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Mi fin de semana fue lo más aburrido que me pudo pasar. Mi papa decidió trabajar en casa por el fin de semana, para poder mantenerme vigilada. Creo que lo más emocionante que hice fue jugar un poco con Bruno el sábado en la tarde. Las chicas intentaron verme y charlar un poco, pero apenas si cruzamos unas cuantas palabras cuando mi papa las hecho amablemente. Charlamos un poco por teléfono, pero algo me decía que quería saber algo más. Y así fue mi fin de semana, tuve tanto tiempo libre que hice todas las tareas de la semana y me aprendí tres de los seis parciales que debía hacer esta semana.
Cuando el lunes llego y termino mi castigo, me sentí libre. Las pesadillas no volvieron en ningún momento. Es como si mi mente estuviera en blanco mientras duermo; y aunque eso me alegra un poco, siento que en cualquier momento llegaran nuevamente y será peor. Debo admitir que ahora duermo más alerta y a veces el mínimo ruido me hace levantarme.
El lunes cuando llegue a la escuela lo primero que hice fue ir a hablar con Julie y Angelina, para saber el verdadero motivo de su visita el sábado. Era algo que quería hablar en persona, además de que era algo en lo que he estado pensando todo el fin de semana. Ella no hubiesen ido a las 8 de la mañana un sábado, solo para charlar. Cuando les pregunte el lunes por la mañana, lo que me dijeron es que querían invitarme a ir a club, para olvidarnos de los chicos. Lo deje pasar, porque en parte tenía sentido. Cuando habían ido el sábado había visto la mirada de enojo que le transmitía Julie a mi hermano. Y supe que juntarlos sería muy difícil.
Otra cosa era Carlos. Ya habíamos pasado del “Hola” al “¿Cómo estás?” incluso una vez intentando alargar la conversación y pregunte por su mamá, él me respondió que estaba bien y hasta ahí llego la conversación. La frialdad seguía marcada en su rostro, pero en menor cantidad. Lo bueno era que habíamos dado un avance.
Los rumores corrieron por la escuela. Todos especulaban que Félix y yo andábamos. Incluso tres jugadores de futbol y 2 porristas se me acercaron para preguntarme si eran ciertos, les había respondido que no; y ellos no me creyeron. Todo mundo estaba esperando que los dos nos sentáramos juntos justo a las narices de Carlos, sí, yo lo escuche durante mi clase de cálculo. Pero no paso eso. Cuando llegue a la cafetería, nuevamente solo estaba sentado Carlos. Tome lo que comería y camine a nuestra mesa. Haciendo lo mismo que él viernes le dije “Hola” y el respondió otro “hola”, pero me sorprendió cuando agrego un “¿Cómo estás?” casi mecánicamente le dije “bien”; y fue cuando todos llegaron. Nadie se acomodó como siempre. En cambio Angelina se sentó a mí derecha y George a mi izquierda. Dejando a Félix entre George y Julie. Pensé que se enojaría, pero lo tomo bastante bien. Pero aun el almuerzo siguió siendo tenso.
Lunes y martes pasaron en lo mismo, nada que valiera la pena. Fue como especie de repetitivo ciclo. El miércoles iba casi por el mismo camino, hasta que Julie y Angelina me interceptaron justo antes de entrar a la cafetería. Angelina tenía una caja de pizza familiar y Julie unos vasos con una botella de soda.
-¿Se supone que debo saber de qué se trata esto?- pregunte mirándolas extrañada- ¿Es mi cumpleaños y no me acorde?- Julie rodo los ojos y luego dijo
-No, pensamos que tal vez quisieras ir a comer con nosotros afuera. A veces es bueno cambiar- dijo de manera divertida, pero su voz se le notaba una nota de ansiedad
-Está bien, pero déjame ir a buscar a Celeste. Acaba de entrar junto a Todd- Angelina abrió los ojos con pánico, pero enseguida se recupero
-No, es miércoles y ella no ve a Todd en todo el día, solo ahora y a la salida
-¿Están seguras?
-Sí. Ven vamos- dijo Julie tomando mi brazo y arrastrándome sin darme tiempo de renegar.
La parte de afuera del comedor, estaba un poco vacía. A excepción de los que fuman y unas que otras parejitas. El clima estaba muy frio para comer a fuera. Las chicas tomaron una mesa cerca de las puertas y comenzaron a sacar platos y llenar los vasos. Yo me senté, pero no les preste atención a ellas. Mi atención estaba en la mesa más alejada, estaba ocupada por 7 personas. Eran 3 chicas y 4 chicos. La mayoría iban vestidos de negro y los que no iban vestidos con negro, iban con colores oscuros. Las chicas tenían el cabello negro con algunos mechones en diferentes colores y los chicos tenían el cabello bastante largo para que le cayera sobre los ojos. Algunos tenían tatuajes y otros estaban llenos de perforaciones. Otra cosa que note fue que ha 4 de ellos los rodeaban las luces que me hace identificarlo como brujos, pero dos de ellos fueron los que me llamaron la atención. Era un chico y una chica. La chica parecía alta, quizás de mi tamaño pero con un poco más de curvas. Su cabello no era negro, pero era de un café bastante oscuro. También tenía las puntas violetas. Su rostro estaba todo maquillado, de una manera muy cargada, que hacía que sus ojos azules sobresalieran. El chico por otra parte si tenía el cabello negro, un poco largo haciendo que algunos mechones cayeran sobre sus ojos, su piel era pálido, tenía una mandíbula cuadrada y altos pómulos. Sus ojos parecían grises y tenía un tatuaje que sobresalía sobre la manga de su sweater. También note que tenía un arete en una de sus orejas. Sobre todo esto, había algo que me hiciera verlos más que los otros y no era porque los dos fumaban algo que de seguro era ilegal. Ellos tenían esas luces que los mostraba como brujos, pero tenían un resplandor rosáceo; que sabía que solo yo podía ver y sabia porque. Ellos se parecían a mí. La chica noto que la miraba y me miró fijamente. Sus ojos azules se veían un poco aguados, de seguro por lo que fumaba, pero incluso aún se veía la confusión en ellos. Ella estrecho los ojos y me miro largamente, hasta que los abrió sorprendida, tanto así que dejo caer su “cigarro”.
-¿Qué ves Sofía?- pregunto Julie, haciéndome volver la atención a mi mesa. Julie se giró y miro hacia donde estaba mi mirada hace un minuto- Oh, ya veo. Son los antisociales de la escuela. Muchos consumen cosas que creo que son ilegales.
Asentí lentamente- En los Ángeles también hay personas así- fruncí el ceño, recordando- hay más que 7 personas, pero no sabía que aquí también había. Nunca los había visto
-Bueno no es como si podrías fumar dentro de la cafetería
-Pero no recuerdo a ninguno. Bueno tal vez a uno o a dos de mis clases- Julie se encogió de hombros, restándole importancia a lo que decía- Son brujos- ella levanto la mirada, pero regreso a su trozo de pizza
-Algunos, y si lo son. Y eso es lo que pasa cuando no sabes cómo afrontar la magia- tome un trozo de pizza y la mire
-¿A qué te refieres?
-te acuerdas de cuando te dijimos que hay algunos brujos que lo afrontan mejor que otro- asentí, mordiendo mi pizza- ellos son de lo que no lo manejan bien. Beben, fuman o hasta se drogan para olvidar la magia.
-El efecto no sería contrario. Me refiero a que uno en ese estado actúa más impulsada mente
-Sí, pero no funciona bien. La magia necesita claridad y concentración. Uno borracho o drogado no logra retenerla lo suficiente para que haga efecto. Además de que así ignoran el impulso hacia su elemento
-El fuego o el agua- ella asintió. Mire nuevamente y vi como la chica le susurraba algo al chico. El la miro y luego me miro a mí. Me examino con sus ojos grises que tenían el mismo efecto aguado que la chica. El me miro un poco más y luego se giró a la chica asintiéndole, ella asintió en respuesta. Y puso su atención en la chica a su lado.
-Olvídemelos y hablemos- ahora mire a Julie, esto lo esperaba. La pizza significaba algo
-¿De qué quieres hablar?- pregunte tomando otro trozo de pizza
-Julie y yo nos hemos estado preguntando qué tan cercana tu relación con Eric. Se nos hizo raro que fueras con él y no con nosotras, para hablar de tu otro lado- suspire bajando mi trozo de pizza. Volví a mirar y por un momento me gusto tener el poder de Angelina, para saber si mentía. Tanto fue mi deseo, que casi perdí el control y por poco lo robo. Tan rápido como se soltó, tuve que actuar para regresarlo antes de tener un poder nuevo. Sacudí mi cabeza y me concentre en lo que querían saber.
- Ustedes son mis amigas y las quiero- comencé a decir- pero hay cosas en las que ustedes no entienden. Ustedes son brujas y si tuviera problemas con eso., iría a ustedes- fruncí el ceño- o Carlos en caso de que me hablara. Pero ustedes no son medio vampiros, ustedes no me entienden de esa manera. Como les voy a pedir consejos si ustedes no entienden.
-Creo que en eso tienes razón, pero aunque no te entendamos, ven y habla con nosotras- Angelina tomo mi mano que permanecía inmóvil en la cama
-Bien- suspire resignada- ¿Qué quiere saber?
-¿El verdadero motivo por el cual fuiste con Eric?- dijo sin tapujos Angelina. La mire con el ceño fruncido, Angelina me miraba fijamente. Fue en su mirada que descubrí que es lo que planeaban. Usarían el poder de Angelina para ver si mentía
-Fui a buscar información sobre vampiros- dije comiendo de mi pizza
-¿Por qué?- pregunto un poco perpleja Julie
-Porque me preocupa que alguno venga detrás de mí- dije intentando mantener ocultos mis sentimientos
-¿Te está persiguiendo alguno?- dijo Julie asustada
-No lo sé- dije encogiéndome los hombros- Soy hibrida, tenía el miedo de que tal vez ellos se interesaran en mí.
-¿Y qué dijo?
-Que ellos no se interesan en nosotros- las mire fijamente, casi repitiendo las misma palabras que Eric había dicho. Julie soltó un suspiro aliviada
-Me alegro- dijo más animada- Bueno, otra cosa ¿Vas a ver a Eric hoy?
-Sí, hoy nos toca práctica
-¿Y qué hacen en esas prácticas?-pregunto Angelina
-Ejercicios de concentración. Intentamos que ignore mis ansias de sangre
-¿Y tú y él no han intentado algo?- dijo Angelina
-¿O han pensado en salir?- dijo Julie
-¿O se han besado?- volvió a decir Angelina
-¿O…? -comenzó a decir Julie, pero la detuve
-Espera- dije alzando una mano- ¿Están intentando ustedes saber si tengo algo con Eric?- las dos se miraron, como si las hubiese descubierto- Oh por dios, si intentan averiguar eso
-Es que tú y el pasan tiempo juntos y él no es feo que digamos. Cabello negro y ojos azules son una poderosa combinación- dijo Angelina
-Eric y yo no tenemos nada. Solo somos amigos- dije tomando de mi vaso
-Solo queremos que vengas con nosotras en esas situaciones amorosas- yo las mire con una ceja alzada- ¿Por qué no hacemos una noche de chicas? Vamos el viernes a comer y charlamos
-Bien- dije levantándome del puesto. Mire hacia la chica que me volvía a mirar fijamente- Pero Celeste viene. Necesito a alguien que las controle. Nos vemos chicas
Dando una última mirada a los chicos del fondo. Di media vuelta y comencé a caminar hacia dentro del edificio.
El timbre de finalizado el almuerzo, toco a los 3 minutos de estar caminando. Hoy en la mañana había recibido una nota por parte del profesor Ávila que decía que teníamos práctica hoy y los viernes. O sea que tendríamos la rutina de los deportistas y tendríamos la última hora para practicar.
Mis clases hasta la práctica fueron aburridas y algo tensas. En química el profesor me obligo a hacer un trabajo con Félix. Así que imagínense lo incomodo que fue, pero lo pudimos superar para no salir mal.
Cuando llegue al aula donde se realizaría la práctica, solo había dos personas. Un chico que se llamaba Alán y él otro Nicolás. Les dije un amable “Hola” y fui a sentarme en las sillas de atrás. Saque mi celular y comencé a revisar los mensajes que Cristal me había enviado, donde me contaba cuanto amaba a su surfista y como ayer había estado ligando con un futbolista.
-Revisando un mensaje amoroso- dijo divertido Todd. Lo mire y le sonreí divertida, pero decayó al ver que detrás de él venía Carlos
-No, una amiga me está contando como aún no se decide si ama a un surfista o a un futbolista ¿Qué opinas que deba aconsejarle?- pregunte ignorando a Carlos. Todd se sentó en la silla a mi lado, mientras que Carlos se sentó en la otra alado de Todd
-El surfista- dijo encogiéndose de hombros
-Eso pensaba yo- dije con una sonrisa
-Desapareciste en el almuerzo- solté un sonoro suspiro
-No “Desaparecí”- dije haciendo las comillas en el aire- Mis amigas me raptaron- el frunció el ceño
-Pero no llevaron a Celeste
-De lo que querían hablar no era apto para los oídos de Celeste- el me miro sin entender. Así que hice un movimiento con la mano como si estuviera sacando chispitas
-Oh ya entiendo- dijo asintiendo
-Pues sí, mis amigas se han vuelto locas
-Están intentando protegerte- lo mire y luego mire a Carlos que nos miraba disimuladamente. En el pasillo escuche las pisadas fuertes del profesor. Solo le asentí a Todd
-Buenos días chicos- dijo el profesor entrando al salón- espero que hayan venido con ganas de hacer problemas- levanto su mano y mostro el block de hojas impresas- Vamos a hacer grupos de dos, resolverán los problemas que están basados en distintos casos que pueden venir en la competencia. Comiencen a hacer los grupos, menos Thompson y Blinshed. Quiero hablar con ustedes- fruncí el ceño y me levante yendo hacia la mesa del profesor. Todos los demás estudiantes comenzaron a crear sus grupos, vi como Todd se hacía con uno de mis compañeros de Literatura.
Carlos me siguió y se paró junto a mí, mientras esperábamos que el profesor terminara de repartir las hojas.
-Hola- dijo monótonamente. Levante la mirada de los libros que estaban frente a mí y lo mire
-Hola- le respondí con la misma voz
-¿Cómo estás?
-Bien y tu- dije jugando con los bolsillos de mi jean
-Bien- asentí, pero no dije nada más, justo en ese momento llego el profesor
-Bien chicos- dijo sentándose en su silla- Esta hoja que quedo es suya. Y se preguntaran porque los pongo juntos. Bueno, los dos son nuevos. Nunca he trabajado con ustedes, pero he leído sus expedientes y tienen buenas referencias de sus antiguas escuelas. Sus promedios eran buenos con respecto a matemáticas y creo que les haría bien trabajar en grupo. Si todo sale como lo tengo planeado, ustedes dos serian la clave para ganar. Así que toma- me tendió el juego de hojas con los problemas- Resuélvanlo y les recomiendo que se reúnan afuera y así podrían mejorar sus métodos. Y si no se llevan bien, espero que solucionen esos problemas por el bien del grupo. Ahora vayan y resuelvan- mire al profesor y luego a Carlos que tenía una cara seria. Asentí levemente y regrese a mí puesto. Carlos me siguió y luego fue a buscar su silla y la trajo junto a mí.
-Empecemos- fue todo lo que dijo y tomo una de las hojas y comenzó a resolver problemas.
Pasamos resolviendo problemas en todo lo que quedo de la hora. El no hablo y yo no intente hablar. Sabía que sería imposible que pasáramos de unas cuantas palabras, así que no lo intente. Hice mi último problema y me estire en mi silla. Casi ronronee como un gatito cuando mis extremidades se desentumecieron. Abrí mis ojos y vi que Carlos me miraba fijamente. Su mirada me cohibió y tuve que mirar hacia otro lado.
-Ehmm… ya termine y ¿Tu?- volví a mirar a Carlos, que aún me miraba fijamente. Lentamente quito la mirada de mí, miro la hoja con sus problemas y dijo
-Me falta uno- y sin más se puso a resolverlo. Sin saber qué hacer, saque mi celular y revise los nuevos mensajes que me habían llegado. Uno era de Cristal diciendo que ya no sabía si amaba tanto al surfista, decía que él futbolista era igual de tierno. No pude evitar soltar una risita por eso. Carlos alzo la mirada y me vio levemente y luego volvió a hacer sus problemas. El otro mensaje era corto y de Eric. “Parque Rose, a las 4:30, no olvides el abrigo hace frio. Att: Eric”. Fruncí el ceño, ante ese mensaje, ayer habíamos acordado practicar a las 4 y en él parque cerca de mi casa. Sin darle tanta importancia, volví a guardar el celular y observe a Carlos terminar el problema. Sé que lo ponía nervioso, porque su cuerpo estaba tenso y apretaba el lápiz más de lo necesario. Internamente esto me resultaba gracioso. Luego de 5 minutos, Carlos termino el problema. Me paso las hojas para que pudiera juntarla con la mía y así entregarlas.
Me levante y fui hacia el escritorio del profesor, el cual estaba viendo algo en su computadora.
-Aquí tiene profesor- dije entregándole las hojas. El levanto la mirada sorprendido mirando las hojas que le entregaba
-¿Están todos?- pregunto confundido. Yo asentí- Wao, me sorprenden chicos. Son bastante buenos. Tienen el resto de la hora libre. Los veo el viernes
-Adiós profesor- dije volviendo a mi puesto por mis cosas. Carlos estaba entretenido viendo por la ventana- El profesor dice que nos podemos ir- el asintió, tomo sus cosas y salió sin siquiera despedirse- Grosero- dije en un susurro
Recogí mis cosas lentamente, e intentando hacer que no se me notara cuanto me había afectado la actitud de Carlos. Tome mis cosas y camine lentamente hacia fuera del salón, pero antes pase por donde Todd para despedirme.
-Adiós Todd, nos vemos mañana- dije en un susurro
-Dale, y perdónalo ¿Entiendes, no?- yo asentí y él me sonrió levemente
El pasillo estaba casi vacío a excepción de algunos estudiantes que tal vez estaban fugados o habían salido de sus clases. Camine hacia mi casillero para encontrarme a alguien recostado en él. Al principio pensé que había sido Carlos, pero la contextura del cuerpo era más menuda. Cuando estuve más cerca pude ver que era el amigo de Todd. El me vio llegar y se acomodó recto mirándome minuciosamente, yo lo miraba seria y con el ceño levemente fruncido
-¿Quién eres?- pregunte haciendo que no sabia
-Me llamo Brandy- yo asentí, como si hubiese reconocido el nombre de algún lado
-El amigo de Todd ¿No?- dije abriendo mi casillero
-Sí ¿Les ha hablado de mí?- me encogí de hombros
-Un poco ¿Qué necesitas? Si quieres saber dónde está Todd, está en el aula A-34
-Se dónde está a cada minuto del día. No necesito preguntar
-¿Entonces que necesitas?
-Pedirte un favor- yo saque la cabeza de mi casillero y lo mire
-¿Qué tipo de favor?
-Quiero que alejes a Todd de Celeste- yo alce una de mis cejas sorprendida- Ya sé que no andas con el ruso, eso quiere decir que estas soltera y a Todd le caes bien. Si pones un poco de esfuerzo puedes hacer que se enamore de ti- término de decir de manera tan descaradamente que ganas de pegarle una bofetada no me faltaron
-¿Por qué se supone que debo ayudarte a hacer eso? Celeste y Todd son mis amigos y no sería capaz de separarlos. Tengo cara de prostituta o que
-No, pero bailaste en una mesa como una stripper y luego besaste a tu amigo frente a tu novio. Eso me da a entender que no eres tan inocente como lo aparentas- dijo con tanta naturalidad, que hizo que mi enojo pasara a un cien por ciento. De pronto me estaba sintiendo como me sentí el día que ataque a Luna. Sin pensarlo dos veces le propine una sonora bofetada en su mejilla y luego lo tome del cuello con una fuerza más que humana; y después lo estampe contra los casilleros.
-Escúchame bien, sácate esa loca idea de separar a Todd y Celeste- dije con una voz ronca y filosa, que hasta a mí me dio miedo- Si me llego a enterar que ellos terminaron por tu culpa, te juro que desearas no haberlo hecho. Y si le vas a alguien con que yo te lastime, me encargare personalmente de que lo pagues. Ahora te vas a ir, y no me volverás a dirigir la palabra y donde yo escuche que me volviste a llamar como una cualquiera te destrozare la vida- sin más lo empuje más contra los casilleros y lo deje caer.
El cayó en el suelo, sosteniendo su cuello que estaba muy rojo. Tome mis cosas y cerré mi casillero con más fuerza de la necesaria. Le di una última mirada a Brandy, que me miraba como un cachorrito asustado y camine lo más rápido que pude lejos de él.
Cuando llegue a los estacionamientos, mi enojo había descuido quizás un 45%, pero la adrenalina o el enojo aún seguía fluyendo por mis venas. Estaba deseando llegar a mi bebe y poner la calefacción para relajarme, pero todas mis esperanzas murieron al ver una cabellera negra recostada en mi carro. Pensaba que era Julie, pero cuando estuve frente a ella vi que era la chica del patio. Su cabello iba suelto y lacio, seguía vestida toda de negro y en su mano llevaba un cigarrillo. Ahora si note que era un cigarrillo y no algo ilegal. Cuando me vio le dio una calada a su cigarrillo y lo expulso justo cuando llegue.
-Te molesta- pregunto con la voz un poco ronca producto de tanto cigarrillo. Yo asentí mirándola bien. Viéndola tan de cerca no era tan alta como yo, pero solo por unos centímetros. Su rostro no era feo, era linda, pero tanto maquillaje la opacaba un poco. Bueno a excepción de sus ojos. Sus ojos azules me examinaban minuciosamente, mientras lanzaba el cigarrillo al suelo.
-¿Quién eres?- intente decir si sentirme un poco intimidada por ella
-Oh sí que mala educada he sido- dijo como si hubiese cometido un error garrafal- Mi nombre es Marian Mai
-Sofía Thompson- dije cortésmente
-Ya sabía tu nombre- dijo como si fuera obvio- Quien no conocería el nombre de nuestra chica Hollywood- fruncí el ceño antes ese sobrenombre. La rabia no había disminuido del todo, así que me hizo aceptar el comentario con mayor crítica
-¿Qué deseas?- dije de manera agria y cortante
-Oh, vamos. Bajémosle a los humos. No quieres cometer asesinato o si vampirita- ni me negué en sorprenderme. Ya había sospechado que ella lo sabría, así como yo lo sabia
-De eso querías hablar, que soy media vampira. Pues te doy una mala noticia, ya lo sabía
-¿Pero sabias lo que yo era? O me equivoco
-No te equivocas, tu aura lo revela
-Ves auras entonces- intento indagar
-Para que quieres saber, no después de todos ¿Qué haces aquí?
-Yo y Paul queríamos conocerte- de entre los autos salió Paul. El chico atractivo, medio gótico, vampírico que vi en el patio con ella- No conocíamos a nadie como nosotros y te vimos a ti. Nos pareciste interesante
-Si lo que buscan es una amiga por ser lo que soy. Olvídense de mí. Ese rollo de fumadores no me va. Ahora si me disculpan tengo una cita con mi cama
-Te dejare ir- dijo calmadamente- pero cuando desees hablar ven y habla con nosotros. Somos iguales después de todo. A Paul le pareces linda ahora que sabe que eres como él- yo rodee los ojos y mire Paul. Él me miro con sus profundos ojos grises y sonrió ladinamente. Lindo, pero no mi estilo
-No, pero gracias- dije pasando entre los dos hacia la puerta del auto
-Ah cierto, tienes ese flechazo con ese chico ruso que salió hace un rato. Escuche que te boto. Mira querida, si te deja no vale la pena- cerré los ojos y conté hasta diez, intentando no ir y callarla- Por cierto, tu auto esta abollado. Si quieres Paul te puede ayudar, es bueno con los carro- suspirando abrí los ojos y los mire. Había olvidado esa abolladura
-Gracias, pero no- Marian se encogió de hombros y Paul me guiño un ojo. Entre al auto y escuche como Paul hablaba por primera
-Adiós Sofía- dijo con una voz ronca y más profunda. Si muy lindo, pero no mi estilo
Haciendo una seña de adiós a los dos chicos, encendí mi auto y salí del aparcamiento. Tome el camino largo, ya que estaba más despejado y ahorraría más tiempo que irme por el corto con todo el tranque. Cuando llegue a mi casa, solo estaba el auto de mi hermano, lo quiere decir que mi papa se hartó de trabajar en casa. Cuando entre me encontré a Christian en el suelo de la sala con la laptop en las piernas y como con cincuenta hojas alrededor de él. Su ceño estaba fruncido y su mirada iba de las hojas a la computadora.
-¿Tareas universitarias?-pregunte parándome cerca de él
-Proyecto universitario. Debo analizar como ciertas novelas victorianas han influenciado en el estudio de la literatura en nuestros días
-No se oye tan difícil- dije encogiéndome de hombros. El levanto la mirada y me vio con una mirada enojada
-No tengo ni una puta idea de cómo eso ayuda en nuestros días. Fueron escritas hace más de cien años, quien se acuerda de ellas- me agache y le pegue en su cabeza-oye eso duele
-Solo concéntrate. Mira aquí- dije tomando unas hojas del suelo- Concéntrate en los autores primero y luego en las historias. Lee primero sobre ellas y luego de ahí digieres. Aquí tienes a Jane Austen, que libros de ella aún se leen- el me miro sin saber- Orgullo y Prejuicio, Sentido y Sensibilidad. Por favor Christian te he obligado a ver las dos películas cientos de veces y aun no sabes que eran libros.
-Bien lo siento
-Aquí hay otra. Emily Bronte la autora del libro que te obligaron a leer en tu último año de escuela
-En la que todos se odiaban- yo rodee los ojos ante lo único que aprendió mi hermano de ese libro
-Sí, Cumbres Borrascosas. Son libros que aun vemos en nuestros días, de alguna manera deben impactar ¿No?
-Claro, hace que las mujeres deseen un hombre así. Antes no los querían, se fueron, pero ahora lo quieren devuelta. Quien las entiende- le volví a pegar en la cabeza-¡Sofía!
-Usa tu cabeza y piensa en algo más profundo
-Lo haría tal vez si dejaras de pegarme en la cabeza
-Como sea, levántame cuando sean las 4
-Sí, si claro. Ahora fuera, me desconcentras
Bufando me gire y subí a mi habitación. Me quite mis zapatos y chaqueta y me tire en mi cama. Menudo día que he tenido. Me quede dormida en un dos por tres. Mis sueños fueron raros. No fue una pesadilla, fue simplemente raro. Todo estaba negro y yo estaba atrapada en esa oscuridad y por más que intente salir, no lo lograba. Quizás fue la claustrofobia lo que me hizo despertarme. Adormilada tome mi teléfono para ver la hora y cuando logre enfocar bien mi vista. Observe que eran las 4:55.
-Oh mierda- dije levantándome rápidamente de la cama y yendo al baño. Mientras buscaba una toalla, le escribí un mensaje a Eric diciéndole que me había atrasado, pero que ya iba. Me lave la cara y acomode mi cabello en una cola de caballo. Me cambie de blusa a una manga larga, tome mi abrigo, mi celular y mi dinero; y baje a la planta baja
-¿Por qué no me levantaste?- dije acusando a Christian que escribía en la computadora
-¿Ah?- dijo desconcentrado
-Christian, debías levantarme a las 4:30 y son las 5 de la tarde
-No son las 5 de la tarde- miro su reloj y abrió los ojos sorprendido- Oh, lo siento. Me concentre en esto y perdí la noción del tiempo. Te compensare, pero después
-Espero que sea bueno y que eso valga una A
-Oh créeme que si
-Adiós diles a mis papas que salí al cine, vuelvo antes de las 11
-Bien, cuídate- dijo volviéndose a concentrar en su trabajo
Subí rápidamente a mi auto y conduje hacia el Parque Rose.
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Las veo el miercoles
Las Amoo
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