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Capitulo 10
No saber que ponerse es una total molestia. Luego de una siesta, estaba listo para enfrentar al papá de Sofía. El problema recaía, en no sabes que ponerme. Estoy comenzando a entender a las chicas, cuando se ponen dramáticas porque ponerse. Me encontraba aquí en bóxers, viendo fijamente el closet. Como esperando el me diera la respuesta a todos mis problemas. Me di por vencidos 5 minutos después, así que fui con la única persona que me podía ayudar, mi mamá.
Salí de mi habitación con los bóxers puestos, a mi mamá no le molestaría. Me vio desnudo hasta los 5, verme en bóxers no la traumaría. Entre en su habitación y allí estaba ella frente al espejo maquillándose.
-Mamá, lamento interrumpir, pero necesito ayuda- dije apoyándome del marco de la puerta. Ella se giro y me vio
-Oh por dios. ¡Carlos!. ¿Por qué no te has vestido?, solo faltan 20 minutos para la cena- dijo angustiada
-No sé que ponerme- dije fingiendo indiferencia
-y ¿Por qué me lo dices hasta ahora?, vamos veremos que encontramos.
Ella me tomo de la mano y me arrastro hasta mi cuarto
-Veamos, es una cena no un evento social. Por lo tanto no es necesario saco, pero obvio que si una camisa. Pero no con jeans, eso es de mal gusto- dijo viendo cada prenda de ropa mía
-Mamá es solo una cena con los vecinos. Unos jeans y sweaters no están bien- dije algo desesperado
-Por supuesto que no- dijo indignada- vas a conocer a tus futuros suegros, no puedes presentarte de esa forma
-Sigues con esa idea loca mamá- dije riéndome
-No es una idea loca. Cuando conocí a Lorena congeniamos de inmediato, y cuando me dijo que tenía una hija y de tu edad, lo supe todo. Ella seria tu novia y tu futura esposa
-Espera, espera. Has dicho ¿esposa?- pregunte incrédulo
-Claro, según me dijo Lorena es una adorable y recta chica. Es perfecta para ti amor. Me imagino su boda, tu vestido de negro y ella en un vestido de novia diseñado por su mamá. Oh se ven tan hermosos.- dijo soñadoramente
-Mamá ni la conoces
-Eso no importa, se que ustedes son perfectos
-y que pasa si no congeniamos, o tal vez si no nos gustamos- dije evitando cualquier expresión que me delatara
-No digas eso- dijo mi mamá mirándome mal- ya lo veras. Mira amor, ponte este pantalón negro, esta camisa azul marino y los zapatos negros- me sonrió- mueve, no quiero llegar tarde- dijo cerrando la puerta de mi habitación, ah mi mamá que haría sin ella.
Tome el conjunto que mi mamá escogió y me lo puse. Ella tenía razón, el conjunto me sentaba bien, no era muy formal, ni tan informal; perfecto para conocer a los papas de Sofía. Me coloque la colonia e intente arreglar un poco mi cabello. Cosa que costó un poco, ya que por tenerlo cortó y disparejo, era difícil ponerlo en estado “serio”. Al fin pude lograrlo, sin colocarle tantos productos para cabello. Por ultimo tome la cajita con el collar. Por suerte mi mamá no lo vio, porque si no en estos momentos estaría contratando el sacerdote para la boda.
Baje las escalera y me encontré a mí mamá sentada en el sillón, parecía impaciente.
-Finalmente- dijo algo dramática- Oh pero que guapo. Hice un gran trabajo
-Ya mamá. Además no quería que estuviera guapo para conocer a tu nueva nuera- le guiñe un ojo
-Claro- dijo con un brillo en los ojos- Vamos, debemos cruzar la calle
Por suerte a mí mamá no se le antojo usar el carro, porque sería algo ridículo pensando que vivimos al frente. El portón estaba nuevamente abierto. Así que pasamos directamente a la entrada. De repente tuve un deja vu de mi hasta mañana, ya que la misma señora nos abrió. Ella me reconoció y me dio una sonrisa picara, pero no menciono nada, cosa que agradecí eternamente.
-Buenas Noches, ¿Qué se les desea?-dijo amablemente
-Hola- dijo emocionada mi mamá- Venimos a una cena, somos la familia Blinshed
-Oh, por supuesto. Pasen- ella me volvió a dar esa mirada de complicidad. Yo solo le guiñe el ojo
-Esperen aquí mientras los anuncios- la señora nos dejo solos a mí mama y a mí en al sala.
Mi mamá ya había notado todas las antigüedades. Y de seguro interiormente debería estar viendo cual es mejor que la otra. De repente sentí unas presencias que entraban en la sala. Mi mamá olvido las antigüedades y se concentro en nuestros nuevos acompañantes.
En la sala entraron un señor y una señora. El señor venia adelante, se notaba que era serio, su semblante lo demostraba. Era alto, incluso un poco más que yo, un cabello negro y ojos negros, que lo hacían parecer intimidador. Yo creo que lo daba más miedo no era la mirada, sino el cuerpo. Porque incluso para tener cuarenta y tantos años el señor se mantenía y parecía luchador. Ese era el papá de Sofía, ni ha abierto la boca y ya me tiene sudando frio. La señora que estaba al lado del, era muy parecida a Sofía, el cabello ondulado, las fracciones femeninas, ese puchero eterno. Lo único distinto era los ojos y la altura. La señora debería medir un metro y medio, lo cual se notaba bastante estando parada a lado de su esposo; los ojos de la mamá de Sofía eran más un verde claro, a diferencia del de Sofía que es verde-azulado. La señora nos estaba dando una sonrisa dulce y amable. Más atrás vi a Sofía. Ella llevaba una sonrisa divertida, me imagino adivinando lo nervioso que estoy por culpa de su papá. Ella iba hermosa. Tenía un vestido corto arriba de la rodilla en Rojo vino con blanco, era sin mangas, pegado al pecho y como se le pegaba, el vestido tiene un fajón debajo del busto en blanco, y luego era suelto en forma esponjoso. El cabello lo llevaba recogido en un moño a un lado. Definitivamente hermosa.
-Oh Lorena- avanzo mi mamá abrazando a la mamá de Sofía- ¿Cómo estás?
-Victoria- dijo devolviéndole el abrazo- Viniste- le dio una esplendida sonrisa
-Como podría perdérmelo- dijo mi mamá indignada
-Por supuesto. Mira te presento a mi esposo Carter y a mi hija Sofía- dijo señalándolos
-Oh mucho gusto Carter- mi mamá se acerco y lo abrazo. El señor no espero tal gesto así que estaba sorprendido y le devolvió a medio el abrazo a mí mama. Vi como Sofía y su mamá intentaba contener la risa.- Oh pero mira que muñequita- dijo mi mamá pellizcándole las mejillas a Sofía, ella era ahora la sorprendida- Eres tan hermosa como tu mamá me dijo que eras- le sonrió, ella le devolvió la sonrisa algo sonrojada. Ella camino hasta mí- Les presento a mi hijo, Carlos- dijo mirándome con orgullo, yo le devolví una mirada tierna.
-Mucho gusto Señora Thompson- dije besándole la mano
-Nada de señora Thompson, dime Lorena- dijo con una sonrisa amable
-Está bien, Lorena- le di una sonrisa y me gire hacia el padre de Sofía. Ok, una buena presentación- Buenas noches Señor Thompson- dije serio, el me miro serio- Es un gusto conocerlo
-Igual digo- dijo serio y creo que algo sombrío. Joder. Me gire hacia Sofía para presentarme
-Un gusto en conocerte Sofía, he escuchado cosas asombrosas de usted hoy- dije mientras depositaba un húmedo y lento beso en su mano. Cuando me separe la vi a los ojos y le sonreí. Ella me sonrió con maldad, luego lo que paso fue muy rápido. Ella separo el espacio que nos separaba y me abrazo por la cintura y me dio un beso lento en la mejilla. Yo no salía de mi asombro. Logre ver como nuestras madres se sonreían cómplices y como su papá prácticamente me quería asesinar. Joder, porque de tantos momentos que se podía poner cariñosa, debía ser ahora.
-A mí también me da gusto conocerte, he escuchado muchas cosas también sobre ti- dijo riéndose y separándose de mí. Lo peor fue que se separo y fue a lado de su papá- Papi, porque no cenamos
-Claro princesa- le sonrió y luego volvió a mirarme mal. Me odia, Me odia. Sofía me las pagaría
Todos pasamos al comedor por cosas de nuestras madres. El señor Thompson había quedado en el cabecero de la mesa y con cada madre a su lado. La madre de Sofía estaba en un lado sola, mientras mi madre estaba en el lado derecho, con Sofía sentada al lado de ella y yo alado de Sofía. Ya que según Lorena, lo mejor era que Sofía congeniara con los invitados, cosa que definitivamente a su papa no le agrado. La cena pasaba en total normalidad, con conversaciones para conocernos.
-¿Y te fue bien en tu primer día de clases?- me pregunto Lorena, le di una mirada a Sofía y supe que ella no le había contado a sus padres lo de la enfermería
-Estupendo, ya hice varios amigos- le dije con una sonrisa
-Me alegro tanto, ¿y ustedes no se vieron hoy o se conocieron?- pregunto curiosa
-Si vamos a Francés y Literatura juntos, pero no nos presentamos oficialmente hasta ahora
-Es que el es un poco antisocial- dijo negando, como si fuera un problema- siempre parecía tan serio
-Siempre le he dicho que no se debería comportar así, pero nunca me hace caso- dijo mi mamá- pero créeme dulzura es el hombre más tierno y cariñoso que hay sobre la faz de la tierra, además de ser buen cocinero.
-¿Cocinas?- dijo Sofía sorprendida
-Sí, pero no es para tanto- dije algo avergonzado
-No es para tanto. No hay nada que jamás te haya quedado malo. Eres un total chef- dijo mi mamá con orgullo
-Tal vez un día me deberías cocinar- dijo inocentemente. Nuestras madres no cambian en su alegría, por nuestro pequeño acercamiento.
-Encantado- le sonreí coquetamente
-¿Cómo aprendiste a hablar ingles?- dijo la ruda voz del papa de Sofía. Carajo, me olvide de él.
-En Rusia se nos enseña a ser bilingües, queda en uno si lo aprende o no. Tome clases de varios idiomas desde pequeño.
-¿Cuántos idiomas hablas?- me pregunto serio
-5 idiomas señor, Ruso, ingles, español, italiano y francés. He practicado el mandarín y portugués pero no los manejo bien.
-Interesante- dijo mientras se metía un trozo de carne a la boca. Nadie dijo nada, cuando trago se volvió a dirigir a mí-¿Y tu padre donde esta?- la pregunta me tomo por sorpresa. Mire a mí mamá y vi su semblante triste, esto aun le dolía.
-Mi papá murió cuando tenía 10 años de edad- dije intentando parecer sereno. Vi que eso lo tomo por sorpresa, todo en su cara lo demostraba. Sofía y su madre lo veían mal por meter la pata
-Yo lo lamento- dijo con sinceridad
-No se preocupe señor- de repente sentí un apretón en mi pierna derecha y vi que era Sofía. Ella me sonrió dándome apoyo, yo le devolví la sonrisa.
-¿Cómo va el negocio, Victoria?- le pregunto Lorena a mi mama. Ella al parecer salió de sus divagaciones y hizo como si nada hubiese pasado
-Excelente, hemos tenido varias ventas- dijo mi mamá contenta. La mano de Sofía aun no abandonaba mi muslo y ya no era solo para darme apoyo.
-¿Qué clase de negocio tienen?- le pregunto Sofía interesada. Ahora ella había comenzado a mover la mano. Hijo de la gran…
-Ventas de antigüedades- le sonrió con cariño
-Interesante, pero ¿No creo que gane tanto como para mantener la casa? Y no se ofenda
-Claro que no, dulzura. Lo que sucede es que el papá de Carlos nos dejo una significativa herencia- Sofía empezó a subir más su mano. Diablos, Joder, Demonios.
-¿de que trabajaba su esposo?- pregunto el señor Thompson
-Mi esposo era socio de una petrolera en Rusia
-Oh. Interesante- yo no le prestaba atención a la charlas entre los padres. Yo solo estaba pendiente de esa mano en mi pierna. Si no la conociera, diría que estaba a punto de meter la mano dentro de mis pantalones. En un momento que nadie estaba concentrado en nosotros. Tome la mano de Sofía y la aparte.
-Disculpen. ¿El baño?- le dijo con una voz algo agitada
-Claro querido, Nana te guiara- me dijo señalando a la señora parada a la salida de comedor. Yo me pare y salí lo más rápido que pude, no podía dejar que nadie de la familia viera mi problema. La señora me guio y yo buscaba la mejor manera de que no se me notase mi problema.
-Este es el baño, Señorito Carlos
-Gracias Nana. -Le dije, la señora tenía una sonrisa burlesca. Y fue cuando lo entendí todo. Esta señora era la cómplice de eso monstruo. Bueno primero soluciono este problema y luego ese otro. Entre en el baño y lo cerré con llave.
Y ahora que carajos hago. Es más que obvio, que no me masturbaría aquí en su baño, pero que hago. Me senté en el inodoro y me puse a pensar. Nada. El problema no bajaba ni un centímetro, esto está mal. Vamos piensa en cosas feas. Imagínate al papa de Sofía en Tutu, a su nana desnuda. Diablos las imágenes fueron muy vividas y tan reales, que me asustaron. Hasta se me erizo la piel, lo bueno es que solucione el problema. Me remoje el rostro y cuando supe que estaba totalmente sereno salí. En mi ausencia ya habían quitado los platos y además estaban empezando a traer los postres
-Lo siento muchísimo. Era necesario que fuera- dijera avergonzado
-No te preocupes Cariño- dijo Lorena. Sofía estaba que se partía de la risa. Si ríe mientras puedes.
El resto de la cena paso y completa normalidad. Y gracias a Dios, Sofía no volvió a jugar con su mano.
-Bueno que tal, si la chicas vamos a la sala a conocernos y los chicos van a hacer sus cosas- le juro que me quede en shock, de seguro estaba pálido como un fantasma.
-Por supuesto. Ven, vamos a mi despacho- dijo el señor Thompson levantándose y mirándome fríamente. El día del juicio se adelanto. Me levante antes que viniera y me arrastrara. Al momento todos se levantaron y cuando estaba a punto de irme. Escuche como me decía.
-Recuerda, quieres ser mi amigo, pasa la prueba- dijo guiñándome un ojo. Yo solo asentí
Fui hacía su papá que me miraba enojado o serio, no creo que hubiera diferencias entre sus miradas. El camino erguido y serio sin pronunciar palabra. Me llevo a un despacho cubierto todo de madera, había una computadora, unos sillones y un gran escritorio. El se sentó en la silla detrás del escritorio y me miro
-Toma asiento- me señalo unas sillas delante del escritorio. Yo internamente rogaba que no me matara.
-Tú y yo hablaremos un poco- dijo serio, mientras sacaba una caja. El abrió la caja y de ella saco un arma. Joder, es mi fin. “Relájate, que no vea tu miedo”
-Claro Señor- dijo lo más sereno que pude, pero el arma no me dejaba concentrarme
-¿Cuál es tu nombre completo?- dijo recostándose y entrelazando las manos. Si no tuviera la mirada tan fría. No me lo hubiese tomado en serio
-Carlos Adrian Blinshed Abaloni
-¿Abaloni? ¿Italiano? - pregunto sin cambiar su expresión
-Sí, mi madre es italiana, específicamente Venecia
-Eso explica su extraño acento
-Si lo sé, tiene un acento raro. Nunca a aprendido a quitar el acento
-¿Y cómo aprendiste tu?-dije acomodándose y mirándome a los ojos
-A la escuela donde iba, me enseñaron que el éxito de hablar un nuevo idioma, es acoplarte al acento que vas a estudiar- dije serenamente
-¿Cómo vas a en la escuela? ¿Te quedas en alguna materia? ¿O eres un chico rebelde?- dijo estudiándome
-Mis notas son excelentes. Hasta ahora tengo una beca que me va a permitir estudiar donde yo desee
-¿Qué planeas estudiar? ¿Qué carrera tomaras?- dijo sin quitar esa mirada
-Estoy entre medico o laboratorista, arquitectura o tal vez para abogado.
-Interesante- dijo cambiando su mirada a una un poco más fría- sabes esta arma fue la primera que compre, la vi en una vitrina y me dije debo comprarla así defiendo a mí familia- me miro. Oh comenzó- luego asistí a clases para usar armas. Sabes, soy bueno dándoles a personas en movimiento.
Como la siguiente media hora, el se la paso explicando detalle a detalle de sus habilidades con el arma y de todo lo que llego a aprender en sus clases. También me entere que no solo tiene esa arma, sino que además tiene una escopeta para cazar. Estoy casi seguro que en su vida ha ido a cazar, pero que de seguro si sabe cómo usarla. Yo solos sabía asentir, decir “aja” y “claro”, el miedo me consumía poco a poco. Y todo era peor cuando, mostraba con su arma los movimientos que aprendió.
-Mira- dijo mirándome serio, con su arma en mano- vi como viste a mí hija haya afuera- Joder, se dio cuenta- y escucha bien lo que te voy a decir- dijo con una voz fría y algo siniestra. Yo asentí- ¿no te escuche?- dijo mientras colocaba su mano detrás de la oreja
-Si… señor, escuchare cada cosa que me quiera decir- dije evitando que mi voz temblara. El dio una media sonrisa malvada. El disfrutaba esto
-Si decides tener algo con mi hija, y espero que no- dijo mirándome serio- espero que por tu bien, ni se te ocurra lastimarla. Porque donde yo me llegue a enterar, que ella ha estado llorando por su culpa. Yo mismo me encargare de que usted pague por haber hecho que mi hija llorara- mis ojos estaban abiertos por las sinceridad de sus palabras, me estaba muriendo del miedo- y te usare a ti como blanco humano para mis practicas- “que no te intimide. Que no te intimide”, están fácil decirlo pero difícil hacer
-Yo lo entiendo señor- la voz no me salió normal-y no se preocupe si decido en un futuro tener algo con su hija, no lastimaría.- le dije sincero
-Eso espero muchacho- él se levanto- Vamos las mujeres nos esperan- el guardo nuevamente el arma en la cajita y la puso debajo del escritorio- Fue un placer hablar con usted- dijo burlonamente. Ahora se divierte
-Lo mismo digo Señor- le dije intentando hacerle creer que nada me había afectado
El bordeo su escritorio y se dirigió hacia la puerta sin ponerse a ver si lo seguía o no
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Sorry por las molestias:S
no se que pasaba:S
bueno aqui esta completo el capitulo, tardare en actualizar gracias a la escuela y los cursos de la Universidad:S
pero actualizare
les dejo un adelanto
-Esto… te acuerdas del collar… que esto… viste en la tienda- dije nervioso. Ella se acurruco más en mí y dijo
-Claro. Lamentablemente no lo pude comprar- bajo la mirada- justo hoy deje la tarjeta de crédito
-Bueno, yo vi como lo mirabas- dije mientras sacaba la cajita de mi bolsillo y se la daba- y supe que era para ti
Ella miraba la cajita sorprendida. La tomo en sus manos y la abrió. Dentro se encontraba el collar que ella deseaba. Sus ojos se comenzaron a poner cristalinos y me miro
COMENTTENN PLISS... ASI ME INSPIRAN:D
LOS QUIEROOOOOO
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