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No dormí nada. Eran las 6 de la mañana y yo ya estaba vestida y arreglada para la escuela. En mi rostro había unas grandes ojeras que pude disimular un poco con maquillaje. No solo la ansiedad de saber que iba a pasar hoy, sino porque tuve otra pesadilla anoche. No era igual a ninguna que recordara en cambio esta casi parecía real.
Había comenzando yo estando sentada en el gazebo del patio, por alguna extraña razón me encontraba ahí, aunque en el ambiente se sentía el frio. De repente sentí como alguien me llamaba, yo me dispuse a seguí la voz. Esta voz me llevo hasta hacía el interior de mi casa. Esta estaba totalmente oscura, pero podía ver que desde la sala se desprendía una pequeña cantidad. Cuando llegue a la sala, la escena que se presentaba ante mí era digna de una película de terror.
El piso de la sala estaba bañado en sangre. Justo en medio de la sala se encontraba un cuerpo, donde solo podía ver el cabello negro esparcido entre la sangre. Donde estaban los sillones había dos cuerpos tendidos en el suelo y dos sentados con la cabeza gacha sentados en el sillón.
-Yo intente detenerlo- dijo una voz atrás mío. Cuando me gire me encontré con el rostro de Eric, pero no era Eric el humano era Eric el vampiro
-A que te refieres Eric- dije intentando hacer espacio entre nosotros-¿Qué sucedió aquí?
-Él llego y los mato. Yo intente ayudarlos, pero el olor a sangre fue demasiado
-¿De qué hablas?- comencé a retroceder y tropecé con él cuerpo en el piso. Cuando observe bien me di cuenta que yo conocía esa cabellera negra. Me agache y voltee el cuerpo. Mi grito cuando vi de quien se trataba fue desgarrador. Era Julie. Su rostro estaba pálido y su garganta parecía haber sido desgarrada. De repente sentí unas ganas horribles de vomitar, pero eso ocasiono una sensación de sed en mi garganta.
-¿Qué les hiciste?- dije girándome y enfrentando a Eric
-Yo no fui- dijo con las manos en sus bolsillos- Fue él
Me gire y ahí estaba una sombra. En la parte más oscura del salón. Su rostro no se veía, pero su silueta se distinguía claramente. La sombra camino hasta colocarse a lado del sillón, que tenía a los dos cuerpos aun sentados. Incluso aunque se haya movido aun no podía verle bien su rostro. El tomo a unos de los cuerpos del sillón, al principio no lo reconocí, pero cuando susurro mi nombre supe que se trataba de Carlos.
-Entonces, dulce Sofía, te convertirás en uno de nosotros- dijo aquella sombra
-No sé de que hablas. Suelta a Carlos, por favor
-No. Debes aceptar lo que eres- yo negué fuertemente- Bueno, tal vez deba incentivarte un poco- dicho esto, dejo al descubierto el cuello de Carlos y luego le incoó los dientes
-¡No!- dije intentando ir hacía donde él, pero algo me sostuvo de la cintura, impidiendo que avanzara- Suéltame Eric, lo matara
-No lo matare- dijo la voz separándose del cuello de Carlos- Tu lo mataras
-Yo no lo matare- dije firmemente
-Si te niegas a matarlo, entonces el no sirve de nada. Solo recuerda pronto seras una de nosotros- dicho esto tomo a Carlos por la cabeza y le rompió el cuello
Grite tan fuerte, que termine levantándome agitada y sudando producto del sueño. Luego de eso no pude dormir más y eso paso a las 3 de la mañana. Mi mente rememoraba una y otra vez el sueño. La mirada de Eric, el cuerpo de Julie, la sensación de ardor en la garganta quizás por producto de la sangre, el crack al romperse el cuello de Carlos. Todo eso provocara que no pudiera volver a dormir. Sabía que todos estos sueños no eran solo producto de cansancio o miedos. Había algo más, como si esos sueños intentaran advertirme algo.
Poco a poco el sol empezó a salir a medida que empezaba el día. El canto de los pájaros incluso aun se oían con la tv encendida. Mi mente se dedico a divagar, no tenía un pensamiento exacto. Mientras veía el día empezar a través de la ventana, mi cuerpo y mente empezó a sentir más débil y en algún momento todo se volvió negro.
Sabía que estaba durmiendo, ya que mi cuerpo se sentía de verdad relajado. Por suerte no estaba en un sueño o pesadilla. Simplemente estaba yo y mi mente en un estado de inconsciencia, pero pronto empecé a escuchar mi nombre a los lejos. Al principio me asuste, ya que un deja vu vino a mí producto del anterior sueño, pero pronto distinguí la voz de la persona que me llamaba. Era Carlos.
-Vamos Sofía despierta- dijo la suave voz de Carlos. Una parte de mi quería despertar, pero la otra decía 5 minutos más-Bonita- sentí una ligera caricia en mi mejilla
La inconsciencia desapareció, dando paso al mundo real. Abrí lentamente los ojos, encontrándome con los marrones ojos de Carlos. Ahí estaba él viendo con sus ojos café oscuro lleno de intensidad y con una pequeña, pero hermosa sonrisa en su rostro.
-La bella durmiente despertó- dijo ensanchando un poco más su sonrisa
-Cállate- dije con voz soñolienta
-Me encanta tu humor en las mañana, es tan refrescante- pronuncio con un sarcasmo bien marcado. Yo le di un pequeño empujón, mientras empezaba a levantarme del incomodo sillón- Tu cama tiene algo, para que este durmiendo en el sillón
-No tiene nada, solo me levante un poco temprano hoy. Me senté aquí y al parecer me quede dormida
-¿Por qué te levantaste temprano? ¿Estás Nerviosa o fue otra cosa?- dijo levantándose del suelo y sentándose a mí lado y comenzando a acariciar mi cabello. Lo observe y sabía que no debía contarle sobre el sueño. No aun.
-Nerviosa. Todo este encuentro que esas personas me tienen nerviosa
-No debes preocuparte- dijo tomando mi barbilla y haciendo que lo mirara- Todos vamos a estar contigo, nada malo pasara
-Es tan fácil decirlo- el acerco su rostro más al mío y dijo serio
-Yo no dejare que nada jamás te pase- en sus ojos había una intensidad, que me hizo creer de verdad que él jamás dejaría que nada malo me pasara
-Gracias- dije colocando mí mano en su mejilla. El aun seguía serio. Me acerque y le di un beso suave y tierno. El no tardo nada en empezar a responder, pero siendo igual de tierno y suave que yo. Cuando me separe le regale una sonrisa y le dije- Vamos, no quiero llegar tarde
Me levante y comencé a caminar hacía el closet en busca de unos zapatos, pero cuando pase por el espejo lo único que salió de mí fue un grito.
-Oh por dios, estoy horrible- dije sentándome en el banquillo frente al espejo y empezando a desenredar el nido de pajaros que tenía en mi cabeza
-Estas hermosa- dijo colocándose detrás de mí. Yo le di una mirada que decía”¿En serio?”, pero sarcásticamente
-No lo estoy- dije volviendo a desenredar mi cabello- mi cabello esta hecho un desastre y mis ojeras son más evidentes ahora
-Sigues hermosa. No necesitas maquillaje para estar hermosa
-Eso lo dices porque no has visto mis ojeras de hoy- dije terminando de cepillarme el cabello- Hoy el maquillaje es muy necesario
Cuando termine de maquillarme y considere que me veía decente, o que era muy difícil considerando mis ojeras; fui a terminar de arreglarme. Cuando estuve lista me dirigí hacía Carlos que se encontraba mirando fijamente el televisor. Sabía que me haía escuchado dirigirme hacía él, pero no movió ni un ápice de su postura inicial. Por lo tanto en un acto atrevido, cuando llegue me senté en sus piernas y coloque mis manos detrás de su cuello. Ahora si centro toda su atención en mí.
-¿Estas Lista, lybimaya?- dijo, pero con un fuerte acento ruso. Lo cual ame.
-¿Qué significa libi…no se qué?- dije acariciando sus cortos cabellos
-Cariño o amor- sentí como colocaba sus manos alrededor de mi cintura
-Me gusta- y plantee un pequeño beso en su mejilla- Me gusta cuando hablas en ruso. Te escuchas sexy
-¿Me escucho sexy?- enarco una ceja y sonrió arrogante
-Sí, tu acento es atractivo. No deberías ocultarlo tanto
-Bueno, intentare hablar con más acento- dijo acercando su rostro a la curva de mi cuello y empezando a trazarlo con la punta de su nariz- Así que soy más sexy hablando en su ruso. Mi ego acaba de crecer más
-Oh por dios, no era para que se subiera a la cabeza- dije de manera irónica- Además…- mis palabras murieron en mi boca, ya que mi celular empezó a vibrar en mis pantalones.
-Tu pantalones vibran- dijo aun en la antigua posición- Por lo mínimo ya no son tus pechos
-Bobo- saque el celular de mis pantalones y conteste sin ver quien era- Hola
-Hola Sofía, habla Eric- me tense de inmediato. Enseguida Carlos lo noto, por lo que salió de mi cuello y me vio interrogante
-Hola Eric- la mirada de Carlos se ensombreció y me tomo de modo que quitaba de sus piernas y me dejaba sentada en la cama. El se paro frente a mí y dijo
-Los dejare para que hablen a solas- dijo muy bajo, pero aun sí lo escuche. Cuando me di cuenta ya Carlos se dirigía a la puerta.
-¿Cómo estas, Sofía?- dijo Eric al otro lado del teléfono. Carlos ya estaba en la puerta, pero cuando fue a abrir la puerta no pudo. Él se giro inmediatamente para verme, pero yo me encogí de hombros y seguí hablando por teléfono. Él se recostó a la puerta
-Bien y ¿Tu?
-Bastante bien, gracias
-¿No crees que es un poco temprano para acosarme?- al otro lado de la línea escuche una pequeña risa
-Los acosadores no tienen horario, solo acosan- yo sonreí ante eso- pero no era eso para lo que llamaba. ¿Quería saber cómo te había ido ayer en la escuela? Ya sabes, con todo eso de la magia
-¿Y porque no llamaste ayer?
-Tenía que terminar un proyecto de la universidad, y cuando termine era muy tarde para llamarte
-mejor que no llamaste
-¿Por qué lo dices?
-No fui a la escuela ayer
-¿Qué? ¿Por qué? Tuviste un desliz con la magia
-Oh no, no fue nada de eso. Digamos que me acosté un poco tarde la noche anterior y amanecí bastante cansada, así que decidí no ir
-Oh, y ¿hoy si planeas ir?
-Si, a decir verdad estaba a punto de salir para la escuela
-Bueno te deseo un buen día
-Gracias
-Esto… hay otra cosa que quería hablar contigo. Sé que no quedamos en una nueva salida, pero me gustaría realizar una por la que perdimos ayer ¿Qué te parece?
-Me parece perfecto, hablamos después para ponernos de acuerdo
-Perfecto- dijo el alegre- bueno te dejo. Que pases un buen día. Un beso.
-Gracias, igual tú-y luego colgué. Sostuve mi celular en mis manos y observe la imagen de Carlos que se reflejaba en el espejo de mi cuarto. El me miraba, pero no a través del espejo sino directamente hacia mí. Al poco me canse del silencio que se había instalado en la habitación y dije
-¿Por qué te ibas?- gire quitando la mirada del espejo y viéndolo directamente a él
-No quería ser mal tercio- dijo aun recostado en puerta con los brazos cruzados. Se veía sexy- pero no me dejaste- solo pude sonreír ante eso
-Te diste cuenta-el asintió- pero no debías irte. No había motivo. Él solo quería hablar conmigo- una ráfaga de enojo surco su rostro
-Si claro- dijo bufando
-¿Estas celoso?- dije con una sonrisa maliciosa
-No tengo porque- dijo confiado- él no se puede comparar conmigo
-¿Seguro? Porque él es más grande que tú, va a la universidad, es guapo y tiene varias cosas en común conmigo. Además…- la frase murió en mis labios, ya que Carlos había dejado su posición inicial y se había colocado frente mío, de tal modo que solo nos separan centímetros
-El no es competencia para mí- dijo con una voz ronca- te aseguro que no te hace sentir ni un cuarto de lo que te hago sentir yo
-Bueno no he tenido tiempo para comprobarlo- dije desafiándolo
-Y no lo harás- dijo antes de empezar a devorarme. Si a devorarme, porque no estaba siendo nada delicado a la hora de besarme. Y quien soy yo para negarme a semejante beso.
No sé cómo pero pronto me encontraba en el centro de la cama con Carlos encima mio. Él no disminuyo la intensidad del beso, es más podría jurar que se intensificaba cada vez más. Entre beso y beso quedaba agitada y Carlos con mucho me daba tiempo de recuperar el aliento. Pero demonios no podía parar. Esto era adictivo. Sentir los labios de Carlos sobre los míos, su lengua contra la mía, sus manos tocándome firme, pero delicadamente mi cuerpo; estaban siendo mi perdición. Poco a poco disminuyo la intensidad del beso hasta solo dar pequeños besos en mi cuello. Cuando pude recuperar el aliento, le dije
-Estas celoso- dije observando el techo, mientras le acariciaba el cabello. el rio levemente. Alzo su rostro y me vio con una sonrisa torcida
-Tal vez- yo sonreí ante lo dicho
Y entonces la puerta se abrió. Los dos nos sobresaltamos, pero no nos movimos. En la puerta se encontraba Nana con los ojos bien abiertos viéndonos. Ha decir verdad la posición en que nos encontrábamos no era la mejor. Carlos estaba entre mis piernas con sus manos a lado de mi cabeza y mis manos estaban en su cintura
-Esto… mmm… señorita, se les hace tarde. Bajen pronto-y salió de la habitación
No sabía cuál de los dos estaba más avergonzado si yo o Carlos. Observe a Carlos y vi como sus mejillas estaban levemente sonrojadas y no pude evitarlo empecé a reírme. Él pronto me siguió.
-Eso fue tan vergonzoso- dije recostando mi rostro en su antebrazo
-Y que lo digas- dijo en un susurro en mi oído- Vamos debemos ir a la escuela- empezó a levantarse, pero lo tome de su camisa y lo atraje hacia mí
-Espera, quiero hacer algo antes- dije y lo bese. Nuevamente regresamos a la posición que antes teníamos.
El beso fue suave, pero no era delicado sino era algo más sensual. Mis manos se movían de su cuello a su cintura y un poco más abajo. En cambio Carlos mantenía una mano en mi cabello y la otra se aferrar a mi cintura; mientras que sus caderas hacían pequeños movimientos sobre la mía decir verdad sus movimientos iban sincronizados con el movimiento de su boca. En un movimiento para parar esto, puesto que íbamos tarde para la escuela, lo moví de modo que el cayo a lado mío y yo sentada sobre él.
-Ahora si nos podemos ir- le sonreí. Me agache y le deje un pequeño beso- vamos- dije levantándome de la posición en que estaba y quedando parada frente. El me miraba como si no pudiera creer que lo dejara tan de repente. Cuando se recupero me miro y dijo negando
-Eres una mente maquiabelica- yo sonreí más ampliamente
-Gracias- dije divertida mientras iba recoger mi bolsa
Una vez Carlos se recupero y se levanto de la cama, salimos fuera de mi cuarto donde se encontraba Nana limpiando. Ella nos miro pero en su mirada no había ni un poco de reproche
-Nana nos vamos- ella sonrió
-Ok señorita- dijo- Si va a llegar tarde llame antes
-Te lo dijo- dije avergonzada
-Sí, pero solo le recuerde que llame y no nos preocupe así
-Está bien, lo hare- me acerque y le deje un beso en la mejilla-Adiós
Minutos más tarde ya nos encontrábamos rumbo a la escuela. Desde que habíamos salido de la casa habíamos hecho el trayecto en silencio.
-Se nota que quieres mucho a “Nana”
-Matilde- le corregí- y si, la conozco desde que andaba en pañales
-Me agrada que tengas personas buenas cerca de tì
-A mi también- ya habíamos cruzado la penúltima cuadra para llegar a la escuela, por lo tanto que solo faltaba una
-¿Lista?
-No estoy segura. Estoy ansiosa y un poco nerviosa, pero no se si estoy lista
-Todo va a salir bien- dijo tomando mi mano y depositando un beso en ella- Yo estaré contigo- yo solo le respondí con una sonrisa
Y la escuela se impuso ante nosotros y con el ello el resto del estudiantado de Blue Lake. Los estacionamientos de la escuela no estaban atestados, pero ya había una cierta cantidad de personas. Aun no veía a ningún amigo mío lo cual me estaba poniendo nerviosa. De repente comencé a ver líneas y puntos alrededor de varias personas. Comencé a pestañear intentando quitar las luces y puntos, pero nada. Genial, ¿Ahora qué?
-¿Qué sucede?- me pregunto Carlos mirándome confundido
-Veo luces alrededor de las personas- dije frunciendo el ceño
-¿Ah?- dijo aun mas confundido. Vio a las personas y me volvió a ver- Oh lo entiendo. Lo olvide. Te acuerdas que hablamos sobre que puede ver quiénes son brujos y quienes no- yo asentí- Bueno esta es la forma en que lo ves
-¿Siempre?- el asintió- ay no, esto es traumante
-te acostumbraras- dijo pasando su mano por mi cabello, mientras se estacionaba
-¿Dónde están los chicos?- comencé a buscarlos por los alrededores, pero no los veía
-No lo sé, dijeron que llegarían temprano. ¿Bajamos?- lo mire y me observaba esperando una respuesta. Asi que solo suspire y asentí. El sonrio y se bajo del auto, casi al instante ya estaba de mi lado abriendo la puerta y tendiéndome su mano para salir
-Te das de caballero, ¿no?- dije tomando su mano y saliendo del auto quedando parada frente a él.
Carlos no había soltado aun mi mano y eso me gustaba. Nuestros cuerpos casi se tocaban y hasta mi llegaba el dulce y varonil olor de su colonia. El se inclino un poco más hacia mí y me susurro en el oído
-Solo con chicas hermosas como tú-su voz sonada tan sensual cuando hablaba así. El no se había movido y por un momento pensé que me besaría aquí frente a todos, pero no. Solo dejo un húmedo beso justo debajo de mi oído. Se separo de mí guiñándome un ojo, fue a sacar su bolsa del carro y luego comenzamos a caminar hacia la entrada de la escuela.
A medida avanzábamos comenzaba a notar que varias personas me observaban, al principio pensé que era por la escenita que monte con Carlos, pero era imposible puesto que él se estaciono a lado de una Hummer. Entonces me di cuenta que las únicas personas que me veían eran aquellas que tenían luces alrededor de ellos, ellos me miraban entre curiosos, asombrados y algunos con envidia. Por un momento me sentí nueva nuevamente.
-¿Todos son brujos?- le pregunte a Carlos mientras veía disimuladamente a ciertas personas. Carlos a mi lado parecía tranquilo, pero incluso ahí se notaba un poco de inquietud
-No, solo algunos. Los otros son no despertados
-¿Por qué los veo ahora y no el domingo?
-Ahora estas tranquila, lo has controlado. El domingo apenas comenzabas y estas alterada. Además de que siempre has pasado mucho tiempo con tus amigas, tal vez no era necesario que lo notaras.
-No tiene sentido. Con Eric solo lo había visto una vez y no vi esto
-Bueno otra teoría puede ser que tu lado mágico solo reacciona con grande cantidades de magia y que mejor lugar que una escuela llena de brujos
-Eso suena más razonable. ¿Por qué todos me miran? ¿Tan notoria soy?
-Como un foquito de navidad en medio de la oscuridad
-Ugh-dije en un sonido lastimero
Estábamos llegando a la entrada cuando unos delgados brazos me abrazaron por detrás
-Te extrañaba- dijo la cantarina voz de Julie detrás mío
-Yo también, me puedes soltar
-Oh si claro- dijo separándose de mí y parándose a lado de Angelina que estaba abrazada a George
-Pero si la parejita ya llego- dijo un sonriente George
-¿Qué dijiste?- dije abriendo mucho los ojos, mire por un segundo a Carlos que solo se encogió de hombros
-Bueno si, es que ustedes parecen una pareja.- Dijo el aun sin dejar de sonreír, yo aun no salía de mi asombro
-Pero es que nosotros no…- intente decir yo, pero George me volvió a interrumpir
-Pero si llego nuestra otra parejita- dijo él poniendo toda su atención a Celeste y Todd que habían llegado, aunque a este último casi no lo reconozco.
Era increíble lo que podía hacer un nuevo corte, un cambio en el atuendo y estar sin lentes. Era un nuevo Todd. Casi todos nos encontrábamos a sorprendidos por la nueva apariencia de él.
-Podrían dejar de mirarme, por favor- dijo un sonrosado Todd. La apariencia era diferente, pero era el mismo Todd de antes
-Es que tu… tu… tu estas… sexy- dijo Julie aun asombrada. Todd se sonrojo más fuerte
-Todd lo que Julie quiere decir es que el cambio te ha sentado bien, te queda. Estas lindo
-Hmm, gracias Sofía- yo le sonreí. Celeste aunque se sentía un poco cohibida, se estaba divirtiendo a lo grande
-¿Lindo?- Dijo George- Estas listo para conquistar, sino anduvieras con Celeste, ya que hubiera mandado a conquistar un par. Si quieres un día de estos nos podemos reunir y…
-George basta- dijo Angelina con voz autoritaria
-Pero amor…
-Nada George. Déjalo en paz
-Pero…- intento persuadirla
-George- dijo Angelina desafiándolo con la mirada
-Está bien- dijo resignado
-Ok…- dije- Así que, ya te acostumbraste al cambio
-No, es extraño. Además de molesto, odia las lentillas, pero alguien destrozos mis lentes ayer- dijo mirando mal a Carlos. Este solo sonrió- ya hable con la óptica y me tendrán unos nuevos en una semana. No puedo andar por siempre con lentillas
-Te ves bien sin lentes
-A mí me gustaba con lentes- dijo en susurro Celeste. El la miro y le sonrió con amor. Justo en ese momento toco el timbre de inicios de clases.
-Bueno yo me voy. Me toca español y no quiero hacer esperar a la señorita Martínez. Nos vemos más tarde- dijo Julie quien empezó a caminar hacía dentro del edificio
- Nosotros también nos vamos, Adiós- dijo Celeste que empezó a caminar junto a Todd
- Yo también me iré- dije yo
-¿Qué te toca?- me pregunto Carlos
-Historia
-Vamos te acompaño- dijo empezando a caminar hacia el edificio
-Adiós chicos- dije alcanzando a Carlos
-Adiós parejita- dijo George. Yo en respuesta le saque el dedo medio de mi mano. Cuando estaba a punto de pasar la puerta me gire levemente y le sonreí divertida. El me devolvía la sonrisa.
Cuando llegamos al salón el profesor aun no estaba , por lo cual pude charlar con él un poco antes de que se fuera.
-Se nota que le caes bien a George- dijo apoyándose en la puerta de mi salón
-Sí, cuando me conoció me acogió de un solo y además de dedicarse a molestarme cada vez que puede. Es divertido
-Eso se nota- dijo, pero la forma en que me miraba era tan rara que por un momento pensé que se había olvidado de que estábamos hablando- ¿Estas bien?
-¿Ah?- dije confundida
-¿Qué si estas bien con todo esto?
-Estoy cansada de que preguntes eso- dije mirándolo mal, él solo enarco un ceja- es como la decima vez que preguntas eso y solo llevamos juntos que una hora- el comenzó a reírse
-Ok, lo siento por ser sobre protector- yo sonreí un poquito- pero si algo pasa hoy no dudes en llamarme
-Sí sí, si algo sucede no dudare en llamarte. Si quieres incluso lo hago con señales de humo- el rio más fuerte
-Está bien, solo evita quemar algo- dijo guiñándome un ojo- me debo ir, voy tarde- se acerco y me dejo un largo beso en mi mejilla- cuídate
Y luego desapareció por el pasillo. Una vez se fue, entre al salón y la sensación de que todos me veían apareció de nuevo. Quizás no todos me veían porque parecía un foquito de navidad, tal vez era por haberme visto con Carlos, pero era más que evidente que en el salón había por lo mínimo 12 brujos. Así que me veían por ser bruja. Oh, esto es peor que ser nueva. Ignore todas y me dirigí a mi puesto donde al parecer mi compañero aun no llegaba. Apenas me senté saque mi cuaderno de dibujo y me puse a plasmar unas cuantas imágenes que me rondaban la cabeza desde ayer.
Estaba por terminar unos de los dibujos cuando sentí dos presencias paradas a lado de mi puesto. Alce la mirada y me encontré con la cara de una compañera su nombre era Kate y más atrás estaba su fiel seguidora Anne, solo queda decir que las dos eran brujas. A las dos las conocí cuando llegue a Blue Lake, pero la personalidad metiche de Kate no congenio conmigo y no terminamos siendo amigas.
-¿Qué desean?- dije volviendo a concentrarme en mi dibujo
-Así que por lo visto eres una de nosotros- dijo la voz chillona de Kate
-Supongo- dije encogiéndome de hombros, aun sin prestarles la total atención
-Me imagino que como eres nueva en todo esto vas a necesitar ayuda- se apoyo en mi escritorio y dijo- Nosotras podemos ayudarte
- Eres muy considerada, pero no gracias- dije observándola inocentemente
-¿Y quién te va ayudar? ¿Ese ruso?- dijo de forma burlona
-Tal vez- baje la mirada nuevamente al dibujo
-Mira que nosotras sabemos más que ese- dijo insistiendo- Tal vez un día de estos podemos reunirnos y…
-Ya les dije que no- dije levantando la mirada enojada. “Contrólate” me dije a mi misma. Ella sonrió con ironía
-Por lo visto no lo tienes del todo contralado
-Eso a ti no te importa- dije mirándola fijamente- ahora lárgate- como una manera de ahuyentarla use un poco de magia solo para apartarla levemente de modo que perdiera un poco el equilibrio. Ella al principio se sorprendió, pero una vez se recupero, me miro dispuesta a decirme un par de cosas, pero se las guardo puesto que mi compañero de mesa había llegado
-Esto no se queda así- dijo Kate y se fue a su puesto
Suspire. Genial una nueva enemiga. Alce la mirada y me encontré con la mirada de mi amigo confundido.
-Hola Félix- dijo con una sonrisa que creí tranquilizadora, pero no funciono
-¿Qué fue todo eso?- pregunto aun confundido
Pero yo no le pude prestar atención porque estaba concentrada en las luces que se veían alrededor de Félix, aunque debo admitir que las de el eran menos brillantes que otras. Así era como se veía la mía antes.
-¿Hola? Tierra llamando a Sofía- parpadee varias veces para salir de mis pensamientos- Wao tu si sabes desprenderte de este mundo
-Lo siento, me distraje ¿Qué decías?
-¿Qué, que paso entre tú y Kate?
-Oh, nada. Solo que ninguna amaneció del mejor humor. Tropecé con ella y se enojo
-¿Tu? ¿Tropezando?- dijo incrédulo
-Sí, yo. Sorprendente no- dije sonriendo, buscando que olvidara esto
-Sí- dijo sonriendo- ¿Qué dibujas?
-Solo cosas de mi imaginación- dije observando el dibujo que estaba casi terminado
-Parece sacado de una película de Tim Burton- dijo tomando mi dibujo y analizándolo. El dibujo consistía en varias plantas que crecían en un ambiente frondoso
-¿Sí? Yo pensaba que se veía más como magia- el observo un poco y dijo
-Tal vez tengas razón- dijo poniendo el dibujo nuevamente frente a mí
-¿Por qué llegaste tarde?
-Me quede dormido y Julie se vino muy temprano. No he tenido unos buenos días
-¿Por qué?- pronuncie frunciendo el ceño
-Cosas mías- sonrió, pero yo no quede tranquila. Cuando le iba a insistir el profesor entro en el salón
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Hola, volvi
Lo se, ni en vacaciones puedo mantener mi orden de actualizacion, pero mi laptod se daño y adivinen donde escribo o si i laptod.La mande ha arreglar y he pasado todo un santo calvario pensando que los capitulos se me habian borrado. Por suerte el muchacho los pudo recuperar
Les dejo el capitulo y ahora si un pequeño adelanto:
-¿Qué sucede?- dije tocando el brazo de Carlos, para que me prestara atención
-Todo ese temblor no es cosa de la naturaleza- dijo Carlos mirándome. Yo fruncí el ceño, pero pronto entendí a que se refería
-Yo no fui- dije- estoy cien por ciento segura de que no lo hice
-Lo sé- dijo- Fue Félix
Los quiero, muchos besotes. vere si esta semana actualizo
Bye
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