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El cálido sol de la mañana se derramaba en las habitaciones principales, que estaban abiertas para albergar a tantos invitados. En el largo bufete había fuentes llenas de huevos, pescado ahumado, jamón y salchichas; variedad de tostadas, bollos, bizcochos y seis clases de jaleas. Se servía chocolate caliente, té, café y crema batida. Los lacayos volvían a llenar las fuentes, en cuanto quedaban vacías.
Era temprano y muchos dormían todavía o habían aprovechado el bien provisto establo para una cabalgata matutina. Nessie había bajado porque Joshua se había despertado al alba y, tras alimentarle, no había podido volver a dormir. Los Whateley habían bajado a desayunar, al igual que Pamela Ritchie y el duque de Windfield. Nessie dejó que conversaran a su alrededor. No tenía interés en presentar una cara alegre. Ideas negras la habían acompañado por la noche, al acostarse, y todavía la atormentaban, Jacob era el centro de esos pensamientos.
No era que ella hubiera ignorado desde el principio el tipo de hombre que era, pero, que el diablo se le llevara, ¿no podía haber esperado hasta regresar a Londres antes de empezar a manosear a otra mujer? ¿Y por qué estaba él en Silverley? Ella no había esperado verle allí. Y aquella constante mala cara que ponía era muy molesta.
Ella tenía que irse, al menos sabía esto. El divorcio estaba fuera de toda posibilidad, claro está, pero no tenía por qué seguir viviendo con él en la misma casa. Ella podía regresar a Haverston. Al tío Carlisle no le molestaría.
Pero no tenía derecho a separar a Joshua de su padre y Tess le había dicho que Jacob visitaba la habitación del niño al menos dos veces por día, despidiendo a Tess para poder quedarse a solas con su hijo. Es verdad que aceptaba a Joshua como hijo suyo, pero era dudoso que alguna vez quisiera reconocer esto ante Renesme!
-Querida, tienes visita -anunció Sarah al entrar en la habitación, seguida por lord Dicken Barrett-. George... Dios, ¡no me acuerdo!
-George Fowler -asintió Sarah.
- Sayers lo ha hecho pasar a la sala de espera, porque la casa está llena.
Sayers estaba en la puerta y Nessie frunció el ceño para ocultar su sorpresa. Se puso de pie.
-La sala de espera no es lugar para George. Hazle pasar a la biblioteca. Debe estar vacía a esta hora. Y haz que le sirvan té -Despidió a Sayers con un movimiento de cabeza y después se volvió hacia Sarah- Debías haber dormido hasta más tarde, Sarah, si te sientes cansada.
-Estoy muy bien querida. Es verdad que nos acostamos tarde, pero me divertí. -Sus ojos se cruzaron un momento con los de lord Barrett- Estaré totalmente despierta cuando tome mi té. ¿Conoces a tu visitante?
-Sí -replicó Nessie-. Pero no puedo imaginar para qué ha venido.
-Bueno, es mejor que lo veas. Dicken y yo comeremos algo antes de salir a cabalgar.
¿Sarah a caballo? ¡Quién lo hubiera dicho!
-Ignoraba que te gustara cabalgar, Sarah.
-Oh, sí. Pero es mucho mejor cuando alguien nos hace compañía. -Se inclinó más hacia
Nessie y añadió- Tú y Jacob deberíais intentarlo.
Nessie contestó cualquiera cosa y salió de la habitación, George Fowler se puso de pie en el momento que ella entró en la biblioteca y se adelantó para inclinarse ante su mano. Ella había olvidado hasta qué punto George era un joven agradable, con su mata de cabellos castaño claro rizados, su bien recortado bigote, sus ojos verde oscuro, su buena figura. Era un poco bajo... no, no exactamente. No tenía que comparar a todos los hombres con su marido.
-Temo haber llegado en un mal momento -se disculpó él- El cochero que recibió mi caballo se quejó de que no había más lugar en las caballerizas.
-Estamos algo apretados, pero de ninguna manera eres una molestia.
-Pero tienes que atender a sus invitados...
-De ningún modo -le aseguró ella- Esta fiesta la ha dado mi suegra, estaba planeada antes de nuestra llegada. Casi todos son amigos de ella... y de mi marido... y muy pocos se han levantado a esta hora. Siéntate, George. -Se sentaron frente a frente.- Si quieres quedarte, serás bien recibido. Probablemente conoces a casi todos aquí, y no dudo de que podré encontrarte un lugar para que pases la noche, si no le molesta compartir un cuarto.
El sonrió dichoso.
-Aceptaría de no haber recibido una llamada de mi madre. Está de vacaciones en Brighton y pensé que podía hacer una parada en el camino para ver y saber cómo estabas.
Nessie le sonrió. Se había apartado bastante de su camino para poder verla.
-Hace mucho que no nos vemos, ¿verdad? -Inició alegremente el tema, recordando que él podía ser encantador.
-Desgraciadamente mucho -recalcó él. Gianna trajo el té y Nessie lo sirvió.
-¿Cómo esta tu madre, George?
-Tan bien como es posible esperar, teniendo en cuenta su estado de ánimo. -Dijo esto con una mueca, como si esperara un castigo al llegar a Brighton.- Toda la familia está bien. Y hablando de familia, vi a tu tío Edward la semana pasada en el club. Parecía furioso por algo. Casi golpeó a un hombre simplemente por haber tropezado con él.
Nessie sabía lo que esto significaba. Una semana antes era cuando Anthony debió enterarse del regreso de Jacob.
-El tío Edward tiene sus ratos de mal humor, aunque por suerte no son frecuentes.
-¿Y tu los tienes? -La expresión de él era seria de pronto.
-¿Malos humores, George? ¿Acaso no los padecemos todos?
-¿No le molesta estar aquí enterrada en el campo? ¡Yo me moriría si tuviera que estar una semana!
-Me gusta Silverley. Siempre me ha gustado el campo.
El pareció desilusionado.
-Pensé que... tal vez no eras feliz. Se oyen cosas... -Tosió. ¿Acaso estaba turbado?
-Entonces uno debe taparse los oídos -canturreó ella- Soy feliz, George -Pero no se atrevió a mirarle a los ojos.
-¿Estás segura?
-Ya lo ha dicho, Fowler -afirmó fríamente Jacob desde la puerta- Y como esto es obviamente lo que viniste a buscar, le agradecería que partieras.
Nessie se puso de pie de un salto.
-¡Jacob!
-No te preocupes, Nessie -dijo George, poniéndose de pie.
-Esta dama es lady Montieth, amigo -dijo Jacob con tono suave y ojos brillantes-. No lo olvides.
Nessie apenas podía creer lo que oía.
-No debes irte, George, de verdad, no debes.
-Pero yo insisto en que lo haga. -Jacob se volvió y atronó en el vestíbulo:- ¡Sayers! ¡El caballero se va!
Nessie se puso escarlata.
-Perdón George. No hay excusa para esta grosería.
-No lo tendré en cuenta. -George se inclinó sobre la mano de ella, ignorando por un momento al indomable hombre que estaba en la puerta.- Ha sido un placer volver a verla, por breve que haya sido.
Nessie esperó sólo dos segundos, después que George saliera apresurado de la habitación, para empezar a gritar; sus ojos azul cobalto lanzaron chispas contra Jacob.
-¿Cómo te atreves? ¿Acaso yo he echado a tus putas? ¿Acaso lo he hecho? –Se interrumpió para cobrar aliento.- ¡Eres insufrible, totalmente insufrible! -rugió furiosa-. ¿Es ésta otra de tus ridículas reglas? ¡Primero no permites que mi familia venga a visitarme aquí, y ahora mis amigos no son bienvenidos!
-Yo no diría que un antiguo amor es un amigo -replicó él.
-No es un antiguo amor. ¿Y cómo te atreves a hablar, cuando cuatro de tus antiguas queridas han dormido aquí anoche? ¡Vamos, probablemente has estado con alguna de ellas... o con más de una!
-Si hubiera compartido anoche mi cama, sabrías dónde estuve.
Ella abrió la boca, y después la cerró, enfadada.
¿Compartir con él la cama tras haberlo visto abrazado a otra mujer? La molestaba deliberadamente. Bueno, había logrado enfurecerla. Irguió los hombros.
-Tu desdichado comportamiento me ha ayudado a decidirme, Jacob. Me niego a seguir viviendo un día más con un tosco patán. Vuelvo a mi casa.
Eso detuvo de golpe a Jacob.
-Esta es tu casa, Renesme.
-Tal vez lo haya sido, pero ahora me es insoportable,
-No te irás -dijo el secamente.
-No puedes detenerme.
-Claro que puedo. ¡Y verás si no lo hago!- Siguió un silencio. Se miraron enfurecidos y luego Renesme se marchó.
Jacob dejó caer los hombros. ¿Por qué diablos había perdido la cabeza de aquel modo? El había querido convencerla de que volviera a ser la que había sido, y luego cortejarla para llevarla a la cama esa noche. Todo hubiera podido estar solucionado mañana por la mañana. Demonios eternos, ¿qué le pasaba? Ella tenía razón, su comportamiento había sido intolerable, y él ni siquiera se entendía a sí mismo.
Diosapagana: el chucho esta celoso, el chucho esta celoso!!! Y bien merecido que se lo tenía, jajajajajja. Y nuestra querida Nessie, que boquita mamita, ajajajaja!!! Como quiero a este personaje, es realmente uno de los mejores de Lindsey, aunque sus carismáticos tíos no se quedan atrás.
Así que mi querida lectora si sigues allí con ansias de mas, lo siento pero tendrás que esperar hasta la próxima actualización, aunque nuestra querida Lebasi les hace leve la espera, así que regálennos un pequeño mensaje, un lindo review, ahora que cada vez falta menos para el final y menos aun para que después de este empieza el segundo libro de la saga.
Besos dulces, muy dulces, Priscila.
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