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Epilogo
-Esta aquí-, murmuró Edward mientras Bella asentía, le dio un ultimo beso lento y profundo antes de colocarse en el sofá a su lado, dejando su regazo y el abrazo intimo que compartían, momentos después Charlie entró por la puerta principal, dejó sus llaves que resonaron en el pacifico silencio y los encontró en la pequeña estancia de su casa.
-¿Y bien?-, preguntó Bella con una sonrisa, Charlie no dijo nada, se acercó y la besó en la mejilla tenuemente, luego miró a Edward de reojo y con cierto recelo, como el vampiro deducía lo miraría siempre.
-Edward-, saludó el padre de Bella mientras esta miraba a su consorte, el vampiro asintió y se levantó.
-Gracias por todo, has sido muy amable-, comenzó al tiempo que Charlie miraba a su hija.
-¿Creí que aun esperarían un poco mas?, no es ni medianoche-, Bella negó mientras Edward se dirigía de nuevo al hombre frente a el.
-Me adelantare-, terminó, Charlie lo miró levemente sorprendido, para ser justos, los pocos días que pasaba con su hija serian mejores sin tener que mirarlo a el, el, el ser egoísta que la había convertido en lo que era.
Cerró los ojos, negando de forma imperceptible, nuevamente, siendo justos, Edward no era el hombre que hubiera deseado para su hija, pero la amaba y ella a el.
Estrechó su mano a modo de despedida, Edward se inclinó para darle un beso en la mejilla a Bella y salió por la puerta cerrándola con un silencioso movimiento.
-¿Se quedara en el jardín?-, preguntó Charlie mientras Bella sonreía rodeando los ojos.
-Papá-, advirtió mientras el se sentaba a su lado.
-No puede ir tan lejos-, siguió mientras ella tomaba su mano entre las suyas.
-Puede hacerlo, se como encontrarlo, en cualquier lugar-, explicó Bella y Charlie enarqueó una ceja pero prefirió no preguntar, aun era difícil comprender la decisión de Bella, difícil tener que verla por temporadas y mantenerse despierto mas tiempo por la noches para poder convivir un poco, solo la certeza de que aun después de su muerte ella seguiría así, hermosa, segura, feliz, lo valía todo.
-¿Me vas a contar como te fue?-, le preguntó ella de nuevo mientras Charlie hacia una mueca.
-Eso fue un error-, replicó el de inmediato.
-¿Error?, Sue es una buena mujer y te gusta, sabes que no puedes negármelo, te gusta su forma de ser, sus palabras, sus pensamientos y sus labios-, dijo, la vampiresa miró como su padre se alejaba algo molesto.
-Es de pésima educación leer mis pensamientos Bella-, le regañó.
-Es injusto que te quedes solo, aquí, mereces ser feliz-, dijo ella acercándose, sabia que no debía presionarlo, pero al irse cada vez, no dejaba de pensar en que Charlie merecía a alguien que lo acompañara, que lo amara y cuidara, su madre hubiera querido lo mismo.
-No quiero fallarle aun mas a tu madre-, dijo el sin mirarla.
-¿No te entiendo?-, replicó ella con el ceño fruncido
-Le prometí protegerte, y no lo hice, ahora no puedo…querer a alguien mas-, explicó incomodo y Bella lo abrazó.
-Aun sigues protegiéndome, soy feliz, todo lo que viví me llevó hasta lo que soy, me llevo hasta Edward, lo único que deseo es que tu puedas volver a sentir lo que yo vivo a cada minuto-, le explicó con voz suave.
Charlie abrazó a su hija y sonrió levemente.
-¿Regresaras?-, preguntó el.
-Siempre…mientras podamos estar juntos-, le respondió ella.
-¿Los dos?-, preguntó Charlie solo para molestarla un poco y Bella sonrió.
-Haremos una cita doble-, murmuró ella mientras el negaba divertido, sabia que era una batalla casi perdida, prefirió guardar silencio y disfrutó los últimos minutos junto a su hija.
-Todo es normal, salvo las "imágenes futuristas"-, explicó Emmett con una sonrisa al móvil, Rosalie sonrió recordando algunas de esas imágenes y volvió su atención a la portátil, aun se preguntaba como podrían hacer que el las controlara, tiempo al tiempo, se tranquilizaba, repitiéndolo una y otra vez.
-No te preocupes Carlisle, sabes que si necesitan ayuda solo tiene que decirlo-, continuó su consorte caminando de un extremo al otro de la habitación.
-Les diré, gracias-, terminó la llamada y se acercó con paso lento hasta ella, Rosalie escribió una línea mas antes de sentir las manos fuertes y grandes de el sobre sus hombros, le apartó un poco el cabello y acarició su nuca.
-¿El nuevo libro?-, preguntó el y ella asintió reprimiendo el acercarse mas a el y darle completa bienvenida a sus manos.
-Acabo de comenzar-, explicó ella mientras el asentía, tan solo hace unos días le habían transferido el pago de su última novela de misterio.
Jasper había cuidado hasta el último detalle de su identidad, la editorial no sabía más de lo que ellos desearan que supieran.
Había sido solo un modo de mantenerse ocupada durante los últimos meses de embarazo, cuando todos, absolutamente todos, parecían creer que era de cristal.
-¿Esta vez de que va?-, preguntó el siguiendo marcando líneas suaves sobre su cuello.
-Una reportera intrépida-, comenzó con una sonrisa mientras el le seguía con un sonido bajo y ronco.
-¿Puedo darte algunas ideas?-, preguntó Emmett y ella sonrió.
-¿Qué clase de ideas?-, siguió mientras el se inclinaba rozando el lóbulo de su oreja con los labios, Rosalie cerró los ojos y respiró lentamente.
-Pero si aun no he dicho nada-, se burló el, ella giró levemente su rostro.
-Tengo una mejor idea-, propuso Emmett delineando el contorno de su cuello y sus hombros desnudos debido a la blusa sin tirantes, se concentró en sus recuerdos mientras Rosalie los miraba de forma nítida al contacto con su piel, su respiración se aceleró levemente, una seducción lenta.
-Jess aun no se duerme-, le recordó ella mientras el besaba su cuello suavemente.
-Estará bien-, le replicó el con un leve puchero haciéndola reír.
Ella se acercó y lo besó levemente en los labios.
-Vamos bebe, un momento, Alice y Jasper están con el-, pidió mientras ella negaba aunque el había ganado mucho antes de tratar de convencerla…lo dejaría sufrir unos minutos mas.
El bebe de suaves rizos dorados tomó su dedo entre su manita mientras Alice reía ante la imagen, Jasper sonrió al hijo de Emmett y después levantó su rostro para mirar a su compañera, se miraba hermosa y sus ojos brillaban con ternura y amor, se acercó a el y acarició el pecho de Jess.
El bebe rió mostrando un hoyuelo en su carita.
-Eres precioso, ¿lo sabes verdad?-, murmuró ella mientras Jasper asentía, el hijo de su hermano era hermoso, tenia lo mejor de sus dos padres y poderes que aun no llegaban a comprender o identificar claramente, solo sabían que era diferente, especial.
Jasper miró de nuevo a Alice y se imaginó a su propio hijo, no podía esperar.
Le había preguntado una y otra vez a su consorte sobre una visión de el, pero ella le aseguraba que no había visto nada.
Cuando le dio la noticia, el miedo de su propia naturaleza lo había paralizado seguido por un sentimiento de anhelo, por un sentimiento de protección hacia ella y su hijo.
No podía contar los meses que faltaban para que el estuviera ahí, al igual que Jess.
-¿Lo imaginas?-, le preguntó a Alice en tono bajo mientras ella asentía.
-Cada día-, le respondió mientras el la abrazaba llevando sus manos al vientre levemente abultado, Jess apretó con mayor fuerza el dedo de el mientras Alice recargaba su espalda contra el pecho de su compañera y cerraba los ojos,
-¿Se creen muy listos campesinos?-, preguntó un joven rodeado por varios mas, recargado en un auto lujoso, el tiempo parecía haber cambiando las cosas de forma ligeramente distintas, tenuemente perceptibles
Los tres chicos que pasaban frente a ellos no se giraron, y siguieron caminando con una leve sonrisa en sus rostros perfectos.
-Seguramente van a sus cuevas-, se oyó murmurar de nuevo al molesto junior.
Aun así no hubo respuesta, la paciencia comenzó a menguar, se separó del auto y caminó rápidamente hasta los tres seguido por sus espectadores.
-Estoy hablándoles, tontos huérfanos-, dijo frente a ellos, los tres jóvenes se detuvieron, el mas corpulento, un chico rubio y de mirada picara solo rodeó los ojos, el de en medio, de cabellos negros como la noche y electrizantes ojos azules apretó los puños y se encaminó un paso mas antes de que el ultimo lo detuviera del brazo, el chico lo miró tranquilo con sus ojos verdes imperturbables y el cabello marrón hasta los hombros moviéndose con el viento.
-Déjalo Peter-, pidió, parecía ligeramente el más joven.
-Hazle caso a mami-, se burló el junior.
-Charlie esta ayudante deberías agradecerlo-, dijo el rubio sonriente.
-No necesito ayuda…vamos, ¿Creen que pueden llegar aquí y arrebatarnos todo?, no son nada, sin padres, sin dinero, no son bienvenidos, entiéndanlo-, terminó entre dientes.
-Haz herido nuestro sentimiento-, murmuró Charlie en tono sarcástico.
-Escúchame niño tonto-, el se adelantó un paso antes de que el rubio lo tomara por el cuello.
-Nadie toca a mis hermanos-, advirtió, antes de soltarlo y comenzar a caminar pasando de largo.
Los otros dos le siguieron.
-Cobardes campesinos-, gritó de forma histérica el chico junior, Peter negó con la cabeza exasperado.
-Jess, debes aceptar que tiene una maldita lengua molesta-, murmuró antes de que tronara los dedos en un movimiento limpio ágil, el junior comenzó a hablar de forma incomprensible y tartamudear palabras incoherentes.
-Si saben que hemos estado haciendo trucos no nos dejaran estudiar de día-, reprehendió el joven rubio
-Pequeño secreto-, murmuró Charlie
-Beneficio de ser inmortales único-, terminó Peter en un susurro
-Hasta que mamá y las tías se enteren-, murmuró Jess haciéndolos reír
Alice parpadeó y miró a Jasper, el pareció confuso y supo que el también los había visto…
-¿Fuiste tu?-, le preguntó mientras Alice negaba.
Ambos miraron a Jess que les sonreía, Jasper abrazó más fuerte a su consorte y sonrió recordando el rostro de su hijo.
-Peter-, murmuró Alice y Jasper asintió besando su cuello suavemente.
Poderosos y únicos.
Bella avanzó hasta los limites del bosque de Forks, Edward estaba esperándola recargado en un árbol, ella lo miró y el sonrió.
-¿Qué haces?-, preguntó ella mientras el se acercaba rápido y certero.
-Te esperaba-, respondió el.
-Creí que llegarías a casa, de pronto te detuviste-, le respondió ella y el sonrió.
"Necesitaba estar solo contigo"
Le habló a su mente y Bella sonrió.
-Y yo-, murmuró antes de besarlo lentamente, sus manos abrazaron su cintura mientras las de ella recorrían su torso firme.
-Además ese pequeño hombrecito roba mucha atención-, dijo el contra sus labios recordando al pequeño nuevo integrante.
Bella volvió a besarlo.
-¿Celoso?-, bromeó
Edward negó y la levantó, encajando sus caderas a las de el, Bella sintió su erección y jadeó, un sonido que se perdió entre los ruidos naturales del bosque nocturno.
-Celoso no, Impaciente…debemos darnos prisa amor…
"Quiero un hijo contigo"-, terminó en su mente mientras Bella sonreía, se acercó para besarlo.
-Lo tendremos-, murmuró ella
-¿Es una profecía?-, inquirió el sonriente contra su cuello.
-Es un deseo-, terminó ella.
-Un deseo-, murmuró el antes de besarla de nuevo y en un movimiento recostarla contra la hierba fresca.
"Te amo", sonrió Edward y Bella lo atrajo de nuevo hacia si.
-Lo se, fue ordenado y estaba escrito-, terminó ella inmensamente feliz, el sonrió y la besó profundamente.
FIN
Nos leemos en el veranos chicas, las kiero y gracias
**AcinSwan**
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