Nunca han tenido esa sensación del día después del gimnasio. Ustedes saben, esa en que al día siguiente de haber hecho ejercicios tus músculos casi te insultan por el dolor al que están siendo sometidos. Bueno, así me estaba sintiendo en este momento, todo los músculos de mi cuerpo estaban adoloridos. No había ninguno que no doliera. Estaba desmayada o dormida, porque todo lo que veía era oscuridad, pero a la misma vez sentía como si muchas imágenes o escenas me atravesaban. Colmillos, sangre, dolor, ojos negros. Creo que si estuviera despierta ya esto me hubiese abrumado demasiado.
Un olor fuerte llego a mí, algo que logro que poco a poco saliera de la oscuridad en la que me encontraba. Ahora pensaba que salir de esa oscuridad me brindaría alivio, pero fue todo lo contrario, empeoro. Incluso abrir los ojos me costó. Se sentían pesados e hinchados. Cuando logre abrirlos, o bueno un poco, vi el rostro de Luna reclinado sobre el mío. Me asuste e intente pararme, pero ella me lo impidió.
-Ni lo intentes- dijo decididamente- Estas mal, puedo limpiarte las heridas e intentar disminuirte el dolor, pero aún no se unir huesos. Así que no te levantes
-¿A qué te refieres?- dije casi en un susurro. La voz no me salía- ¿Dónde estoy?
-En mi casa, no te acuerdas, tu ataque- dijo suavemente. La mire esperando ver que dijera “Es broma”, pero su rostro no mostro nada que lo negara
-No fue un sueño- dije casi a punto de llorar
-Lamentablemente, no- dijo pasando algo húmedo por mi rostro, que hizo que siseara por el dolor- Lo siento, debo desinfectártelo
Nadie dijo nada. Pronto note que en una silla detrás de Luna se encontraba Josh. Yo estaba acostada en una cama y mirando un poco más observe un cuarto decorado con varios poster y pintado de morado oscuro. Luna siguió limpiando lo que yo creí que eran mis heridas. Pensé, pensé en todo lo que me había sucedido. Reviví cada segundo de ese ataque. Era cierto, no estaba loca. Ahí estuvo, justo frente a mí el dueño de mis pesadillas. Esos ojos negros son inconfundibles. Entonces, una gran duda llego a mí.
-¿Cómo supiste que estaba ahí?- le pregunte a Luna. Su mano se paró justo en mi mejilla, y su rostro no mostraba ninguna emoción
-No lo sabía, tuviste suerte que estuviera ahí
-Pero es que no lo entiendo. La luz provino de entre las ramificaciones del callejón, pero ¿Qué hacías tú en un callejón?
-Sabes que fue lo que te ataco- dijo ignorando mi pregunta
-Claro, era un vampiro
-Tienes alguna idea de porque te ataco
-No lo sé- dije suavemente
-Sofía- dijo haciendo un poco más de presión en la herida de la mejilla- Dime
-Que no lo sé- le grite, o bueno lo que logre con lo que me quedaba de voz- No sé porque ese vampiro me ataco. No sé porque te tendría que dar explicaciones, si no me explicas a mí
-Bien, te diré que hacia ahí- dijo más calmada- siempre y cuando te cures
-Espera… ¿Qué?- dije confundida
-Si- dijo como si estuviera hablando del clima- Carlos me conto que eres buena haciendo curaciones. Y créeme lo sé por experiencia propia. Además tu heridas lo necesitan estoy casi segura que debes tener una costilla rota.
-Bien, lo intentare. Jamás he curado cosas a esta magnitud- dije intentando acomodarme, pero resulto imposible.
El simple movimiento logro que todo mi costado doliera. Casi llorando por el dolor, lleve mi mano al costado que me dolía. La mayoría de las veces solo tocaba y la magia hacia el resto. Espero que una huesos. La magia pronto llego y me atravesó el brazo hasta las yemas de mis dedos y de ahí hacia mi costado. Se sentía casi como si me estuvieran haciendo muchas cosquillas internamente. Pase casi 5 minutos así hasta que la magia desapareció.
Volví a intentar moverme y esta vez lo logre. O sea ya no había ese dolor desgarrador que sentía, ahora había más una pequeña molestia, como si los músculos estuvieran agarrotados. Logre sentarme en la cama y observe el aspecto de mi ropa. Estaba totalmente ensangrentada. Mi blusa era más roja ahora, y mis jeans aunque era oscuros mostraban los lugares ahí donde estaban llenos de suciedad, sangre y hasta rotos. Luna al pareció noto como observaba mi ropa, porque dijo.
-No te preocupes, te prestare algo para que te cambies. De seguro algo mío te debe quedar
Si no estuviera tan conmocionada por todo esto, de seguro la hubiese insultado por casi llamarme gorda. Pero todo lo que hice fue asentir.
-No sé si antes de bañarte quieres curarte la cara- dijo casi con lastima
Aparte la mirada de mi ropa y la mire confundida
-No me cure el rostro- ella negó- dame una toalla y ropa limpia. Yo me la curo cuando este a solas en el baño- ella asintió y salió de la cama. Camino hasta su armario y comenzó a rebuscar ropa
Observe un poco más su cuarto. Era amplio, y tenía todo lo que una chica deseaba. Era morado, con televisor y su propia computadora, pero entre todo eso había algo en el cuarto que no te hacía pensar que era el cuarto de una adolecente. Observe más y mi mirada volvió a Josh. Que no se había movido de donde estaba antes. Ahora ya no me miraba a mí, sino a Luna que prácticamente tenía la mitad de su cuerpo dentro del closet. Uno pensaría que la miraba de manera sexual, pero ahí en su mirada había más que eso. Era casi como adoración.
Luna salió de su closet con varias prendas en color negro y con una toalla en color canela.
-Toma. El baño esta en esa puerta- dijo señalando una puerta al otro lado del cuarto- hay shampoo y en los cajones hay jabones nuevos para que uses. Cuando estés lista, baja y te diré lo que quieras saber- no le respondí, solo me dedique a asentirle
Cuando intente bajarme de la cama casi me caigo, si no es porque Luna me sostuvo
-¿Quieres que te ayudemos?- dijo sosteniéndome aun
-No yo puedo- dije de manera testaruda. Me aparte de ella y esta vez no me cai, pero mi caminar no era estable, prácticamente arrastraba mis pies. Como pude llegue a la puerta del baño y me encerré en el. Cuando estuve de verdad sola, me recosté sobre la puerta y solté un gran suspiro. Cuando volví a abrir los ojos me encontré con un baño bastante sencillo, frente a mí se encontraba él retrete, justo al lado de este un mueble con un gran espejo y un lavamanos. Volviéndome a arrastrar, llegue al espejo, pero cerre los ojos cuando estuve frente a él. Sabia quue mi aspecto no era mejor, y que de seguro mi rostro debía estar bastante magullado, pero nada se comparo a lo que era cuando abrí mis ojos. La mitad de mi rostro mostraba un aspecto entre morado y rojo, estaba levemente hinchado y había varios cortes a través de esta. Mi cuello estaba rojo, pero ya comenzaba a mostrar cierta tonalidad purpura. Ahí justo cerca de mi yugular se veían dos orificios, pero estos no eran como los anteriores que apenas se veían. Estos mostraban claramente como mi piel casi fue desgarrada.
Verme así solo ocasiono que casi comenzara a llorar, mis ojos ya tenían las lágrimas acumuladas, pero yo quería ver algo antes de desmoronarme. Ignorando el dolor de mis músculos, me empecé a quitar mi ropa. Fue cuando note que cosas como mi celular y zapatos desparecieron en algún momento de todo. Cuando estuve totalmente desnuda me vi en el espejo.
Quizás me pude haber curado la herida de mi costilla, pero todo mi costado derecho estaba rojo, pero había más. Muchas partes de mi cuerpo presentaban moretones o cortadas. Mis piernas ya no mostraban fracturas, pero debía tener algún problema con un musculo porque mi pierna derecha dolía bastante. Podría decir que un 60 % de mi cuerpo estaba cubierto por diferentes clases de golpes. Casi sollozando empecé a usar la magia para curarme. Cure mi pierna, luego mi cuello y de ultimo mi rostro. Algo que había aprendido es que la magia curaba las cicatrices, pero si eran de gran tamaño los moretones o golpes tardaban un poco más en desaparecer. Lo único que la magia no cura es el dolor muscular, si lo puedo mitigar, pero por alguna extraña razón no lo desaparece.
Antes de terminar de derrumbarme entre al baño. Una vez él agua hizo contacto con mi piel, mis lágrimas empezaron a caer. No sé cuánto tiempo estuve llorando, solo sé que de pronto el agua dejo de caer caliente y empezó a salir fría.
Salí de la ducha y me coloque la ropa que Luna me había dado. Me toco ponerme la misma ropa interior porque no tenía otra. El conjunto que me dio consistía en un pantalón negro de hacer ejercicios y una blusa manga larga negra. En su baño encontré una colita y con eso me recogí mi cabello en moño alto. Observe mi reflejo en el espejo. Se veía mejor, si ignorábamos la mitad de mi rostro rojo y los moretones, además de mis ojos rojos por llorar. Suspirando tome mi ropa y la envolví en una bola en mis manos.
Tal y como dijo, ya no estaban en la habitación, y me esperaban en la parte de abajo. Estaban sentados en un sillón, agarrados de las manos y parecían estar hablando entre sí.
-Tienes algún lugar donde pueda botar esto- dije interrumpiéndolos. Luna me miro confundida y luego miro la ropa en mi mano
-Enserio quieres botarla. Esa blusa es dolce
-Esta toda manchada de sangre, la mancha nunca saldrá. Incluso si encuentro algo que la haga desaparecer por completo, no quiero tener nada que me recuerde esto. Así que si la quieres te la puedes quedar, pero yo no la quiero
-Bien, dame eso- dijo tomando la ropa- Toma asiento y ponte cómoda. Ya vuelvo
Hice lo que me dijo y tome asiento en un sillón idividual al frente del que ella estaba con Josh. Él estaba sentado revisando su celular. Luna volvió y se sento. Iba a decir algo cuando la interumpi
-No has llamado a Carlos ¿Cierto?
-Se que el te quiere, pero no sabia si llamarlo. Teniendo en cuenta su situación- yo asentí- Pero si quieres lo llamo
-No- dije rápidamente- No quiero que sepa de esto
-Pero Sofía, él aún se preocupa por ti
-Lo sé, pero no quiero que vuelva por sentir lastima. Más adelante se lo contare, pero hoy no. No esto psicológicamente capacitada en este momento para afrontar eso
-Pero…
-Sé que eres más amiga de él que mía, pero prométeme que no se lo contaras- dije mirándola seriamente. Ella me reto la mirada, pero termino aceptando
-Bien, no se lo contare
-Gracias- le respondí
-Ahora hablemos sobre lo que paso hoy. ¿Qué hacías tú en ese callejón?
-Estaba en la discoteca de esa calle con mis amigas, iba de regreso cuando escuche a esa mujer pedir ayuda
-Y simplemente entraste- dijo casi acusatoriamente
-Yo no sabía que era una trampa- dije en mi defensa- pensé que había sido robada, pero cuando la vi de cerca vi las marcas de vampiro y supe que debía salir ahí, pero era muy tarde, él me cerraba el paso. Intente huir, pero el detuvo- las imágenes se volvieron a repetir y esta vez más vividas, hasta hacerme estremecer
-¿Por qué no usaste magia para defenderte?- pregunto como si fuera lo más lógico a hacer
-Por dios, solo llevo un mes y medio en esto. Nunca he practicado magia defensiva, además mis clases están algo así como congeladas. Mi entrenador está enojado conmigo- dije tristemente- He practicado defensa personal- recordé mi única clase con Eric y me di cuenta que él tenía razón, mi fuerza a lado de un ser sobrenatural era mínima- Pero no he llegado a la parte de un mano a mano con un vampiro
-Debes practicar magia defensiva. Pueden llegar a ser muy útil en situaciones como esa
-Gracias por el consejo atrasado- dijo amargamente- Esa luz que vi. La hiciste tu no- ella asintió
-La luz imita muy bien a la luz solar, para los vampiros es como estar parados frente al sol. Yo podría enseñarte
-¿Qué?- dije confundida
-Digo, no tienes entrenador de magia, y me imagino que tus amigas solo saben pequeños trucos. No te ofendas, son dos brujas muy buenas. Pero no les ha tocado ver el lado oscuro de este mundo. Tal vez yo pueda enseñarte
Iba negarme, pero de pronto la idea no me pareció tan mala. Era obvio que algo iba detrás de mí y ese algo era mucho más fuerte que yo.
-Está bien, tal vez sea buena idea que me enseñes un par de cosas. Esa cosa de la luz, puede ser de mucha ayuda
-Bien, debemos…- empezó a decir, pero la volví a interrumpir
-Ante de hablar sobre futuras practicas, quiero que me digas que hacias tu en ese callejón. Y no me digas que también fuiste de buena samaritana- Luna suspiro y miro Josh, que le devolvió la mirada preocupada
-Fui a ver a mi hermano- termino diciendo
-Tu hermano vive ahí- dije confundida
-No, mi hermano caza por ahí. Mi hermano es un vampiro- dijo mirándome fijamente
Quede en shock. No podía creer que su hermano fuera un vampiro. Si hubiese dicho que su hermano era un travesti o un vagabundo, me hubiese sorprendido menos, pero un vampiro.
-Tu hermano fue quien me ataco- dije aun con voz sorprendida
-Oh no, ese era otro. Estoy casi segura que es uno de los grandes
-Espera, espera ¿Los grandes?
-Los vampiros más viejos y al mando
-¿Tu hermano es uno de ellos?
-No, es muy joven
-¿Cómo termino siendo vampiro?- pregunte casi titubeante
-Hace como dos años, mi hermano descubrió lo que era, y sintió que era injusto que yo tuviera magia y el no. Siempre fue muy competitivo. Empezó a investigar sobre este mundo y de alguna manera averiguo sobre los vampiros. Logro contactar con algún vampiro, hicieron algún trato y este lo transformo. Mi hermano se convirtió por voluntad propia en vampiro. Al principio mis papas y yo pensábamos que había sido secuestrado o hasta muerto. Luego una noche que regresaba a casa lo vi y lo seguí. Vi cómo se alimentaba de una chica sin compasión. Me costó un poco volver a dar con él después de esa noche. Cuando lo logre él no estaba feliz, entonces él…- ella se cayó y me miro como recordando con quien hablaba- se volvió a alejar. Tiempo después logramos volver a vernos a veces. Solo cuando él quiere.
-Wao, yo no lo sabía- ella rio fríamente
-Si vas al supermercado, aun puedes ver su foto en el mural de desaparecidos. Mis papas todavía tienen la fe que un día vuelva
-¿Cuánto años tenía?
-20 años cuando se transformó- dijo pensativa
-¿Lo viste hoy?- ella negó- ¿Dónde está?
-Donde todos los vampiros de esta ciudad en…
-El barrio 33- ella me miro sorprendida de que yo lo supiera
-¿Cómo lo sabes?- pegunto sin ocultar la sorpresa
-Tengo una pequeña idea de lo que es este mundo. Solo que no sabía la magnitud de todo. ¿Has estado ahí?
-¿En el barrio 33?- yo asentí- Si, no es un lugar agradable- dijo con una mueca- y no me refiero a los vampiros, sino a los humanos también. Parece que hay buenas familias, pero a la misma vez hay pandillas y drogadictos.
-¿Los vampiros viven ahí?- ella asintió
-El barrió 33 está constituido en 6 calles, 3 de ellas son más pobladas, las otras tres son dominadas por las pandillas y los vampiros
-Yo me niego a creer que toda esa gente ignore con quienes comparten barrio. O sea alguien debe saber que son.
-Lo dudas, hay personas que no se callan e intentan hablar. Ellos no viven para contarlo. Ahora hay personas que prefieren hacer de ojos que no ven. Y Existen otros que estoy casi segura que trabajan para ellos
-Espera… intentas decirme que hay personas trabajando con ellos- ella asintió- ¿Pero cómo es eso? ¿Cómo un humano puede trabajar para un vampiro?
-Te gusta leer ¿Verdad?- pregunto
-Sí, pero a qué viene eso
-En los libros porque los humanos ayudan a los vampiros
-Porque ellos quieren…- entonces me ilumine- Oh, ellos quieren convertirse en vampiros
-Exacto, si te dieran la oportunidad de la vida eterna, a cambio de vender tu alma. ¿Lo harías?
Sabía que yo no quería eso, pero no todos somos iguales. Quizás alguna persona no le importaría perder su alma, con tal de vivir eternamente
-¿Estas personas que hacen exactamente?
-Se encargan de los humanos, aquellos averiguan más de la cuenta
-Qué pasa con otras criaturas sobrenaturales
-Nadie es tan bobo para meterse en el territorio de otra criatura créeme
-¿Has ido muchas veces?
-Un par de veces, mi hermano pensó que era bueno que viera como él vivía. Me llevo a uno de los edificios donde se quedaba. Donde están los primerizos y los más nuevos
-¿Los más viejos donde están?
-En uno de los otros edificios, de eso si no sabría decirte. Daniel jamás ha querido llevarme
-¿Daniel?- pregunte confundida
-Mi hermano- dijo como si fuera obvio- Pero la última vez que lo vi me dijo que lo cambiarían de edificio
-¿Eso hace cuánto fue?
-Casi hace tres meses- dijo tristemente- me gustaría saber exactamente donde se queda. Así no tendría que andar todos los fines de semana por los callejones donde a menudo los vampiros se alimentan
-Ya probaste ir donde antes estaba
-Sí, pero no me gusta estar ahí sola, hay muchos novatos y no todos se controlan
-¿Cómo era su edificio?
-Un viejo bloque de apartamentos llamado “New Sunshine”
-Es triste a decir verdad- Luna de pronto salió del trance en que se encontraba, ya se me hacía raro que hubiese hablado tanto sin reprimirse
-No es motivo para sentir lastima. Por lo mínimo esta con vida, técnicamente- dijo colocando su máscara de frialdad- Tu rostro parece menos hinchado, creo que tal vez deberías volver a tu casa, son casi las tres de las mañana- yo asentí, ante su sutil manera de echarme
-Crees que me puedas prestar unos zapatos. No sé dónde están los míos
-Si lo sé. Unos hermosos Channel, lamentablemente quedaron destrozados. Enseguida vuelvo
Luna se levantó del sillón y subió las escaleras, dejándome nuevamente a solas con su novio. Esta vez no me quede callada y le pregunte algo que me estaba cuestionando
-¿Tú estabas ahí cuando Luna me salvo?- Josh se sorprendió de que me dirigiera a él, pero respondió
-No, cuando venían en camino ella me llamo y que la esperara aquí. Yo fui quien te saco del auto
-Hmm gracias- el asintió- ¿Ustedes llevan muchos de novios?
-Casi tres años y medio. Ella me ayudo a controlarme
-Ya veo- dije- La amas, lo veo, la miras como si fuera tu mundo
-Le debo más de lo que tú crees- dijo como si atrás de esas palabras hubiera un enorme secreto
Luna bajo en ese instante con unos zapatos, como los que te pones para ir la playa. Me los tendió junto a las llaves de mi auto.
-Gracias- dije tomándolas y colocándomelas- Me imagino que estamos a mano. Yo te salve y tú me salvaste
-Supongo, por ahí te llamo para quedar con los días de práctica. Si atraes tanto los problemas, lo más seguro es que los necesites
-Si- dije casi en un susurro- ¿Me podrías decir en dónde estoy?
-Avenida Evans. ¿Sabes dónde es?
-Sí- empecé a caminar a la salida, y me gire para verla- De verdad gracias Luna. Si no hubieses llegado, ahora estaría muerta o sería un vampiro. De verdad te lo agradezco
-No hay de qué. Y ten por seguro que no le diré nada a Carlos, pero si esto se repite creo que sería bueno decírselo
-Está bien. Adiós- y salido por la puerta de entrada
Mi auto estaba estacionado ahí en la acera. Debo admitir que casi hice una mini carrera hasta el auto. Tenía miedo que algo viniera tras de mí. El camino a casa por suerte fue corto. Luna no vivía tan lejos de mí. Cuando llegue a la casa todas las luces estaban apagadas. Lo cual me ayudo a intentar dar explicaciones. Por suerte había un hombre de seguridad en la entrada que me reconoció y abrió la puerta.
Deje mi auto en la cochera y use todo mi auto control para no ver la parte de atrás, y ver si había manchas de sangre. Cuando entre a la casa todo estaba en silencio y no lo pensé dos veces y subí a toda velocidad hasta mi cuarto. Encendí las luces y el televisor. No quería estar a oscuras. Me estaba volviendo a sentir como de 5 años cuando le temía al monstruo en mi armario.
Me quite los zapatos de Luna y me quede con la misma ropa, no tenía fuerzas para cambiarme. Rodee mi cama y me senté en la orilla de mi cama y mire a través de la ventana. No sé qué veía en específico, quizás mi reflejo en el vidrio o la oscuridad de afuera. Subí mis pies y los rodee con mi mano, coloque mi cabeza en mis rodillas y llore. Volví a llorar por todo lo que me había pasado. Tenía un vampiro tras de mí, que tal vez estaba obsesionado con transformarme, perdí a Carlos, tenía un descontrol de magia. Oh dios, deseaba tanto que las cosas volvieran a ser como cuando vivía en Los Ángeles, cuando no había tantas problemas.
Volví a ver a través de las ventanas aun llorando. Observe hacia la casa de Carlos y note su ventana abierta. Que ironía, había deseado muchos días ver esa cortina abierta y ahora no podía disfrutarlo por la tristeza y miedo que me embargaba. Vi como en su ventana aparecida una figura, que miraba fijamente. Cuando pude ver bien de quien se trataba. No supe muy bien cómo reaccionar, era obvio que mis lágrimas seguían cayendo y yo no quería que él viera esto, lo seguí mirando y usando mi mejor vista, vi que tenía el semblante preocupado. No quería que sintiera lastima. Moví mi mano en el aire y con la magia cerré las cortinas. Entonces me desmorone, volví a llorar y esta vez descontroladamente. Necesitaba con urgencia esta manera de desahogarme. Y creo que fue llorando que me quede dormida.
--------------------------------------------------------------------------
Adelanto:
Estaba viendo un poco más de la historia, cuando la puerta en mi cuarto fue abierta. Alce la mirada del mapa, para ver a dos figuras masculinas en la puerta de entrada. La primera era Todd, pero la segunda no la reconocí
|