Eran las 2 de la tarde cuando me desperté. Alguien entro en algún momento de la mañana y apago las luces y la televisión. Me imagino que no me llegaron a ver el rostro porque prácticamente estaba cubierta por mis sabanas. Tarde casi media hora en levantarme de la cama. Tal vez y como esperaba mis músculos estaban muy agarrotados. No importaba si había sanada todos mis huesos y cicatrices. Los músculos seguían doliendo
Fue la necesidad de mi cuerpo por un poco de comida la que me hizo de verdad levantarme. Tomando ropa limpia fui al baño a darme una buena ducha. Cuando observe mi rostro en el espejo, la hinchazón ya había desaparecido, al igual que varios de los moretones. Debía admitir que el área derecha cerca de mi boca se mostraba aun poco roja y el moretón en mi cien aún era notable. Así también era muy notable el espantoso moretón en mi cuello. O sea la piel ya no estaba desgarrada, pero si dejo un gran y morado moretón que por lo visto estaba costando curarse.
Luego de una larga ducha y una revisión minuciosa de mi cuerpo. Descubrí que lo peor ya estaba en mis músculos, porque externamente estaba casi curada. Me vestí con ropa de salir, ya que debía hacer un par de mandados. Empezando por conseguir un nuevo celular. Tuve que colocarme un bufanda alrededor de mi cuello porque ni el mejor maquillaje ocultaría ese moretón. Logre ocular los demás, pero por ahora me tendría que apoyar de la bufanda.
Cuando baje solo me encontré a Nana a la vista. Estaba lavando los platos cuando entre en la cocina
-Hola nana- dije con voz ronca. Los gritos de anoche me dejaron la voz bastante mal
-Oh señorita, al fin despierta, estaba empezando a preocuparme
-Llegue bastante tarde- dije evitando mostrar alguna mueca de dolor o miedo
-¿Se siente bien? Su voz no suena bien
-Una leve gripe, ya sabes este clima es nuevo- ella rio y yo intente fingir una risa. Nana coloco un plato de comida, que me lo termine en casi en 5 minutos.
15 minutos después me encontraba saliendo de la casa. Descubrí que el carro si tenía pequeñas manchas de sangre en el asiento trasero. Así que debería llevar el carro a un lava autos para que la quitaran. Salir me resulto algo extraño. Casi parecía que no hubiese pasado nada, me estaba comportando como si nada me hubiese sucedido, pero sabía que había sucedido. La sangre y los golpes son las mejores maneras de recordármelo.
Fui al centro comercial e hice todos los trámites para conseguir mi celular nuevo y mantener el número, mientras hacía esto deje el auto en un lava autos cerca del centro comercial. Admito que miraba a todos los lados esperando no encontrarme a alguien, y no solo me refería a vampiros obsesivos, sino también a compañeros de la escuela. No quería esperar a que las personas se dieran de cuenta de mi estado. Luego de terminar todo en la telefonía y de tener mi nuevo celular en mano. Me dirigí a la librería del centro comercial. Observe mi reloj mientras caminaba hacia la librería. 4:30. Apure mi paso porque quería estar en casa antes de que anocheciera.
La librería era grande, pero lamentablemente no encontré todo lo que buscaba. Necesitaba libros y mapas sobre la ciudad y de mitos. Los de mitos fueron más fáciles de encontrar, pero había pocos libros sobre la ciudad. La muchacha que me atendió me recomendó que fuera a la biblioteca, que ahí encontraría más libros. Dándole una sonrisa forzada, salí de la librería. Volví a ver mi reloj, 5:00 p.m. aún tenía una hora.
Recogí mi auto y me dirigí lo más rápido que pude hacia la biblioteca. Apenas llegue le dije a la bibliotecaria que si me podía encontrar todos los libros relacionados con la historia del pueblo. La bibliotecaria me consiguió todos los que pudo antes de las 6. Mientras ella registraba los libros. Yo me quede observando unos panfletos que mostraban los lugares turísticos de la ciudad. Tome uno y lo vi. Dentro de este había un gran mapa de toda la ciudad, con todas las avenidas y barrios bien detallados.
-Cobre esto también- dije mostrando el panfleto. La muchacha asintió y me entrego los libros
Afuera el sol estaba a punto de ocultarse. Ese era el problema de invierno. Sin pensarlo dos veces subí a mi auto y maneje hacia mi casa. Llegue justo cuando el cielo estaba a punto de volverse oscuro. La casa seguía tan vacía como cuando me fui. Le anuncie a Nana que había llegado y subí a mi auto.
Coloque todos los libros que había conseguido y los coloque sobre el suelo. Volví a abrir las ventanas y busque un cuaderno. Tenía tarea que hacer.
No sé cuánto tiempo estuve leyendo, solo supe que Christian se sentó a mi lado con tres trozos de pizzas.
-Sé que eres lectora y toda la cosa, pero debes comer- dijo, pero yo casi ni le preste atención, lo que estaba leyendo estaba más interesante que lo que él decía- ¿Me escuchaste, Sofía? ¿Sofía?... ¿Sofía?... ¡Pastelito de chocolate!- prácticamente grito mi hermano. Mi cuerpo se tensó ante la mención de ese sobrenombre. Hasta me olvide por completo de mi lectura
-Te he dicho mil veces que no me llames así- dije casi de manera colérica- Sabes que lo odio
-Yo no tengo la culpa que tu ex novio sea muy creativo a la hora de poner sobrenombres. ¿Cómo era ese otro sobrenombre con que te llamaba? ¿Miel de panal? O era ¿Dulce fresita? O…
-Cállate, Christian- dije casi avergonzada y enojada. Estaba considerando seriamente en tirarle el libro en la cabeza a mi “querido hermano”
-¿Qué le viste? No era tan guapo ahora que lo recuerdo
-Eso no te incumbe- jamás iba a admitir que de verdad yo me hacia la misma pregunta- ¿A qué viniste?
-Traerte la cena- dijo queriendo parecer ofendido- y hablar
-Ok habla- dije tomando un trozo de la pizza de combinación que trajo
-Viste a Julie ayer, ¿Cierto?- mi cuerpo se tensó y por poco me ahogo con el trozo de pizza, pero me pude recomponer
-Sí ¿Por qué?- dije concentrándome en la pizza
-Hablaste sobre nuestra situación- asentí- ¿Y?
-No quiere saber nada de ti- dije tragando la pizza. Volví a buscar la página donde me había quedado, mientras esperaba la respuesta de mi hermano, pero nunca llego. Alce la mirada y lo encontré con la mirada perdida. Miraba a la nada y fruncía el ceño a cada segundo- ¿Christian?
-¿Te dijo porque?- me miro casi con una expresión incrédula
-Porque eres como todos los hombres
-Es por las de las chicas ese día ¿No?-asentí algo temerosa, por la expresión en su rostro. Era una especie de enojo y tristeza- Ya le explique que no hice nada
-Quizás no las besaste, o te las llevaste a la cama, pero la situación en que te vio no era la más inocente- Christian parecía bastante abatido- Mira, sé que no hiciste nada, pero la situación no es muy explicable. Dale tiempo- el asintió, pero no respondió nada. Me miro y se me quedo mirando raro.
-¿Por qué usas una bufanda dentro de la casa? Dijo mirando hacia mi cuello
-Moda- dije rápidamente, él me miro confundido- Viene invierno y debo acostumbrarme a ellas, son el último grito de la moda en Europa- dije de manera apresurada, él me miro raro como si no se lo tragara, pero encogió sus hombros y se levantó del suelo
-Me voy, te dejare para que leas sobre…- tomo un libro y lo ojeo- ¿“La verdadera historia de Lake Blue”?- dijo con tono de voz incrédulo
-Tareas- respondí rápidamente
-Bien, suerte con eso- coloco el libro nuevamente con los demás- Si me necesitas estaré en mi cuarto- su rostro era triste y daba lastimar verlo
-Lo siento por lo de Julie- el sonrió tristemente y comenzó caminar hacia la salida de mi cuarto
-Buenas noches, hermanita- dijo y salió cerrando la puerta
Quise seguirlo, pero sabía que lo mejor sería dejarlo solo necesitaba tiempo para pensar. En cambio volví a mi antigua posición y segui leyendo el libro. “Historia de Lake Blue”. Justo a mi lado estaba un cuaderno donde iba copiando las cosas más importantes. El objetivo de todo esto era averiguar más sobre este pueblo y todas las cosas que me servirían para poder defenderme. Había muchas cosas que si eres como yo o sobrenatural entenderías. Por ejemplo, el pueblo fue creado en 1834 por un grupo pequeño de persona, alrededor de 300 personas. Tomaron un pequeño trozo de tierra que era bastante productivo. Existía un grupo de personas que eran algo hacia como los gobernantes. Empezaron con pequeñas cazuchas, pero luego se fueron transformando en verdaderas casas. En menos de un año la vida en la Lake Blue paso de nada a ser un pueblo casi por completo. El comercio se daba con libertad, nunca fueron atacados y las cosechas crecían rápidamente. Los libros mostraban esto como un buen manejo de recursos, pero había algo raro. Las personas en el pueblo trabajaban, pero no directamente con los recursos. Habia un pequeño grupo de personas que siempre estuvieron detrás de todas las actividades económicas y demás. Estas daban un fuerte seguimiento a cosechas, intercambios o cambios. Los consideraban “Mágicos” porque lograban que incluso en los meses más difíciles las cosechas y el comercio fuera totalmente buenas. Mediante esta manera el pueblo creció hasta convertirse en lo que es hoy. Según lo que he leído el grupo de personas fue siendo reemplazando cada cierto tiempo, algunos eran descendientes directo y otros simplemente eran escogidos directamente del pueblo. Según lo que decían los libros es que el elegido fuera de una línea de sangre, debía mostrar ciertas características “especiales” que no mostraban los demás. O sea solo algunos eran aptos para el trabajo.
Era obvio que estas personas que se encargaban del pueblo eran brujos. Las habilidades especiales de conectarse con la naturaleza, las características que otros no tenían, la capacidad de convertir un pueblucho en un verdadero pueblo
Según lo que había averiguado. Alrededor de los años 40 este grupo que en ese tiempo tenía un alrededor de 30 miembros, se dispersó. Se rumorea que algunos se fueron y que otros permanecieron aquí. Unos de los libros mostraba la línea de sangre de 3 de los viejos y más importantes miembros de este grupo. El libro estaba actualizado hasta el 2006, pero creo que servía. Note que una de las familia son los antepasados de Luna, había otro que llevaba a una mujer llamada “Elizabeth Stewart” hasta donde decía en el 2006 aún vivía en el pueblo, pero existía la posibilidad que viviera en otro lugar o hasta que estuviera muerta. La tercera línea de sangre era del miembro del grupo, Hugo Fishburne. Era uno de los miembros originales del grupo, vivió más de 100 años y tuvo varios hijos. Algunos se fueron y otros se quedaron. El ultimo descendiente de Hugo que había en el pueblo, se fue alrededor de los 30 y 40. Desde ese momento no se sabe nada sobre sus descendientes. Incluso por la cantidad de hijos que tenían, fue imposible determinar cuál fue el último descendiente en abandonar la ciudad.
Era más que obvio que esas personas eran brujos. Las formas en que eran descritos en los libros no era normal. El carisma y las cosas que hacían iban más allá de lo humano. Eso quería decir que las bases de este pueblo fueron creadas por magia. Debía intentar investigar más sobre estas personas. Era obvio que aquel vampiro buscaba algo de mí, y estoy más que segura que tenía que ver con mi magia. Y existía la posibilidad de que mi respuesta la encontrara en los principales fundadores mágicos del pueblo. Según también lo que estuve leyendo, el pueblo inicio justo donde en este momento era el centro del pueblo. Con el mapa que había tomado de la biblioteca marque lo que era el pueblo original y marque aquellos lugares importantes de aquella época.
Estaba viendo un poco más de la historia, cuando la puerta en mi cuarto fue abierta. Alce la mirada del mapa, para ver a dos figuras masculinas en la puerta de entrada. La primera era Todd, pero la segunda no la reconocí. Era alto y musculoso, más alto que Todd. El cabello era negro y lacio. Sus ojos eran grises y podría jurar que me veía con preocupación. Había algo vagamente familiar, como si ya supiese quien era esa persona.
-Eh… hola- dije levantándome del suelo y acomodando mi cabello que estaba totalmente desordenado- ¿Qué haces aquí, Todd?
-Espero que no te moleste que haya venido- yo negué- Celeste quería que te mandara esto- el me tendió un folder
-¿Esto qué es?- pregunte mientras tomaba el folder rosa que me tendía Todd
-Algo sobre un trabajo de Español que deben entregar juntas- dijo con un tono nervioso, él chico que estaba detrás de Todd le dio un toque en la espalda y luego este se recompuso- Ella debe ir con su mamá mañana a un almuerzo y no te lo podría traer. Así que me lo pidió a mí
-Y no pudiste venir mañana. O sea no es que no te lo agradezca, pero son las…- mire el reloj en la mesita- 10 de la noche. Es algo tarde
-Preferí salir de eso- dijo en tono brusco. Yo abrí los ojos sorprendida por su reacción. Estaba cien por ciento segura que él otro chico le quería propinar un buen golpe a Todd
-Ok… bueno, gracias, fue muy amable de tu parte
-Lo siento Sofía, es que estoy cansado. Un día ajetreado- yo asentí. El sonrió ahora de forma más amable. Luego miro hacia el mapa en el suelo y los libros abiertos y cerrados alrededor de este- ¿Tareas?- dijo, yo fruncí el ceño ante lo que había preguntado, pero asentí dándole la razón
-Si, un proyecto final. Entonces ¿Quién es él?- dije señalando al chico, en una manera de distraer a Todd de mis “No” tareas
-Oh… él… es- Todd tartamudeo de manera nerviosa, él chico se adelantó y se presento
-Mi nombre es William- dijo con voz profunda y misteriosa. Lo volví a ver buscando de donde lo conocía, pero no daba con el lugar. Era obvio que no lo conocía, ese tipo de rostro nunca se olvidan, pero igual sentía el sentimiento de conocerlo
-Mucho gusto, Sofía- dije tendiendo mi mano, pero él no la tomo- Oh bueno, quieren bajar. Puedo ofrecerles algo
-No creo…- intento decir William, pero Todd lo interrumpió
-Claro- dijo Todd de manera amistosa, pero ahí había algo como satisfacción
-Ok, bajemos- dije caminando hacia afuera. Los chicos se apartaron de la puerta dándome espacio para pasar.
Baje las escaleras y encontré todo en silencio. En la sala solo se encontraba que Christian, que parecía estar desconectado de este mundo, mientras veía al techo. Pase justo a su lado, pero él ni me noto. Dejándolo solo camine hacia la cocina que también estaba vacía, por lo visto nana ya se había ido. Me acerque a la estufa y vi que aún había chocolate caliente. Nana tenía la costumbre de hacer chocolate caliente, antes de irse y dejarlo preparado por si acaso alguno deseaba un poco. Los chicos me siguieron y se sentaron en la mesa de la cocina.
-¿Desean un poco de chocolate caliente?
-Si- dijo Todd, mire a William esperando una respuesta, pero el parecía querer asesinar a la mesa. Todd le dio un golpe y reacciono
-Si- dijo
Tome tres tazas y saque un poco de chocolate para los tres. Luego de servirlos se los pase.
-No querrán pasar afuera, no soy fanática de esta área de la casa
-Claro- dijo Todd
Los tres caminamos hacia el patio de la casa. Con la taza en mano nos sentamos en las sillas a lado de la piscina. Yo en una sola y los dos chicos en otra
-Así que- empecé a decir- ¿Son familia?- los dos se miraron como preguntando quien respondería
-Viejos amigos- respondió William
-Está de visita, se ira mañana- dijo Todd, yo asentí y tome de taza- Celeste me conto que salieron ayer, ¿Cómo les fue?- pregunto, lo mire sorprendida
-Bueno, bien, fuimos a comer y luego a la discoteca
-¿Salieron tarde?
-Creo, yo me vine primero que ellas
-Algo me conto sobre eso. Angelina y Julie estaban bastante felices- me reí ante eso, ya me imaginaba a Celeste intentando controlar a dos borrachas
-Si…- dije y volví a tomar de mi taza. Mire a Todd y lo note nervioso, como si quisiera preguntar algo
- Sofía…- iba a decir algo, pero fue interrumpido por su celular. Lo saco y miro la pantalla- Discúlpenme- Todd contesto y se alejó dejándome a solas con William
Tuvimos en silencio, hasta que decidí hablarle
-¿Se conocen hacen mucho tiempo?- pregunte mirándolo. Él estaba sorprendido porque le hablara
-Si- fue todo lo que respondió
-Te mudaste hace mucho, por si no te lo ha dicho soy nueva aquí
-Si algo me dijo. Espero que te guste el pueblo
-Es único- dije de manera irónica. Él me miro frunciendo el ceño. Lo mire bien, y vi más allá de su rostro. Alrededor de su cuerpo bailaban pequeñas luces- Y tú debes saber bien a que me refiero
-¿De qué hablas?- dijo mirándome por primera vez fijamente
-Eres brujo- él no se dignó en negarlo
-Lo soy- afirmo. No supe que responder o decir. Había algo raro en él. Algo vagamente familiar y a la misma vez confuso. Mire directamente a sus ojos y el me devolvió la mirada- Linda bufanda- me sorprendí y por inercia lleve mi mano al cuello preguntándome si tal vez la bufanda se había movido y dejaba ver mis cicatrices. Volví a mirarlo y sonrió un poco de lado; y sus ojos mostraron un destello de un chocolate como los de Carlos, pero cuando volví a ver eran otra vez grises
-Lo siento, era Celeste- dijo Todd volviéndose a sentar- Sofía- dijo mirándome preocupado
-¿Por qué estás aquí de verdad, Todd?
-Yo… - intento defenderse, pero no le di tiempo
-Dime Todd. ¿Carlos te mando?
-No, él no me mando- dijo, pero en sus ojos veía la mentira
-Mientes, él te mando a que vieras como estaba- dije mirándolo. Él estaba nervioso y miro a William- De seguro Julie también te mando a verme
-¿Julie?- pregunto
-Claro, sé que está preocupada por mi momento de descontrol en el restaurante y Carlos te mando porque me vio llorando anoche
-Sofía…
-Todd, creo será mejor que tú y tu amigo se vayan. Aquí está tu reporte, no tengo ningún episodio desde anoche y mi magia está controlada. Y con respecto a lo otro, puede decirle que no debe preocuparse, estoy bien
-Sofía…- volvió a insistir Todd- ¿Puedes dejarnos a solas, William?- William lo miro sorprendido, al principio no hizo caso, pero luego algo enojado se paró y se fue- ¿Qué sucede? ¿Por qué llorabas?
-No es nada- el miro como diciendo no mientas- tal vez aun no estoy feliz del todo. Me sentí abrumada después del despliegue de magia y tuve un momento de depresión
-Sofía todos te queremos y nos preocupamos por ti. Todo lo que queremos es que confíes más en nosotros. Nosotros somos tus amigos- él ahora estaba de pie, no sé porque pero me levante y lo abrace
-Gracias- dije con voz apagada
-Julie no me ha dicho nada y Carlos no me había dicho que estabas llorando, solo me dijo que viniera a ver como estabas. Pensé que era cosa de él de saber cómo estabas- yo me reí y me separe de él- Ojala todo fuera como antes
-Sí, ojala
-me voy, debo volver. Prométeme que cuando sientas que debes hablar con nosotros vendrás y nos contaras- yo asentí
-Lo prometo- yo dije con una sonrisa tranquilizadora- Ven vamos, tu amigo parece bastante fastidiado y enojado- Todd se giró y lo miro. Entonces Todd rompió a reír. Lo mire extrañada por su buen humor, casi parecía como si estuviera disfrutando verlo enojado- Sabes no parece muy amable. Es un poco tosco- Todd me miro con una sonrisa divertida
-Si solo supieras como es de verdad, te sorprendería- yo lo mire confundida, pero el no dijo más nada, en cambio se giró y camino hacia William. Me encogí de hombros restándole importancia. Los seguí y acompañe hasta la salida. William tenía cara de pocos amigos, en cambio Todd mostraba diversión extrema.
-Supongo, que será hasta el lunes- dije recostándome sobre la puerta. Todd asintió- Gracias por traerme el trabajo
-No hay de que- respondió amablemente. Le sonreí y mire a William que parecía malhumorado
-Fue un placer en conocerte, William. Espero verte pronto por aquí
-No lo creo- contesto secamente. Me sorprendí por la manera tan brusca de responderme. Todd le propino un golpe en el brazo por lo que había dicho- Lo siento
-Hmm… supongo que no hay problema- dije aun medio confundida
-Sera mejor que ya nos vayamos. Vamos William- dijo Todd jalándolo hacia el auto- Nos vemos el lunes en clase, Sofía
-Adiós- dije en un susurro.
Observe a William que subió al asiento delantero, miraba al frente, pero cuando Todd arranco. Se giró y me miro, y no solo eso. William relajo su semblante y me regalo un pequeña sonrisa, pero no cualquiera sonrisa, era la misma que la de Carlos. Cuando intente volver a ver bien a William este ya estaba saliendo de la propiedad.
Algo contrariada, volví a entrar a la casa. Dios, vi la sonrisa de Carlos en otro chico. Me volví loca, era la única explicación. Los recientes sucesos a los que he sido sometida han fundido mi cerebro y ha logrado que vea cosas donde no las hay. Camine hacia la sala y me senté en el luego justo al lado del sillón donde estaba sentado Christian. Acomodándome mejor, coloque mi cabeza sobre la parte izquierda de su cuerpo.
-Estoy loca- admití en un susurro. Christian soltó una leve risa. No respondió nada, solo extendió su mano y acaricio mi cabeza. Así estuvimos un rato hasta que Christian dijo algo.
-¿Quién era ese nuevo chico? El que vino con tu otro amigo
-Un amigo de Todd- dije manteniendo la posición en la que me encontraba-¿Por qué?
-Es que había algo raro con él- menciono
-Sé que era brujo
-Además de eso, parecía acumular una gran cantidad de magia alrededor de él. Casi como si estuviese manteniendo un hechizo sobre el- por primera vez desde que me senté lo mire. No me miraba, pero miraba el techo con el ceño fruncido- lo más raro, él tenía el mismo poder de Carlos.
Eso definitivamente no lo veía venir. Un chico que parecía tener un truco de magia encima y que además tenía el mismo poder de Carlos. Debía averiguar quién era en verdad William.
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