SAGA DINASTIA CULLEN I: El EsTiGmA dEl AmOr (+18)

Autor: Danisabel
Género: + 18
Fecha Creación: 04/11/2010
Fecha Actualización: 12/11/2010
Finalizado: SI
Votos: 8
Comentarios: 29
Visitas: 54768
Capítulos: 32

 

Jacob Black vizconde de Montieth es un hombre con un oscuro pasado, y se prometió que nunca cargaría a una mujer con ese estigma. ¿Qué sucederá cuando la mujer de sus más candentes sueños aparece ante él y se ve forzado a casarse con ella?.......

Es el primer libro de estas grandes historias de amor....


Esta historia no me pertence, es una adaptación de una novela romantica llamada Amar una sola vez de la serie de los Malory de Johanna Lindsey, los personajes son de SM... Gracias a mi querida amiga priscila por la excelente idea que tuvo de comenzar este proyecto y por ayudarme a subir cada cap


 

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Capítulo 25: AHORA LO SÉ, USTEDES SON PARTE DE MI ALMA!...

Jacob se despertó al oír que golpeaban la puerta, y fue consciente de dos cosas simultáneamente. Estaba acostado con sus miembros entrelazados con los de Renesme, y la persona que había llamado a la puerta no iba a esperar que la invitaran a pasar.

Encontrar a su mujer a su lado fue una gratísima sorpresa, que agitó maravillosos recuerdos. Se volvió hacia la puerta, musitando un juramento. La doncella de Renesme estaba allí de pie, con una vela en la mano, Joshua apoyado contra su hombro y sostenido por la otra. Una expresión de ridícula sorpresa invadió su cara.

-¿No tienes costumbre de esperar a que te digan que pases? -gruñó Jacob. Pero Zafrina no se intimidó.

-No es la costumbre que tenemos, milord, no cuando se trata de entrar al cuarto de lady

Nessie.

-Bueno, lady Nessie no está sola y, si te das la vuelta, me pondré presentable.

Zafrina contuvo el aliento cuando él se puso de pie sin más. Se dio la vuelta rápidamente y la cera de la vela cayó sobre el suelo. ¿Qué hacia él en la cama de Nessie? La pobre chica había quedado con el corazón destrozado cuando él la había abandonado, y ahora él estaba de vuelta y, según ella sospechaba, sin siquiera haberse disculpado.

-Puedes darte la vuelta ahora y decir qué deseas- Zafrina se encrespó. Miró vacilante por encima del hombro mientras él se interponía, bloqueando la vista de la cama.

Desconfiada, ella preguntó:

-¿Sabe ella que está aquí?- Jacob rió.

-Mi querida amiga, ¿de qué me estás acusando?- Zafrina se puso muy tiesa procurando pensar en algo que decir. -¿Hay algún problema que te trae aquí en medio de la noche? -preguntó Jacob, antes de que ella pudiera hablar.

-He traído a lord Joshua para el último amamantamiento -explicó ella, haciendo que él se preguntara cómo había podido olvidar tan rápido que el niño requería ser atendido en medio de la noche.

Zafrina prosiguió, como si leyera los sentimientos de él.

-Es molesto por supuesto, pero no habrá que amamantarlo tan tarde en poco tiempo.

Hace unas pocas noches que está durmiendo bastante bien. Es el viaje y el cuarto desconocido: por eso está tan inquieto ahora.

-Está bien. Puedes dármelo.

Zafrina dio un paso hacia atrás, asombrada.

-Le ruego que me disculpe milord, pero, ¿no sería mejor que se fuese del cuarto por un momento?

-No, no sería mejor -dijo Jacob con firmeza- En cambio tú puedes hacerlo….. No, mi buena mujer, no creo poder satisfacer las necesidades del niño, de modo que no tienes por qué mirarme de ese modo. Se lo pasaré a su madre y te lo mandaré de vuelta cuando haya terminado.

Tendió las manos hacia Joshua y Zafrina se vio forzada a obedecer, aunque hizo una advertencia.

-Hay que tener cuidado. Debe sostenerle la cabeza... eso es, así. ¡No es una muñeca de trapo! - Él hizo una mueca de impaciencia y ella se apresuro a irse.

Jacob suspiró. No había escapatoria era necesario despertarla. ¡Que fastidio!. Ella había dormido el tiempo suficiente para que los efectos del vino se hubieran disipado, y se iba a sentir sobresaltada por su presencia. Ay, ¿porqué no podía el niño mamar sin necesidad de despertarla? Los bonitos pechos estaban desnudos y estaba echada de lado ¿No podría el niño arreglárselas solo?

Levantó cuidadosamente al niño y lo puso junto a Renesme. No pasó nada. Jacob se recostó en el respaldo del asiento y frunció el ceño. ¿Por qué diablos no funcionaba? ¿Por qué los niños no tenían el instinto apropiado? Volvió la carita hacia ella, hasta que la mejilla del bebé rozó el pezón, pero la cabecita volvió a apartarse y Joshua, contrariado, hizo sonidos de descontento.

Exasperado, Jacob se echó detrás de Joshua y le acostó de lado, acercando la boca del niño al pezón. Luego buscó una posición justa, hasta que por fin el niño encontró el pezón y empezó a mamar.

Jacob sonrió, contento consigo mismo y con el niño. Sosteniendo la cabecita por la nuca, manteniéndola firmemente junto a su fuente de nutrición, Jacob pudo contemplar a sus anchas a la madre y al niño. "Es una suerte que le deseo a todo padre reciente", se dijo.

Y casi chasqueó la lengua, como comentando su propia inventiva. Se sentía muy orgulloso. Este niño era su hijo ahora estaba dispuesto a hacer pasar un mal rato a quien dijera lo contrario, y él había contribuido a alimentarle. En todo caso, había acercado el niño a su alimento. Era más o menos lo mismo. Y pudo entender un poco lo que Renesme debía sentir cada vez que le amamantaba. Era una sensación maravillosa.

Mientras los contemplaba, se sintió nuevamente invadido por la oleada tierna y cálida que había sentido la noche anterior, y también por un sentido de posesión. Esta era su mujer, éste era su hijo. Le pertenecían. Había que hacer algo para que ellos lo supieran y lo aceptaran.

Jacob tenía más seguridad ahora con el niño en brazos, cuando avanzó por el pasillo hasta el cuarto que Zafrina compartía con la niñera. Incluso se las había arreglado para hacer girar a la madre y al niño, de tal modo que el otro pecho de Renesme, rebosante de leche, pudiera ser utilizado. Y había logrado todo esto sin despertarla.

Zafrina abrió la puerta; tenía aire de pocos amigos. Éste era un buen momento, pensó, para que empezaran a aceptarlo.

-Dime algo, Zafrina. Esa animosidad que te inspiro... ¿es tuya personal o es sólo un reflejo de los sentimientos que tiene hacia mí tu señora?

Zafrina, que tenía muchos más años que Jacob, se atrevió a decir lo que pensaba:

-Las dos cosas. No debió haber regresado. Ella estaba muy bien sin usted y volverá a estarlo cuando se haya marchado.

-¿Cuándo me haya ido? -Estaba realmente escandalizado- ¿Quieres que me vaya cuando sólo he acabado de llegar?

-¿Por qué no? -contestó Zafrina, metiéndose en honduras-. Usted no la quiere como esposa. Y eso es algo que ella sabe muy bien.

-¿Y si yo no me voy, Zafrina? ¿Qué va a pasar, entonces? -preguntó bajando la voz.

Zafrina se mantuvo firme. No iba a hacerla vacilar tan fácilmente.

-Que le hará la vida imposible, es lo que va a pasar. Por otra parte es lo que mereces, si me permite decirlo…. milord. Tess y yo no hemos criado a una niña tonta, se lo aseguro. No es posible ofender dos veces a una Cullen.

Jacob asintió con la cabeza. Había escuchado bastante Si alguien conocía los verdaderos sentimientos de Renesme, era Zafrina, y la criada había sido lo bastante franca para decirle la verdad. ¿Tendría razón? ¿No había ninguna esperanza para él y Renesme?

Eran las ocho y cuarto, y Zafrina daba vueltas por el cuarto, muy atareada, sacudiendo el vestido violeta, y la chaqueta de manga corta que se iba a poner Nessie. Esta estaba sentada en el borde de la cama, jugando con Joshua. Ya le había dado de mamar y estaba esperando que Tess viniera a llevárselo.

-Me sorprende que Joshua haya dormido toda la noche de un tirón. ¿No te sorprende a ti, Zafrina? Yo había pensado que el ambiente extraño iba a ponerle nervioso.

-¿Quieres decir que no recuerdas que yo lo traje aquí anoche?

Nessie levantó la mirada confundida.

-Milord lo trajo de vuelta, bien comido y tranquilo -dijo Zafrina- Estoy segura de que él hubiera querido que le felicitasen por haber alimentado al niño, pero no veo cómo pudo hacerlo, a menos que los hombres estén hechos ahora de otro modo...

-¿Jacob te llevó de vuelta al niño?

-Así es, y me doy cuenta de que no lo recuerdas. Te dije que el exceso de vino...

-... Cállate -exclamó Renesme interrumpiéndola-. Por supuesto que me acuerdo. Sólo fue un instante y... oh, no importa. Llévaselo a Tess, hazme el favor. Siento que voy a tener dolor de cabeza.

-No me sorprende, con todo esto...

-¡Zafrina!

Cuando la puerta se cerró, Nessie se tendió en la cama. ¿Qué le ocurría? Ella sabía que

Jacob había pasado la noche con ella. Recordaba que él había entrado al cuarto y se había quedado dormido enseguida. ¿Qué había pasado después?... Sí, podía acordarse del resto.

Pero, ¿por qué no podía acordarse de haber dado de mamar a Joshua a mitad de la noche?

Se preguntó si podía tener seguridad de alguna cosa. Tal vez ella se había quedado dormida un poco después de Jacob, y quizá había soñado todo el resto. Entonces recordó que al despertarse tenía puesto el camisón. ¡Oh! ¿Era posible que todo hubiera sido un sueño?

Más tarde, cuando salieron en el coche, Jacob parecía estar de muy mal humor. Arrinconado en un ángulo, apenas se dignaba a abrir la boca. ¡Qué diferencia con la noche anterior, a la hora de la comida! ¿Qué le habría ocurrido?

Las tres mujeres exhalaron un suspiro unánime cuando finalmente llegaron a Silverley.

Les estaban esperando. Las puertas de la gran mansión estaban abiertas de par en par y un montón de criados se disponían a bajar el equipaje. Se hubiera dicho que todos los sirvientes habían salido para dar la bienvenida a su señor; incluso la condesa estaba de pie en el umbral.

Un poco tarde, Nessie comprendió que toda esta agitación era provocada por Joshua, el nuevo patrón. Uno por uno, los criados trataron de verle cuando ella bajó del coche y se dirigió a las grandes puertas dobles de entrada.

Sulpicia lanzó una dura mirada a Joshua antes que sus fríos ojos repararan en Nessie y

Jacob.

-Ya veo -dijo abruptamente- traes el bastardo a la casa.

Sarah tragó aire, lanzó a su hermana una mirada furibunda y se metió en la casa. La pobre Tess se puso roja como la grana y agradeció a Dios que Zafrina no hubiera estado cerca para oír aquello.

Jacob, que estaba detrás de Nessie, se puso rígido, pero en su cara no hubo ni asomo de emoción. Estaba, convencido de que el insulto estaba dirigido a él, no al niño. Sulpicia nunca iba a cambiar. Su alma estaba tan llena de amargura, que el veneno a veces rebosaba.

Nessie se detuvo de golpe, la cara encendida por la cólera, y fijó los ojos en la condesa. Al parecer Sulpicia estaba encantada de haber logrado molestar a todos los que la habían oído.

En voz baja, dijo Nessie:

-Mi hijo no es un bastardo, lady Sulpicia. Si vuelve a llamarlo de ese modo, me obligaras a usar la violencia.

Y entró en la casa antes de que Sulpicia pudiera contestarla. Tess la siguió, dejando solo a Jacob, que rió ante la expresión furiosa de Sulpicia.

-Debiste haber sido más explícita, madre -Le daba este tratamiento porque sabía que a ella le enfurecía- Somos muchos los bastardos que andamos sueltos estos días.

Sulpicia no se dignó responder a esto.

-¿Vienes con intenciones de quedarte? -preguntó fríamente.

Jacob sonrió burlonamente.

-Sí, tengo esa intención. ¿Alguna objeción?

Los dos sabían que ella no podía oponerse. Silverley era propiedad de él, y ella vivía allí porque él graciosamente se lo permitía. Cuando Renesme subió a los dormitorios, Jacob se encerró en la biblioteca, su cuarto preferido en Silverley, su santuario. Quedó satisfecho al ver que nada había cambiado. Su escritorio seguía en un rincón, junto a un armario bien provisto de bebidas. Iba a echar una mirada ese mismo día a los libros de contabilidad, para ver si podía entender las cifras de Sulpicia. También iba a beber.

Pero, finalmente, no se emborrachó. Y no pudo sacar nada en limpio de los libros, lo cual no era sorprendente. El estaba seguro de que Sulpicia llevaba deliberadamente cuentas confusas para obligarle a pasar horas enteras con ella. Siempre se las arreglaba para dar a entender que Silverley se desmoronaría sin ella.

Los dos sabían que ella era la razón por la cual él se había mantenido lejos de Silverley desde la muerte de su padre, dependiendo de personas que le mantenían informado. Nunca había podido tolerar estar mucho tiempo con ella bajo el mismo techo. Las amenazas y los dardos de Sulpicia le hacían perder la paciencia.

Era la viuda de su padre. Para el mundo era su madre de tal modo que mal podía echarla. Siempre le había resultado más fácil irse de la casa. Pero ahora estaba en Silverley con su mujer y su hijo, y Sulpicia no le iba a sacar de allí. Cuando subió a sus habitaciones a cambiarse de ropa para la cena, estaba de muy buen humor. No podía evitar preocuparse por los problemas que tenía con Renesme y le atormentaban los remordimientos de conciencia por haberla embriagado. Le había vuelto a poner el camisón a fin de que ella no sintiera vergüenza cuando la camarera entrara a despertarla.

Pero si bien ella no recordaba la noche que habían pasado juntos, él sabía que le había hecho trampa, forzándola a aceptar sus ardores. Tres criadas salían de la salita que separaban las habitaciones de los señores en el momento en que llegó Jacob.

-¿Adonde van con todo eso? -rugió. Una de ellas llevaba un canasto con zapatos y las otras dos tenían una profusión de vestidos entre los brazos.

Las sirvientas se demudaron al oír el tono de voz y no dijeron nada. Nessie surgió detrás de ellas y, después de despedirlas, se enfrentó con su marido:

-¿Por qué les gritas?

-¿No te gustan tus cuartos? -dijo él, preguntándose por qué motivo ella estaba retirando sus vestidos.

-Por el contrario, me gustan mucho. Las criadas están retirando la ropa de lady Sulpicia, como ya lo hicieron otra vez. Supongo que se mudó a estas habitaciones cuando yo me fui, creyendo que no iba a volver- Pero esto no aplacó a su marido, que se sentía demasiado contrariado.

-Si yo no hubiera insistido, tú nunca habrías vuelto, ¿verdad?

Nessie se encogió de hombros.

-Nunca he pensado mucho en ello. Volví a Londres tan sólo porque quería estar cerca de mi familia cuando naciera Joshua.

-Por supuesto, tu adorada familia -dijo él con sorna- Tu familia está muy lejos de aquí, y yo le doy gracias a Dios por ello. Ya no correrás a reunirte con ellos.

Nessie se puso tensa, los ojos se abrieron, iracundos.

-Nunca he corrido a reunirme con mi familia. Pero si quisiera hacerlo, lo haría.

-¡No, no lo vas a hacer! -gritó Jacob-. ¡Y quiero que sepas que no permitiré que tus malditos tíos pongan los pies en esta casa!.

-No hablas en serio -dijo ella con voz entrecortada.

-¡Ya verás, ya verás!

-Oh, esto es demasiado... -Estaba tan enfurecida que no pudo terminar la frase.

Giró sobre sus talones y se dirigió a su dormitorio, dando un portazo. Jacob miró fijamente la puerta cerrada; estaba a punto de estallar. En dos zancadas se acercó y la abrió.

-¡No te atrevas a volver a marcharte cuando te estoy hablando! -vociferó con voz atronadora, de pie bajo el dintel.

Nessie se dio la vuelta, sorprendida, aunque en modo alguno intimidada por la furia que a él le hacía temblar. Había tenido que dominar demasiado tiempo su propia furia.

-¡No me estabas hablando! -gritó a su vez, en el mismo tono que él-. Me estabas gritando, gritando estupideces. ¡No creas que puedes imponerme tus arbitrariedades, porque no las voy a tolerar! ¡No soy tu sirvienta!

-Entonces, ¿qué eres?

-¡Tu mujer!

-Exactamente. Mi mujer. ¡Y si se me ocurre imponerte restricciones, te las impondré todas las veces que me dé la gana!

-¡Fuera de aquí! -gritó ella-. ¡Fuera! -Y empujó la puerta, hasta qué ésta se cerró y él quedó al otro lado. Jacob hizo una mueca, pero no intentó abrir de nuevo. El sentido que tenía esta expulsión del dormitorio de ella era muy fuerte, simbolizaba el rechazo que había esperado. Miró la puerta y creyó ver una barrera sólida e infranqueable.


Diosapagana: si, estamos de nuevo en Silverey, donde la agradable Sulpicia nos da una tierna bienvenida, jajajajjja, maldita Bruja! Ojala tomara su escoba y volara de nuevo a la cueva donde salió. Y nuestra querida Nessie casi se la come viva, jajajajaj, así que empiezo un pull de apuestas, en un frente a frente, ¿gana la bruja o nuestra querida Mansen Black? Y veremos que hará el querido chucho para saltar el muro que le ha impuesto su adorable esposa. Jajajajaja

Así que mi bien amada lectora, si estas allí, y te sigue gustando esta historia déjanos un pequeño review, una cálida señal de vida, para no sentirnos culpables de robarle tiempo al trabajo ni al estudio.

Besos perversos Priscila

Capítulo 24: NO TE PERDONARE NUNCA, NUNCA, NUNCA... Y MENOS SI NO ME HACES EL AMOR Capítulo 26: NO SEAS CIEGO, AQUÍ ESTOY SOLO MÍRAME!!!!

 


Capítulos

Capitulo 1: TU EGO ES DE GRANDE COMO EL TITANIC Capitulo 2: CONSENTIDA CAPRICHOSA Y DIVINAMENTE HERMOSA Capitulo 3: CAPRICHOS Capitulo 4: PROTAGONISTAS.. IMAGENES Capitulo 5: IMPULSO DE BUENA SUERTE? Capitulo 6: HOLA EXTRAÑO Capitulo 7: DIOS MIO!... ¿ME VAN A DEJAR VIUDA ANTES DE TIEMPO?... Capitulo 8: Donde pongo el ojo pongo la bala!.. Ese Hombre es MIO! Capitulo 9: CAPITULO 8: DOS FAMILIAS UNIDAS CON UN MISMO FIN?. Mi destrucción! Capitulo 10: ¿QUE ES PEOR QUE SER CASTRADO AL AMANECER?... CASARSSE OBLIGADO Capitulo 11: LES PRESENTO A MI PROMETIDA? LADY MARIMACHO MASEN Capitulo 12: LES PRESENTO A MI PROMETIDO?. LORD ASNO BLACK VIZCONDE DE MONTIEHT Capitulo 13: EL SEXO ES EL UNICO DEPORTE QUE NO SE SUSPENDE POR FALTA DE LUZ? Capitulo 14: ME QUIERE ?. NO ME QUIERE? DESOJANDO MARGARITAS Capitulo 15: Y CON USTEDES UN CABALLERO PIRATA? EL CAPITAN HAWKE Capitulo 16: LO QUE ENREALIDAD ME AFERRA A TI Capitulo 17: YO JURO ANTE DIOS?. QUE ESTA SRÁ TU SENTENCIA DE MUERTE! Capitulo 18: LES PRESENTO A MI SUEGRA?.. LADY PAJARRACO BLACK Capitulo 19: DIBUJANDO AL DIABLO! Capitulo 20: ES UN PAJARO, ES UN AVION, NO, ES EL INFAME CAPITAN HAWKE... MI TIO! Capitulo 21: RENESME, NESSIE, NISSAN?.. ¿POR QUÉ DEMONIOS TANTOS NOMBRES?...... Capitulo 22: EL SEÑOR TERCO Y EL MISTERIO DEL CUARTO DE MÚSICA? Capitulo 23: Prefiero estar con otros hombres antes que contigo... por ejemplo tu hijo Capitulo 24: NO TE PERDONARE NUNCA, NUNCA, NUNCA... Y MENOS SI NO ME HACES EL AMOR Capitulo 25: AHORA LO SÉ, USTEDES SON PARTE DE MI ALMA!... Capitulo 26: NO SEAS CIEGO, AQUÍ ESTOY SOLO MÍRAME!!!! Capitulo 27: NO ES UNA FIESTA HASTA QUE SE QUIERE GOLPEAR AL AMANTE!! Capitulo 28: ESTOY LOCO, SI!!! LOCO DE CELOS. Capitulo 29: tu eres un bastardo, el es un bastardo, ellos son bastardos, yo soy bastardo, todos somos bastardos? ¿acaso importa? Capitulo 30: Las verdades duelen, solo cuando se las ocultan Capitulo 31: SOLO AMAME Capitulo 32: EMBAUCANDO AL AMOR

 


 
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