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ANNDREEEE ESTE CAP ES ESPECIAL PARA TÍ (VEZ Q SI SOY UN BUEN PAPA NOEL TE TRAJE TU REGALO DE NAVIDAD POR ADELANTADO)........
-¡Jacob! -Sarah se puso de pie cuando los tres hombres entraron en la sala de la casa de Jacob en Londres. Nessie se puso de pie más lentamente, y sus ojos se estrecharon. Unos hombres acompañaban a su marido.
-Tío Emmett! ¿es ésta obra tuya?
-Acabo de tropezar con él, tesoro.
-Bueno, puedes llevarlo de vuelta al lugar donde lo encontraste -dijo con voz tensa- Aquí no es bienvenido.
-Renesme -A Sarah se le cortó el aliento.
Nessie cruzó los brazos sobre el pecho, negándose tercamente a mirar a la tía de Jacob. En los últimos meses se había hecho muy amiga de Sarah, incluso había llegado a tomarle cariño. Pero nadie, ni los parientes de él ni los de ella, iban a hacer que Nessie aceptara a un hombre que había regresado a la fuerza. La humillación de esto era casi tan dolorosa como el abandono de él.
Jacob examinó a Renesme a hurtadillas, mientras fingía mirar a su tía. Tuvo ganas de golpear los puños contra cualquier cosa. Y también ganas de llorar. ¡No había más que verla! Sin duda ella ya estaba enterada del secreto de su estirpe, estaba enterada y lo despreciaba por esto. Lo vio en la línea dura de sus labios; en su postura tiesa, inconmovible.
De manera que Sulpicia se lo había dicho. Mucho mejor, si ella detestaba la idea de estar casada con un bastardo, era lo que se merecía por haberle obligado a casarse. Jacob, al ser traído a casa por el tío de ella y a la fuerza, había olvidado que estaba ya decidido a volver y que quería reconciliarse. Lo cierto es que había olvidado todo menos su furia.
-¿No soy bienvenido aquí, señora? -dijo con suavidad- Si no me equivoco, esta casa me pertenece.
Los ojos de Nessie se enfrentaron a él por primera vez. ¡Dios! Ya había olvidado hasta qué punto eran devastadores aquella mirada. Y estaba magnífico, con la piel muy tostada, el pelo con mechas decoloradas por el sol. Pero no iba a dejar que volviera a hechizarla.
-Ha olvidado señor, que se negó a compartir una casa conmigo… Para ser clara me diste su casa.
-Silverley, no mi casa de la ciudad. ¿Y qué diablos has hecho aquí? -preguntó, mirando todos los muebles nuevos y el papel floreado de la pared.
Nessie sonrió inocente, con voz dulce.
-Vamos, Jacob, ¿no te agrada? Claro que no estabas aquí conmigo para ayudarme a decorar, pero he sido cuidadosa con tu dinero. Sólo he gastado cuatro mil libras.
Emmett se dio la vuelta rápidamente para ocultar su risa. Para Embry el techo se volvió de pronto fascinante. Sólo Sarah frunció el ceño. Los dos jóvenes se miraban ahora, furiosos.
-Jacob: ¿es ésta la manera de saludar a tu esposa después de siete meses?
-¿Qué haces aquí, tía Sarah?
-¿Y es esa la manera de saludarme a mí? -La expresión de la dama no se ablandó, suspiró - Para que sepas, esta casa es tan grande que creí que mi compañía le vendría bien a Renesme. No era correcto que tu mujer viviera aquí sola.
-¡Yo la dejé en Silverley! -gruñó él.
-¡No te atrevas a gritarle a Sarah! -le gritó a su vez Nessie - ¡Vete a vivir a Silverley con Sulpicia! A mí me encanta estar aquí.
-Creo que ambos regresaremos a Silverley -dijo él con voz fría- ahora que ya no tengo motivos para evitar a mi madre.
-Inaceptable – comenzó a contrarrestar Nessie
-No te he pedido permiso. Un marido no necesita el permiso de su mujer... para nada - dijo él con rudeza.
Ella contuvo el aliento ante el significado de aquello.
-Has perdido todos los derechos -dijo con orgullo. El sonrió.
-No los abandoné. Simplemente postergué el usarlos... hasta ahora. De todos modos tu familia se ha tomado tanto trabajo para volver a reunimos, que no quiero frustrarlos de nuevo. Desde luego voy a usar mis derechos -dijo con crueldad.
-Lady Nessie -dijo una criada de edad madura desde la puerta- Es la hora.
-Gracias, Tess -Nessie despidió a la niñera con un movimiento de cabeza, después se volvió a Emmett y a Embry y añadió - Sé que su intención ha sido buena, pero entenderán que no les agradezca el trabajo que se han tomado.
-Dijiste que te las podías arreglar muy bien Nissan -le recordó Emmett.
Ella sonrió por primera vez desde la llegada de ellos. Era su antigua sonrisa de picardía, y dio a ambos hombres un abrazo y un beso.
-Y así lo he hecho. Y lo seguiré haciendo. Y ahora, si me disculpan, señores, debo ocuparme de mi hijo.
Emmett y Embry soltaron estruendosas carcajadas cuando Nessie salió del cuarto. Jacob se había quedado como petrificado, clavado en el suelo, con la boca abierta, una expresión estupefacta en la cara.
-¿Qué te dije, Embry? -rugió Emmett- ¿Verdad que la expresión de la cara de él valía todas las molestias que hemos pasado?...
Jacob tragó su tercer brandy en veinte minutos y se sirvió otro. Emmett Cullen y Embry Sharpe, sus sombras durante tanto tiempo, acababan de salir de su casa, y él todavía sentía escozor por lo que se habían divertido a su costa. Pero, de todos modos, se dijo, tenía motivos más importantes para enojarse.
Estaba sentado en lo que hasta hacía poco tiempo había sido su estudio, convertido ahora en sala de música. ¡Una sala de música! Si aquello no era una burla maligna, no sabía qué era. El estudio de un hombre era sagrado. Y ella no se había limitado a cambiar el estudio, lo había eliminado del todo.
¿Acaso había creído que él nunca iba a volver? ¿O había esperado que lo hiciera?
¡Maldita mujer! Su dulce y hermosa esposa se había convertido en una mujer vengativa, de mal carácter, del mismo estilo que sus dos tíos menores. ¡Malditos todos ellos!
Sarah recorría el cuarto lanzando miradas de desaprobación a Jacob cada vez que él se llevaba la copa de brandy a los labios. El ardía de resentimiento.
-¿Qué diablos hizo con mis papeles, mi escritorio, mis libros?
Sarah se esforzó en mantener la calma.
-Acabas de enterarte de que tienes un hijo. ¿Es esto lo único que se te ocurre preguntar?
-¿Quieres decir que no sabes dónde puso mis cosas?
Sarah suspiró.
-En el desván, Jake. Todo está ahí.
-¿Estabas presente cuando dio la vuelta a mi casa? -acusó él,
-Sí, estaba aquí.
-¿Y no procuraste impedirlo? -preguntó él incrédulo.
-Por el amor de Dios, Jake, te has casado. No podías seguir con una casa de soltero después de haberte casado.
-Yo no pedí tener una esposa -dijo él con amargura- Y esperaba que se quedara donde la dejé, no que se viniera a meter aquí. Si quería redecorar, ¿por qué diablos no se contentó con remodelar Silverley?
-Creo que Silverley le gusta tal como está.
-¿Entonces por qué no se quedó allí? -dijo él, furioso.
-¿Tienes acaso que preguntarlo?
-Qué problema había -dijo él sarcástico - ¿No quiso entregar las riendas mi querida madre?
-Renesme ha sabido ocupar allí el lugar que le corresponde, si te refieres a eso.
-¿Entonces se entendieron espléndidamente? Bueno, ¿por qué no? -Rió con amargura.- Ambas tienen algo en común al despreciarme como lo hacen.
-Eso es injusto, Jake.
-¡No me digas que vas a defender a tu hermana!
-No -contestó Sarah con tristeza.
-Ya veo. Te unes a Renesme. Bueno, querías que me casara con ella. ¿Estás contenta con el giro que han tomado las cosas?
Sarah movió la cabeza.
-Juro que ya no te reconozco. ¿Por qué has hecho esto, Jake? Ella es una chica maravillosa. Podría haberte hecho muy feliz.
Un súbito dolor invadió el pecho de él, casi lo sofocó. La felicidad con Renesme era algo que nunca iba a tener, por más que lo deseara. Pero Sarah no podía entender, porque
Sulpicia nunca le había dicho la verdad, las hermanas no se llevaban bien desde que él recordaba. Y si Sulpicia y Renesme no se lo habían dicho, desde luego que él no iba a hacerlo.
La dulce Sarah iba a compadecerle, y él no quería compasión. Era mejor que creyera que era el detestable personaje que todos pensaban que era.
Clavó los ojos en el vaso que tenía en la mano y murmuró:
-No me gusta que me fuercen.
-Pero lo hiciste -señaló Sarah-. Te casaste con ella. ¿Por qué no le diste una oportunidad?
-Eso no.
-Está bien. Entiendo. Estabas resentido, pero, ¿por qué no lo intentas ahora, Jake?
-¿Y hacer que se ría en mi cara? No, gracias.
-Ella está herida, eso es todo. ¿Qué esperabas, tras abandonar a tu esposa en el día de la boda?- Apretó con fuerza la mano sobre la copa.
-¿Ella te dijo eso? ¿Qué estaba herida?
-Sarah miró liada otro lado- Lo cierto es que...
-Es lo que he pensado.
-No me interrumpas, Jake -frunció el ceño con severidad-. Iba a decirte que no me ha hablado para nada de ti. Pero debes suponer que conozco algo a la muchacha tras haber vivido cuatro meses con ella.
- Ha tenido el acierto de no decirte lo que piensa de mí. Sabe que tienes alguna debilidad por mí.
-Simplemente no quieres doblegarte, ¿eh? -exclamó ella. El se negó a contestar y ella perdió la paciencia - ¿Y tu hijo? ¿Quieres que crezca en un hogar lleno de disputas... como creciste tú? ¿Es eso lo que quieres para él?
Jacob se levantó de un salto del asiento y estrelló la copa contra la pared.
Sarah quedó demasiado atónita para hablar y, tras un momento, él se explicó diciendo con voz ronca:
-No soy un tonto, tía. Tal vez ella le haya dicho a todo el mundo que el niño es mío, no podía decir otra cosa. Pero veremos si se atreve a decirme cara a cara esa mentira.
-¿Estás sugiriendo que tú y ella... que ustedes nunca...?
-Una vez, tía Ellie, sólo una vez. Y fue cuatro meses antes de casarnos.
La expresión de Sarah se dulcificó.
-Nessie dio a luz cinco meses después de la boda, Jake.
El se detuvo petrificado, después dijo con voz apagada:
-Un nacimiento prematuro.
-¡En modo alguno! -exclamó Sarah- ¿Cómo puedes suponerlo?
-Porque -dijo él- Ella me habría dicho que esperaba un niño para evitar que partiera si hubiera estado encinta cuando me fui. Y, si estaba de cuatro meses, tenía que tener la certeza. Y se hubiera notado algo, cosa que no sucedió. Debe haber estado encinta de dos o de un mes cuando yo me fui, y sin duda todavía ignoraba que esperaba un hijo.
-Jacob Black, hasta que no dejes de ser tan perverso no tengo nada que decirte... –Y tras esto, Sarah salió enfadada del cuarto.
Jacob aferró el botellón de brandy, a punto de arrojarlo contra algo, como había hecho con la copa. Pero, en lugar de esto, lo llevó a sus labios. ¿Por qué no?
Sí, ella se lo habría dicho en caso de estar encinta cuando se casaron. Recordó las veces que otros hombres la habían acompañado a su casa. En particular recordaba a George Fowler y la ira sangrienta que había experimentado al enterarse de esto ¿Acaso intuición? ¿Acaso no sabía que el maldito hijo de puta no iba a llevarla directamente a su casa?
Jacob estaba tan furioso que apenas podía pensar claramente. Había procurado no pensar en el niño desde el momento en que se entero de su existencia. ¿Acaso era hijo suyo?
Vería si ella era capaz de convencerle.
Diosapagana: SI, Jacob se ha ganado el título del mas idiota del mundo. (Proclama esta escritora con Nessie a mi lado afirmando) Parece que nuestro Jake necesita que el capitán Hawke le de unos buenos golpes en la cabeza a ver si le vuelve lo sensato, ¿Cómo se preocupa por su estudio y no porque tiene un hijo? Idiota, sí, eso queda completamente claro, jajajajja
Así que lectora si te quieres unir a la lista para darle un par de golpes a nuestro Jake para que entre en razón, deja un precioso review, para sentir que las ganas homicidas no son solo mías, sino de todas en general, jajjajjaja.
Besos Perversos Priscila
Lebasi - Aleinad : PRISCCIII... JEKE ES IDIOTA PERO ES LINDDOOOOO ASÍ QUE YOO NO ME SUMO... SE LO PERDONO POR LO BELLO Q ESTA (JEJEJEJE)... IGUAAL UDS LO GOLPEAN Y YO LO ATENDERÉ CUANDO LO DEJEN COMO LO DEJÓ EL CAPITAN HAWKE... QUE OPINAN UDS?
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