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El patio de su casa estaba iluminado por varios faroles, pero incluso asi se sentía un ambiente tétrico. Porque decidi venir caminando, me arrepentiría de esto cuando regresara a mi casa. Camine a paso apurado hasta la entrada de la casa y toque el timbre de esta. No paso mucho tiempo, antes de escuchar el repetiqueo de unos tacones. La puerta se abrió y ante ella apareció la figura de una mujer. El cabello iba recogido en una cola, la parte de delante de su cuerpo estaba envuelto en un llamativo delantal y su rostro estaba libre de maquillaje. Victoria a sus casi 40 años parecía casi de 30.
-Querida- dijo Victoria sin ocultar su acento como Carlos. Yo le sonreí- ¿Cómo estas? Carlos me dijo que vendrías, pero no te quedes afuera. Pasa, pasa
Se hizo a un lado y me hizo pasar dentro de la casa. La casa ahora estaba totalmente arreglada. Y debo admitir que el lugar tenía bastante un toque extranjero. Nada americano. Victoria cerró la puerta y me comenzó a guiar dentro de la casa.
-Qué tal si me acompañas a la cocina y me ayudas un poco con la comida. Carlos debe estar bañándose. Bajo hace un rato y se le veía todo despeinado como si hubiese estado durmiendo o…- ella me miro, pero no dijo nada. Yo me sonroje porque sabía a que se refería- Bueno no importa. Ven vamos
Victoria comenzó a caminar hacia la cocina, de donde desprendía un delicioso olor. La cocina estaba llena de platos, ollas y diferentes cosas que se usan para cocinar.
-Lo siento si esta un poco desordenado. No acostumbro a cocinar y cuando lo hago dejo todo patas arribas- dijo mientras caminaba hacia la estufa donde tenia varias ollas- Carlos siempre ha sido mucho más organizado que yo
-Pensé que había dicho que no se le daba muy bien cocinar. Sin ofender- dije acercándome a ella y viendo lo que cocinaba
-No lo hago, soy pésima cocinera, pero sé hacer unos cuantos platillos. Soy italiana, algo tuve que aprender- se rio suavemente. Yo me reí con ella- Espero que te guste el rissoto
-Me encantan- dije con una sonrisa
-Me alegro- me sonrió- te importaría ayudarme a picar esas verduras para la ensalada
-No hay problema- le sonreí y fui a tomar un cuchillo para empezar a picar las verduras que estaban apiladas en una esquina de la cocina
-¿Cómo se están llevando tu y Carlos?- pregunto Victoria
-Bien. Nos hemos conocido bastante
-¿Solo eso?- ella me miro inquisitivamente
-Si, ¿Por qué?- dije sin mirarla, para no delatarme
-Tu madre me conto una historia, relacionada con un collar en forma de corazón- deje de picar momentáneamente la lechuga, pero comencé a picarla nuevamente para no delatarme
-Bueno si, él me regalo el collar. El vio que me gusto y me lo compro. Fue un gesto lindo
-Uno romántico diría yo- dijo lanzándome miradas. Yo reí suavemente
-Eso creo- dije casi en un susurro. Los sonidos de pasos, rompió el leve silencio que se había instalando
-Hola mama- dijo Carlos entrando a la cocina con una gran sonrisa. Lo mire levemente y volví a picar las verduras
-Hola amor- dijo Victoria con una sonrisa maternal
-¿Qué cocinaron mis mujeres favoritas?- dijo Carlos viniendo hacia mí y pasando una mano por mi cintura, mientras dejaba un beso en mi mejilla. Yo me sonroje. Mire de reojo a Victoria que nos miraba pícaramente
-Sofía me ayuda a hacer una ensalada, mientras que yo hago rissoto
-Mmmm mi favorito- dijo, pero no miro a su madre, sino que se recostó en la encimera y me miro fijamente. Me atreví a alzar la mirada y lo vi viéndome con esos ojos oscuros y esos labios rellenos. Su cabello estaba húmedo y despeinado. Tuve que hacer un gran esfuerzo para apartar los ojos de sus labios y concentrarme en esta lechuga, no quería terminar cortándome.
Carlos pronto se canso de verme y se fue a sentar en la mesa de la cocina, mientras le contaba a su mama sobre su día en la escuela. Yo hice todo mi esfuerzo por concentrarme en terminar de cortar estas verduras, y no en ver a Carlos. Cuando termine de cortar todo, sentí alivio. Jamás en toda mi vida se me había hecho tan difícil cortar unas simples verduras. Bueno hay que tener en cuenta que tener a un chico sexy, que te ve cada 5 segundos, no ayuda a mantener la concentración. Recogí todas las verduras picadas y las coloque en un vol para ensaladas. Según Victoria a la comida solo le faltaba unos minutos, por lo cual nos dijo que Carlos y yo podríamos empezar a colocar la mesa.
Carlos empezó a sacar unos platos y cubiertos de las alacenas y me los paso, para que fuéramos a hacer la mesa.
-Estás muy callada- dijo Carlos, mientras colocábamos los platos en la mesa. Su madre de vez en cuando nos daba una mirada desde la cocina
-No tengo nada que decir- le respondí sin mirarlo. El no respondió inmediatamente, pero sentí como se movio hasta colocarse a lado mio
-Mentirosa- susurro en mi oído. Mire hacia la cocina y note que Victoria nos daba la espalda- Estas cohibida
-Por supuesto que no- le respondi también un susurro encanrandolo. El alzo una ceja
-Por supuesto que si- paso su mano por mi cintura y me acerco a su cuerpo. Los plato que estaban en mis manos por poco se caen- Te sientes cohibida de mi madre. Te da miedo que se entere de lo nuestro o lo que tengamos- dijo besando mi mejilla. Yo no dejaba de dar una mirada frenética entre su madre y él
-Si nos descubre en… esto. Pensara que somos novios- dije con rudeza. Al principio no me di cuenta de mis palabras, pero cuando vi su mirada de dolor, me arrepentí inmediatamente- Lo siento. Lo que quise decir era que como lo explicaremos que no somos novios, ni amigos. Te puedo asegurar que no le va a gustar la idea de que su hijo juegue a amiguitos con beneficios con la hija de su mejor amiga.
-Mi mama lo entendería- dijo mirándome aun con una mirada dolida
-Lo sé, pero no tentemos la suerte. Por favor- coloque una mano en mejilla, y lo acaricie. Estaba un poco áspera por la insipiente barba que le salía. El me miro largamente y asintió. Yo le sonreí cálidamente. Su mirada dolida jamás desapareció, pero incluso así se inclino y me dejo un suave beso en mis labios. Antes de que quisiera se separo de mí y yendo a acomodar los platos. Su madre casi al instante entro con una enorme cacerola de rissotto.
-La comida esta lista- sonrió alegremente y dejo la cacerola en la mesa
-Que bien. Muero del hambre- dijo Carlos, como si nada hubiese pasado
La cena no fue lo que esperaba. Y no me refiero a la comida, porque estaba deliciosa. El ambiente estaba un poco tenso, pero el intento de conversación de Victoria animaba un poco el ambiente. Debo admitir que la conversación la conformaban solamente Carlos y Victoria, yo apenas y si hacia ciertos comentarios.
-Sofía, Querida ¿Te encuentras bien? Pareces ida- yo alce la mirada de mi plato y la mire no sin antes parpadear como si hubiese salido de algún trance
-Oh, es que estaba pensando en la fiesta del sábado- mentí, pero ella se lo creyó
-Oh, Carlos me había comentado sobre eso. De disfraces ¿no?- yo asentí- Espero que todo les salga bien
-Gracias Victoria. Yo también espero que todo salga bien- ella sonrio y volvió a comer
Pasamos otros minutos en silencio, terminando de comer. Nuevamente fue Victoria la que rompió el silencio.
-La comida estuvo deliciosa, pero es hora de limpiar. Porque no subes con Carlos a su habitación, mientras yo limpio. Después de todo, ese desastre en la cocina yo lo provoque
-Normalmente las madres no les gusta que sus hijos suban chicas a sus habitaciones- dijo Carlos divertido
-Se que se comportaran. Pero vayan, vayan; antes de que los mande a limpiar y créanme que es peor de lo que parece
-Ok- Carlos se levanto y fue donde su mama y le dejo un beso en su mejilla- Suerte
Carlos comenzó a caminar fuera del comedor, pero al darse cuenta que ni tan siquiera me había levantado. Se giro y me miro fijamente. Mire a Victoria que me miraba inquisitivamente, volví mi mirada a Carlos y luego a mi plato. Me levante de la silla y camine en silencio hasta donde Carlos. El retomo su camino y comenzó a caminar hacia las escaleras. Sin esperarme. Subimos las escaleras en silencio. El adelante y yo detrás. Llego a su puerta y la abrió permitiéndome entrar a mi primero. Su cuarto estaba un poco desordenado, pero nada extravagante. Camine y me pare frente al enorme ventanal de su habitación.
-Sabes no es necesario que estés aquí. Puedes irte si deseas- dijo Carlos a mis espaldas. No lo mire. En cambio mire la oscuridad que envolvía las afuera de mi casa
-No tengo ganas de volver- le respondí. Interiormente me aterraba el hecho de volver y cruzar sola esa oscuridad
-No te ves muy cómoda- con un suspiro me gire y lo vi recostado en la cama viendo el techo. Camine y me senté en la orilla de su cama
- No sé, me siento rara- casi por instinto busque su mano en la cama. Cuando la alcance entrelace nuestros dedos. El no soltó nuestro agarre
-¿Con que te sientes rara?- no respondí inmediatamente. Suspire y me saque los zapatos, para luego recostarme en la cama a su lado. Nuestras manos nunca se separaron
-Siento que mi vida ha cambiado demasiado en el último mes. Me entero que soy bruja, y en la misma noche que además soy una semi vampira. Mi hermano adoptivo aparece y mi poder es delicado. Agreguémosle esta relación que tenemos tu y yo. Mi vida es un caos.
-No lo es- dijo él. Gire mi rostro y lo encontré observándome- Has sido fuerte hasta ahora y no te has desmoronado. Hay brujos que solo deben lidiar con la magia y no son capaces de aguantar la presión y se desmoronan. Tu en cambio as sobrellevado demasiado bien todo esto. Y te admiro por eso- en sus ojos había una mirada de orgullo y ¿amor?
-¿Gracias?- dije como en una pregunta, pero con una pequeña. El sonrió- Lo siento, si antes haya abajo soné fría y ruda. No fue mi intención hacerte sentir mal- él se encogió de hombros y jalo mi mano para que me acercara más a él. Y así lo hice, me acerque hasta él, de modo que pase mi mano por su cintura y mi cabeza quedo entre su hombro y cuello. El en cambio paso su mano por mi cintura y me presiono a su cuerpo. Estuvimos un rato en silencio donde solo se escuchaba el sonido de nuestras respiraciones. Carlos estaba dejando pequeños besos en mi frente y cabello.
-¿Puedo hacerte una pregunta?- pregunte sin moverme
-Si
-¿Por qué no cocinaste tú?- la mano que jugueteaba de arriba abajo por mi cintura se detuvo, pero pronto volvió al mismo movimiento de antes
-Estuve ocupado- dijo con una risa en su voz
-¿Durmiendo?- dije divertida recordando lo que su madre había dicho
-Sí, “durmiendo”. Tuve un seductor sueño. Había una castaña de ojos verdes y piel pálida. Con un disfraz de mucama.
-No me digas- dije alzándome y mirándolo fijamente
-Si te digo. ¿Y quieres saber algo más?- dijo mirándome nuevamente con su mirada seductora
-¿Qué?- dije acercando su rostro al mío
-Era la mucama más sexy que hubiese visto en mi vida- y acaricio mi mejilla
-Lástima que fue un sueño- dije con desdén
-Puedo hacer que se vuelva realidad- dijo acariciando mi cuello y mejilla
-Vuelve a soñar, cariño- y lo bese.
Nuestros labios se juntaron en un suave beso, pero que pronto volvió a subir de nivel. Una de sus manos estaba en la parte trasera de mi cuello, manteniendo la firmeza del beso. Carlos en un rápido movimiento me coloco debajo de su cuerpo, cubriéndome casi por completo. Mis manos se movieron frenéticamente entre su cabello, cuello y torso. El por supuesto tampoco podía dejar sus manos quietas. Carlos se separo de mí, para verme a los ojos. No sé que busco en ellos, o si lo encontró. Solo sé que pronto volvió a besarme intensamente. En algún momento entre el beso, escuche un pequeño movimiento afuera, pero decidí ignorarlo. Volví a escuchar el sonido, y estaba vez más cerca. Eran paso, y venían hacia aquí. En un rápido y rudo movimiento aparte a Carlos de mí. El se me quedo viendo sorprendido y confundido. Inmediatamente la puerta de la habitación se abrió, mostrando a la mama de Carlos
-Sofía, Cariño. Tu madre llamo y dijo…- no termino la frase, ya que alzo la mirada y se nos quedo viendo sorprendida. En estos momento me gustaría saber cual es mi aspecto. Mire momentáneamente a Carlos, y vi que su aspecto no es el mejor. Su cabello estaba totalmente despeinado, su sweater estaba todo desalineado, sus labios estaban rojos e hinchados y en sus ojos había una mirada de total sorpresa. Lo más seguro es que mi aspecto sea similar al de él.
-¿Qué dijo mi madre?- dije con voz ronca, tuve que aclarar mi garganta para mejorar mi voz
-Que… que- intento decir, pero solo nos veía como si fuéramos alguna especie de experimento. Luego de un rato sonrió, tanto que me recordó a él gato de Alicia en el país de las maravillas- Tu madre dice que debes volver- nos miraba tan pícaramente, que era imposible mantenerle la mirada
-Esta bien, ya voy- nos dio una última mirada y salió dejándonos nuevamente solos- Oh por dios, que vergüenza- dije pasándome la mano por el cabello. Carlos aun no decía nada, y ya me estaba empezando a desesperar- Carlos despierta- dije dándole un golpe en el hombro- el me miro como si de repente hubiese salido de algún trance
-¿Cómo supiste que ella venia?- pregunto sin quitar su mirada sorprendida
-La escuche- me encogi de hombros y empece a levantarme de la cama
-Pero yo no la escuche- dijo también levantadose y viniendo hacia mi
-Porque estabas muy ocupado- dije sonrojándome
-No, hay mas que eso. Tu estabas tan distraída como yo, e incluso asi la escuchaste. Mi madre siempre se ha caracterizado por ser silenciosa y tu la escuchaste. Además la fuerza con que me apartaste- dijo tocándose el pecho- Aun duele- yo me sorprendi
-¿Te lastime?- pregunte acercándome a él y tocando su pecho. El hizo un gemido de dolor. Lo mire y tomando un atrevimiento le alce un poco el sweater. Efectivamente, en su pecho se estaban comenzando a formar dos feos moretenos- Lo siento- el negó, tomo el dobladillo de su camiseta y lo bajo
- Dejalo, no es nada- tomo mis dos manos y me miro fijamente- dime Bonita ¿Sabes que fue todo eso?
-Yo… no lo se- dije devolviéndole la mirada
-¿Segura? ¿No será algo del vampirismo?- yo lo mire largamente, mientras que en mi interior analizaba la situación. Él tenia razón, eso fue algo de mi nueva fuerza. El se dio cuenta que si era eso y dijo- Sofía ¿Has tenido problemas con eso?
-¡NO!- dije rápidamente antes que pensara que me la pasaba pegándole fuertemente a las personas- pero si lo he sentido más fuerte como cuando…- me calle, porque el no podía saber
-¿Cómo cuando?- insistió él
-Como cuando ando muy alterada y no mido mi fuerza- mentí. Él no podía saber sobre el deseo de sangre, pero igual vi como lo altero un poco
-¿Has lastimado a alguien?- pregunto algo alterado
-¿Qué? No. Solo han sufrido la consecuencia algunos vasos y cosas así
-¿Lo controlas?- soltó mis manos y acaricio suavemente mi mejilla. Yo asentí- Bueno, hablaremos sobre eso otro día. Tu mamá quiere que vuelvas, lo cual quiere decir que tu papá también lo desea, y entonces eso no me beneficia a mí, porque sería capaz de venir a buscarte con la escopeta y eso no sería bueno- yo me reí por sus ocurrencias y cruce mis brazos atrás de su cuello
-Me pregunto que haria mi papa si viera lo que estábamos haciendo hace poco en tu cama. ¿Y si hubiese sido mi papá en vez de tu mamá en que entrara por la habitación? ¿Te imaginas lo que pudo haber pasado?- él se puso pálido momentáneamente imaginándose como seria todo aquello. Cuando dejo de imaginárselo, me miro y acerco su rostro hasta que casi nuestros labios se tocaban.
-Tienes una mente muy imaginativa bonita
-Oh, no es imaginación. Una vez mi papa me encontró besándome con un chico afuera de mi casa. Se volvió todo loco, lo hubieses visto. Yo solo estaba proponiendo una situación similar, pero un poco más grave
-Definitivamente, ya no quiero escuchar más sobre esto- y acortando la pequeña distancia que había. Nuestros labios se encontraron en un apasionado beso. Nuestros labios no daban tregua y en estos momentos la necesidad de aire había pasado a segundo término. Mis manos que en estos momentos estaban en su cabello, bajaron a su pecho. Carlos soltó un gemido de dolor. Yo me separe inmediatamente de él.
-Lo siento- el comenzó a negar, pero se volvió a acercar a mí
-No te pero preocupes, bonita. Ven- y me atrajo hacia él y besándome nuevamente. Al principio acepte, pero ya debíamos parar. Lo aparte, tocando suavemente su pecho, para no lastimarlo
-No- el hizo un puchero. Yo me reí por momento infantil- Vamos, debo volver- el soltó un suspiro frustrado, pero se separo
-Bien. Vamos, te acompañare hasta tu casa- él fue hacia él baño y se encerró en el. Yo en cambio fui y observe mi aspecto en el espejo. Hice una mueca al observar mi verdadero aspecto. Mi blusa estaba levemente movida de su posición normal, mi cabello estaba todo desordenado, mis labios levemente hinchados y rojos; y en mi cuello ya estaba formado el chupete de la tarde. Con un suspiro empecé a arreglarme todo de modo que pareciera que solo había venido a hablar con un amigo. Estaba terminando de arreglarme cuando Carlos salió del baño, luciendo como si nada hubiese pasado
-¿Dime qué tal?- me gire y me pare de modo que me viera bien- Parezco como si hubiera estado charlando- el sonrió
-Si obviamos tus labios hinchados y ese chupete en tu cuello, creo que sí, podrías decir que estuvimos charlando- suspirando resignada, me di media vuelta para salir del cuarto.
Bajamos en silencio las escaleras, con Carlos casi pisándome los talones. En la sala de estar se encontraba su mamá con una laptod en sus piernas. Victoria alzo la mirada y nos vio con una enorme sonrisa.
-Al fin bajan chicos- Victoria aparto la laptod de sus piernas y se levanto para venir hacia donde nosotros. Yo mientras le di una rápida mirada a Carlos, que sonreía como niño en navidad- Es una lástima que ya te tengas que ir. Debes venir otro día y cenar con nosotros. Quizás esta vez Carlos cocine- Carlos se rio, por la mirada de reproche que le estaba dando su mamá
-Me quede dormido. Será la próxima vez. Ahora, acompañare a Sofía a su casa
-Que caballeroso Amor- dijo Victoria, volviendo a sonreír- Vuelve pronto- Victoria se acerco y me dio un abrazo. Yo, por supuesto, lo acepte
-Adiós Victoria- dije desasiendo el abrazo. Ella sonrió y se separo
-Bueno, si me disculpas mamá, llevare a esta señorita a su casa- dijo Carlos pasando su mano por mi cintura. Ella sonrio mucho más ahora
-Claro, ve
-Bueno vamos- Carlos comenzó a guiarme a la salido- Adiós mamá. Ya vuelvo
Y con eso salimos de la casa. Afuera la noche era fría y la chaqueta que llevaba apenas y si apartaba el frio de la noche. La calle estaba en silencio, pero no un silencio bueno, sino un silencio inquietante; como muchas de las cosas que me han pasado en el último mes.
-¿En qué piensas?- pregunto Carlos, cuando ya casi llegábamos a mi casa
-En lo silenciosa que puede resultar ser esta calle
-Si- dijo pensativo, mientras veía hacia la calle vacía y silenciosa- Pasado mañana no estará tan silenciosa- yo reí suavemente
-Definitivamente no- en ese momento llegamos a la entrada de afuera de mi casa- Bien, llegamos ¿Me acompañaras adentro?- el negó
-No, no creo que a tu papa le guste verme y menos luego de que te fuiste a cenar conmigo- tomo mi mano y la entrelazo con la suya- pero si deseas, entrare contigo- yo negué
-No es necesario- apreté su mano-Bueno, será hasta mañana ¿Iras a la escuela?
- Por supuesto que ire, si me quedo por aquí, Julie es capaz de reclutarme para sus planes- yo me rei por la cara de horror
-Seguramente asi seria- me acerque y le deje un beso suave en sus labios. Lentamente me separe y lo mire- Nos vemos mañana Carlos
Me separe totalmente y comencé a caminar hacia la entrada de la casa, cuando estaba apunto de cruzar y perder de vista a Carlos, él me dijo desde donde lo deje.
-Que tengas dulces sueños Bonita- le regale una sonrisa y entre
En el area de la entrada solo se encontraba uno de los hombres que custiodiaba la casa, le di un pequeño saludo y segui caminando. El patio de la casa estaba anormalmente oscuro, y créanme que esta oscuridad no era normal. Observe al cielo, no estrella, no luna, solo grandes y espesas nueves negras. Apure mas el paso, porque me estaba comenzando a sentir incomoda. Ya había llegado a estar al frente del pórtico de la casa, cuando vi una sombra en la línea de arboles de la casa, pero esta sombra no era solo una masa negra, se veía un cuerpo y en especial unos brillantes ojos que me miraban fijamente. Asustada comencé a caminar rápidamente hacia la casa, pero degraciadamente tropecé callendo al suelo. Estúpidos tacones.
Lentamente me levante y serciorandome que no tenia nada roto. Me estaba sacudiendo la tierra de los brazos cuando sentí la mirada de algo atrás mio. Suavemente mire hacia y me encontré con la misma sombra, aunque ya no era sombra. Era una persona bien definida, iba vestido todo de negro y me sonreía exponiendo dos colmillos puntiagudo. Di un gritito y corri hacia la puerta. Cuando intente abrir la puerta estaba cerrada. Genial. Busque desesperadamente las llaves en el bolsillo de mi chaqueta y cuando di con ellas estaba demasiado nerviosa para poder encontrar la que era. Intente meter una de las llaves y me di cuenta que no era. Mentalmente me regañe por estar tan nerviosa en una situación asi. Sabia que estaba justo atrás mio, pero no quería mirar atrás. Ya había encontrado la llave que era y cuando la meti, sentí la mano de él en mi hombro. Grite y abri la puerta apresuarada.
-Mierda- grite mientras chocaba con el cuerpo de mi hermano, que me miraba como si de repente hubiese perdido un tornillo
-Por dios Sofía, parece que hibieses visto un fantasma- casi hermanito
-Muevete y cierra la puerta- dije empujándolo dentro y cerrando la puerta. Observe a través de la mirilla y la sombra o hombro, o lo que fuera ya no estaba
-Ya me puedes decir que te tiene tal alterada- dijo Christian tomandome de los hombros y haciendo que lo encarara- ¿Carlos te hizo algo?
-¿Qué?- dije aun alterada- El no me hizo nada
-¿Entonces porque parece que en cualquier momento te vas a desmayar?
-Yo… yo- balbuce mientras pensaba si decirle o no. Opte por no- Estaba muy oscuro y me pareció ver una mujer vestida de blanco
-Es definitivo. Te volviste loca- dijo riendo, mientras me soltaba y comenzaba a entrar dentro de la casa- ¿Una mujer de blanco? ¿Enserio? Ahora ves fantasmas
-Cállate- dije, mientras llegaba a la sala y me tiraba al sillón- ¿Dónde están mis papas?
-En la cocina- respondió el, despreocupadamente mientras miraba su celular
-Voy con ellos- me levante del sillón y de parte de él solo recibí un “Aja”
Camine lentamente, mientras repasaba una y otra vez los acontecimientos en mi mente. ¿Qué podría ser eso? ¿Y porque estaba ahí?, eran las preguntas que se repetían una y otra vez en mi mente. Cuando llegue a la cocina encontré a mis padres teniendo una charla bastante animada con Nana, mientras tomaban té.
-Hola- salude. Los tres se giraron y me sonrieron- Ya llegue
-Sofía- dijo mi madre sonriendo, mientras se levantaba de la mesa y venia hacia donde mi- Lamento haberte llamado, pero es tarde y mañana tienes escuela- yo asentí
-Lo se- intente hacer una sonrisa, pero aun estaba un poco alterada por lo que había pasado. Ella creyo mi sonrisa y me sonrio maternal. Entonces volvió y se sento en la mesa nuevamente.
-¿No deseas un poco te?- pregunto Nana, señalando a la tetera que aun le salía humo
-Dame un poco- quizás eso calme mis nervios. Camine y me sente en la silla a lado de mi papa. Nana vino y me sirvió un poco de té. El calor que emanaba la taza me relajo un poco
-Asi que cuéntanos, ¿Cómo estuvo la cena con Victoria?
-Bien, Victoria hizo un rissotto y ensalada
-Pense que Victoria no cocinaba, pensé que solo era Carlos- dijo mi mamá
-Yo pensaba lo mismo, pero Carlos se quedo dormido y Victoria le toco cocinar. No le quedo tan mal, a decir verdad estaba rico
-Me alegro que lo disfrutaras- sonrió
-¿Viniste sola desde su casa?- pregunto mi papa mientras tomaba de su taza
-No, Carlos me trajo- mi papá casi se atraganta con su té. Mi mamá y yo nos miramos
-Que atento- dijo mi papá agriamente. Yo me reí y me tome lo que me quedaba en la taza. Me levante y le deje un beso en su mejilla
-Tenle un poco de fe- el bufo- Me iré a dormir. Buenas Noches
Dándole un beso a mi mamá, salí de la cocina rumbo a mi cuarto. Cuando pase por la sala mi hermano no estaba lo que quería decir que el ya estaba en su habitación. Subí las escaleras y llegue a mi cuarto. No sé si es que le estaba tomando temor a la oscuridad, porque lo primero que hice cuando llegue a mi cuarto fue prender todas las luces y cerrar todas las cortinas. Una vez me sentí segura me tire sobre la cama y me quede un buen rato observando el techo.
Las imágenes volvieron a mi mente. La sombra. La sombra que tenia forma humana, pero que tal vez no lo es. La sombra que se me hacia tan conocida.
No quería pensar más en eso. Me levante y fui hacia el baño. Abrí la llave del agua y caliente y comencé a desvestirme. Cuando sentí el agua caliente caer por mi cuerpo. Toda tensión se esfumo, pero por más que intente las imágenes no se iban. No dejaba de pensar que esa sombra ya la había visto antes. Entonces fue cuando llego. Esa sombra fue la que me encontré un mes atrás en la biblioteca, la misma que vi parada fuera de mi casa esa misma noche y aquella misma que vi el día que seguimos a Celeste. No se cuanto tiempo estuve reflexionando sobre eso, pero el agua fría fue un indicio de que llevaba mucho tiempo.
Salí de la duche y me coloque una pijama. Aun seguía como ida, pensando en la posibilidad de que algo me estuviera persiguiendo. Estaba asustada, no todos los días te das cuentas que algo te persigue. Encendí el televisor y me metí dentro de las sabanas. Sinceramente no veía nada de lo que estuviera pasando en la televisión, solo me hacía sentir más cómoda. La sombra tenia la forma de un humano, unos ojos brillantes y… colmillos. Y fue cuando todo cobro sentido en mi mente. Estaba siendo seguida por un vampiro. Tome mi celular y escribí el mensaje “Te necesito, has la magia de tele transportarte y ven”. Solo necesitaba hundir el botón de enviar y sabría que Carlos estaría aquí en menos de un minuto, pero no lo hundí. Borre el mensaje y puse mi celular en la mesita de noche. No preocuparía a Carlos, no hasta que supiera que pasaba en verdad. Tome mi manta y me arrope a la espera de dormir y de evitar tener pesadillas.
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Hola vine, me extrañaron
Bueno como no soy mala ya les dejo un nuevo capitulo actualizado desde mi nueva laptod o si ya al fin tengo una nueva :')
Nos vemos en el proximo capitulo Las quiero
Adelanto:
-¿Hola?- dije mirando por la ventana
-Carlos, que suerte que te encuentro despierto ¿Estabas despierto?- pregunto Julie al otro lado de la línea
-Si Julie, ¿Qué sucede?
-Necesito que vengas a mi casa y traigas a Sofía contigo
-¿Cómo quieres que haga eso? Estas consciente que mañana tenemos colegio
-Sí, sí lo sé, pero es importante que vengan. Tiene que ver con Félix- yo me tense
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