SAGA DINASTIA CULLEN I: El EsTiGmA dEl AmOr (+18)

Autor: Danisabel
Género: + 18
Fecha Creación: 04/11/2010
Fecha Actualización: 12/11/2010
Finalizado: SI
Votos: 8
Comentarios: 29
Visitas: 54773
Capítulos: 32

 

Jacob Black vizconde de Montieth es un hombre con un oscuro pasado, y se prometió que nunca cargaría a una mujer con ese estigma. ¿Qué sucederá cuando la mujer de sus más candentes sueños aparece ante él y se ve forzado a casarse con ella?.......

Es el primer libro de estas grandes historias de amor....


Esta historia no me pertence, es una adaptación de una novela romantica llamada Amar una sola vez de la serie de los Malory de Johanna Lindsey, los personajes son de SM... Gracias a mi querida amiga priscila por la excelente idea que tuvo de comenzar este proyecto y por ayudarme a subir cada cap


 

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Capítulo 19: DIBUJANDO AL DIABLO!

A TODOS UNA BUENA NOTICIA... HOY ESTOY DE MUY BUEN ANIMO ASÍ QUE APROVECHEMOS ESO Y LEAMOS ESTE CAP... NO SE PUEDEN QUEJAR DE NOSOTRAS ESTAMOS ACTUALIZANDO DE A DOS ASÍ QUE ESPERO SUS COMENTARIOS ... PD: OHH EDDD TEEE AMOOO! (xD)


-Has engordado un poco al parecer gatita -dijo Edward al besar la mejilla de Nessie y sentarse junto a ella en el césped- Sin duda comes de más, porque eres desdichada. Y no me sorprende, viviendo con ese pescado frío.

Nessie dejó a un lado el cuaderno de dibujo y sonrió cariñosamente a su tío.

-Si te refieres a Sulpicia, te diré que no es tan mala. Después de dos peleas llegamos a un acuerdo. Simplemente no nos hablamos.

-Supongo que es la manera de entenderse con algunos -replicó Edward, con su tono más seco. Nessie rió con deleite.

-¡Oh, Eddie, te he echado de menos este mes! En verdad te esperaba antes. Todos los demás han venido.

-No te hubiera gustado verme después de haberme enterado de lo que pasaba. He necesitado este mes para apaciguarme.

Ella suspiró.

-Supongo que querrás matarle de nuevo...

-Exactamente. Procuré dar con ese canalla, pero había desaparecido.

-Te hubiera ahorrado la molestia de buscarle -dijo ella tranquila- Me dijo que se iba de

Inglaterra. Y creo que lo dijo en serio.

Edward se enojó.

-Es mejor que hablemos de otra cosa gatita. Tu marido no es uno de mis temas favoritos. ¿Qué es eso que estás dibujando?

Nessie le tendió el cuaderno de dibujo.

-Sólo un sabueso corriendo tras las hojas que caen. Se metió en el bosque unos minutos antes que llegaras. He hecho algunos buenos diseños de los jardineros, de todos modos, y de los caballerizos ejercitando a los caballos.

El pasó las páginas, admirando los dibujos.

-Ese es Sir Tyrwhitt, un vecino -dijo ella cuan do él llegó ante el retrato de un currutaco de edad madura-. ¿Puedes creer que él y la condesa...?

-¡No!

-Bueno, no lo sé con certeza, pero ella es como otra persona cuando él está cerca. Aunque no lo creas parece una adolescente.

-No puedo creerlo -dijo él con firmeza. Nessie rió.

-Y ese es el caballero Gibbs y su joven esposa, Paith. Ella me gusta mucho. Sulpicia está furiosa de que nos hayamos hecho amigas. ¿Sabes? Una invitación a Silverley siempre ha sido considerada un honor y, cuando recibió abiertamente a Faith, la condesa se encerró dos días en su cuarto para mostrar su desagrado.

-Le gusta dominar a la nobleza menor, ¿verdad? -preguntó él.

-Oh, toma eso muy enserio, Eddie- Edward pasó otra hoja.

-Dios, ¿quiénes son estos personajes?

-Dos Jardineros, creo. Hay aquí tantos criados, que aún no los conozco a todos. Dibujé ayer a esos hombres, junto al lago.

-Debes haber estado especialmente deprimida ayer. Les has dado un aire siniestro.

Nessie se estremeció.

-No fue mi estado de ánimo. Tenían un aspecto siniestro. Se alejaron al ver que los estaba dibujando, de manera que tuve que terminar el diseño de memoria.

-Parecen matones de esos que andan por los muelles -dijo él- no jardineros.

-Oh, tonterías. Toda la gente de aquí es agradable cuando uno la conoce.

-Excepto el pescado frío.

-No seas malo, Eddie. No creo que ella haya tenido una vida muy feliz.

-Esa no es excusa para cargar con su desdicha. Y hablando de...

-No -dijo ella secamente- Estoy muy bien, Eddie, de verdad.

-A mí no puedes engañarme, gatita. Basta mirarte. No engordarías si hicieras ejercicio, y cuando te abandonas y no cuidas tu salud es porque eres desdichada. Recuerda que te conozco. Eres igual a tu madre en cierto sentido. Pero no tienes por qué seguir aquí ¿sabes?

Puedes volver a casa.

-Sé que he cometido un error Eddie, pero no quiero que todo el mundo lo sepa. ¿Entiendes?

-¿A causa de él? -preguntó Eddie agudamente.

-No -replicó ella, y añadió, vacilante- No he engordado como crees Eddie. Lo que sucede es que estoy embarazada.

Hubo un momento de sorprendido silencio. Después él dijo:

-No puedes saberlo tan pronto. Sólo hace un mes que te has casado.

-Lo estoy Edward. Segura, positivamente encinta.

Los ojos azul cobalto de él, tan parecidos a los de ella, se agrandaron, y luego se entrecerraron, enfurecidos.

-¡No puede haberte hecho esto! ¡Lo mataré!

-No, no lo harás -replicó ella, frenando la solución favorita de él- Este será tu primer sobrino o sobrina nieta. ¿Acaso podrás explicar alguna vez a la criatura que has matado a su padre?

-Por lo menos merece una buena paliza -gruñó el tío.

-Quizás -asintió ella-. Pero no por haberme seducido antes de la boda. Yo participé de buena gana en la fabricación de este niño.

-No te molestes en defenderlo gatita. Olvidas que él es como yo y yo conozco todas las vueltas. Te sedujo.

-Pero yo sabía exactamente lo que estaba haciendo -insistió ella-. Yo... fue una tremenda tontería, ahora lo sé, pero creí que iba a ayudar a que cambiara de actitud. Seguía haciendo de todo para que yo rompiera el compromiso, ¿sabes? Nunca me engañó diciendo que se casaba conmigo de buena gana.

-Pero se comprometió a hacerlo.

-Sí, pero creyó que iba a poder lograr que yo le dejara antes de la boda.

-Debiste hacerlo.

-El pasado, lo que debimos hacer y no hicimos, no cuenta, Eddie.

-Lo sé, lo sé, pero, maldición, Nessie, ¿cómo puede haberte abandonado sabiendo...?

-Nunca se lo he dicho. Supongo que no imaginarás. Que soy capaz de retener a un hombre de ese modo, ¿verdad? -parecía auténticamente molesta.

-En verdad, gatita, eres como tu madre. Marie te dio a luz poco después de la boda.

Nessie contuvo el aliento.

-¿De veras? Pero... ¿por qué ninguno de vosotros me lo ha dicho hasta ahora?

Edward se puso colorado y apartó la mirada. -Bueno, gracias por habérmelo dicho. Me alegro de saber que no soy la única persona promiscua de la familia...-bromeó ella.

-¡Promiscua! Al menos tu padre no abandonó a Marie. La adoraba. Se hubiera casado antes con ella, si el orgullo de ella no los hubiera separado.

-Nunca he sabido nada de esto -murmuró Nessie.

-Tenían peleas tremendas. Ella rompió tres veces el compromiso, ya en cada una juró que no quería volver a verle.

-Pero todos me han dicho siempre que se adoraban -protestó Nessie.

-Así es, gatita -le aseguró él- Pero ella tenía un carácter tan tempestuoso como el mío. Ante el más mínimo contratiempo perdía el control. Gracias a Dios no has heredado eso de ella.

-Ah, no lo sé.- musitó Nessie - Si él vuelve alguna vez, no voy a perdonarle. Hizo que lo amara y después ni siquiera dio una oportunidad a nuestro matrimonio. Y tengo orgullo, aunque prácticamente le supliqué que se quedara. Mi amor se ha convertido en… bueno, me enfurece sólo pensar en él.

-Te felicito. Piensa en volver a casa, ¿quieres? No hay motivos para que no des a luz en casa de tu familia. Mantendremos alejados a los curiosos.

-Bueno, cuento con Zafrina y yo...

-Piénsalo -dijo él con severidad. Ella le sonrió.

-Lo pensaré, tío…

Era otra húmeda mañana de noviembre, y Nessie se dirigió al lago con su cuaderno de dibujo. Iba a pensar la sugerencia de volver a Londres, donde iba a estar más cerca de su familia. Y podría guardar las apariencias trasladándose a la casa de Jacob en la ciudad. Esta era una buena idea. E incluso iba a darle algo que hacer, ahora que tenía restringida las actividades físicas.

Podía redecorar la casa de Jacob en Londres, gastar algo de su dinero.

Lo malo era que había venido para disfrutar de la paz de Silverley. Por lo menos había paz cuando Sulpicia no estaba cerca. Nessie también se entendía con los criados. Incluso la señora Oates se había doblegado sorprendentemente al enterarse de que Nessie esperaba un hijo. Al parecer la señora Oates adoraba a los niños. ¿Quién lo hubiera sospechado?

Nessie miró con tristeza la gris mansión. Podía haber sido verdaderamente feliz. Imaginaba a sus hijos corriendo por los prados de Silverley, haciendo navegar barquitos en el lago durante el verano, patinando sobre el hilo en invierno. Incluso imaginaba que el padre les regalaba los primeros ponis y que les enseñaba a montar. De alguna manera intuía que Jacob era cariñoso con los niños. Suspiró profunda, largamente, subió la caperuza de su capa de piel y lanzó una mirada al pesado banco de nubes que había sobre su cabeza. Ya hacía demasiado frío para dibujar al aire libre.

Puso el cuaderno bajo el brazo y se dio la vuelta para regresar a la casa. Fue entonces cuando vio a uno de los criados que corría hacia ella, procedente de los bosques, no de la casa.

Al acercarse reconoció al criado como a uno de los hombres que había dibujado el día anterior. Llevaba un enorme saco, sin duda para recoger hojas secas, pensó ella. El hombre tenía un aire tan extraño como el que ella recordaba. Una vaga sensación de peligro la invadió. Tal vez se debiera a la gran barba revuelta y al largo pelo despeinado. O tal vez fue el comportamiento audaz del hombre. De todos modos decidió no esperar a que llegara junto a ella y corrió hacia la casa.

Pero se detuvo, diciéndose que era una tonta. Dejaba volar a su loca imaginación. Era una tontería. El hombre no era más que un jardinero, después de todo.

Apenas había terminado de pensar esto cuando el hombre llegó junto a ella, se tomó un momento para recobrar el aliento, después, de golpe, echó el saco que llevaba sobre la cabeza y los hombros de Nessie. El primer impulso de ella fue gritar, pero la sorpresa la dejó muda hasta que el saco cubrió lo largo de su cuerpo, y su grito fue sólo un leve sonido sofocado. El asaltante no perdió el tiempo: echó su presa al hombro y corrió de vuelta a los bosques. Un coche lujoso esperaba allí, oculto, con dos briosos caballos grises ansiosos por partir. En el asiento del cochero había un hombre dispuesto a chasquear el látigo, ante la menor señal de persecución. El hombre que estaba en tierra le lanzó una mirada furiosa.

-Al menos podrías mover el trasero y abrir esa maldita portezuela. Caramba, Vlad, ella podrá parecer tenue como el aire, pero es pesada después de un trecho tan largo.

Vladimir, o Vlad como lo llamaban sus amigos in gleses, rió ante la tosquedad de Stefan, indicando con esto que ya no estaba preocupado por la misión a realizar.

-¿Nadie nos persigue entonces?

-No, que yo sepa. Vamos, dame una mano. Ya sabes que las órdenes del capitán son tratarla con suavidad.

Depositaron a Nessie en un asiento acolchado y rápidamente le envolvieron las rodillas con una cuerda para que no se moviera.

-Esto le endulzará el carácter, ¿verdad? Nunca creí que íbamos a pescar tan pronto a nuestro pez.

- Juraría que creías que nos estábamos congelando desde hacía semanas en estos bosques, ¿eh?

-Sí, pero te dije que convenía estar listos y esperar que ella viniese a nosotros por su cuenta. Hemos tenido muy buena suerte. Si esto no alegra al capitán nada podrá alegrarlo, ¿eh?

-El pececito pescando al pez grande.

-Tienes razón. Esperemos que esto tampoco lleve mucho tiempo.

-Irás atrás con ella para impedir que se caiga del asiento, o quieres que yo...

-Es un placer que te concedo. No confío en que saques este barco de los bosques en una sola pieza. Esa es tarea mía. -Rió.- ¿Supongo que te agrada el arreglo?

-Como quieras Stefan -el joven francés sonrió al inglés.

-Pero no se te ocurra probar algo de la mercancía, camarada. Al capitán eso no le gustaría nada -dijo seriamente el hombre antes de subir al pescante. El coche se balanceó, avanzó.

La mente de Nessie volaba. Tenía que tratarse de un simple secuestro. Pedirían dinero y entonces ella podría volver a su casa. No había motivo para preocuparse.

Hubiera deseado que su cuerpo viera las cosas de esta manera. Pero temblaba con violencia. La llevaban ante un capitán que no quería que la trataran mal. Si, un secuestro. Y supuso que se trataba del capitán de un barco porque había un gran puerto en Southampton.

La misma empresa naviera de Jacob estaba situada allí. Se esforzaba en recordar todas las palabras que habían dicho los hombres. ¿Qué significaba aquello del pececito que se traga al pez grande? Puso en tensión todos sus sentimientos, alerta a cada sonido, cada movimiento.

Pasó media hora antes de que disminuyeran la marcha, y Nessie supo que estaban en

Southampton.

-Unos minutos más, cherie, y estarás dentro y más cómoda -le aseguró su captor.

«Dentro», no «a bordo». Bueno, el hombre era francés, tal vez se tratara de un error idiomático.

El coche se detuvo y levantaron con cuidado. Esta vez fue llevada por el inglés. No había ruido de agua en los muelles, no se oía el crujir de la madera cerca de un ancla. ¿Dónde estaban? No había planchada que maniobrar, tampoco, pero subían unos peldaños. Después se abrió una puerta.

-Campanas del infierno, Stefan, ¿ya la has atrapado?

-Bueno, esto no es un freno, muchacho. ¿Dónde debo ponerla?

-Arriba hay un cuarto listo para ella. ¿Por qué no dejas que yo la lleve?

-Puedo pegarte sin hacerla caer, chico. ¿Quieres probar?

Se oyó una profunda risa.

-Eres demasiado listo para ofenderte, Stefan. Ven, te mostraré dónde queda.

-¿Dónde está el capitán?

-No le esperan hasta esta noche, y eso significa que yo tendré que ocuparme de ella, ¿no?

-¿Has oído a ese gallito? -preguntó Stefan- Por nada te dejaríamos sólo con ella. Eres el único que cree que puede librarse con unos golpecitos porque el capitán es su padre. No pienses en eso cuando yo esté cerca.

-He dicho cuidarla... en serio... no cuidarla de cierto modo -replicó el muchacho.

-¿Acaso se ha ruborizado el muchacho? ¿Es un rubor verdadero el que veo?

-Vamos, mon ami -dijo Vladimir al muchacho- Has puesto en duda su fuerza y hoy no te dejará en paz.

-Bueno, al menos dejadme que vea cómo es.

-Oh, es bastante bonita, chico -dijo Stefan con una sonrisa-. De verdad creo que, cuando el capitán la vea, olvidará para qué ha querido traerla aquí. Tal vez la guarde para él.

La llevaron al cuarto de arriba, y luego la pusieron de pie. Ella se balanceó y casi cayó.

Le quitaron la soga que le sujetaba las rodillas y le sacaron el saco que la cubría. Pero el cuartito estaba tan oscuro, con las ventanas tapadas por tablas, que Nessie durante unos momentos tuvo dificultades para ver.

Enfocó a los tres hombres, sus captores y al muchacho que se dirigían a la puerta. El joven la miraba por encima del hombro, con la boca abierta.

-Un momento, por favor -dijo ella a los hombres que se iban-. Exijo saber por qué me han traído aquí.

-El capitán se lo dirá cuando venga, milady.

-¿Y quién es el capitán?

-No es necesario dar nombres -dijo el más tosco de los dos, con tono suave en respuesta al altanero de ella.

-Pero yo conozco vuestro nombre, Stefan. Y conozco el vuestro, Vladimir. Incluso... –se detuvo antes de decirles que los había dibujado a las dos.- Deseo saber por qué estoy aquí.

-Tendrás que esperar a hablar con el capitán.

Ella se dio media vuelta, furiosa, dándoles la espalda. La puerta se cerró e hicieron girar la llave. Ella suspiró. ¿De dónde había sacado coraje para actuar con tanta arrogancia? Eran personajes de aspecto siniestro, pese a sus maneras ligeras y sus voces aplacadas. Bueno, al menos ella no había mostrado miedo. Se sentó pesadamente en una mecedora, preguntándose, desolada, si aquel sería el único momento de satisfacción en mucho tiempo.


Diosapagana: La han secuestrado... (Escritora se come las uñas y mira por encima del hombro para buscar secuestradores fantasmas, al no ver nada suspira y quita el sudor de su frente) Bien, a riesgo de ser la siguiente dijo que apoyo a Edward en su intención de matar a Jake, lo sé, lo sé (dice levantando la manos contra una horda de furiosa lectoras Team Jacob), pero no me digan que no se lo merece, el muy sexy... ¬¬

Lo juro por más que me dé un paseo por el jardín lo querré seguir viendo tirado en el suelo... conmigo encima. Oh por dios! (Mala escritora, mala) ajajajjaaja.

Así que si están allí, por favor dejen una generosa señal de vida, un pequeño review, para que no nos sintamos culpables de robarles horas al trabajo y el estudio para adaptar esta historia.

Besotes perversos Priscila

Capítulo 18: LES PRESENTO A MI SUEGRA?.. LADY PAJARRACO BLACK Capítulo 20: ES UN PAJARO, ES UN AVION, NO, ES EL INFAME CAPITAN HAWKE... MI TIO!

 


Capítulos

Capitulo 1: TU EGO ES DE GRANDE COMO EL TITANIC Capitulo 2: CONSENTIDA CAPRICHOSA Y DIVINAMENTE HERMOSA Capitulo 3: CAPRICHOS Capitulo 4: PROTAGONISTAS.. IMAGENES Capitulo 5: IMPULSO DE BUENA SUERTE? Capitulo 6: HOLA EXTRAÑO Capitulo 7: DIOS MIO!... ¿ME VAN A DEJAR VIUDA ANTES DE TIEMPO?... Capitulo 8: Donde pongo el ojo pongo la bala!.. Ese Hombre es MIO! Capitulo 9: CAPITULO 8: DOS FAMILIAS UNIDAS CON UN MISMO FIN?. Mi destrucción! Capitulo 10: ¿QUE ES PEOR QUE SER CASTRADO AL AMANECER?... CASARSSE OBLIGADO Capitulo 11: LES PRESENTO A MI PROMETIDA? LADY MARIMACHO MASEN Capitulo 12: LES PRESENTO A MI PROMETIDO?. LORD ASNO BLACK VIZCONDE DE MONTIEHT Capitulo 13: EL SEXO ES EL UNICO DEPORTE QUE NO SE SUSPENDE POR FALTA DE LUZ? Capitulo 14: ME QUIERE ?. NO ME QUIERE? DESOJANDO MARGARITAS Capitulo 15: Y CON USTEDES UN CABALLERO PIRATA? EL CAPITAN HAWKE Capitulo 16: LO QUE ENREALIDAD ME AFERRA A TI Capitulo 17: YO JURO ANTE DIOS?. QUE ESTA SRÁ TU SENTENCIA DE MUERTE! Capitulo 18: LES PRESENTO A MI SUEGRA?.. LADY PAJARRACO BLACK Capitulo 19: DIBUJANDO AL DIABLO! Capitulo 20: ES UN PAJARO, ES UN AVION, NO, ES EL INFAME CAPITAN HAWKE... MI TIO! Capitulo 21: RENESME, NESSIE, NISSAN?.. ¿POR QUÉ DEMONIOS TANTOS NOMBRES?...... Capitulo 22: EL SEÑOR TERCO Y EL MISTERIO DEL CUARTO DE MÚSICA? Capitulo 23: Prefiero estar con otros hombres antes que contigo... por ejemplo tu hijo Capitulo 24: NO TE PERDONARE NUNCA, NUNCA, NUNCA... Y MENOS SI NO ME HACES EL AMOR Capitulo 25: AHORA LO SÉ, USTEDES SON PARTE DE MI ALMA!... Capitulo 26: NO SEAS CIEGO, AQUÍ ESTOY SOLO MÍRAME!!!! Capitulo 27: NO ES UNA FIESTA HASTA QUE SE QUIERE GOLPEAR AL AMANTE!! Capitulo 28: ESTOY LOCO, SI!!! LOCO DE CELOS. Capitulo 29: tu eres un bastardo, el es un bastardo, ellos son bastardos, yo soy bastardo, todos somos bastardos? ¿acaso importa? Capitulo 30: Las verdades duelen, solo cuando se las ocultan Capitulo 31: SOLO AMAME Capitulo 32: EMBAUCANDO AL AMOR

 


 
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