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Encuentro con el enemigo
La 5ta avenida era un barrio descente. No totalmente seguro, pero con un grado de robos minimo. Estaba rodeado de viejos edificios, donde sus callejones formaban laberintos. La discoteca de que me hablo Celeste, tenia un gran letrero en rojo y negro, con el nombre del bar. Ubicada en un edificio grande, pero con pocos estacionamientos, por lo cual me toco estacionar en los alrededores y caminar. La fila de entranda no era muy larga, pero igual me toco esperar. Las chicas se encontraban a un par de personas adelante. Cuando me toco mi turno, pensé que pasaría directamente, pero el seguridad me detuvo.
-Indentificacion- dijo el señor que era como tres veces más grande que yo
-Eh… no la traigo conmigo- dije confundida. En el anterior club nunca me pidieron identificación
-Sin identificación, no puedes pasar- fruncí el ceño ante lo dicho. Estaba a punto de reclamar cuando recordé como Carlos manipulo la mente de aquella chica para que hiciera lo que él quería. Armándome de valor vacié mi mente, y me concentre en encontrar la de él. Cuando creí que la había encontrado. Hable dentro de esta. “la dejaras pasar, incluso aunque no tenga identificación”. El seguridad frunció profundamente el ceño. Se resistía, pero llego un punto donde se rompió y el pensamiento pasó fluidamente
-¿Qué vas a hacer?- dije suavemente mirándolo
-Te dejare pasar- se hizo a un lado dándome espacio
-Gracias- dije con una sonrisa satisfactoria. El asintió como ido. Y una vez que pase el volvió a su puesto.
Suspirando entre en la discoteca. El local por dentro era grande decorado con varios colores neón. La pista de baile estaba bajando unas escaleras. Era como si el piso hubiese desaparecido dejando un gran hoyo donde todos bailaban. Las chicas estaban esperándome en lo alto de las de las escaleras.
-¿Todo bien?- pregunto Angelina. Yo asentí- Bien, bajemos
Comenzamos a descender lentamente hacia la pista de baile. Examine mejor el lugar a medida que bajábamos. El bar era enorme y se encontraba al otro extremo de la pista de baile. Unos sillones largo bordeaba todas las paredes y en el centro de la pista había una gran bola de disco como las de los años 70. Observe que a cada lado del bar había una escalera que subían hasta la parte donde estábamos inicialmente, pero daba el toque de ser el área VIP. Todo estaba oscuro, lo único que brindaba luz era el espectáculo de luces que brindaba. Observe a las chicas y note como estaban fascinadas con el lugar
-Ven, Celeste- dijo Angelina tomando su mano- Bailemos un poco
Sin darle tiempo de reclamar, arrastro a Celeste entre las personas para bailar. Solo quedamos Julie y yo. Mire a Julie y observe que también se veía tan incómoda como me sentía. Suspirando dije
-Necesito un trago- comencé a caminar entre las personas hacia él bar
Para ser las 11 de la noche el lugar ya estaba atestado de personas con ganas de bailar un poco y olvidarse de una semana más. Debo admitir que me toco empujar a más de uno. En el lugar había toda clase de personas, desde jóvenes hasta adultos. Mientras pasaba me quede observando a un muchacho con el cabello verde, bailando con una chica de cabello rosado. Raro. Por andar de distraída, termine chocando de frente con alguien. Una especie de electricidad pasó a través de mí, cuando lo toque.
-Lo siento- dije disculpándome. Alce la mirada y me encontré con un chico joven, tal vez de unos 23 años. Alto y desgarbado. Su rostro era guapo y llamaba la atención. No tenia barba, con una mandíbula cuadrada y cabello rubio cenizo. Sus eran ojos negros, muy negros y tenía una mirada que te decía “problemas” en mayúscula. Lo más sorprendente era su extrema palidez. Tengo una prima que es albina, por lo cual sé cuál es el tono más extremo de palidez. Pero en el era muy extraño era una palidez extrema, casi enfermiza. Sintiéndome un poco cohibida por él, retrocedí. De pronto no me estaba sintiendo bien, tenía ganas de vomitar, y por alguna extraña razón mi cuero seguía zumbando por su toque. Observe con quien se encontraba y observe a dos chicos guapos, pero con la misma palidez de su amigo. Más atrás observe a una chica digna de ser modelo de pasarelas, pero tenía algo en común con los chicos. Era extremadamente pálida. Junto a ella habían dos chicas que parecían más jóvenes y ellas no eran tan pálidas, es más una era trigueña.
-No hay problema, señorita- dijo con una melodiosa, pero a la misma vez aterradora voz. Sonrió mostrando su blanca dentadura. Yo asentí y me aleje de él. Estar cerca de él me hacía sentir incomoda.
Apenas llegue al bar me senté y pedí un Peach Mojito.
-Identificación- dijo el batender. Suspire y volví ha hacer lo mismo que con el guardia de seguridad. Fue más fácil ya que al parecer él había bebido.
-No necesito identificación verdad- dije con voz suave y tranquila. Para no levantar sospecha me incline en la barra y le hable como si estuviera coqueteándole
-No- dijo. Yo sonreí de manera coqueta y me volví a sentar. El chico dio vuelta de manera mecánica y fue a hacer mi mojito
Suspirando me volví a sentar de manera cómoda en la silla. Él chico pronto volvió con mi mojito y lo coloco frente a mí casi como un robot. Le murmure unas gracias y tome un sorbo de mi trago.
Estaba terminando mi trago cuando sentí que la silla a mi lado era movida. Ya estaba lista para declinar la tercera oferta para bailar, cuando escuche su voz.
-Tenemos que hablar- dijo Julie, mirándome fijamente. Me gire y la observe, se veía triste y su rostro mostraba un poco de determinación
-Bien hablemos- dije tomando el ultimo sorbo de mi trago
-Primero que todo quiero decir lo siento. De parte mía y de Angelina. También, lamento si te hicimos sentir incomoda, pero estábamos preocupadas y no sabíamos cómo llegar a ti.
-Fue una artimaña muy sucia. Usaron a Celeste, para obtener un poco más de la verdad
-Lo sé y lo lamento. Estábamos preocupadas
-No sé qué quieren averiguar. Ya les dije porque estoy yendo con Eric. No es nada romántico, solo son prácticas y charlas sobre nuestra otra naturaleza
-Créeme que lo entiendo. Es que soy Team Carlos- dijo avergonzada, la mire largamente y luego me eché a reír. Pronto ella se unió a mi risa
-Oh eso es tan gracioso- dije parando de reír
-Lo sé- dijo agitada por la risa- Lo siento
-Ya, olvidémoslo- dije atrayéndola a mí a abrazándola
-Una pregunta- yo asentí- Tuviste un episodio en el baño ¿Cierto?- volví a asentir
-Sí, al parecer aun no estoy del todo controlada- ella asintió, pero no comento nada. Llamo al batender y pidió un trago- Esto… hmm… no tuviste tu momento de confesión. Tal vez podríamos hablar tú y yo. Vamos, cuéntame que tal tu vida amorosa
Ella me miro y luego sonrió tristemente
-Un asco total- dijo
-¿Qué? ¿Por qué? Qué hay del chico de la fiesta- ella me miro confundida, como si no supiera de quien le hablara.
-Te refieres con el cual me bese aquel día- yo asentí- no volví a saber más de él. Ni tan siquiera se me su nombre
-Oh, y que hay de mi hermano- dije como quien no quiere la cosa
-Tu hermano es complicado
-No creo que sea más complicado que Carlos y yo
-Bueno, no sé
-¿Qué paso? Cuéntame. Sé que te enojaste porque estaba con otras chicas
-Lo que paso fue yo estaba viendo que todo estuviera en su lugar. Cuando lo vi. Estaba con 3 chicas, dos de las cuales estaban prácticamente encima de él. No se besaban pero poco les faltaba. Uno de los chicos que estaban junto a él, me vio y me invito a un trago. Luego todo es confuso, solo recuerdo haberlo estado besando a ese chico y escuchando los reclamos de Christian. Todo lo que supe después fue que desperte en tu cuarto
-Cuando hable con mi hermano me dijo que las cosas no eran como lo aparentaban
-Si lo sé, ya le escuche eso varias veces.
-Pero…
-Mira Sofía te quiero mucho y todo, pero tal vez tu hermano y yo no estamos el uno para el otro. Olvidémoslo por favor
-Pero…
-Por favor- volvió a insistir
-bien, tu ganas- ella sonrió un poco más animada
-Ven vamos y bailemos un poco. Parecemos patéticas aquí bebiendo solas- yo me reí y me baje de mi silla. Julie emitió mis movimientos y me comenzó a jalar entre la gente, me imagino buscando a Angelina.
Cuando íbamos entre las personas logre ver nuevamente con el chico raro con el que choque enante. Estaba recostado sobre una de las chicas con las que se encontraba enante. La posición de su cuerpo mostraba como su rostro estaba en su cuello y como su cuerpo era prácticamente sostenido por él. Había algo raro en la forma en que se encontraba, pero no pude observar más porque Julie me jalo más fuerte perdiendo de vista a él chico.
Julie dio con Angelina y Celeste, las cuales nos recibieron con los brazos abiertos. Pasamos alrededor de dos horas bailando y divirtiéndonos. Era la 1 de la mañana, cuando decidí que era buena hora para volver a mi casa. El club estaba en su mejor momento, pero no sería bueno que regresara sola a una hora tan tarde. Celeste insistía en que alguna de ellas debería acompañarme, pero decline la oferta rápidamente, ya que ninguna se veía con ganas de irse aun.
Cuando salí del club, él aire frio de la noche me dio directamente en mi rostro. Las noches de otoño de Idaho son muchos más fríos que las de California. Abrazándome a mí misma camine lo más rápido que pude hasta mi auto. Internamente maldecía al local que no fue capaz de hacer un estacionamiento más grande. Estaba llegando a mí auto cuando el sonido de un quejido vino desde el callejón que estaba antes de donde estacione mi auto. El sonido sonó como a un pequeño lamento, me estaba debatiendo entre si entrar o no a ver que era. Una parte de mi me decía que me dejara de boberías y retomara mi camino hasta mi auto y me fuera; pero mi lado aventurero y curioso me decía que fuera a ver que era. Cuando estaba a punto de ganar mi lado sensato, otro quejido se produjo, esta vez un poco más fuerte y logre escuchar un leve “ayuda”. Mandando mi lado sensato a un lado, camine suavemente adentrándome más en el callejón.
Entre más avanzaba pude ver mejor, y debo admitir que mi vista mejorada me ayudo un poco.
-Oh por Dios- dije con una voz ahogada
Ahí justo al lado de varias bolsas de basuras se encontraba una mujer. Debería tener entre 25 o 30 años y llevaba un vestido que parecía blanco, pero que con toda la sangre que la rodeaba parecía difícil decidirlo. Estaba tirada ahí como una muñeca de trapo, con los ojos cerrados y respirada agitadamente. A simple vista no se podía ver de dónde había provenido la herida o tal vez las heridas. Avance más hasta casi llegar a ella, pero cuando estuve frente a ella, algo me detuvo. Un olor dulce y embriagador me envolvió. Al principio no entendía que era, pero lo supe. La sangre. Mi lado vampírico se estaba activando rápidamente por estar rodeada por ella. Que dijo Eric sobre estas situaciones, o sí que me alejara de ellas. Ignorando mis ansias me acerque más, hasta arrodillarme junto a ella.
-señorita me escucha- dije alargándome mi mano y tocándole su rostro. Ella respondió a mi tacto e intento abrir los ojos, pero apenas le quedaban fuerzas- No se preocupe voy a llamar a una ambulancia.
Saque mi celular de mi bolsillo y empecé a marcar al 911, cuando sentí como mi mano tocaba dos imperfecciones en el cuello de la mujer. Observe y vi las marcas de mordeduras de un vampiro. Me tense rápidamente y me levante de un sola, iba a salir corriendo por la salida, pero esta estaba siendo bloqueada por una persona. La escasa luz del callejón me impedí verle el rostro. Vi hacia el otro lado y vi que el callejón tenía varias ramificaciones, no lo pensé dos veces y empecé a correr. No había llegado ni a la primera ramificación cuando algo me tomo por la parte de atrás de mi blusa, grite por el susto y el asombro. Este algo me tomo y me jalo tan fuerte, que prácticamente volé por los aires, caí en un fuerte golpe sobre el duro suelo justo a los pies de la mujer. Debo admitir que no creo que me haya quebrado nada, pero el golpe me dejo bien aturdida y adolorida.
-Pero mira a quien tenemos aquí, si no es nadie más que mí adorada Sofía- la persona se agacho justo al lado mío.
Recuperándome de mi aturdimiento logre alzar la mirada y ver quien era. Ahora le podía ver un poco mejor el rostro, debía tener alrededor de los 30, un cabello totalmente negro azabache y sus fracciones eran duras, me miraba como si esto fuera una diversión para él. Sus ojos. Sus ojos eran negros, de un muy profundo negro y se me hacían conocidos. El asombro me atravesó cuando supe donde los había visto. Era los ojos de mis sueños. Era el vampiro de mis sueños.
-Veo que sabes quién soy- alargo su mano e intento acariciar mi mejilla, usando la fuerza que me quedaba la aparte de él. Él se empezó a reír, mostrándome sus dos grandes colmillos. El miedo me estaba consumiendo de a poco- Pensé que serias más inteligente, sabes. Tus papas nunca te enseñaron a no andar sola durante la noche- el negó como si estuviera decepcionado- Pero no, ahí te detuviste a ayudarla
-¿Qué quieres de mí?- dije con una voz casi quebradiza
-¿Qué quiero de ti?-repitió él- Te quiero a ti, a mi lado, para toda la eternidad- el asombro y miedo, me arrasaron por completo.
-Púdrete- dijo casi con odio contenido. Mi respuesta al parecer no le agrado, porque su rostro se tiño de negro. Sus ojos mostraba un enojo puro. Luego sentí como pateaba mis costillas sin compasión, no me daba tiempo de defenderme, solo sentí como fui estrellada contra la pared, de forma violenta. Esta vez sí sentí un fuerte dolor en mi espalda. Mi cuerpo cayo pesadamente sobre él suelo. Estaba casi segura que debía tener una o dos costillas rotas y tal vez algún golpe en mi columna vertebral. Él no me dio tiempo de recuperarme, me tomo del rostro y me alzo hasta dejarme alzada sobre el suelo.
-Eres demasiado valiosa para morir. Bebe de mi sangre y acompáñame en la eternidad
-No lo hare- apenas dije por la falta de aire y porque una parte mi rostro se sentía adormilada, como cuando vas al dentista y te ponen anestesia
-Eres testaruda. Me encantan las chicas así- si no tuviera tan concentrada en mitigar mi dolor, le hubiese vomitado encima- Desde aquel día que te vi saliendo de la biblioteca y supe que eres mitad como yo. Supe que debía tenerte. Eres una en un millón. Y serás totalmente mía- y luego hundió sus colmillos en mi cuello. La mordedura logro que sacara todas mis fuerzas en un desgarrador grito. Él se separó y llevo sus colmillos a su mano libre creando una herida y haciendo que su sangre brotara
-Bebe, así podre matarte y serás una de nosotros- el acerco su mano a mi boca, pero yo selle fuertemente mis labios o eso sentí. Justo cuando me iba a obligar a beber una brillante, muy brillante luz casi como la del sol, ilumino el lugar. La luz me obligó a cerrar los ojos, pero igual sentí como se sentía cálida sobre mi piel. El vampiro me soltó sin compasión sobre él suelo y luego el desapareció. Y ahí quede yo tirada. Mi cuerpo estaba muy lastimado para poder levantarme por mi propia cuenta y la poca energía que me quedaba la estaba usando para evitar desmayarme. De entre la luz salio una figura, alta y con cabello dorado, que se dirigía hacia mí.
-He muerto y eres un ángel que viene a buscarme. No quiero morir- dije casi delirando
-No seas ridícula- contesto el ángel- No soy ningún ángel, Sofía. Ahora vamos, debemos levantarte y sacarte antes que vuelva. -Mire hacia arriba y me encontré con el rostro de Luna. Ella intentaba levantarme del suelo, pero no se lo estaba poniendo fácil, prácticamente era un peso muerto. Mire hacia las bolsas de basura y vi a la mujer que aun tenia indicios de respirar
-Hay que llevarla- dije señalando a la mujer
-Muy tarde para ella, créeme. Ahora ayuda un poco y levántate
Después de varios intentos pude lograr ayudar a Luna a que me levantara y me ayudara a caminar fuera de ahí. Todo me dolía y de seguro mi aspecto no debería ser el mejor. Luna logro sacarme del callejón. Las calles estaban totalmente vacías así que nadie tuvo que verme así. Me llevo hasta donde estaba mi auto estacionado.
-¿Las llaves?- pregunto
-En mi bolsillo del pantalón- dije rogando que entre tanto golpes no se hayan salido. Luna metió la mano en mi pantalón y saco las llaves. Colocando una manta del maletero sobre el asiento para que no lo manchara, me coloco, Luna. Luego ella se colocó en el asiento del conductor.
-tendremos que ir a mí casa. Estas muy mal para llegar a tu casa y en la mía no hay nadie ¿Esta bien?
-Si- dije en un susurro, mientras me entregaba en manos de la inconciencia
No supe si Luna respondió o no, solo sentí como él auto era encendido y puesto en marcha. Todo lo que supe después fue oscuridad.
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