Destinos Embrujados

Autor: karmen_eb
Género: + 18
Fecha Creación: 09/03/2012
Fecha Actualización: 24/12/2013
Finalizado: NO
Votos: 6
Comentarios: 18
Visitas: 66171
Capítulos: 72

Sofía Thompson era la chica nueva de la ciudad, 3 meses despues llega un chico que le da un giro a su vida. Congenian de inmediato, pero lo que no sabe es que este chico esconde un secreto y que es muy parecido a ella, aunque ella no lo sabe. Romance, amor, amistades y mucho magia.

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Capítulo 18: Resaca

La cabeza me dolía. No. La cabeza no me dolía, sino más bien iba a explotar. Sentía como si mí cabeza, estuviera siendo atravesada por mil agujas. Estaba recostada en algo suave, pero a la vez algo rígido y duro. Mi cama no era tan dura la última vez que dormir en ella. Intente abrí un ojo y apenas sentí la luz del sol, tuve que cerrar fuertemente los ojos nuevamente. Hacer eso, solo empeoro mi situación. El dolor de cabeza aumento un 105% más. Comencé a palpar la cama, pero no me encontré un colchón, sino más bien piel, calor corporal. Me levante de un solo, lo cual provoco un dolor de cabeza mucho peor. Intente ignorar lo más posible el dolor de cabeza y el fuerte mareo que me llego. Fije mi vista en la persona en la cual hace unos minutos estuve acostada. Logre enfocar a Carlos, dormido tranquilo y pacíficamente. Lo mire y vi que solo tenía un pantalón de pijama y no tenía sweater. Me fije en mí vestimenta, y tenía un sweater que definitivamente era de hombre, y abajo tenía mí short. Observe en donde estaba y reconocí el lugar como el cuarto de él. ¿Qué coño hice anoche? En mi mente solo había pequeñas escenas de ayer, la disco, Luna, el baile, yo vomitando, besando con fiereza a Carlos, y encima de él. No recordaba mucho. Mi mente era un total caos, y el dolor de cabeza no ayudaba en nada.

-Despertaste- dijo un Carlos  soñoliento, mirándome ahí acostado donde estaba hace unos minutos. Yo por instinto me lleve mis manos a la cabeza- y por lo visto tienes una horrible resaca

-Y tu no ayudas mucho gritando- le dije mirándolo mal

- Yo no estoy gritando- dijo divertido- Porque no mejor te vas y te remojas y cepillas los dientes y bajas a tomar un café- me dijo. Cuando escuche café, hasta que olvide el dolor de cabeza

-El café me encantaría- dije soñadoramente- voy al baño

Me levante y camine hacía el baño, intentado no terminar estrellada en el suelo. Una vez que realice mis necesidades. Fui al lavamanos y vi mi bolsa. Dentro estaba el vestido de anoche y ropa limpia, también había un cepillo de dientes, el cual supongo que debe ser mío. Me observe en el espejo y mi propia imagen era horrible. Mi cabello estaba todo enredado, y se quedaría así hasta que llegara a mí casa. Tenía unas pequeñas, pero notorias ojeras, además de que mí cuello volvía a estar más morado, que blanco. Había marcas en todos lados. Esto demuestra que mis pocos recuerdos eran ciertos. Me remoje la cara. El agua salía fría, pero eso me despertó más. Tome el cepillo y comencé a cepillarme los dientes, para poder quitarme el mal sabor de la boca. Una vez que me sentí presentable, aunque era imposible, ya que mi cuello estaba todo marcado y mis ojeras eran demasiada notorias.

Salí del cuarto y no lo vi, pero al instante sentí el olor a café recién hecho. Y supe en donde se encontraba. Baje las escaleras y no lo vi por ningún lado. Así que solo me dedique a seguir el olor a café. Comencé a caminar y note una puerta, a lado de la escalera. Era el baño, ya que la imagen de Carlos llevándome ahí anoche, para que vomitara hasta el desayuno, cruzo por mi mente. Desde donde estaba se veía el patio trasero, pero solo una pequeña parte. Seguí caminando y observe el comedor y al final del pasillo había otra habitación, y era de donde provenía más fuerte el olor a café. Me asome en la puerta y lo vi de espalda.

-Ya sabes Vlad. Ahora que Sofía baja, debes intentar no ladrar a no ser, que quieres que se enoje o ¿Si?- miro al perro, y el perro lo miro directamente- eso pensé así que tranquilo- el volvió a mirar a Vlad, se rio bajo, y volvió su atención a lo que estaba cortando. En ese momento decidí entrar por completo a la cocina. El perrito fue el primero en darse de cuenta que había entrado, se giro y me vio emocionado. Movió la colita y se acerco a mí, pero nunca ladro. Carlos al notar que el perrito se distrajo, se giro y me vio; él me regalo una hermosa sonrisa.

-Bien hecho, Vlad- lo apremio Carlos, yo me agache y lo comencé a acariciar. Vlad se apoyo en mis rodillas y comenzó a lamerme la cara

-Ay, qué bonito perrito- le dije al perrito

-Genial. Vlad si te puede besar y yo no- dijo pareciendo indignado

-Bueno, a juzgar por las marcas en mi cuello. Puedo asegurar que anoche nos besamos y bastante- él se sonrojo levemente

-¿Lo recuerdas?- me pregunto mirándome fijamente

-Algo- me encogí de hombros- mis recuerdos son bastantes vagos- el hizo una mueca- ¿Ya está listo el café?

-¿Ah?- me miro confundido, y luego cayó en cuenta de lo que le pregunte- si claro, ven y siéntate

Me separe de Vlad y fui al fregador, donde me lave la cara para quitar toda la baba de perro. Me senté en mesa de la cocina, y al instante llego Carlos con una taza de café recién hecho. El café se veía totalmente tentador.

-Ahí tienes tu café. Te corte un poco de fruta y por si deseas hay pan tostado con mermelada- dijo colocando todo en la mesa

-Gracias- le dije con una sonrisa. Comimos en silencio. El café logro quitarme el resto de resaca que tenía y la fruta le cayó demasiado bien a mi estomago, pero no quise comer pan con mermelada. Ya lo dos habíamos terminado de comer y el ahora se encontraba  lavando los platos. Yo estaba sentada en el mostrador de la cocina, viéndolo limpiar.

-El desayuno no estuvo mal, pero preferiría que la próxima vez sea algo más elaborado

-Veré- se giro y me giño un ojo- ¿Cómo te sientes?

-Mejor. Ya recuerdo todo lo que paso anoche

-¿Todo?- dijo burlón

-En su mayoría- le dije, encogiéndome de hombros

-Recuerdas que te subiste a la barra y que casi te quitas el vestido, y que si no es porque pisaste mal y te caíste; hubieses hecho un asombroso show- dijo mirando los platos. Yo estaba en shock- pero no te preocupes no te golpeaste, yo te atrape

-¿Yo… yo… yo hice eso?- dije apenas

-Por supuesto- dijo sin cambiar su expresión

-Oh por dios- oculte mi rostro en mis manos- que vergüenza

-¿Es tan malo?- se acerco a mí

-Absolutamente- le dije. el ahora estaba parado al frente mío, con una ceja alzada- sabes que es actuar como una prostituta en un bar

-Bueno- se acerco mas- si te sirve de consuelo- tomo mi rostro en sus manos- no hiciste eso

Al principio no había entendido lo que había dicho. La cercanía de su cuerpo con el mío, hizo que mi mente recordara lo que sucedió en su cuarto anoche. Poco a poco mi mente fue procesando lo que me había dicho. Comencé a fruncir el ceño y a enojarme, lo aparte de un solo tirón

-Eres un estúpido-le dije enojada, y saliendo de la cocina. Corrí y subí las escaleras lo más rápido posible. Sabía que estaba justo detrás de mí, pero por suerte fui más rápida y logre entrar a su cuarto y cerrar la puerta antes de que llegara. Una vez cerrada, camine hacía la cama y me senté.

-Sofía abre la puerta-dijo Carlos tocando la puerta. Yo no le respondí- Sofía, lo siento mucho. Solo fue una broma

-Jodete- le grite enojada. El no volvió a hablar, fue cuando caí en cuenta de que esta era su casa y que debía tener llave de todos los cuartos. Antes de que regresara, me metí al baño. Al principio solo lo hice para evitarlo, pero ya que estaba aquí decidí darme un baño. No sentí mas los llamados de Carlos, mientras me bañaba, ni mientras me vestía. Asome la cabeza por la puerta y no lo vi, todo parecía tal como estaba antes.fui hacía la puerta y la encontré con llave. La abrí suavemente y volví a asomar la cabeza y revise el pasillo. No había nadie. Salí por completo y baje las escaleras lentamente, no lo veía. A decir verdad por toda la casa no se escuchaba ni un solo ruido. Llegue a la planta baja y vi que se encontraba acostado con una bolsa de hielo en su cabeza; me acerque lentamente a él.

-¿Te sientes bien?- pregunte preocupada. El se sobresalto cuando me escucho, ya que la bolsa de hielo fue a parar al suelo.

-Si- dijo, recogió la bolsa y volvió a colocarla en su cabeza

-¿Por qué la bolsa de hielo?- le dije mientras me sentaba a lado de su cabeza

-Me di un golpe- dijo con los ojos cerrados. Yo fruncí el ceño

-¿Cómo?

-Baje, y no mire por donde iba. Por lo cual me estampe contra una pared

-Oh por dios- dije preocupada- ¿no estás sangrando? ¿No tienes una contusión?- le quite la bolsa de hielo de la cabeza. El abrió los ojos y me miro- déjame verte

-No, estoy bien- dijo evitando que lo tocara, cuando quedo sentado, cerro fuertemente los ojos

-Por supuesto que no. Haber déjame ver- volví a acercarme a él y le toque la ceja izquierda, que parecía un poco rota- no se ve tan mal- le dije mientras le pasaba los dedos

-Ves te lo dije

-Es que parecía muy mal

-Lo siento- dijo mirándome arrepentido- no quise bromear de esa forma

-Olvídalo- le dije reconfortantemente- es por mi culpa que tuvieras esa herida- el frunció el ceño

-¿Tu culpa? ¿Cómo sabes que fue tu culpa?- dijo intentando averiguar algo

-Sí, yo me encerré en el cuarto y si no lo hubiera hecho, no hubieses bajado a buscar las llaves, y no te hubieses golpeado.

-Eh- parecía confundido- si claro, pero igual, no fue tu culpa- dijo acariciando mis mejillas. Yo le sonreí- ¿Recuerdas anoche en mí habitación?- dijo mirándome a los ojos

-si- dije sonrojándome

-¿Recuerdas todo?- dijo divertido

-En su mayoría, pero no porque lo hice o por que el impulso- le dije mirándolo

-Recuerdas como te subiste a la cama y prácticamente me atacaste, mientras yo dormía plácidamente- dijo con una consternación falsa. Yo abrí la boca sorprendida

-No fue así. “No te ataque”- dije haciendo énfasis en eso- yo solo estaba borracha y quería besarte- dije en un susurro y agachando la mira. De seguro estaba más roja que un tomate- además no recuerdo que te quejaras tanto anoche

-¿Quejarme?-dijo acercándose y acorralándome contra el sillón. Su rostro estaba a escasos centímetros del mío- como podía quejarme cuando me besabas de esa forma- estaba apoyada en el brazo del sofá. Carlos tenía un brazo de cada lado de mí cuerpo, dejando totalmente sin escapatoria. Me miraba detenidamente. Yo me estaba comenzando a poner nerviosa.

-Yo…lo siento por ser tan impulsiva- dije mirando sus labios. El ignoro mi disculpa

-Quieres besarme ¿No? Lo veo en tu mirada, es la misma que tenías anoche- dijo acercando más su rostro al mío. Por instinto pase mi lengua por mis labios para humedecerlos- ot'ebis!, te besare, así que es el momento para que te arrepientas- yo lo miraba. Yo deseaba que me besara y me tocara igual que anoche. A estas alturas no puedo negarme. El tomo mi silencio como un pase libre- ya no hay vuelta atrás

Me beso, igual o mejor que anoche. Hoy estaba muy consciente de todo lo que hacía. Sus labios se sentían iguales o mucho más dulces que ayer. Su lengua no tardo en hacer acto de presencia; pronto empezó la batalla de nuestras lenguas. Yo pase mis manos por su cuello para acercarlo más a mí. Una de sus manos aun seguía apoyándose en el brazo de sillón, pero la otra empezó a bajar hasta quedar enroscada en mi cintura. Nos besamos durante un rato, hasta que nuestros pulmones reclamaron aire. El no se separo de mí, apoyo su frente contra mía. Nuestras respiraciones eran erráticas, gracias a la falta de aire. Poco a poco nuestras respiraciones volvieron a la normalidad. El abrió sus ojos, que durante todo este tiempo estuvieron cerrados. Me vio con ojos tiernos, se volvió a acercar y me beso. Este beso fue distinto, era más lento y con más sentimientos. Sus labios y su lengua se movían lentamente contra mi boca. Se volvío a separar de mí y me dio una hermosa media sonrisa.

-Amo tus labios- dijo con una voz cargada de deseo

-¿Solo eso?- dije intentando parecer divertida, pero mi voz era muy parecida a la de el

-Oh no, tus labios son mis favoritos- dijo acariciándomelos- pero también amo tus hermosos ojos verdes-azulados, tu sonrisa. Amo tus sonrojos cuando algo te hace enojar o cuando te avergüenzas, pero mi favorito es cuando alguien te dice algo bonito te sonrojas mientras sonries. Sabes que también amo, esa mirada tierna y cariñosa que tienes con las personas que quieres, me hace dar cuenta de lo buena persona que eres.  Cuando te concentras en algo, tiendes a fruncir levemente el ceño, es algo muy adorable en ti. Y que decir de cuando te enojas- comenzó a reírse por lo bajo- tus mejillas se sonrojan, tu ojos se vuelven oscuros y con la mirada eres capaz de dejar 3 metros bajo tierra a alguien.

-Todo eso lo descubriste en una semana- dije alzando una ceja divertida, pero a decir verdad todas las cosas que dijo habían tenido un efecto en mí

-Dame un mes y te averiguo más- dijo con una sonrisa, el tomo mi cintura y me jalo hacía debajo de modo que quedara acostada en el sillón. Yo di un gritito ahogado- pero te puedo asegurar que he averiguado muchas otras cosas

El se acomodo de modo que su cuerpo quedo encima de mí, pero no tocaba nada. Sus brazos estaban a  cada lado de mí cabeza, esto me recordó mucho ha anoche, en su cama.

-¿Qué otras sabes?, además de saber que me sonrojo, y que tengo hermosos ojos y una bella  sonrisa- el sonrió maléficamente

-Que adoras la naturaleza, te molesta tomar pastillas, amas a los animales. Sé que te gusta verme hablar en ruso, ya que tus ojos se iluminan cuando me escuchan hablar, que no le dices “no” a un reto. Sabes que más se- acerco su rostro más al mío- cada vez que estoy así de cerca de ti, te pones nerviosa y tus ojos cambian de tono, se vuelven casi negros. También que amas que cuando te besan, te gusta que te toquen; en especial en el cuello, la cintura y las piernas- dijo pasando una mano por ella- y que por cierto amas ponerte cualquiera cosa que muestre tus piernas, no importa que haga un frio horrible. Como ahora que tienes un short y estamos entrando en invierno

-Bueno eso es porque soy de LA, allá usaba  short todo el tiempo.

-A mí me gusta. Siempre y cuando sea solo para mí- dijo sonriendo arrogante. Yo le devolví  la sonrisa. El se volvió a inclinar y me volvió a besar. Jamás me cansare de besar a Carlos. Volvió a besarme en todos lados, en especial en el cuello, y de seguro hacía más marcas. Si seguíamos así, mi colección de cuellos de tortuga se volvería mínima. El tenía razón me gustaba que cuando me besa, me toque. El jamás tocaba nada indebido, solo pasaba sus manos por mis piernas y cintura, sin sobrepasarse. Volvió a besarme en los labios, cuando escuchamos el timbre de la casa.

-Diablos- murmuro separándose un poco de mí

-No abras-le dije en un susurro, mientras le tomaba el cuellos y hacía que me volviera a besar. No se opuso, es más me besaba con mayor intensidad ahora. El timbre volvió a sonar. –Joder- él se rio levemente.

-Creo que tendré que abrir- dijo mientras se levantaba de encima de mí. Yo me pare justo después de él. El comenzó a caminar hacia la puerta, yo iba detrás de él y en algún momento apareció Vlad. El abrió la puerta, y en ella se encontraba un hombre con una especie de overol. –Buenas Tardes- ¿Tardes?

-Buenas, somos de la mueblería. Vinimos a traer los muebles que encargo- dijo tendiendo unos papeles

-Claro- el ojeo la hojas, y frunció el ceño- hay más cosas de las que ordene

-Según la factura. Son de dos destinatarios distintos, pero es la misma casa

-Deben ser mi madre- murmuro- bueno, pasen y ya les digo donde los coloquen- dijo mientras firmaba  los papeles

Los señores fueron y comenzaban a sacar muebles del camión. Al momento solo salían muebles, escritorios y otras cosas.

-Bonita- yo lo mire- porque no llevas a Vlad al patio para que no esté alrededor. No quiero que después se lastime con algo

-Claro- le dije- vamos Vlad- el perrito comenzó a seguirme al patio. La terraza de Carlos era sorprendente, pero totalmente vacía. Tenía un bar similar al mío pero el diseño era distinto, era cuadrado a diferencia de este, el mío que era ovalado. Tenía una piscina no cuadrada como la mía, sino de una forma indefinida. A decir verdad me gusta más esta piscina que la mía. Vlad se separo de mí una vez lo deje en el patio y fue a jugar con unos juguetes suyos. Yo decidí regresar nuevamente a adentro de la casa, donde  se encontraba Carlos mandando a las personas.

-El escritorio y esos sofás son para ese cuarto- señalo a su cuarto- esos otros sofás ¿son de patio?- el hombre asintió – bueno todas las cosas de terraza se pondrán en la terraza. ¿Eso es una cama?

-Si señor- le respondió uno de los señores- es todo un juego de recamara

-Me imagino que ira para la habitación que no tienes muebles. Ahora les digo donde. ¿Ustedes lo instalan?

-No señor- el hizo una mueca

-Está bien. La repisa es también para esa habitación. Ese sillón rosa no se para donde es, pero súbanlo al segundo cuarto. Oh ahí estas, Bonita- dijo, yo me acerque a él. Uno de los hombres que descargaban muebles no dejaba de verme, no debe ser muy viejo; a decir verdad solo debe tener un o dos años mayor que yo. No era  feo, a decir verdad era bastante guapo, casi del tamaño de Carlos, con músculos que incluso con ese horrendo overol se le notaba. Cabello despeinado en negro, ojos azules y tenía una barba sexy, de esas que son de 2 o 3 días. Cuando noto que también lo observaba, me regalo una sonrisa, yo también se la devolví. Sentí un brazo pasar por mi cintura y los labios de Carlos en mí cabeza, alce la mirada y vi viendo al chico con una mirada dura y  tenía la mandíbula apretada. Estaba celoso.

-No deberías subir esa repisa arriba- le dijo con una voz dura

-Si señor- el muchacho le devolvió la mirada y me dio una última mirada con una sonrisa. Tomo la repisa y desapareció por las escalares

-“Brujos”- escuche que dijo Carlos

-¿Qué dijiste?- me voltee y lo vi, aun tenía esa mirada

-“Idiota”- dijo mirándome- es así siempre, todos los hombre te ven con esa mirada

-Si- dije encogiéndome de hombros.

Comencé a caminar hacía el sillón, y me senté a esperar que terminaran de acomodar todos los muebles. Media hora después todos los muebles estaban en cada lugar asignado. Durante la media hora nadie reparo en mí, a excepción del chico que cada vez que bajaba me daba una mirada y cada vez que Carlos lo atrapaba mirándome, lo ponía a hacer algo. Era algo gracioso, pero a la vez sentía lastima por el chico. Carlos ya los estaba despidiendo desde la puerta, así que me pare y fui a hacerle compañía.

-Gracias- les decía a los 4 chicos que estaban frente a él- y aquí tienen una propina, por sus servicios- le tendió 20 dólares a cada uno, al chico se lo tendió de mala gana

-Gracias señor y Adiós espero que tenga un buen día- los otros dos muchachos se despidieron, con un movimiento, pero el muchacho no

-Adiós. Hasta la vista señorita- me dijo con una sonrisa. Tenía bonita voz. El chico fue y se subió al camión, al momento desapareció de la casa. Me gire y vi a Carlos, apuñalando con la mirada al camión que ya se había ido.

-Quita esa mirada-dije mientras le pasaba la mano por la mejilla, comencé a bajar la mano hasta llegar a la suya y entrelace nuestras manos. Comencé a jalarlo dentro de la casa. El cerro la puerta y llegamos al vestíbulo – Fuiste muy malo con el pobre chico- dije jalándolo hacía mi, coloco sus manos en mi cintura y yo en su cuello

-Se lo merecía- dijo

-Claro que no, solo estaba realizando su trabajo- dije, mientras le acaricia un poco su cabello

-Su trabajo era cargar muebles- dijo acariciando de arriba abajo mi cintura- no mirarte

-Olvídate de eso- acerque su rostro al mío y lo bese. El beso con la misma pasión que antes, pero nuevamente el timbre sonó- Joder, pensé que habías dicho que no eras muy sociable- dije enojada. El me miraba divertido

-Y no lo soy- dijo dirigiéndose a la puerta a abrir. El iba riéndose, pero cuando abrió dejo de reírse. Yo me asome, para ver quién era.

-Hola Carlos- le dijo Luna con una sonrisa normal, que solo veía que le daba a su novio. Ella se percato en mí y cambio su sonrisa normal a una sonrisa cínica- y Sofía

-¿Qué haces aquí Luna?- dijo enojado y algo cansado como si esto fuera normal

-Bueno, ya que no pudimos charlar bien ayer, ya que estabas malhumorado, vine a charlar. Hubiese llamado, pero que iba a saber yo que estabas en situaciones comprometedoras con Thompson- dijo inocentemente. Ya iba ir a gritarle todo lo que pensaba de ella, pero Carlos me tomo del brazo antes de que hiciera algo

-Luna- dijo con un tono de voz oscuro- no vengas a mí casa a menos que yo te invite, no te quiero ver por aquí, al menos que yo te allá invitado, y que por supuesto que yo no te he invitado. Además de lo que yo haga en mi vida privada no es de tu incumbencia. Yo no me meto en la tuya y tú no te metes en la mía- término diciendo Carlos. Luna se veía sorprendida por todo lo que Carlos le había dicho, pero al instante su mirada era de furia total.

-Eres un idiota sabes. A mí me importa un comino lo que hagas con ella, por mi puede ser tu puta personal, y eso a mí me daría- el comentario al parecer no solo me enojo a mí, sino también a Carlos- pero algo te digo,  no te dejare en paz hasta que el asunto este realizado- me dio una última mirada de desprecio. Se subió a su auto y se fue. Yo estaba que echaba chispas.

-Vamos entremos, antes de que vuelva- dijo con una voz irritada. Yo lo seguí con el enojo a flor de piel

-¿Por qué vino?- dije enojada, el se acababa de sentar en el sillón

-Yo no sé- dijo colocando sus codos en sus muslos

-Claro- dije acusándolo- ella lo dijo, ustedes tienen algo y  no me quieren contar

-Es que no te lo puedo decir. Todavía no estás preparada para escucharla

-Perfecto- dije dando media vuelta y subiendo a su habitación para recoger mis cosas. Su cuarto estaba lleno de muebles envueltos  y puestos por todo el cuarto, fui al baño tome mi bolsa con mis cosas, me coloque los zapatos de anoche, ya que no tenía otros. Tome mi celular y comencé a caminar a la salida. Tome mi abrigo que estaba en unos de los sillones de la sala y fui hacia la puerta principal. Ahí estaba el esperándome.

-¿Te vas?- se le veía triste

-Sí, acabo de recordar que tengo un compromiso- dije intentando salir. El me lo impidió

-No te enojes- dijo tomándome de las manos. Yo las aparte- no te vayas 

-Lo siento, pero debo irme- dije intentado salir, pero él me tomo y me estampo contra la pared y me beso. Al principio le correspondí, pero me vino a la mente la acusación de Luna, y me enojo. Lo aparte de un empujón, si fuera cualquier chica le hubiese dado una cachetada, pero como tome clases de defensa personal, termine estampándole un puñetazo en su mejilla izquierda. El se veía sorprendido por mi golpe. Aproveche esa distracción para salir, corrí lo más rápido que pude con estos tacones. No me sentí tranquila hasta que llegue a mí casa, subí a mí habitación y lo primero que hice fue cerrar las ventanas.

 

 

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Hola, estoy aqui dejandoles un nuevo capi en la historia, espero que les guste

voy de pasada y quiero decirles que nose cuando vuelva a actualizar

pero les prometo que no sera mucho

COMENTEN Y DEJEN SUS VOTOS PLISS:( Así me inspiran a escribir

Capítulo 17: Una Noche Loca Capítulo 19: Tarde De Chicas

 


Capítulos

Capitulo 1: Presentaciones Capitulo 2: El Nuevo Capitulo 3: Interrogatorio Capitulo 4: Imagenes Capitulo 5: El Escape Capitulo 6: El Lago Capitulo 7: Imágenes 2 Capitulo 8: Ella Capitulo 9: Bochinches Capitulo 10: Tu Primer Día De Escuela Capitulo 11: Una Mañana Ajetreada Capitulo 12: Luna Leckno Capitulo 13: Una Cena Poco Común Capitulo 14: Tu Capitulo 15: ¿Y Ahora? Capitulo 16: Confundida Capitulo 17: Una Noche Loca Capitulo 18: Resaca Capitulo 19: Tarde De Chicas Capitulo 20: El Comienzo Capitulo 21: Un Dia Antes Del Comienzo (Pov Carlos) Capitulo 22: Horas Antes del Comienzo (Pov Carlos) Capitulo 23: Y la magia llego Capitulo 24: Buena Samaritana Capitulo 25: Un Poco De Magia Capitulo 26: ¿Soy Qué? Capitulo 27: Una Vista Al Pasado Capitulo 28: Despertares Capitulo 29: Descubrimientos Capitulo 30: Conociendote Capitulo 31: Como el primer dia de clase Capitulo 32: Y el día sigue Capitulo 33: Tiempo de chicas Capitulo 34: La Cita de Celeste Capitulo 35: Disfraces Capitulo 36: Cena con Carlos Capitulo 37: La noche no duerme Capitulo 38: Compartiendo con la ¿Enemiga? Capitulo 39: Compartiendo con la ¿Enemiga? Capitulo 40: Imagenes Capitulo 41: Una Desastrosa Fiesta Capitulo 42: La Despedida Capitulo 43: Afrontando Consecuencias Capitulo 44: Conociendo a Mi Otro Yo Capitulo 45: Hacia El Camino de La Locura Capitulo 46: Desde Otro Punto de Vista (Pov Carlos) Capitulo 47: Otros Como Yo Capitulo 48: Entrenamiento Capitulo 49: Cena Con Amigas Capitulo 50: Encuentro con el enemigo Capitulo 51: Heridas Capitulo 52: Lineas de Sangre Capitulo 53: Amenaza Preventiva Capitulo 54: La Practica Hace Al Maestro Capitulo 55: Cuando Los Muros Caen Capitulo 56: La Novia de Félix Capitulo 57: De Bueno a Malo Capitulo 58: En los colmillos del vampiro Capitulo 59: Defendiendo al enemigo Capitulo 60: "Amigos" Capitulo 61: Confesiones Capitulo 62: La Propuesta Capitulo 63: ¿Y Ahora Qué? Capitulo 64: Como en los viejos tiempos Capitulo 65: Trucos Capitulo 66: Aceptando La Propuesta Capitulo 67: Soy Inocente Capitulo 68: La Chica Nueva Capitulo 69: Sorpresas (Capitulo Final) Capitulo 70: Nueva historia Capitulo 71: Destinos Encontrados Capitulo 72: Capitulo

 


 
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