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-Ok, hablaremos de lo que desees, pero pasa. Te debes estar congelando
Pase directo hasta pararme frente a la escalera. Él cerró la puerta y me miro confuso.
-¿Qué sucede, Bonita? Te ves angustiada
-Es que… yo pare…- tartamudee- Yo debo enseñarte algo que encontré- el me miro con los ojos entrecerrados
-Está bien, Sofía- dijo serio- pero primero te cambiaras y te quitaras esa ropa mojada. No vaya a ser que te hipotermia
El no espero a que yo respondiera el simplemente subió y fue hacía su cuarto. Yo me pase la mano por mi cabello húmedo, en una manera de calmar las ansias y nerviosismo que tenía. En eso Carlos bajo con una muda de ropa seca en su mano.
-Toma, el pantalón es de mi mama pero la blusa es mía. Cuando terminas me puedes dar la ropa para ponerla a secar.
-Ok, ya vuelvo- y así me dirigí hacía el baño de la planta baja.
El baño me traía recuerdos, que ha decir verdad no quisiera recordar. Me coloque la ropa que Carlos me había dado, por suerte la ropa interior no estaba mojada, por lo cual solo mi chaqueta, mis jeans y blusa. Salí del baño con la ropa mojada en mano, Carlos se encontraba esperándome afuera.
-¿Más tranquila?- yo negué. El sonrió- por supuesto. Dame eso, ya regreso- dijo y desapareció por el pasillo de la cocina.
Yo en cambio fui hacia la maleta que había dejado afuera cuando había llegado. De ella saque el libro envuelto en la manta que había usado en la reserva.
-¿Qué es eso?- dijo Carlos observando el libro envuelto en la manta
-Es lo que quiero enseñarte- el me miro fijamente, hasta que dijo
-Está bien, subamos y veamos que es
Comenzamos a subir las escaleras y Carlos me guio hacía una habitación nueva. Era la habitación junto a la de él. El abrió la puerta y me dejo pasar primero. Me quede asombrada con el lugar. Era algo así como tu espacio de diversión personal. Había un gran estéreo, una gran televisión y un hermoso piano de cola negro.
-Esto es… asombroso- dije alucinada por la habitación
-Gracias, es mi habitación personal. Aquí es donde tengo todo lo que me gusta. Ahora ven siéntate y me cuentas que eso que tienes envuelto con la manta.
El me guio hasta un sillón de cuero negro. Nos sentamos, pero ninguno se atrevía a romper el silencio. Luego de unos minutos en silencio, él hablo.
-¿Haber Sofía cuéntame que es eso que debes mostrarme?- dijo observándome seriamente. Yo lo mire y suspire
-Es esto…- dije mientras le quitaba la manta a el libro. Él lo mire y lo tomo en sus manos
-¿Qué es esto?- dijo mirándolo por fuera
-Es un libro
-Pues eso es obvio, pero de que es- dijo empezando a ver las páginas
-No estoy segura, pero si se que es algo de brujas- el quito la mirada del libro y me miro confundido
-¿Por qué lo dices?- dijo revisando bien las hojas del libro
-No estoy segura, pero cuando lo encontré leí en una parte del libro que decía brujas, hechizos y brujería. Por eso supuse que tal vez sea algo relacionado con lo que somos
-Y no te equivocas- yo abrí mucho los ojos- ¿Dónde lo encontraste?
-En una casa abandonada a las afuera del pueblo
-¿Del lado norte?
-Aja, pero dime ¿Qué es?
- Es algo que algunos brujos denominan como Libro de Embrujos
-¿Ah? No te entiendo, explícate mejor
-Ok, mira. En esto de brujos, hay dos tipos de ellos. Están aquellos que viven una vida normal en conjunto con su magia sean poderosos o no. Ellos les gustan vivir su vida normal y aceptar que son brujos. Están los otros brujos que se llegan a obsesionar con la magia. Ellos son los que crean este tipo de libros. Los Libros de Embrujos son eso, libros con embrujos creado por brujos. Ellos intentan llevar la vida normal, pero la magia los obsesiona. Por esto crean este libro. Ellos aquí escriben algo así como hechizos
-Pero ustedes dijeron que un brujo no es igual a un hechicero
-Y es cierto, pero a veces a los brujos les gusta crear algún embrujo para algo que sea muy difícil de realizar. Los embrujos hacen que eso que es tan difícil de realizar, se vuela fácil en segundos
-¿Cómo por ejemplo?
-Por ejemplo, digamos que quieres hacer que dos personas se enamoren, pero porque tú así lo deseas y por supuesto ese no es tu poder. Bueno creas una combinación de palabras, que van juntas con un poco de magia tuya, que al recitarlas en voz alta, crean el embrujo que deseaste. En este caso un embrujo para enamorar dos personas
-No puedo creer que eso sea verdad. Déjame adivinar como sabes esto ¿Tu abuela?- dije alzando una ceja. El sonrió
-Sí, mi abuela es fanática de estas cosas. No estoy seguro si tiene su propio libro de embrujo, pero sé que estas cosas le fascinan
-¿Lleva mucho como bruja?
-Uff, sus años
-¿De que trataban los embrujos?
-No podría decirte. La letra es mala, pero entendible. Es un libro muy viejo, eso quiere decir que tal vez no eran embrujos muy buenos. Antes los embrujos buscaban un fin no muy bueno o algo que tal vez buscar hacerle el mal a alguien. Abría que ver bien los hechizos para saber. ¿En qué casa lo encontraste?
-Una vieja, es blanca y tiene el estilo de los años 40. Debes ver el susto que me lleve
-¿Qué sucedió?
-Paso la cosa más extraña que he vivido en toda mi vida. Había entrado a la casa porque sentía que me recordaba a algo. Bueno entre, no vi nada fuera de lo usual, pero de repente escuche un ruido en la parte de arriba y subí a ver que era…- en eso Carlos me interrumpió
- Espera, ¿Subiste?- yo asentí- ¡Sofía!
-¿Qué?- dije sin entender
-¿Por qué subiste? Tú no sabes si en esas se esconden delincuentes o drogadicto, quizás alguna criatura. Sofía hablamos ayer sobre hay cosas paranormales que viven a diario con nosotros
-Pero yo sé que no había nada, quizás había sido un animalito- el rodo los ojos- bueno subí y entre a la primera habitación. Sabes la habitación estaba totalmente iluminada como si afuera hiciera sol y no estuviera todo oscuro. Entonces tropecé con eso- dije señalando el libro- y apenas lo tome, sentí una ráfaga de viento atrás mío y como la puerta era azotada; y luego la habitación se sumió en la oscuridad. Obvio que me asuste y baje e inmediatamente me fui de la casa
-Ves te lo dije, eso no es normal. La ráfaga de viento y eso solo puede ser creada por dos cosas. O en esa habitación había un fantasma o tuviste un encuentre con un vampiro
-¿Con un vampiro?, pero te dije que la habitación estaba iluminada
-Tal vez era una ilusión. Quizás sobre la misma habitación había algún embrujo. Mira, quizás deberías olvidar el contenido de este libro. Los embrujos de otros brujos no son muy confiables.
-Pero y si lo encontré por alguna razón. Esto podría ser el destino
-Tal vez si, tal vez no. Pero no sabemos, solo evita andar tarde en la noche fuera del pueblo sola y menos estar entrando a casas abandonadas
-Si papa- dije de mala gana. El se rio, se acerco y me dejo un beso en mi frente
El se paro del sillón dejando el libro donde antes estaba sentado. El empezó a caminar y se fue a sentar en banquillo del piano, donde se puso a revisar unas hojas las cuales supuse que eran partituras.
-Así que cuéntame, ¿Qué hacías fuera de la ciudad?
-Salí a pensar- dije mientras colocaba el libro en el suelo junto a la manta. Luego me dedique a recostarme en el gran sillón y me dedique a observar sus estantes.
-Saliste del pueblo solo para pensar- dijo con diversión- eso es raro
-Quería estar en contacto con la naturaleza- de repente el sonido del piano lleno el ambiente- tienes muchas cosas
-Tengo ciertas aficiones. Me encantan los libros
-Eso se nota- el siguió tocando- A mí también me gusta y por lo visto tienes muchos de mis libros favoritos
-Eres bienvenida cuando quieras
-¿Qué paso hoy en la escuela? ¿De qué me perdí?
-De nada interesante, pero los chicos se preocuparon por no verte. Obvio que Celeste, Josh y George se lo creyeron rápido, pero los demás pensaban que había pasado algo o que habías tenido una recaída. No sabes el mundo que costo hacerles entender que solo estabas cansada- sonreí por lo que había dicho
-Suena típico de ellos
-Luna también me pregunto por ti- dijo haciéndolo parecer casual. Me levante enseguida y me coloque de manera que lo pudiera ver
-¿Qué quería saber?- pregunte confundida
-Como seguías y si te estabas tomando bien lo de la magia
-¿Solo eso?- dije incrédula- No lo puedo creer, debe haber más. Habla- el sonrió levemente
-Quería saber un poco sobre lo que paso ayer después que se fue
-¿Le dijiste?- yo se que el entendió a que me refería
-No, todavía no sé si debamos contárselo. No le tengo la suficiente confianza
-Te entiendo. Ayer cuando nos quedamos a solas en la cocina. Ella me hablo con tanta sinceridad y amabilidad, cosas que por supuesto jamás había pasado. Sé que ella me dijo que las cosas serian diferentes, pero no sé no me confío
-Tal vez debamos darle el tiempo y ver sucede
-Si, tal vez
-Hablando de ayer. Cuando estábamos en la cocina, luego del beso de Julie- el me miro y sonrió de seguro por la cara que tenía- dijiste que tenías una cita con un chico ¿es verdad?
-Y si es así ¿Qué?- dije alzando una ceja y mirándolo fijamente
-Curiosidad
-Pues es una verdad a media. El chico si existe, pero no hemos concretado una salida
-Espera- dijo parando de tocar y girándose para mirarme- O sea que me mentiste- yo me encogí de hombros
-No del todo
-¿Por qué Eric había ido a la casa ayer? ¿Qué tenían planeado?
-Habíamos quedado en ver una película, solo como amigos como nada más
-Te creeré- dijo un tanto desconfiado, pero lo ignore y observe el hermoso piano que estaba frente a él- ¿Sabes tocar?- yo lo mire a él
-Algo- dije mientras me levantaba del sillón- cuando estaba chica mis padres me pagaron clases de piano. Es un instrumento hermoso, pero nunca fui buena tocándolo.
-Ven, degústame con tus dotes- dijo mientras me hacía espacio en el banquillo
-Que conste que te lo advertí
Me senté junto a él y pase suavemente mis dedos por las teclas. Definitivamente toda una obra de arte. Este piano debe estar costando miles de dólares. Luego de recordar las notas de pieza, comencé a mover mis dedos ágilmente a través de las teclas del piano. De apoco se comenzaron a escuchar la melodía de “For The Longest Time” de Billy Joel. Sabía que Carlos me veía fijamente y eso me ponía nerviosa, pero hice lo posible para concentrarme en terminar la pieza sin fallar.
Cuando termine me quede con la cabeza gacha a la espera de algún comentario sarcástico por parte de Carlos, pero jamás llego. Por lo cual alce un poco la mirada y concentrándome en su rostro. Estaba serio, y me veía fijamente con una intensidad en su mirada, que me hacía sonrojarme.
-y ¿Te gusto?- dije tímidamente
-No sé por dónde piensas que tocas mal, porque a decir verdad tocas excelente
-Gracias- dije muy bajo
El se acerco más a mí y me tomo por mi barbilla de modo que mi mirada quedara fija en la de él. Su mirada era intensa y atrayente, me sentía atrapada por el poder de su mirada. Y así nos quedamos viendo fijamente sin decir nada hasta que él acerco más su rostro al mío, me iba a besar, pero por algún motivo no era igual que antes. Me sentía un poco nerviosa. Cada vez estaba más cerca, por lo cual que por instinto pase mi lengua por mis labios para humedecerlos; y luego llego. El unió nuestros labios en un beso casto donde nuestros labios solo se tocaban, pero luego él empezó a mover lentamente sus labios y pronto nuestros labios se movían de manera sincronizada, el beso no subió de tono, solo un beso profundo y suave. Pronto la necesidad de aire nos hizo parar, pero él no se separo. Apoyo su frente contra la mía, y coloco una mano sobre mi cuello de esa manera podía mantener la posición. Yo en cambio coloque una mano sobre su brazo que estaba apoyado en el banquillo. Nuestras respiraciones estaban agitadas, pero al poco tiempo se volvieron regulares y casi iguales.
-Te quiero- dijo en un susurro. Yo abrí lentamente los ojos y ahí estaba él, viéndome fijamente. En su mirada podía ver que no mentía acerca de lo que decía. Lo mire fijamente hasta que dije.
-Yo también- dije también en un susurro. Él sonrió y me dio un beso, pero yo me separe- ¿Por qué no me demuestras tus dotes como pianista?
El estaba shock, al parecer no creía que me hubiese separado de él pero el sonido de un rayo afuera lo hizo salir del trance.
-Eh… si… claro…una canción- dijo todo entrecortado, mientras se acomoda en el banquillo para empezar a tocar- Espero que te guste
Y luego, él empezó a tocar. No tarde ni 5 segundos en saber cual canción era. La había escuchado cientos de veces y la había amado desde el primer momento en que la escuche. “Turning Page” empezó a envolver él lugar. Quizás nunca había escuchado la versión para piano, pero sabía que era esa. Carlos se veía tan concentrado tocando y sus dedos largos definitivamente fueron hechos para tocar. Sus movimientos eran fluidos y casi parecía que no tocara las teclas. Definitivamente me tenía cautivada.
Cuando la canción acabo. El empezó a tocar teclas sin sentido y cuando pensó que era adecuado terminar, se giro y pregunto.
-¿Qué dices? ¿Bien o Mal?
-Te soy sincera- dije sonando seria. El trago en seco y asintió- Me encanto- el soltó un suspiro aliviado- Le atinaste a la canción. La amo
-Es una muy bella canción, para una bella chica- dijo guiñándome un ojo. Lamentablemente mi estomago interrumpió el momento, rugiendo- Al parecer alguien tiene hambre
-Ey- dije dándole un pequeño empujón- no tengo la culpa de no haber comido nada
-¿Qué tal si te preparo algo?
-Eso me encantaría- dije levantándome del banquillo. Él enseguida también se levanto
-Vamos, bajemos
Luego de salir de la habitación, bajamos a la planta baja donde Vlad estaba muy cómodo acostado en uno de los sillones de la sala. Cuando llegamos a la cocina Carlos inmediatamente se puso a sacar ollas y cosas de la nevera. Yo solo me limite a sentarme en la mesa de la cocina.
-¿Eres alérgica a algo?- dijo mientras revisaba la nevera
-Solo a las almendras
-Entonces almendras no- dijo
Al poco tiempo Carlos tenía un sinfín de cosas en el mostrador de cocina.
-¿Qué se supone que me vas a cocinar?- dije intentando echar un ojeado, al momento que sacaba un filete de pollo y lo colocaba en una sartén
-Un emparedado- dijo concentrado en lo que cocinaba
-¿Y lleva todo eso?- dije abriendo muchos los ojos
-Schh- me silencio- te encantara
-Eso espero- dije recostándome en la silla- Así que cuéntame, ¿Cómo quedo el cambio de look de Todd?
-¿Cómo sabes eso?- dijo mirándome, pero sin dejar de hacer lo que estaba haciendo
-Lo escuche por equivocación ayer. Tengo un nuevo súper oído recuerdas
-Sí, se me había olvidado- y regreso a concentrarse en lo que cocinaba – No te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas- dijo en modo de reproche, pero yo sabía que lo hacía para molestar
-Sí, sí, claro- dije en tono aburrido- Cuenta ¿Quedo guapo?- él se giro mirándome con una ceja alzada- ¿Qué?
-Es el novio de tu amiga
-Y yo no he dicho que se lo quitare, solo quiero saber si le sirvió el cambio
-Supongo- dijo encogiéndose de hombros, mientras colocaba en una sartén algo que no supe identificar- Mañana lo veras, si es que no se acobarda y no va a la escuela
-Espero que le sirva para mejorar su autoestima- dije con pura sinceridad
-Se lo merece. Hoy vi como se desenvuelve con Celeste, parece otro cuando esta con ella. Se les ve que se quieren
-Pero es que es raro, se acaban de conocer
-Al igual que tú y yo- su comentario me dejo sorprendida. Él tenía razón- pero en eso te equivocas. Todd me conto que él ya conocía a Celeste. Se conocen desde chicos, sus familias son muy amigas. Obvio que desde que él se convirtió en brujo tuvo un tiempo sin hablar con ella, por temor a lastimarla, pero la semana pasada él sintió que algo había cambiado. Estar con ella y hablar nuevamente con ella, le hizo ver cuánto la quería.
-Wao, jamás me espere eso- dije algo pensativa por el asunto- ¿Crees que sean uno para el otro?
-Yo lo creo y Julie lo secunda
-¿Julie?
-Sí, recuerda su poder. Ver relaciones amorosas. Ella puede ver cuando dos personas están destinadas a estar juntas, así como ver que siente las otras personas por alguna persona.
-¿Siempre?- dije intentando indagar más
-Tengo entendido que si- dijo concentrándose en cortar un pan a la mitad
De repente su aclaración me aturdió por un momento. Había dicho que Julie siempre veía los sentimientos de los otros. Eso quiere decir que quizás ya sabía de mis sentimientos hacía Carlos, definitivamente tengo que tener una conversación seria con Julie.
-¿Puede afectar a Celeste algo que Todd sea brujo?- dije intentando volver al tema inicial
-Mientras no se lo diga, no- dijo- muchas veces los brujos que salen con humanos pueden convivir toda su vida sin decirle a su pareja lo que son. Ahora hay posibilidades que se lo cuentes, te crea y te apoye. Como también hay una gran posibilidad que te crea pero que no quiera una vida así
-Si Celeste se entera de lo que es Todd ¿Crees que lo dejaría?
-Me gustaría creer que no, ya que es una chica inteligente y siempre ve las cosas de diferente manera, pero uno nunca sabe. Ahora si ella se enterara, debes entender que no solo se enteraría que su novio es brujo sino que todos sus amigos también lo son, eso sería un duro golpe para ella.
-¿Seguros que ella no es bruja?
-Estamos seguro, si eres brujo lo sabes. No es algo que aparece de un día para otro como una enfermedad, es algo con lo que naces. Eres o no eres.
-Me imagino que él mismo dilema tiene Angelina con George
-No puedes comparar a Angelina con Todd. Angelina como todos nosotros la pasó mal en sus primeros meses con la magia, pero ella se ha acostumbrado y hasta podría jurar que le gusta. En cambio Todd, no se acostumbra y no le fascina la magia. El tenía una vida, no muy social, pero le gustaba. Quería irse de este pueblo y vivir una vida lejos. Ahora con la magia no está muy seguro de que hacer. Recuerdas que él había mencionado que su poder era acoplarse a las personas. Bueno el vive con el temor de que si pasa mucho tiempo con las personas, puede acoplarse. Y al parecer ese poder no es bueno, ya que el invade la vida personal de esa persona.
-¿Cómo así?
-es como si él se acoplara contigo. Él sabría que haces a cada hora y a cada momento del día, sin contar que sabría todo lo que piensas
-¿Todo?- dije sorprendida
-Todo- dijo viniendo hacia mí con dos platos y colocándolo en la mesa- Espera que traiga algo de beber
-Pero igual, Angelina la debe pasar mal sabiendo lo que le oculta a George
-Es cierto, no lo negare. Recuerda mi primera novia también fue humana. Pero Angelina y Todd deben aprender a vivir con eso, no es fácil, pero lo lograran. Lo más difícil es ocultarlo- dijo regresando con dos vasos de Coca Cola con hielo- Espero que te guste, es una de mis especialidades
-¿Qué tiene este emparedado?- dije observando el emparedado que no parecía mostrar tantas cosas como pensaba que tenía. Estaba tostado y se veía delicioso
-Tiene un filete de pollo, con rodajas de jamón, tiritas de peperoní, lechuga, 3 tipos de queso y un poco de mostaza, kétchup y mayonesa
-No me fascina la mayonesa- dije haciendo una mueca asqueada
-Lo amaras, pruébalo- dijo alentándome a probarlo. Lo tome en mis manos y le di una mordida. Y Dios, estaba delicioso. Mastique y trague
-Esta Exquisito- dije una vez trague
-Te lo dije- dijo como si espera esa respuesta por parte mía
Los siguientes minutos los pasamos en silencio, cada uno concentrado en su comida. A decir verdad el silencio era cómodo. Luego de terminar de comer Carlos tomo los platos y los coloco en el fregador.
-Cabe un postre
-Mmm, no sé- a decir estaba llena
-Y si lo compartimos- dijo sonando algo coqueto
-Está Bien, trae tu postre—dije mientras me sentaba donde él antes estaba senado
Fue hacía la refrigeradora y saco un bote de helado y una vasija. Me dio la espalda y comenzó a crear su postre. Cuando guardo todo, volvió donde mí y coloco un plato con pastel y dos bolas de helado; además de dos cucharas.
-Párate- dijo firme al frente mío
-¿Qué?- dije confundida
-Párate
-Ooookk- dije extendiendo el “Ok” y parándome aun confundida.
El paso a lado mío como si nada y se sentó donde anteriormente estaba yo sentada, pero lo que no vi venir fue que me tomo de mí cintura e hizo sentarme en sus piernas
-¡Oye!- dije quejándome. Él se limito a sonreír
-También podemos compartir la silla- dijo guiñándome un ojo. Yo me reí por lo bajo y me acomode bien en sus piernas
-¿Hasta qué día estarás solo en casa?- pregunte mientras tomaba una cuchara con un poco de dulce y helado
-¿Por qué?- dijo mirándome pícaramente
-Yo solo quería saber- el miro y se rio, mientras comía un poco de helado
-Ok te creeré- dijo después de tragar, pero luego acerco sus labios fríos por el helado a mi cuello, ese acto me hizo sentir escalofríos- Creo que estaré solo hasta el miércoles- dijo aun en mi cuello
-Ah Ok- fue todo lo que pude decir, para evitar decir algo idiota, tome otro poco de helado con dulce
-¿Y tu hasta que día estarás sola?
-El viernes- dije tomando otro poco de dulce
-Así que tengo más días para colarme en tu habitación en la noche- dijo moviendo su mano por mi cintura
-Idiota- dije, pegándole en sus costillas. Él solo se río
Tome otro poco de dulce, pero al parecer no todo llego a mí boca, ya que sentí como un poco de glaseado del pastel quedaba en la comisura de mí labio. Iba a quitármela con una servilleta cuando Carlos tomo mi mano impidiendo la acción.
-Oye, no ves que tengo resto de dulce en mi boca- dije señalándome
-Lo sé- dije tomando mi barbilla- déjame a mí limpiarte- luego acerco su rostro al mío, pero no me beso. En cambio sentí su fría lengua, producto del helado, limpiar el resto de dulce en mi labio. Yo estaba como en estado de shock, y no mentiré es la cosa más erótica que había sentido en toda mi vida. Luego cuando termino acerco sus fríos y dulces labios a los míos dejándome un húmedo beso, al que por supuesto respondí- Delicioso- pronuncio sobre mis labios
No sé si fue por instinto o porque el anterior beso me dejo encendida, pero lo tome de su cuello y volví a unir nuestros labios. El por supuesto no se opuso, sino que me pego más él tomándome por la cintura. El beso era candente y lleno de pasión, nada comparado al de antes en el segundo piso. En este solo había deseo y pasión. Nuestras lenguas estaban en una gran batalla por saber quien ganaba. Nuestras manos no estaban quietas, las mías solo era pasar desde su cabello ya muy desordenado gracias a mí, a su cuello y de ahí por todo su torso; en cambio el pasaba su mano por mi cabello, de ahí por el costado de mi cuerpo y por mis muslos. Es más casi ni nos importaba el aire, cada vez que necesitábamos un poco nos separábamos pero sin dejar de besar alguna parte del otro.
De repente, algo se trepo en la mesa pegándonos un susto de muerte. Los dos nos separamos agitados e intentando recuperar aire. Eso fue salvaje. El dueño de nuestro susto fue Vlad, que al parecer le resulto tentador subir a la mesa y terminar de comer nuestro postre. Cuando normalice mi respiración, empecé a reírme bajo apoyando mi frente sobre el hombro de Carlos. Al poco tiempo Carlos se unió a mi risa.
-¿Qué susto, no?- dijo moviendo su cabeza de modo que dejaba pequeños besos en mi mejilla
-Y que lo digas- dije en un susurro
-Bueno Vlad, te ganaste la del día- le dijo Carlos al perro, este en respuesta le ladro. Levántate Bonita, hay que limpiar este desastre- yo suspire, pero me levante de sus piernas- Vamos Vlad, ya hiciste bastante desastre- dijo tomando a Vlad en sus manos y bajándolo al piso. El inmediatamente se vino a donde estaba yo
-Qué tal si vamos a jugar tu y yo, y dejamos a Carlos limpiando todo este desastre- dije agachándome y hablándole a Vlad, el comenzó a ladrar contento
-Si eso, déjenle al hombre todos los quehaceres del hogar- yo me reí, y empecé a salir de la cocina para dirigirme a al pasillo a jugar con Vlad.
Estuve un rato jugando con Vlad, mientras Carlos limpiaba la cocina. Estaba tirándole la pelota a Vlad cuando el teléfono de la casa sonó.
-¿Sofía?-escuche como me llamaba Carlos, por lo cual lo mire desde donde estaba sentada- ¿Podrías Contestar?
-Claro- dije levantándome y tomando el teléfono que estaba en la mesa- ¿Si Buenas?
-Cariño… Eh Hola ¿Quién habla?- dijo una voz femenina al otro lado del teléfono
-¿Con quien desea hablar?- dije confundida por el término “cariño”
- ¿Quién eres y que haces en mi casa? ¿Dónde está mi hijo?
-¿Victoria?
-¿Sofía?
-Eh… si- al otro lado de la línea se escucho una exclamación de sorpresa
-Oh por dios, Sofía. ¿Cómo estás?
-Bien Victoria- Carlos me miro y dejo de lavar los platos y vino hacia mí
-¿Y están haciendo algo de la escuela o se están conociendo mejor?- no sé por qué, pero creo que lo ultimo lo dijo con otro sentido
-Cosas de la escuela- en eso Carlos tomo el teléfono en su mano y comenzó a hablar con mamá
-Hola Mamá… Si mamá… No- dijo lo último como avergonzado, hasta el punto que se sonrojo- aja… si claro… Está bien, Adiós. Te quiero- y cerró el teléfono- Madres
- ¿Qué dijo?-le pregunte
-Que me cuidara y que no haga nada imprudente. Además de que fuera un caballero contigo
-Ya escuchaste. Debes ser amable conmigo- dije guiñándole un ojo. El me regalo una sonrisa- ¿Terminaste de limpiar?
-Sí, ¿Qué quieres hacer?
-No lo sé, tal vez…- mi idea murió en mis labios al volver a escuchar el teléfono sonar- contesta
-Hola… Hola Julie ¿Qué sucede?- comencé a prestar más atención, al escuchar el nombre de mi amiga- Sí ¿Por qué?... ok, espera. ¿Sofía desde que horas esta fuera de tu casa?
-Ehh… creo que como desde las 11
-Las 11… Ok, yo le digo. Adiós- y colgó el teléfono- Sofía, creo que debes volver a casa
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué Paso?
-No paso nada grave, pero al parecer tu nueva nana se preocupo porque no habías llamado y no estabas en casa de ninguna amiga; entonces llamo a la policía
-¡¿Qué?!- exclame- Oh Dios, debo volver. Crees que mi ropa ya este seca
-Me imagino que sí, espera ya vuelvo
Carlos inmediatamente desapareció para buscar mi ropa, en eso decidí ir a recoger el libro que había dejado arriba. Cuando baje ya Carlos tenía mi ropa seca en sus manos
-¿Podrías guardar esto en la maleta que traje, por favor?
-Por supuesto
Me tuve que cambiar lo más rápido posible. Es más casi me caigo intentando subirme los pantalones, pero es que la situación me tenía nerviosa. Sabía que debía llamar, pero es que estoy tan acostumbrada a nana, que se me había olvidado por completo que ella no estaba. Cuando salí del baño Carlos me esperaba sentado en los escalones de la escalera junto con mí bolsa.
-¿Lista?- dijo levantándose y colocando mi bolsa en el peldaño de la escalera
-Si- dije acomodándome el cabello
-Sofía, antes que te vayas quiero decirte algo
-Está bien, dime
-Yo sé que tú no quieres nada serio conmigo ahora ya que no nos conocemos mucho, pero debes admitir que la relación que llevamos ahora no es normal. A veces nos besamos, otras veces somos muy buenos amigos y eso nos enreda a los dos. Lo que te voy a pedir no que seas mi novia, porque sé que respuesta me darás. En cambio te pediré que seamos algo así como amigo con derecho. Quiero besarte sabiendo que estás de acuerdo y no temiendo que me darás un buen golpe. No pediré que seamos exclusivos, pero me gustaría, no sé, formalizar de alguna manera esta extraña relación que tenemos. ¿Qué dices?- su discurso me dejo atónita, pero yo sabía que le diría. El estaba proponiendo una forma de conocernos y de seguir la relación que teníamos. Y eso me encantaba
-Así que quieres ser mi amigo con derecho- dije acercándome y enrollando mi manos detrás de su cuello- Sabes que- dije intentando acercar mi boca a la suya, pero fue una tarea dura ya que el es muy alto. Él a ver mi problema enrollo sus manos en mi cintura y me alzo de modo que mi rostro ahora si alcanzo el de él- Gracias. Como iba diciendo, sabes que
-¿Qué?- dijo el acercando su rostro al mío. Yo en cambio enrolle mis piernas en su cintura
-Tu idea me encanta- dije antes de besarlo. Él por supuesto me respondió inmediatamente pegándome a la pared y besándome con salvajidad, tampoco era que me quejara. Al poco rato el de dejo de besarme, pero no se separo.
-Aunque me encantaría seguir con esto, recuerdas que debes ir a tu casa porque tu nana piensa que alguien te rapto
-Cierto- dije bufando- No me quiero ir- dije haciendo un puchero. Él acaricio con sus dedos mis labios
-Y yo no quiero que te vayas- acerque mi rostro al de él, pero sin besarlo- ¿te importaría si mañana te vas conmigo a la escuela?
-En mi auto
-No, en el mío. He estado pensando que tal vez lo mejor para ti, es que mañana llegue a la escuela conmigo y no sola. Así tendrás menos ansiedad
-Creo que tienes razón- dije pasando mi mano por su cabello- Creo que lo mejor será irme
-Hasta mañana- y me beso. Lento y suave. Cuando se separo, me coloco en el suelo
-Hasta mañana- e hice que se agachara para dejarle un beso corto. Luego tome mi bolsa y salí de su casa.
Afuera aun estaba lloviendo, pero por lo mínimo ya no era el diluvio de antes. Cuando llegue a casa, me encontré a 3 oficiales de policía y a María llorando. Cuando me vieron entrar por la puerta de la cochera, creo que todos suspiraron aliviados. Me hicieron un sinfín de preguntas de ¿Con quién estaba? ¿Qué estabas haciendo? ¿Por qué no había llamado? Y muchas más. Por suerte cuando conteste todas sus preguntas al fin se fueron. Luego solo me quedo disculparme con María por haberle hecho pasar semejante susto. Una vez disculpada con todos, subí a mi habitación a descansar, ya que en definitiva, mañana iba a ser un día muy largo.
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Hola regrese, una semana en la que estado para arriba y para abajo, pero en la cual ya termine y ahora ya estoy graduada :D
bueno les dejo el capitulo
les debo el adelanto:S, ya que esta en la otra compu y no lo podre publicar
nos vemos en la semana;)
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