirar y sentarse a mí lado
-¿Por qué la defiendes? Y ¿Desde cuando hablas con ella y su amigo Paul?- sabía que ella iba a preguntar eso
-Ellos son semi vampiros como yo- Julie abrió la boca sorprendida
-Espera ¿Qué? ¿Enserio? ¿Cómo lo sabes?
-Hay algo que debo decirte, creo que estoy siendo perseguida por un vampiro- Julie soltó un grito de sorpresa
-¿Cómo?
-Bueno , tú has notado que últimamente me he comportado extraño. Y sé que le atribuyes todo a Eric, pero esa no es la razón. Eric ni tan siquiera sabe esto. Desde hace casi un mes he sentido como algo me persigue, no lo había confirmado hasta que Paul y Marian se me acercaron para decirme que ellos trabajan para este vampiro que me está persiguiendo- iba a omitir cualquier asunto sobre el ataque del vampiro- Ellos me están protegiendo en cierta manera de ellos. Ellos son los que deben vigilarme y crean como informes falsos a los vampiros. Ellos no desean que ellos me hagan daño
-Whoo espera… confías en ellos. Están con los malos
-Bueno, tan poco es que pueda hacer mucho. He estado practicando defensa personal y defensa con magia, pero por ahora me toca solo esperar que ellos me digan cómo avanzan las cosas
-¿Sabes quién te persigue?- “Sí”
-No, ellos piensan que tal vez no es bueno que aun sepa- ella suspiro exasperada
-Creo que ahora menos confió en ellos- yo suspire
-Bueno, tampoco es que pueda hacer mucho- ella me miro
-¿Desde cuándo lo sabes?- yo la mire
-Te acuerdas aquella primera vez que discutí con Carlos, el día después de ir a la discoteca- ella asintió- Después de la cafetería, fui a la biblioteca. Cuando Salí era de noche y mientras caminaba hacia mi auto una sombra apareció entre los árboles. Desde ese día la mayoría de las veces se aparecía en esa forma, como una sombra. Cuando salía, en mi casa, en mis sueños. Todo tuvo mucho más sentido cuando ellos me dijeron eso.
-¿Alguien más sabe acerca de esto?- yo negué
-No, no quiero que todo mundo piense que estoy loca
-¿Sé lo planeas decir a Carlos?- yo suspire
-Me encantaría, pero sabes muy bien como esta nuestra relación. No quiero que vuelva a estar conmigo por lastima. Eso sería muy patético- ella suspiro resignada
-Bueno, si piensas las cosas así. Aunque pienso que deberías considerarlo. Él te apoyaría
-Lo sé
-Bueno, ya que nos saltamos clases, lo mejor sería ir a comprar helado. Ambas lo necesitamos
-Mejor cosa no podrías haber dicho- ella sonrió y tomo mi mano sacándome del parque y yendo a buscar un poco de helado, para olvidar un poco de las cosas que nos estaban pasando.
Por lo mínimo me había desahogado un poco con alguien, sobre lo que me estaba pasando. No le había contado todo a Julie, pero admitir que estaba siendo perseguida era un inicio. Era algo con lo que podía manejar. Aunque Julie podría tener razón, tal vez Carlos podría ser un gran apoyo en todo esto.
|