SAGA DINASTIA CULLEN I: El EsTiGmA dEl AmOr (+18)

Autor: Danisabel
Género: + 18
Fecha Creación: 04/11/2010
Fecha Actualización: 12/11/2010
Finalizado: SI
Votos: 8
Comentarios: 29
Visitas: 54771
Capítulos: 32

 

Jacob Black vizconde de Montieth es un hombre con un oscuro pasado, y se prometió que nunca cargaría a una mujer con ese estigma. ¿Qué sucederá cuando la mujer de sus más candentes sueños aparece ante él y se ve forzado a casarse con ella?.......

Es el primer libro de estas grandes historias de amor....


Esta historia no me pertence, es una adaptación de una novela romantica llamada Amar una sola vez de la serie de los Malory de Johanna Lindsey, los personajes son de SM... Gracias a mi querida amiga priscila por la excelente idea que tuvo de comenzar este proyecto y por ayudarme a subir cada cap


 

+ Añadir a Favoritos
Leer Comentarios
 


Capítulo 3: CAPRICHOS

-Pero hablo en serio Ed -exclamó Nessie mientras lo miraba con cuidado desde el otro extremo de la sala- ¿Cómo puedes dudar de mí? Esta es una emergencia.

Ella había tenido que esperar veinte minutos a que lo despertaran, porque él había pasado todo el día en su club bebiendo y jugando, después había ido a su casa y se había dejado caer en la cama. Se habían perdido otros diez minutos mientras ella procuraba convencerle de que se trataba de un asunto muy serio. La media hora concedida ya había pasado, y apenas había empezado. Alistar iba a matarla.

-Vamos, gatita. Antes de una semana, en el campo, echarás de menos a este viejo y alegre

Londres. Si necesitas descansar, dile a Carlisle que estás enferma o algo así. Unos días en tu cuarto y me darás las gracias por no haberte tomado en serio en este tema.

-Todo este año no he tenido más que una vida de diversión -siguió Nessie, decidida-. En mi gira por el extranjero pasé de un baile a otro, no de uno a otro país. Y no es sólo que esté harta de las continuas diversiones, Ed. Esto podría soportarlo. Ni siquiera sugiero pasar toda la temporada en el campo, sino unas pocas semanas para recobrarme. Es esta cacería de marido lo que va a acabar conmigo. De verdad.

-Nadie dice que tienes que casarte con el primer hombre que se te cruce en el camino, gatita -dijo Edward razonablemente.

-¿El primer hombre? Ha habido centenares. Debes de saber que ahora me apodan «el pescado frío».

-¿Quién lo ha hecho, Dios mío?

-El apodo es muy apropiado. Me he mostrado fría y tajante. Tenía que serlo, porque me he negado a dar esperanzas a un hombre cuando no había esperanza.

-¿De qué diablos estás hablando? -preguntó Edward bruscamente.

-Que contraté a Siobhan mucho antes de que terminara la última temporada.

-¿A ese viejo irlandés? ¿Para qué le contrataste?

-Para que actuara, bueno, como consejero, diría -confesó ella- Ese viejo, como lo llamas tú, conoce a todo el mundo. Y también sabe todo lo que hay que saber acerca de cualquiera. Después que mi sexto pretendiente no logró aprobar el examen al que lo sometisteis tú y tu hermano, pensé que era inútil que yo me decepcionara o que decepcionara a más caballeros teniendo que volver a pasar por todo eso. Pagué a Siobhan para que se ocupe de cualquier asunto que yo pueda iniciar. Posee una lista de las cosas que tú y tus hermanos pueden desaprobar en un hombre y ha movido la cabeza ante cualquier hombre soltero que he conocido últimamente. Esto me ha ahorrado tiempo y no me ha frustrado, pero también ha hecho que me pusieran ese sobrenombre. Es imposible, Edward. Puedo satisfacer a Carlisle, pero no a ti... a ti, pero no a Carlisle. Por suerte el tío Emmett no está aquí para dar su opinión. No existe un hombre vivo que pueda gustarles a los tres.

-Eso es absurdo -protestó él- pienso en media docena de candidatos que estarían muy bien.

-¿De verdad? -preguntó ella con dulzura-. ¿De verdad, querrías que me casara con alguno de ellos?- Él puso cara ofendida, pero de pronto sonrió:

-No, creo que no.

-Entonces comprendes la dificultad en que me encuentro.

-¿Pero no quieres casarte, gatita?

- Claro que quiero casarme. Y no dudo de que el hombre que tú y Carlisle van a encontrar para mí me hará muy feliz.

-¿Cómo?- La miró furioso-. ¡Oh, no, no hablas en serio! ¡No puedes echarme esa responsabilidad sobre los hombros, Nessie!

-De acuerdo, entonces -asintió ella-. Lo dejaremos a cargo del tío Carlisle.

-No sea tonta. Hará que te cases con un tirano como él.

-Vamos, Ed, sabes que eso no es verdad -Sonreía.

-Bueno, terminemos -gruñó él.

-¿Comprendes ahora? De este modo no tendré que estar examinando a cada hombre que conozco. Quiero divertirme de nuevo, poder hablar con un hombre sin tener que analizarlo, bailar sin preguntarme si mi compañero es un marido en potencia. Las cosas han llegado a un punto que, ante cada hombre que encuentro, me pregunto: ¿me casare con él? ¿Podré amarlo? ¿Será conmigo tan bueno y cariñoso como...? -se interrumpió, ruborizada.

-¿Cómo…? -insistió él.

-Oh, es mejor que lo sepas -dijo ella con un suspiro- Comparo a cada hombre contigo y con mis otros tíos. No puedo evitarlo. Casi desearía que todos vosotros no me quisieseis tanto.

Me habéis mimado de una manera desvergonzada. Quiero que mi marido sea un compendio de todos vosotros.

-¿Pero qué te hemos hecho?

Estaba a punto de reír y ella se enojó.

-Te parece muy divertido, ¿verdad? Me gustaría que tú afrontaras este problema. Y si no me dais un descanso, juro que procuraré ponerme en contacto con el tío Emmett, para que me lleve lejos.

Él se calmó instantáneamente. Aunque era quien estaba más cerca de Emmett, siempre se había mostrado furioso y no perdonaba lo que su hermano había hecho.

-No digas eso, Nessie -la previno- No estás pensando claramente. Involucrar a Emmett en esto empeorará las cosas, en lugar de mejorarlas.

Ella insistió, despiadada.

-Entonces, ¿dirás al tío Carlisle que quiero volver por un tiempo a casa? ¿Le dirás que estoy harta de buscar un marido y que esperaré hasta que vosotros tres os pongáis de acuerdo sobre el hombre con quien voy a casarme?

-Vamos, Nessie, a Carlisle esto le va a gustar tan poco como a mí. Deberías elegir por ti misma, encontrar a alguien y enamorarte.

-Lo he intentado. –

Siguió un pesado silencio Edward frunció el ceño -¡Lord Medhurst era un asno pomposo!

-¿Acaso crees no lo sé? Pensé que era el indicado. Bueno, ¡era como para enamorarse!

-Podrías haber aceptado a Nahuel, sí a Carlisle no se le hubiera ocurrido que podía ser un padre detestable. –Edward seguía frunciendo el ceño.

-Sí, bueno, no cabe duda de que él tuvo razón. Otra vez fue una suerte que no me enamorara.

-Realmente eres una artista en esto de deprimir a un hombre, gatita. Sólo queremos lo mejor para ti, ¿sabes?

-Lo sé y los quiero por eso. Sé que adoraré al hombre que ustedes decidan que será un perfecto marido.

-¿De verdad? -Sonrió.- No estoy tan seguro. Si Carlisle consiente en esto, por ejemplo, buscará un hombre que no se me parezca en nada.

Estaba bromeando. Si había alguien que desaprobaría a un marido como Edward para ella, ese era el mismo Edward. Nessie rió.

-Bueno, siempre podrás convertir a mi marido a tu gusto, Ed... una vez que yo esté casada…

Quil gritó triunfante, al frenar su caballo en el extremo de Green Park, del lado de Piccadilly.

-¡Me debes veinte libras, Jake! -exclamó por encima del hombre cuando el vizconde llegó al galope detrás de él, en su caballo- Jacob hizo una mueca sombría a su amigo.

Los dos amigos acababan de salir de Boodles, tras terminar una perfecta partida de cartas, cuando Quil mencionó su nuevo potro negro. Jacob estaba lo bastante borracho como para aceptar la apuesta, y mandaron a buscar sus caballos.

-Los dos podríamos habernos roto la nuca, ¿sabes? -dijo Jacob muy razonablemente, aunque sus ojos veían casi doble- Recuérdame que no vuelva a repetir esto.

Quil pensó que aquello era terriblemente gracioso y empezó a reír tan fuerte que casi perdió el equilibrio.

-¡Como si alguien pudiera impedir que hicieras lo que te da la gana, especialmente cuando estás borracho! Pero no importa, viejo. Probablemente mañana no recordarás nada…..Ah, ¿dónde diablos estaba esa maldita luna, cuando más la necesitábamos?

Jacob miró la órbita de plata que emergía de un bloque de nubes. La cabeza le daba vueltas.

¡Maldición! La carrera debía haberle despejado un poco la cabeza. Su mirada era vaga, pero logró enfocar a su amigo.

-¿Cuánto quieres por ese caballo, Quil?

-No quiero venderlo. Ganaré más carreras con él.

-¿Cuánto? -repitió tercamente.

-Pague por él doscientas cincuenta, pero...

-Trescientas.

-No está a la venta.

-Cuatrocientas.

-Vamos, Jacob -protestó Quil.

-Quinientas.

-Te lo mandaré por la mañana- Jacob sonrió satisfecho.

-Debí pedir mil -dijo Quil sonriendo- Pero sé dónde puedo comprar al hermano de este caballo por doscientos cincuenta y no quise aprovecharme de ti.

Jacob rió.

-Estás desperdiciando tu talento. Deberías conseguir un puesto en el mercado de Smithfieid, vendiendo carne de caballo.

-¿Y dar a mi pobre madre un motivo más para maldecir el día en que tuvo a este hijo? No, gracias. Seguiré como soy, aprovechándome de los que hacen buenas ofertas, como tú, para sacar un limpio y bonito beneficio. De todos modos es más divertido. Y hablando de diversión, ¿no deberías presentarte esta noche en casa de Shepford?

-Maldición -gruñó Jacob, y todo su buen humor desapareció-. ¿Para qué me lo has recordado?

-Es mi buena acción del día de hoy.

-No me acercaría a ese lugar si no tuviera que cortarle las alas a mi gallinita

-¿Te alborotó las plumas, eh?

-¿Creerás que piensa ponerme celoso? -pregunto Jacob, ofendido.

-¿Tú, celoso? -Quil resopló- Me gustaría ver ese día, de verdad me gustaría.

-Estás invitado a venir y ver mi actuación. Quiero dar una buena lección a Lady E, antes de terminar -dijo Jacob sombríamente.

-Supongo que no pensarás invitar a dar un paseo al pobre tipo que le sirve de acompañante, ¿verdad?

-¡Dios, batirse por una mujer! Claro que no. Pero ella lo creerá, cuando en realidad le daré la bendición para que se quede con ella. Y ella quedará para lamentar su locura, porque me verá por última vez.

-Es una nueva manera de afrontar el problema- musitó Quil- Lo recordaré para imitarte. Oye… ¿por qué no me das a mí la bendición para que la reciba? Lady E es una mujer muy bonita. Pero... -Quil miró al otro lado de la calle- Hablando de... ¿no es ese su carruaje?

Jacob siguió la dirección señalada y vio el coche brillante y chillonamente pintado de rosa y verde, que tan bien conocía.

-Imposible -murmuró- ella moriría antes de llegar tarde a ese baile, y ya hace raro que ha empezado.

-No conozco a nadie más que posea un coche de aspecto tan elegante -señaló Quil-. He pensado pintar el mío con esos colores.

Jacob le lanzó una mirada horrorizada y volvió a mirar a la calle.

-¿Conocemos a alguien que viva en esta calle? -preguntó a su amigo.

-No recuerdo a nadie -empezó diciendo Quil-. Un momento... Creo que sé de quién es la casa junto a la que se ha detenido. La casa pertenece a la familia Cullen... ¿cómo se llama?... Ya sabes. No ese loco que se ha ido hace años, sino el otro, ese que tiene mejor puntería que nadie... ¡oh, ya lo tengo! ¡Edward! Lord Edward ¡Dios me valga! Espero que no quiera ponerte celoso con él. Ni si quiera tú te atreverías a meterte con él, Jake.

Jacob no contestó, simplemente dejó el parque y atravesó la calle. Si se trataba de Jessica, estaba realmente donde él no podía dejar de verla, porque pasaba por allí todas las noches cuando se dirigía al club. Se había despertado su curiosidad. ¿Estaría Jessica sentada en aquel coche cerrado, esperando a que él pasara, sin saber que él ya la había dejado atrás? ¿Había encontrado acompañante para aquel maldito baile y ahora quería a toda cosa arrastrarlo a él? Porque era imposible que conociera a Edward Cullen. Él y sus amigos eran un grupo totalmente diferente, todos libertinos, todos despreciados por la sociedad. La reputación de Jacob podía estar manchada, pero ni siquiera él se mezclaría con aquel grupo de desechos.

Aunque tal vez hubiera conocido de algún modo a Cullen, no se pasaría allí precisamente esta noche. El baile de los Shepford era demasiado importante. No había hablado de otra cosa desde hacía un mes.

¿Y si hubiera ido a flirtear con Cullen? Jacob se detuvo ante la acera, a tres casas de distancia. Quil le alcanzó: parecía alarmado.

-No es una apuesta lo que he hecho, ¿sabes? -dijo muy gravemente- Espero que no pienses hacer una tontería, ¿verdad?

-He estado pensando Quil -Jacob sonreía.- Si Lady E está ahí, saldrá en cualquier momento.

-¿Cómo lo sabes?

-El baile. Tal vez llegue tarde, pero no querrá perderlo, te lo aseguro. Pero tal vez lo pierda después de todo. Sí… no le vendría mal perderlo. Una mujer no debe preocuparse tanto por una cosa hasta el punto de olvidar al hombre de su vida. Es una lección que debe aprender bien, ¿no te parece?... Sí, tiene que aprenderla. Muy bien. Para que no vuelva a cometer el mismo error.

-Jacob ¿qué demonios estás planeando? -preguntó Quil alarmado.

El no contestó, porque su atención se vio distraída por una puerta que se abría calle arriba. Su sonrisa se amplió cuando Jessica Eddintong emergió. Llevaba sobre los ojos un antifaz negro, y se cubría la cara con las manos, pero él hubiera reconocido en cualquier parte, llevaba una larga capa bordeada de piel, cerrada en la garganta. La capa estaba echada hacia atrás, revelando un maravilloso vestido rosa. Jacob quedó atónito. ¿Rosa? No era uno de sus colores preferidos. Con desprecio decía que era el color de la inocencia, condición que había perdido hacia tiempo sin lamentarlo. Supuso que quería impresionar a la duquesa de Shepford con su juventud.

Se volvió hacia el hombre que estaba a su lado y Jacob reconoció a Edward Cullen.

Conocía muy bien aquellos hermosos rasgos morenos, lo había visto con frecuencia en los clubes, aunque no se podía decir exactamente que fueran conocidos. Jessica le debía encontrar muy atractivo, Jacob tuvo que reconocerlo. Bueno, que tuviera suerte. Cullen era un soltero, si se quiere, más empedernido que Jacob. Jamás lograría llevarlo ante el altar. ¿Acaso ella no se daba cuenta?

Miró divertido cómo ella abrazaba a Cullen y le daba un rápido beso. Era obvio que él no iba a acompañarla al baile, porque estaba vestido con una bata de estar en casa.

-¿Bueno, qué piensas de esto? -preguntó Quil, muy incómodo, acercando un poco más su caballo- Es Lady E ¿verdad?

-Sí, y el coche está colocado hacia aquí, Quil, de manera que me iré por el otro lado.

Hazme el favor de entretenerlo hasta que dé la vuelta, todo el tiempo que puedas.

-Caramba, ¿qué piensas hacer?...

Capítulo 2: CONSENTIDA CAPRICHOSA Y DIVINAMENTE HERMOSA Capítulo 4: PROTAGONISTAS.. IMAGENES

 


Capítulos

Capitulo 1: TU EGO ES DE GRANDE COMO EL TITANIC Capitulo 2: CONSENTIDA CAPRICHOSA Y DIVINAMENTE HERMOSA Capitulo 3: CAPRICHOS Capitulo 4: PROTAGONISTAS.. IMAGENES Capitulo 5: IMPULSO DE BUENA SUERTE? Capitulo 6: HOLA EXTRAÑO Capitulo 7: DIOS MIO!... ¿ME VAN A DEJAR VIUDA ANTES DE TIEMPO?... Capitulo 8: Donde pongo el ojo pongo la bala!.. Ese Hombre es MIO! Capitulo 9: CAPITULO 8: DOS FAMILIAS UNIDAS CON UN MISMO FIN?. Mi destrucción! Capitulo 10: ¿QUE ES PEOR QUE SER CASTRADO AL AMANECER?... CASARSSE OBLIGADO Capitulo 11: LES PRESENTO A MI PROMETIDA? LADY MARIMACHO MASEN Capitulo 12: LES PRESENTO A MI PROMETIDO?. LORD ASNO BLACK VIZCONDE DE MONTIEHT Capitulo 13: EL SEXO ES EL UNICO DEPORTE QUE NO SE SUSPENDE POR FALTA DE LUZ? Capitulo 14: ME QUIERE ?. NO ME QUIERE? DESOJANDO MARGARITAS Capitulo 15: Y CON USTEDES UN CABALLERO PIRATA? EL CAPITAN HAWKE Capitulo 16: LO QUE ENREALIDAD ME AFERRA A TI Capitulo 17: YO JURO ANTE DIOS?. QUE ESTA SRÁ TU SENTENCIA DE MUERTE! Capitulo 18: LES PRESENTO A MI SUEGRA?.. LADY PAJARRACO BLACK Capitulo 19: DIBUJANDO AL DIABLO! Capitulo 20: ES UN PAJARO, ES UN AVION, NO, ES EL INFAME CAPITAN HAWKE... MI TIO! Capitulo 21: RENESME, NESSIE, NISSAN?.. ¿POR QUÉ DEMONIOS TANTOS NOMBRES?...... Capitulo 22: EL SEÑOR TERCO Y EL MISTERIO DEL CUARTO DE MÚSICA? Capitulo 23: Prefiero estar con otros hombres antes que contigo... por ejemplo tu hijo Capitulo 24: NO TE PERDONARE NUNCA, NUNCA, NUNCA... Y MENOS SI NO ME HACES EL AMOR Capitulo 25: AHORA LO SÉ, USTEDES SON PARTE DE MI ALMA!... Capitulo 26: NO SEAS CIEGO, AQUÍ ESTOY SOLO MÍRAME!!!! Capitulo 27: NO ES UNA FIESTA HASTA QUE SE QUIERE GOLPEAR AL AMANTE!! Capitulo 28: ESTOY LOCO, SI!!! LOCO DE CELOS. Capitulo 29: tu eres un bastardo, el es un bastardo, ellos son bastardos, yo soy bastardo, todos somos bastardos? ¿acaso importa? Capitulo 30: Las verdades duelen, solo cuando se las ocultan Capitulo 31: SOLO AMAME Capitulo 32: EMBAUCANDO AL AMOR

 


 
407145 visitas C C L - Web no oficial de la saga Crepúsculo. Esta obra está bajo licencia de Creative Commons -
 11373 usuarios