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La comida había sido deliciosa, incluso en el estado de nervios en que estaba Nessie.
Comió buena parte del pastel de pichones, la torta de arroz y los bizcochos de azafrán.
También le sirvieron un delicado vino. Pero, pasada la distracción de la comida, volvió a preocuparse...
¿En qué se había metido esta vez Nessie? Sobre la cama pusieron prendas femeninas, nuevas al parecer, una bata de seda, un discreto camisón de lino, sandalias acolchadas y, turbadoramente, ropa interior. En una cajita había objetos de tocador, cepillo, peine, un costoso perfume, todo nuevo.
Vladimir había venido temprano por la tarde para encender el fuego de la chimenea, y
Stefan montó guardia junto a la puerta. Le sonrió tímidamente. Ella le devolvió una furiosa y helada mirada. Ignoró totalmente al muchacho.
Ahora era de noche, pero ella se había negado a usar el gran lecho. Iba a pasar despierta toda la noche si era necesario, y no descansaría hasta haber visto al capitán y decirle lo que pensaba.
Alimentó el fuego con la leña que le había dejado el muchacho, después acercó un asiento, y acomodó los pies bajo su larga falda de terciopelo azul. El cuarto estaba caliente y cuando empezó a sentir sueño.
Casi no oyó que la llave giraba en la cerradura. El ruido hizo que se levantara, pero no se dio la vuelta. Desde luego, que no pensaba sobresaltarse ante la presencia de Stefan o de
Vladimir.
-Mi hijo me dice que eres una belleza deslumbrante -dijo una voz profunda- Deja que vea lo que tanto lo ha impresionado. Preséntate, lady Montieth.
Ella se puso de pie y muy lentamente se volvió para mirar. Sus ojos se dilataron de sorpresa.
-¡Tío Emmett!
-¡Nissan! -gritó él a su vez. Ella fue la primera en recobrarse.
-¡Oh, tío, no es posible que me hayas capturado para pasar otros tres meses divertidos a bordo del Manden Anne! ¿No crees que ya soy algo mayorcita para eso?
Lleno de tremenda confusión, él le tendió los brazos.
-Ven, tesoro, abrázame. Dios, de verdad te has convertido en una belleza deslumbrante-
Ella lo abrazó, dichosa.
-Bueno, han pasado tres años, tío Emmett, y sólo te vi entonces una hora. No es justo, ¿sabes? tener que escabullirme para ver a mi tío. ¿No te parece que ya es tiempo de que te reconcilies con tus hermanos?
-Lo haría con gusto -dijo él tranquilamente- Pero dudo de que ellos lo quieran, Nissan.
A él siempre le había gustado ser diferente, incluso le había puesto aquel apodo. Su tío, el pirata, la había robado, ante las narices de sus hermanos, cuando le negaron el permiso para verla. Y la había llevado a una fabulosa aventura a bordo de su barco, decidido a pasar con ella el tiempo que le correspondía. Ella tenía entonces doce años, y aquellos increíbles tres meses estaban todavía vivos en su mente.
Naturalmente, ambos habían pagado un alto precio por esto. Emmett ya había caído en desgracia por ser pirata. Cuando devolvió a Nessie, los dos hermanos lo habían golpeado por haberla puesto en peligro. Fue rechazado por todos, incluso por Edward, de quien siempre había estado muy cerca. Emmett sufría por la disputa, y Nessie había sufrido por ser la causa de ella. Él nunca le echó nada en cara, pero esto empeoraba la cosa.
Se apartó de Emmett y le miró de arriba abajo. El no había cambiado mucho en los tres años transcurridos. Seguía siendo alto y rubio, tan hermoso como siempre... e igualmente raro. ¡Bastaba ver lo que había hecho para llevarla a su lado!
-Ni siquiera debería hablarte -dijo ella seriamente-. Me has dado un susto terrible. Por lo menos debías haber informado a tus hombres que eras el importante capitán Hawke quien me había hecho secuestrar.
-¡Los desollare, puedes contar con eso! ¡Maldición! -Abrió de golpe la puerta y rugió:- ¡Stefan... Vladimir!
-¡No, tío, por favor! -protestó Nessie. Las iras de Emmett no eran como las de Edward. A
Edward era posible convencerle. Incluso Carlisle, un toro recio cuando estaba enojado, era susceptible de ser aplacado. Pero Emmett Cullen era aterrador. Aunque nunca se había enfadado con Nessie, ella le temía.
-Tío Emmett -dijo- los hombres me han tratado muy amablemente, y se han ocupado ágilmente de mi comodidad. Yo no estaba asustada -mintió.
-Se ha cometido un error, Nissan, y por tanto no acepto excusas.
Una de las oscuras cejas se levantó agudamente:
-¿Quieres decir que no debían traerme aquí?
-Claro que no. Hubiera ido a verte antes de volver a salir de Inglaterra. Y no te hubiera traído aquí a reunirte conmigo... al menos no de esta manera.
Los dos inculpados aparecieron en aquel momento en la puerta, inquietos ante la mirada helada y furiosa de Emmett.
-¿Nos ha llamado, capitán?
-¿Saben a quién me han traído? -preguntó Emmett con suavidad. Era su tono más temible. Vladimir fue el primero en adivinar el error.
-¿Nos hemos equivocado de dama?
-Caballeros, permitan que les presente -y Emmett extendió el brazo hacia la puerta- ¡a mi sobrina!
-¡Merde!
-Ay -suspiró Stefan.
Otro hombre se presentó en la puerta.
-¿Qué diablos estás gritando, Hawke?
-¡Embry! -gritó Nessie con placer y corrió a abrazarle.
Era el hombre que le había enseñado esgrima, a trepar en busca de nidos de cuervos, incluso a navegar cuando su tío no vigilaba. Embry, el amigo más íntimo de Emmett en la infancia era ahora primer piloto del Madden Anne. Nunca había existido un pirata más sinvergüenza y adorable.
-¿Eres tú, ardillita? -rugió Embry-. ¡Qué me cuelguen si no es ella! -Y la abrazó con fuerza.
-Hace años y años...
-¿Verdad que sí? -rió Embry. Finalmente vio la cara furiosa de Emmett y se aclaró la garganta-. Yo... creo que no deberías estar aquí, Nissan.
-Es lo que parece -Se volvió hacia Emmett- Bueno, tío, aquí están los canallas. ¿Los harás azotar por este tremendo error? Si es así, quiero ser espectadora.
-Nissan...
-¿No vas a hacerlo? -Miró a sus secuestradores - Bueno, señores, es una suerte que mi tío se muestre hoy tan caritativo. Los deja libres pero no duden de que yo si los hubiera desollado.
-Está bien Nissan, has ganado -se sometió Emmett, e hizo una breve inclinación de cabeza para que Stefan y Vladimir se fueran.
-¿Ella no ha cambiado nada, verdad Hawke? -Embry rió cuando la puerta se cerró tras los dos secuestradores.
-Una muchachita muy astuta -gruñó Emmett. Nessie le sonrió a ambos.
-Vamos, ¿no les alegra verme?
-Déjame que lo piense.
-¡Tío Emmett!
-Claro que sí, tesoro. Pero realmente has creado un problema aquí. Yo esperaba a otra persona, y ahora supongo que pondrán vigilancia en Silverley.
-Por favor, te ruego que me expliques qué es esto -pidió ella.
-No es nada que pueda interesarte, Nissan.
-No te escabullas, tío. Ya no soy una niña, ¿sabes?
-Ya veo -sonrió- Mírala, Embry. Es el vivo retrato de mi hermana, ¿verdad?
-¡Pensar que hubiera podido ser mi hija! -dijo Embry tristemente.
-Oh, ¿tú también, Embry? -preguntó suavemente Nessie.
-Todos amaban a tu madre, ardillita, incluido yo -reconoció Embry de mala gana.
-¿Por eso me tomaste bajo tu ala?
-Ni lo sueñes. Tú te ganaste mi corazón por tu propia cuenta.
-Entonces te ruego que me expliques qué es todo esto.
-No, ardillita. -Embry movió la cabeza, sonriendo a Emmett - Todo es obra de él. Si quieres saber, vuelve hacia él tus grandes ojos azules.
-Tío Emmett...
-Es... un asunto sin terminar que tengo aquí. Nada que deba preocuparte.
-¿Pero no te parece que la condesa es un poco vieja para ti?
-No es así, Nissan -protestó Emmett- ¿Y qué quieres decir con eso de «vieja»?
-Bueno, en realidad no es una anciana, creo -se corrigió Nessie-. Además, ella se cuida mucho. ¿Pero qué asunto tienes con ella?
-No con ella. Con su marido.
-Ha muerto.
-¡Muerto! ¿Muerto? -Emmett miró a Embry.- ¡Maldición! ¡No puede haber muerto!- Nessie miró a Embry, atónita.
-Tiene una cuenta que cobrarse, ardillita -explicó Embry- Pero parece que el destino ha intervenido.
-¿Cuándo murió ese hombre? -preguntó Emmett con dureza-. ¿Y cómo?
Nessie empezaba a preocuparse.
-Bueno, en verdad no sé cómo murió. Pero han pasado ya algunos años.
La expresión de furor de Emmett se convirtió en sorpresa. Y luego ambos hombres empezaron a reír, confundiendo más a Nessie.
-Ah, querida, ahí me has atrapado -dijo Emmett riendo- Pero creo que no nos referimos al mismo hombre. Es al joven vizconde a quien busco.
-¡Jacob Black! -exclamó ella.
-Lo has dicho. ¿Le conoces?
-Muy bien -dijo ella.
-Entonces quizás podrás decirme dónde está. Dios sabe que nadie ha podido hacerlo hasta ahora, aunque he buscado en todas partes. Juraría que el muchacho se está escondiendo de mí... y por buenos motivos.
-Dios mío -dijo Nessie sin aliento- me secuestraste para que Jacob llegara hasta ti, ¿verdad?
-Tú no, tesoro -le aseguró Emmett- Esos idiotas creyeron que eras la mujer de Black.
Nessie se acerco a Embry, aspiró profundamente y luego dijo, vacilante:
-Tío Emmett, tus hombres no cometieron ningún error.
-Ellos...
-... no se equivocaron -terminó ella- Soy la esposa de Jacob.
El tenso silencio que siguió crispó los nervios de los tres. Emmett se puso rígido. Embry pasó un brazo protector sobre los hombros de Nessie y juntos esperaron la explosión. Antes que se produjera se abrió la puerta y entró el joven.
-Vladimir me ha dicho que ella es mi prima. ¿Es verdad?- Emmett se enfureció.
-¡Ahora no, Seth! -el muchacho retrocedió.
-No, no te vayas, Seth -dijo Nessie tomando al muchacho de la mano y metiéndole en el cuarto- El tío Emmett está enojado conmigo, no contigo.
-No estoy enojado contigo, Nissan -Hizo un esfuerzo para controlar la voz.
-Estabas a punto de gritarme.
-¡No iba a gritarte! -estalló.
-Bueno, es un alivio -dijo Nessie.
Emmett abrió la boca, luego la cerró y suspiró exasperado. Sus ojos se encontraron con los de Embry y el mensaje fue claro: "Ocúpate de ella. Yo abandono". Embry hizo las presentaciones.
-Seth Cullen, lady Regina Man... Black, condesa de Montieh.
-Campanas del infierno -dijo Seth riendo-. ¡Por eso él estaba enfadado!
-Sí, no creo que le guste... bueno, no importa. -Sonrió al hermoso joven - No pude verte bien antes. Cielos, eres igual al tío Edward cuando era más joven... -Se volvió hacia Emmett.
-¿Ibas a guardarlo siempre en secreto, tío?
-No hay tal secreto -dijo Emmett de mala gana.
-La familia no está enterada.
-Oh, yo lo supe sólo hace cinco años. Y no puede decirse que haya estado en buenas relaciones con mis hermanos desde entonces.
-Podías habérmelo dicho a mí cuando te vi la última vez.
-No tuve tiempo para entrar en explicaciones, Nissan. No podía decirte, ¿Sabes? Tengo un hijo. Me hubieras acosado con preguntas interminables, y Carlisle hubiera mandado a los criados tras de mí y al fin me hubieran encontrado.
-Lo creo. Pero, ¿cómo diste con él? ¡Dijiste que fue hace cinco años!
-Un poco menos, en verdad -replicó él- Y simplemente tropezamos el uno con el otro en una taberna donde él estaba trabajando.
-Debías haber visto la cara de tu tío, ardillita, cuando vio al muchacho -dijo Embry sonriendo al recordar aquello- Él se dio cuenta de que el muchacho tenía un aire familiar, pero no sabía por qué. Y Seth tampoco le quitaba los ojos de encima.
-Le reconocí, ¿sabes? -Interrumpió Seth- Nunca lo había visto antes, pero mi madre me lo describía con tanta frecuencia, que lo hubiera reconocido en cualquier parte Finalmente me armé de coraje y le pregunté si era Emmett Cullen.
-Puedes imaginar la reacción -dijo Embry alegremente- Todo el mundo en los muelles le conocía solo como el capitán Hawke, y aquí estaba este muchachito llamándole por su verdadero nombre. ¡Y, para colmo, le dijo que era su hijo! Pero Hawke no se rió entonces.
Observó al muchacho, le hizo algunas preguntas y se sintió de pronto como un orgulloso padre.
-De manera que tengo un nuevo primo que ya es casi un hombre -dijo Nessie sonriendo- ¡Oh, esto es espléndido! Bienvenido a la familia, Seth.
El muchacho era casi tan alto como su padre, lo que significa que era mucho más alto que Nessie. Ella se puso de puntillas para besarle en la mejilla y quedó sorprendido por el apretado abrazo que la dejó sin aliento. El muchacho no la soltaba.
-¡Basta ya, Seth…. Seth!-El muchacho retrocedió.
-¿Es posible el matrimonio entre primos? -preguntó.
Embry resopló. Emmett frunció el ceño. Nessie se ruborizó. Ahora entendía el motivo que se ocultaba detrás de aquel abrazo.
-¿Otro sinvergüenza en la familia tío Emmett? -preguntó ella picante.
-Eso parece -dijo Emmett suspirando- Y está aprendiendo muy pronto todas las tretas.
-No hace más que seguir tu ejemplo -intervino con suavidad Embry.
-Bueno, pero ya es hora de que se vaya a la cama.
-Campanas del infierno -protestó Seth.
-Hazlo -ordenó Emmett con severidad - Podrás ver otra vez a tu prima por la mañana, si tienes mejores maneras y recuerdas que es tu prima, no la doncella de una taberna.
Tras esto hubiera sido de esperar que e1 muchacho se fuera avergonzado. Pero no fue el caso de Seth. Sonrió con picardía a Nessie y parpadeó.
-Soñaré contigo, dulce Nissan, esta noche y todas las noches a partir de ahora.
Ella casi soltó la carcajada. ¡Vaya audacia! le lanzó una mirada aguda y dijo:
-No seas fastidioso, primo. Me has abrazado lo bastante como para darte cuenta de que soy una mujer casada y bien casada.
Nessie gimió, maldiciendo su arrebatada lengua. Seth lanzó una mirada a su padre y corrió hacia la puerta. Ella se puso rígida, pensando que Emmett había entendido claramente el sentido de sus palabras.
-¿Es verdad eso?
-Sí.
-¡Qué Dios lo maldiga! ¿Cómo ha sucedido esto, Nissan? ¿Cómo diablos has podido casarte con ese...?
-Estás hablando como Edward -interrumpió ella- Cada uno de vosotros quiere un trozo de
Jacob. ¡Encuéntrenlo, divídanlo entre ustedes, háganlo pedazos, péguenle tiros, mátenlo! ¿Qué me importa a mí? ¡No es más que mi marido y el padre de mi hijo!
-Tranquila, ardillita -dijo Embry con dulzura- Tu tío ha abandonado sus planes con respecto a ese hombre a partir del momento en que supo que estaba casado contigo.
-¿Qué planes? -preguntó ella- ¿Qué significa todo esto, tío Emmett?
-Es una historia larga, tesoro, y...
-Por favor, no sigas tratándome como a una criatura, tío Emmett.
-Bien -dijo él- La verdad es que le di una buena paliza porque me había insultado. Y, como resultado de esto, terminé en la cárcel.
-Y casi te ahorcaron -añadió Embry.
-No -dijo Nessie conteniendo la respiración- No puedo creer que Jacob...
-El dio el nombre de Hawke a las autoridades, ardillita. Es posible que el Maiden Arme ya no siga navegando, pero Inglaterra nunca olvida. Hawke fue juzgado por piratería. Pero logró escapar, y no gracias a Montieth.
-Comprenderás ahora por qué los muchachos se cuidaron mucho de mencionar mi nombre delante de ti -dijo Emmett-. Tenía que cuidar mi vida; de otro modo hubiera tenido que dejar Inglaterra inmediatamente…. Lo siento, Nissan -añadió con dulzura.
-No te disculpes tío -dijo Nessie muy tensa-. Esto sólo me demuestra hasta qué punto he estado equivocada con él- Simplemente no puedo creer que he sido tan tonta como para creer que estaba enamorada de él.
-¿Y no lo estás?
-No. Y no me mires así. De verdad no le amo.
-¿No te parece que lo está afirmando demasiado, Hawke? -preguntó Embry, sonriendo.
-Oh, ¿crees eso? -dijo Nessie con calor- Bueno, ¿podrías tú acaso amar a una esposa que te abandonara el mismo día de la boda? No le perdonaré nunca, nunca!... Aunque no haya querido casarse conmigo, aunque se haya justificado al dejarme, es detestable porque... bueno, simplemente es detestable.
Los dos hombres cambiaron una mirada.
-¿Dónde está él ahora? -preguntó el tío.
-Ha salido de Inglaterra. Ni siquiera soportaba estar en el mismo país que yo.
-¿Tiene propiedades en otra parte?- Ella se encogió de hombros, otra vez sumergida en su desdicha.
-Una vez mencionó unas propiedades en las Indias Occidentales, pero ignoro si se fue allí. ¿Y que importa? No piensa volver. Lo hizo notar claramente...
Se interrumpió, porque abajo se había producido un alboroto. Emmett hizo una seña a
Embry para que averiguara de qué se trataba. En el momento en que Embry abrió la puerta fue evidente que la disputa ya estaba cerca, no en el piso de abajo, Emmett siguió a Embry, y Nessie salió tras de los hombres.
Había una lucha en las escaleras, entre Vladimir y... ¿acaso Edward? ¡Dios mío, era Edward!
Stefan ya estaba tendido al pie de la escalera. Y Vladimir estaba a punto de seguirlo.
Nessie se abrió paso entre Emmett y Embry.
-¡Basta, Edward!
Edward la vio y soltó a Vladimir, que se dejó caer como un peso muerto sobre los peldaños.
-¡De manera que no estaba equivocado! -exclamó Edward, mirando furioso a su hermano- No aprendiste la lección la última vez que te escapaste con ella, ¿verdad Emmett?
-¿Puedo preguntarte cómo averiguaste dónde estábamos? -preguntó Emmett sin perder en absoluto su calma.
-¡No debes preguntar nada! -replicó Edward.
-Edward, no entiendes... -empezó Nessie.
-¡Nessie!
Ella rechinó los dientes. ¡Edward era tan testarudo! Esta era una oportunidad que ella no podía dejar pasar. Los hermanos estaban juntos y era el momento de intentar reconciliarlos.
Pero si Edward sólo quería sacarla de allí a la fuerza, ¿cómo podía ella lograr que se calmara y hablar con Emmett?
-Oooh!. -Nessie aferró el brazo de Emmett con una mano y se llevó la otra al vientre, doblándose, como bajo un dolor intenso- Siento que... joooh! ¡Ha sido... demasiado excitante! ¡Un cama, tío, llévame a la cama!
Emmett la levantó suavemente entre sus brazos. No habló, pero su mirada era desconfiada cuando la miró a los ojos. Nessie decidió ignorarlo y gimió de nuevo, bastante convincentemente.
Seth llegó corriendo por el salón hacia ellos, metiéndose la camisa abierta bajo los pantalones, todo muy de prisa.
-¿Qué pasa? ¿Qué le sucede a Nissan? -Nadie le contestó, y Emmett y Embry corrieron al dormitorio con Nessie.
-¿Quién eres? -pregunto Seth, cuando Edward hizo a un lado a los otros para pasar. Edward se detuvo de golpe. Había lanzado sólo una mirada al muchacho, pero solo eso bastaba. Era como mirar un espejo del pasado.
-¿Y quién diablos eres tú? - Embry rió y salió del dormitorio.
-No es tuyo, si es eso lo que estáis pensando, lord Edward. Pero es de la familia… el hijo de Emmett.
Seth tapó el ahogado grito de sorpresa
Edward con su propio grito.
-¡Tío Edward! ¡Campanas del infierno! Creí que nunca iba a conocer a nadie de la familia de mi padre, ¡pero ahí está Nissan, y ahora usted, y todo en una sola noche! -Estrechó a
Edward en un abrazo de oso que casi le cortó el aliento. Edward rodeó entonces los anchos hombros del muchacho y devolvió el abrazo, sorprendiendo a Embry.
-No te vayas, gallito -gruñó, antes de entrar al cuarto.
Al ver a Nessie tendida en la cama y a Emmett al lado, el furor de Edward volvió.
-¡Que Dios te confunda, Emmett! ¿Es que no tienes cabeza para haberla secuestrado estando encinta?
-El no me secuestro -protestó Nessie.
-No mientas en mi nombre tesoro -la reprendió Emmett dulcemente. Se levantó y se enfrentó a su hermano menor- Tienes razón. Edward. Si yo tuviera sentido común habría averiguado quién era la esposa de Montieth, antes de secuestrarla para atraerlo a él aquí.
Edward pareció sorprendido, luego exasperado.
-¿Cometiste un error?
-Un error colosal.
-Todavía no es excusa - gruñó Edward.
-De acuerdo.
-¡Te ruego que no sigas poniéndote de acuerdo conmigo!- Emmett rió.
-No necesitas excusas para atacarme, si es eso lo que te molesta, hermano.
-No lo hagas, tío Edward -dijo Seth, entrando al cuarto- Detestaría tener que pelear con usted cuando acabo apenas de conoceros.
-Siempre defiende a su padre -intervino Embry- Cree que su padre no sabe defenderse solo después del vigoroso ejercicio que le hizo hacer Montieth.
-Te he mandado a acostar, Seth -dijo Emmett, pero su mueca de enojo se dirigía a su primer piloto.
-Creí que eras tú quien había dado una paliza a Jacob, tío Emmett -dijo Nessie.
-Oh, se la dio, ardillita -dijo Embry sonriendo- Salió caminando del encuentro... es verdad que apenas se mantenía en pie... mientras que tu marido no podía hacerlo, no cabe duda
-¿No cabe duda? -repitió ella como un eco.
-Nos fuimos cuando aún no había recobrado el sentido.
-Quieres decir -estalló ella furiosa- ¿que lo abandonaste cuando estaba herido? –Embry y Emmett se estremecieron.
-Recibió ayuda muy pronto, Nissan, lo bastante como para hacerme meter en la cárcel una hora después.
-¿Qué significa todo esto? -exclamó Edward.
-Oh, la historia te va a deleitar. Edward -dijo Nessie enojada- Parece que no eres el único que quiere derramar la sangre de mi marido.
Edward frunció el ceño.
-¡Creí que ya no ibas a defender a ese canalla!
-Es verdad -replicó ella con dureza- pero ese es un asunto mío, no tuyo. No quiero que mis tíos intervengan cuando soy perfectamente capaz de hacer que Jacob Black lamente haber regresado a Inglaterra... si es que regresa alguna vez.
-Eso suena bastante siniestro Edward.
-¿Verdad que sí? -sonrió Emmett- Casi deseo que él regrese a ella.
-Espléndido -exclamó Nessie-. ¡Me alegro de que las dos tengan otra vez algo en común!
-No te entregues a la esperanza, gatita -la previno Edward-. No me gusta asociarme con piratas que se llevan niños.
-Oh, vamos, Edward -dijo Nessie irritada- Eso sucedió hace años. Olvídalo ya.
-¿A quién llamas pirata? -preguntó Seth con tono agresivo.
-Tu padre es un pirata -dijo Edward, tranquilamente.
-No lo es. ¡Ya no lo es!
Edward miró a Emmett buscando una aclaración. Pero Emmett tercamente se negaba a explicarse. Fue Embry quien dijo:
-El Madden Anne se retiró poco después de que Seth se unió a la tripulación. No podíamos educar al muchacho a bordo de un barco. Los únicos viajes que ese barco hace ahora, excepto los escasos de regreso a la patria, son para llevar las cosechas al mercado. Nos hemos convertido en plantadores de las islas.
-¿Es eso verdad, Emmett? -preguntó una voz tranquila desde la puerta.
-¡Tío Carlisle! -exclamó Nessie, al ver al mayor de sus tíos. Carlisle parecía verdaderamente amenazador con una casaca a lo Garrick y su expresión haciendo juego con su atuendo.
-Ah, perdón Emmett -dijo Edward- Olvidé decir que el mayor me seguía.
-No lo bastante cerca -resopló Carlisle-Y no tenías que precipitarte para llegar antes Edward…. Has encontrado aquí un buen alojamiento, Emmett. ¿Cuánto te cuesta?
-Hombre de negocios hasta el final, ¿eh, Carlisle? -dijo Emmett sonriendo. Luego añadió-
¿Tendrán inconveniente en informarme cómo diablos han dado conmigo? ¿Y como supieron que estaba en Inglaterra?
-Es obra de Edward -replicó Carlisle- Vio un dibujo hecho por Nessie. Se detuvo esta mañana al regresar a Londres para hacerme saber cómo estaba ella, y entonces se le ocurrió que conocía a uno de los individuos del dibujo. Recordó que era un hombre de tu tripulación cuando compraste el Maiden Anne e imaginamos el resto.
-Pero, ¿cómo se les ocurrió venir aquí?
-Fue fácil -contestó Carlisle- Este es el puerto más cercano. Pensé que eras lo bastante intrépido como para traer aquí tu barco.
-No tan audaz -replicó Emmett, molesto- El barco espera lejos de la costa.
-Entonces, por eso no dimos con él. Naturalmente, Edward no es persona que ceda fácilmente. Pasamos la tarde haciendo averiguaciones de un extremo a otro de la ciudad.
Finalmente tropezamos con un agente que te había visto entrar y salir de esta casa.
-¿Y ahora qué? -inquirió Emmett, mirando directamente a Carlisle- ¿Tendré que recibir otra vez una reprimenda de cada uno de vosotros?
-Claro que no, tío Emmett -contestó rápidamente Nessie- No dudo de que ellos están dispuestos a olvidar el pasado si tú quieres olvidarlo. Después de todo, has abandonado la piratería. Te has establecido y tienes un hermoso hijo. No dudo de que mis tíos estarán encantados de darte la bienvenida en nuestra familia.
-¡Un hijo!
-Yo -dijo Seth con orgullo, mirando a Carlisle desde el otro lado de la habitación.
Nessie prosiguió, antes que los tíos mayores pudieran recobrarse.
-En verdad creo que por hoy ya no puedo resistir más excitación. Vamos, podría fácilmente perder a mi hijo si...
-¡Tu hijo!
-¿Acaso Edward no te lo ha comunicado? -preguntó Nessie con aire inocente.
-Muy bien dicho, garita -dijo Edward, sonriéndole- Y veo que te has recobrado de tu malestar.
-Me hacía falta descansar unos momentos- El movió la cabeza.
-Bueno, ahora puedes quedarte tranquila y dejar que nos abracemos y nos reconciliemos. Vete a tomar una taza de té o algo por el estilo. Y lleva contigo a mi nuevo sobrino.
-Tío Carlisle... -no necesitó especificar. El asintió. Tenía ahora su mueca inofensiva, de manera que las cosas andaban bien- Veras, Nessie. Hay cosas que un hombre no puede decir si tú estás en el cuarto.
Nessie sonrió triunfante y abrazó a Emmett.
-Bienvenido de vuelta a la familia, tío Emmett.
-Nissan, tesoro, no cambies nunca.
-Como si ustedes pudieran dejarme cambiar sin su aprobación. –Enganchó su brazo en el de Seth- Ven, primo. Tu padre me contará todo acerca de ti, y tú también podrás contarme tus cosas.
-Es mejor que yo los acompañé -dijo Embry, y salió con ellos. Al salir los tres, todavía oyeron:
-Siempre tienes que ser diferente, ¿verdad, Emmett? -Era Carlisle quien hablaba.- Ella no se llama Nissan.
-Y tampoco se llama Nessie. De todos modos ya ha crecido mucho para que le sigan llamando Nessie. Nissan es más adecuado para una mujer.
-Parece que no has logrado que se reconcilien -dijo Seth a Nessie.
-Tonterías -dijo Nessie riendo-. Díselo, Embry.
-Ella tiene razón, muchacho -dijo Embry mientras los acompañaba a atravesar el salón- Nunca serán felices si no discuten por algo.
-Piensa, en cambio, hasta qué punto los ha hecho felices, Seth -añadió sabiamente Nessie- Ahora podrán discutir acerca de la manera de educarte.
ME ENCAANNTAAA!... me encanta este cap…Cuando se encontraron Nessie y Emmett, la desilusión del capitán cuando se enteró que su sobrina se había casado con su enemigo, el nuevo integrante de los Cullen y su Campanas del Infierno, la llegada de los salvadores de Nessie (Edward y Carlisle), la genial actuación de Nessie (chicas aprendan de ella el arte de la manipulación, eso es muy bueno)… los hermanos volviéndose a reconciliar, así que aquí está uno de los que faltaban nuestro querido MonkeyMan como el capitán Hawke, se que en su corazón está creciendo un pequeño lugar para este personaje, y para Seth, ahh el es muy lindo!... en los próximos capítulos los van a terminar adorando ya van a ver!
Diosa pagana: Nessie esa maldita manipuladora, jajajajaja! Aunque tiene material por donde haber salido, con esos tíos que son unos pervertidos y réprobos, ajajajaja. Y el "pequeño" Seth casi le da un infarto a Edward, y a quien no le daría al ver al calco de uno en "miniatura" y con la misma picardía. Esperemos a ver que habrá sucedido en esa charla entre los hermanos Cullen sobre el destino de su bienamada sobrina, porque no se porque pero tengo la intuición que alguien terminara dejando al chucho en la caseta del perro, ajjajajaja.
Así que si están allí, por favor dejen una generosa señal de vida, un pequeño review, para que no nos sintamos culpables de robarles horas al trabajo y el estudio para adaptar esta historia.
Besotes perversos Priscila
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