SAGA DINASTIA CULLEN I: El EsTiGmA dEl AmOr (+18)

Autor: Danisabel
Género: + 18
Fecha Creación: 04/11/2010
Fecha Actualización: 12/11/2010
Finalizado: SI
Votos: 8
Comentarios: 29
Visitas: 54762
Capítulos: 32

 

Jacob Black vizconde de Montieth es un hombre con un oscuro pasado, y se prometió que nunca cargaría a una mujer con ese estigma. ¿Qué sucederá cuando la mujer de sus más candentes sueños aparece ante él y se ve forzado a casarse con ella?.......

Es el primer libro de estas grandes historias de amor....


Esta historia no me pertence, es una adaptación de una novela romantica llamada Amar una sola vez de la serie de los Malory de Johanna Lindsey, los personajes son de SM... Gracias a mi querida amiga priscila por la excelente idea que tuvo de comenzar este proyecto y por ayudarme a subir cada cap


 

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Capítulo 17: YO JURO ANTE DIOS?. QUE ESTA SRÁ TU SENTENCIA DE MUERTE!

Hola queridos lectores…..les escribo antes de presentarle el cap solo para que se emocionen y animen, espero que estén presentes todos los que opinaron (son los que recibieron invitación), y espero que estén bien presentados para un evento tan importante… esta vez van a descubrir un poderoso secreto….

-Ah, no llores más, tesoro -suplicó Zafrina-Los invitados llegarán en cualquier momento y sin duda no querrás que los vean en este estado.

-No puedo evitarlo -sollozó angustiada Nessie- ¿Acaso no es normal que todas las novias lloren en el día de la boda?

-Pero has estado llorando toda la semana. Y no le ha servido de nada, ¿verdad?

-No -Nessie movió la cabeza.

-Y sin duda, especialmente hoy, no conviene que la vean con los ojos hinchados.

Nessie se contrajo, preocupada.

-Eso no me importa. Llevaré el velo sobre la cara.

-Pero esta noche no usaras un velo.

Se produjo un silencio y después Renesme murmuró:

-¿Habrá acaso una noche de bodas?

-No supondrás que él no va a presentarse -dijo Zafrina conteniendo el aliento, ofendida.

-Oh, estará presente -suspiró Renesme- Pero ya te he repetido lo que me dijo.

-Tonterías. Algunos hombres le tienen terror al matrimonio, y el vizconde parece ser uno de éstos.

-Pero juró que no será un marido para mí.

-Lo dijo porque estaba furioso -dijo Zafrina paciente- No hay que tomar en serio lo que dice un hombre enojado.

-Pero él puede sentirse atado, ¿comprendes? Oh, ¿cómo puedo haberme equivocado con él hasta este punto? -exclamó Nessie-. ¿Cómo he podido? -Movió la cabeza.- ¡Pensar que alguna vez lo he comparado con Eddie! Jacob Black no se parece a mi tío. No tiene ni una partícula de sentimiento... como no sea entre las piernas -añadió con amargura.

-¡Nessie!

-Pues es verdad -replicó ella- Fui simplemente un juego para él, otra conquista.

Zafrina la miraba con las manos en las caderas.

-Debiste hablarle del niño -dijo por centésima vez- Al menos hubiera entendido por qué tienes que seguir con esta farsa.

-Probablemente no lo hubiera creído. Incluso yo mismo lo dudo. Mírame. Estoy encinta de cuatro meses y no se nota lo más mínimo. Y no me he mareado, ni... ¿Acaso me voy a atar a ese hombre por nada? ¿Estaré realmente encinta?

-Desearía que no fuese así, hijita, pero sabes que lo estas. Y repito que deberíais habérselo dicho.

-Soy tan tonta que creí que su pésimo comportamiento era sólo una trampa -dijo Nessie con amargura. Suspiró- ¿Sabes, Zafrina? Todavía tengo cierto orgullo.

-A veces hay que tragarse todo el orgullo, tesoro -dijo Zafrina con suavidad. Nessie movió la cabeza.

-Te diré lo que él habría dicho si yo le hubiera confesado que estoy encinta. Me hubiera dicho que no perdiera el tiempo en una causa perdida y que buscara un padre para mi hijo.

-Tal vez tendrías que haberlo hecho- Los ojos de Nessie llamearon.

-¡Nunca cargaré a un hombre con el hijo de otro! Jacob Black es padre de un hijo en camino y debe pagar su precio, que no puede pagar otro.

-Eres tu quien lo está pagando Nessie, con la desdicha y el dolor de tu corazón.

-Ya lo sé -dijo ella, ya sin furor- Pero ha sido porque creí amarlo. Al comprobar hasta qué punto me he equivocado con él, lograré superarlo.

-Estas a tiempo. Podrías partir para el continente antes de...

-No -dijo Nessie con tanta fuerza que la doncella dio un respingo- Se trata de mi hijo.

No me ocultaré avergonzada hasta que nazca para entregarlo después, nada más que para evitarme un desagradable matrimonio... -Luego añadió, pensativa- No es necesario que viva con ese hombre sabes, si él se muestra muy difícil. Y no tengo por qué estar junto a él para siempre. Pero mi hijo llevará el nombre de su padre. Jacob Black compartirá la responsabilidad, como corresponde.

-Entonces es mejor que nos apresuremos a ir a la iglesia -suspiró Zafrina….

Jacob ya estaba en la iglesia. La familia y los amigos estaban llegando, demostrando que la boda iba a realizarse de verdad. Su abuela y la tía de él ya estaban allí, pero Sulpicia Black era una vez más conspicua por su ausencia. Y esto reforzaba su convicción de que había hecho lo que correspondía al prevenir a su novia.

El corazón se le contrajo de dolor cuando Carlisle Cullen entró a la iglesia, seguido por la novia. Se oyeron exclamaciones entre la multitud, porque ella estaba hermosa hasta cortar el aliento, con un vestido de seda plateada y azul, bordeado de cantidad de encaje blanco. Era notablemente antiguo, de cintura ajustada, mangas largas, y llegaba hasta el suelo.

Una diadema de plata y brillantes sujetaba un velo blanco que le cubría el rostro hasta el mentón y que por detrás caía casi hasta el suelo. Renesme permaneció varios minutos a la entrada de la iglesia, enfrentando a Jacob en el fondo del corredor. El no podía verle la cara o los ojos y espero conteniendo el aliento, deseando que ella se diera la vuelta y huyera.

Pero ella no lo hizo; puso la mano en el brazo de su tío y empezó la andadura por el centro de la iglesia. Una ira helada, tranquila, se apoderó de Jacob. Por el capricho de aquella niña mujer se veía obligado a casarse. Bueno, que tuviera su día de triunfo. No iba a durar mucho. Cuando se enterara de que se había casado con un bastardo iba a lamentar no haber seguido sus consejos. Irónicamente, Sulpicia iba a ayudar en esto. Disfrutaría del perverso deleite de informar a Renesme de todas las faltas de Jacob. Y él pensaba, con sombrío humor, que ésta sería la primera buena acción de Sulpicia hacia él. Naturalmente ella no sería consciente de lo que estaba haciendo…

Nessie miraba por la ventanilla del coche, pero sólo podía ver su propio reflejo. Se ruborizó cuando su vientre rugió de hambre, pero no miró a Jacob para comprobar si él lo había oído. El estaba sentado frente a ella, en el interior del coche que llevaba su escudo de armas.

Los invitados a la boda habían disfrutado un gran almuerzo en la casa de los Cullen, pero Nessie no había participado. Jacob la llevó directamente de la iglesia a su casa, le dijo que hiciera una maleta con lo imprescindible y que enviara el resto de sus cosas a Silverley. Los dos habían partido antes que llegaran los invitados al almuerzo.

Él la había hecho andar toda la tarde y parte de la noche, pero ella no tenía ganas de quejarse, especialmente al verlo allí, tan pensativo, sin mirarla siquiera. No había despegado los labios desde que salieron de Londres.

Jacob se había tenido que casar y estaba furioso por haberlo hecho. Bueno, al menos esto era lo que ella suponía. Pero era algo prometedor que la llevara a su propiedad en el campo. Ella no podía haberlo imaginado. En verdad no sabía lo que esperaba de él.

Su estomago rugió de nuevo, y finalmente se decidió a preguntar:

-¿Nos detendremos pronto para comer?

-La última posada estaba en Montieth. Silverley queda un poco más lejos –replicó Jacob brusca mente.

Le hubiera gustado que se lo hubiera dicho antes.

-¿Es muy grande Silverley, Jacob?

-Casi del tamaño de tu propiedad, que linda con la mía.

Los ojos de ella se agrandaron.

-¡No lo sabía!

-¿Cómo podrías saberlo?

-¿Por qué estás enojado? Esto es perfecto. Esas propiedades se unirán ahora.

-Es algo que deseo desde hace años. Sin duda tu tío te ha informado. Utilizó tu propiedad para convencerme de que me casara contigo.

Nessie se ruborizó, furiosa.

-No lo creo.

-¿No crees que esa tierra me interese?

-Ya sabes lo que quiero decir -exclamó ella-. ¡Oh!, sabía que había alguna tierra involucrada, y Eddie incluso me dijo que eso te había hecho vacilar, pero... no lo creí. Nadie me lo había dicho. No sabía que tu propiedad limitara con esa tierra que heredé de mi madre. No he vivido allí desde... que murieron mis padres en el incendio que destruyó la casa. Yo sólo tenía dos años entonces. Y nunca he vuelto a Hampshire. El tío Carlisle ha administrado siempre lo que quedó de la propiedad, y también la herencia que recibí de mi padre.

-Sí, una bonita suma, cincuenta mil libras, que él tuvo buen cuidado de señalar que se ha triplicado gracias a sus sabias inversiones, dándote una buena renta anual.

-Dios, ¿también estás enfadado por eso?

-¡No soy un cazador de dotes!

El enojo de ella casi desbordaba.

-Bueno, basta. ¿Quién que esté en su sano juicio puede acusarte de eso? No eres precisamente un desposeído.

-No es un secreto que yo ambicionaba tu tierra, tierra que, según creía, pertenecía al conde de Penwich, ya que el conde fue la última persona que habitó allí.

-Allí vivió mi padre, no el conde actual pero, como la tierra llegó a él por intermedio de mi madre, no fue traspasada a Penwich, además el deseo de mis padres era que yo la heredara.

-Ahora lo sé. A tu tío Carlisle le pareció muy divertido informarme cuando salí de la iglesia que ya no necesitaba preocuparme acerca de la compra de la propiedad. Se le hacía largo el tiempo para decírmelo. Dijo que quería aligerar mi mente. Maldición. ¿Sabes qué aspecto tiene esa tierra, señora?

-¿Te das cuenta de que me estas insultando?... señor!

El tuvo la decencia de mostrarse sorprendido.

-No he querido decir...

-Claro que has querido decirlo. Es eso de lo que te quejas, ¿verdad? Te preocupa que la gente piense que te has casado conmigo por mi herencia. Bueno, te lo agradezco. No sabía que esta era mi única manera de conseguir un marido.

El entrecejo de él se frunció y dijo fríamente:

-¿Tenemos que discutir ahora cómo has conseguido un marido?

Los ojos de ella lanzaron chispas azules y, por un solo momento, Nessie temió perder el control. Logró, apenas, guardar silencio, y Jacob se contuvo también y no la provocó.

Ambos se sintieron aliviados cuando el coche se detuvo justo en aquel momento.

El saltó afuera y tendió la mano para ayudarla a bajar. Pero, en cuanto ella estuvo en tierra, Jacob volvió a subir al coche. Ella le miró fijamente, sus ojos agrandados de incredulidad.

-No puedes... -dijo sin aliento.

El dijo amargamente:

-No sé porque te sorprendes. Después de todo soy hombre de palabra.

-No puedes dejarme aquí... al menos esta noche.

-Esta noche o mañana... ¿qué diferencia hay?

-¡Bien sabes dónde está la diferencia!

-Ah, sí, la noche de bodas. Pero nosotros ya hemos tenido nuestra noche, ¿verdad, amor? Ella contuvo el aliento.

-Si haces esto, Jacob -dijo trémula- juro que jamás te lo perdonare!

-¿Entonces estaremos en paz, verdad, si ambos cumplimos con nuestros juramentos? Ya tienes lo que querías. Llevas mi nombre. Ahora te doy mi casa. Pero en ninguna parte está escrito que deba compartirla contigo.

-¿Esperas que me quede aquí mientras tú sigues con tu vida de siempre, viviendo en

Londres y...?- Él movió la cabeza.

-Londres está demasiado cerca. No, me iré de Inglaterra. ¡Ojalá lo hubiera hecho antes de conocerte!

-Jacob, no puedes. Yo estoy...

Nessie se contuvo antes decir la frase que podía hacerle cambiar de idea. Su orgullo se afirmó tercamente. No iba a seguir el camino de miles de mujeres para mantener a un hombre a su lado. Si él no se quedaba porque deseaba hacerlo...

-Estás... ¿qué dices amor?

-Soy tu mujer -dijo ella suavemente.

-Es verdad -asintió él y su boca se apretó hasta formar una línea dura- Pero recuerda que te pedí que no lo fueras, y te avisé para que no apresuraras el casamiento. Siempre he hablado claramente de esto, Renesme.

Cerró la puerta del coche y golpeó en el techo para indicar al cochero que continuara viaje. Nessie quedó mirándole incrédula mientras se alejaba el coche.

-¡Jacob, vuelve! -gritó- Si te vas... ¡Jacob! ¡Oh, te odio! ¡Te odio! -gritó llena de frustración, aunque sabía que él ya no podía oírla.

Abrumada, se volvió para observar la gran casa de piedra gris. Parecía un castillo en miniatura, un castillo sombrío en la oscura noche, con su torre central y sus torreones en los extremos, pero estaba muy cerca y no podía ver cómo se extendía hacia atrás, a los lados del bloque principal, en elevaciones y formas asimétricas. Incluso había un gran invernadero en forma de cúpula en el fondo de la casa, elevándose sobre el ala de los criados, a la derecha.

Tal vez no había nadie en la casa. Espléndido. Abandonada en su noche de bodas y en una casa vacía. Bueno, no podía hacer nada. Irguió los hombros, forzó una sonrisa y se acercó a la puerta de entrada, como si fuera muy natural que una recién casada llegara sin su marido.

Llamó, primero despacio, después con fuerza.

Cuando la puerta se abrió finalmente, Nessie vio la cara atónita de una muchacha joven, una doncella de servicio. No tenía mucha experiencia en esto de abrir puertas. Aquello correspondía a Sayers, el mayordomo. Un hombre que se tomaba a sí mismo muy seriamente.

Era capaz de desollarla si se enteraba de que ella había usurpado sus atribuciones.

-No esperábamos visitas, milady, si hubiera sido así Sayers le habría salido a recibir. Ha llamado tan suavemente... apenas he podido oírla. ¿En qué puedo servirle?

Renesme sonrió, sintiéndose mucho mejor.

-En primer lugar, puedes dejarme entrar- La muchacha abrió más la puerta.

-¿Vienes a visitar a la condesa, a lady Sulpicia?

-He venido para vivir aquí... al menos por un tiempo. Pero supongo que puedo empezar viendo a lady Sulpicia.

-Dios! ¿Has venido a vivir aquí? ¿Está segura?- Esto fue dicho con evidente sorpresa, y Nessie rió.

-¿Qué pasa? ¿Hay aquí fantasmas y dragones?

-Hay uno del que podría hablar... dos si contamos a la señora Oates -dijo la muchacha, sin aliento y después se puso muy colorada- No he querido decir... perdonad, milady.

-No te preocupes. ¿Cómo te llamas?

-Gianna, señora.

-Entonces, Gianna, te agradecería que informaras a lady Sulpicia que he llegado. Soy la nueva condesa de Montieth.

-Dios mío -Gianna se estremeció.

-Exacto. Ahora, ¿quieres decirme dónde debo esperar a lady Sulpicia?

La doncella hizo pasar a Nessie.

-Diré a la señora Oates que está aquí, y ella informará a la condesa.

Gianna abrió las dobles puertas que daban a un vestíbulo mucho más grande, del alto de dos pisos, con un magnífico techo en forma de cúpula. La escalera principal estaba en el centro de la pared de la derecha. En el fondo del salón se abrían unas puertas que llevaban a la antecámara, y Nessie vislumbró ventanales con vidrios de colores que casi cubrían la pared exterior. La impresión era la de una casa enormemente grande.

En el extremo del salón, a la izquierda, estaba la biblioteca, y allí fue donde la condujo

Gianna. Con unos cuarenta metros de largo por veinte de ancho, la biblioteca tenía unos altos ventanales en la pared del fondo, que dejaban pasar ampliamente la luz del día. Las otras tres paredes estaban cubiertas de libros, y enormes retratos colgaban en lo alto de las estanterías.

Había una chimenea y sotas a los lados. Sillas hermosamente talladas, divanes y mesas estaban colocados para leer cerca de las ventanas. Había un antiguo atril, lacado de dorado.

Una alfombra de ricos tonos pardos, azules y dorados cubría el suelo. Un escritorio sobre un pedestal ocupaba el extremo del cuarto, con sillas alrededor, y había un biombo de cuero pintado que podía convertir aquel lejano rincón en un cómodo estudio separado del resto de la habitación.

-No tardará mucho, señora... -dijo Gianna-. La condesa... oh, Dios, ahora es la condesa viuda, ¿verdad? Igual que su Señoría, la abuela de milord. Pero estoy segura de que lady

Sulpicia se apresurará a darle la bienvenida... -dijo cortésmente, aunque no sonaba muy convencida- ¿Necesita algo? Hay brandy sobre la mesa y licor de frambuesas, que le gusta a la condesa.

-Gracias, simplemente me pondré cómoda -replicó Nessie con una sonrisa.

-Como guste… señora. ¿Permítame que sea la primera en deciros que me alegro de vuestra venida? Espero que esto le agrade.

-Yo también, Gianna -suspiró Nessie- yo también.


Diosapagana: Una pequeña verdad salió a la luz, Nessie está embarazada, y hablando con la mano en el corazón ¿que esperaría la pequeña después del ardiente revolcón con Jake? Ohh, a mi pequeña inocente el maléfico Vizconde la abandono en la misma entrada del dragón como virgen al sacrificio, pero veremos quien termina siendo el verdadero dragón, jajjaaja...

Así que por favor, ayuden a saber que están allí, con una candorosa señal de vida, un pequeño review, bueno o malo (preferiblemente bueno (guiño, guiño)), para que no nos sintamos culpables de robarles horas al trabajo y el estudio para adaptar esta historia.

Besos Pecaminosos Priscila.

Capítulo 16: LO QUE ENREALIDAD ME AFERRA A TI Capítulo 18: LES PRESENTO A MI SUEGRA?.. LADY PAJARRACO BLACK

 


Capítulos

Capitulo 1: TU EGO ES DE GRANDE COMO EL TITANIC Capitulo 2: CONSENTIDA CAPRICHOSA Y DIVINAMENTE HERMOSA Capitulo 3: CAPRICHOS Capitulo 4: PROTAGONISTAS.. IMAGENES Capitulo 5: IMPULSO DE BUENA SUERTE? Capitulo 6: HOLA EXTRAÑO Capitulo 7: DIOS MIO!... ¿ME VAN A DEJAR VIUDA ANTES DE TIEMPO?... Capitulo 8: Donde pongo el ojo pongo la bala!.. Ese Hombre es MIO! Capitulo 9: CAPITULO 8: DOS FAMILIAS UNIDAS CON UN MISMO FIN?. Mi destrucción! Capitulo 10: ¿QUE ES PEOR QUE SER CASTRADO AL AMANECER?... CASARSSE OBLIGADO Capitulo 11: LES PRESENTO A MI PROMETIDA? LADY MARIMACHO MASEN Capitulo 12: LES PRESENTO A MI PROMETIDO?. LORD ASNO BLACK VIZCONDE DE MONTIEHT Capitulo 13: EL SEXO ES EL UNICO DEPORTE QUE NO SE SUSPENDE POR FALTA DE LUZ? Capitulo 14: ME QUIERE ?. NO ME QUIERE? DESOJANDO MARGARITAS Capitulo 15: Y CON USTEDES UN CABALLERO PIRATA? EL CAPITAN HAWKE Capitulo 16: LO QUE ENREALIDAD ME AFERRA A TI Capitulo 17: YO JURO ANTE DIOS?. QUE ESTA SRÁ TU SENTENCIA DE MUERTE! Capitulo 18: LES PRESENTO A MI SUEGRA?.. LADY PAJARRACO BLACK Capitulo 19: DIBUJANDO AL DIABLO! Capitulo 20: ES UN PAJARO, ES UN AVION, NO, ES EL INFAME CAPITAN HAWKE... MI TIO! Capitulo 21: RENESME, NESSIE, NISSAN?.. ¿POR QUÉ DEMONIOS TANTOS NOMBRES?...... Capitulo 22: EL SEÑOR TERCO Y EL MISTERIO DEL CUARTO DE MÚSICA? Capitulo 23: Prefiero estar con otros hombres antes que contigo... por ejemplo tu hijo Capitulo 24: NO TE PERDONARE NUNCA, NUNCA, NUNCA... Y MENOS SI NO ME HACES EL AMOR Capitulo 25: AHORA LO SÉ, USTEDES SON PARTE DE MI ALMA!... Capitulo 26: NO SEAS CIEGO, AQUÍ ESTOY SOLO MÍRAME!!!! Capitulo 27: NO ES UNA FIESTA HASTA QUE SE QUIERE GOLPEAR AL AMANTE!! Capitulo 28: ESTOY LOCO, SI!!! LOCO DE CELOS. Capitulo 29: tu eres un bastardo, el es un bastardo, ellos son bastardos, yo soy bastardo, todos somos bastardos? ¿acaso importa? Capitulo 30: Las verdades duelen, solo cuando se las ocultan Capitulo 31: SOLO AMAME Capitulo 32: EMBAUCANDO AL AMOR

 


 
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