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-¿De manera que has venido a acompañar a tu novia a Vauxhall Gardens? ¿A un concierto? ¡Jamás pensé que pudieras asistir a un maldito concierto, y durante el día, además!
Benjamín Cullen se divertía inmensamente y la expresión de disgusto en la cara de Jacob Black era perfecta. Estaban en la sala de la casa de Carlisle, la misma habitación en la que había tenido lugar la terrible reunión la noche anterior, y Jacob acababa de llegar.
-Al parecer no hay otra manera de verla -dijo Jacob a Benjamín- Anoche no dejaron que me acercara a ella.
-Bueno, claro que no. No hubiera sido correcto. La mandaron a la cama.
-¿Quieres decir que ella recibe órdenes? -dijo Jacob con fingida sorpresa- Creí que todos seguían las órdenes de ella.
-Vamos, caramba, en verdad te lo has tomado en serio. No sé por qué. Ella es un privilegio, ¿sabes? -Benjamín sonreía. -Me enteré de que había alborotado mucho. Y no creí nada de todo esto, especialmente cuando me dijeron que habías cedido. Sé que no te gusta para nada que te digan lo que debes hacer.
-Deja de dar vueltas, Benjamín -pidió Jacob-. ¿Qué haces aquí?
-Tenía que venir, ¿no recuerdas? Tanya y yo los acompañaremos. Son órdenes de mi padre. Supongo que no creías que ibas a salir solo con ella, ¿verdad? Nada de manoseos antes de la boda.
Jacob hizo una mueca.
-¿Qué diferencia habría? Se supone que ya me he acostado con ella.
-Nadie cree eso, Jake. Al menos ninguno de la familia.
-Excepto Edward, quizás.
-No sé lo que él piensa -dijo Benjamín más tranquilo- Pero te aconsejo que no le pierdas de vista. Los dos son íntimos, ¿sabes? Me refiero a tu futura esposa y a él.
-Ella es su sobrina favorita.
-Era más que eso. El era solo tres años menor que la tía Marie, ¿sabes? y ambos eran inseparables. Cuando Marie murió, el sólo tenía diecisiete años. Y la hija de Marie la reemplazó en su cariño. Todos mis tíos han sentido lo mismo, incluso mi padre. Pero como el tío Edward es el menor, ha sido más bien un hermano para Renesme. No puedes imaginarte las peleas que ha tenido con mi padre cuando se hizo mayor de edad y vino a Londres, porque el viejo no quería separarse de ella todos los años -Benjamín rió- El viejo finalmente cedió, porque ella lo quería, y cuando ella quiere algo, él se lo da.
Jacob gruñó. Renesme estaba atrozmente mimada.
-¿Por qué nunca la vi en Haverston?
-Cuando venías, ella estaba siempre con el tío Edward. Pasaba de cuatro a seis meses del año afuera de Haverston en la época en que empezaste a visitarme –Volvió a reír - Pero la viste antes, la primera vez que te llevé a casa. Ella era la muñequita que derramó un plato de budín sobre tus rodillas cuando empezaste a hacerle bromas.
-¡Pero llamabas Nessie a esa criatura! -exclamó Jacob.
-Para nosotros Renesme siempre ha sido Nessie, y ahora ya es una mujer. ¿La recuerdas?
El gruñó.
-¿Cómo voy a olvidarla? Me sacó la lengua cuando la regañé.
-Sí, claro y, después de eso, ya no le gustaste nada. Creo que estaba en casa otra vez cuando viniste a visitarnos, pero no quiso verte.
-Ella me ha dicho que cuando tú le hablaste de mí, había empezado a amarme. -dijo
Jacob secamente.
-Oh, no me cabe duda de que te amaba entonces. -dijo Benjamín riendo- Pero eso fue antes de conocerte. Me tiene un cariño especial, ¿sabes? y quiere a cualquiera que sea amigo mío.
-Maldición. Sólo falta que me digas que ha sido tu compañera de juegos.
-No debe sorprenderte, viejo. Yo sólo tenía seis años cuando ella llegó a Haverston. Reconozco que le enseñé travesuras, porque no había otros niños. La arrastraba en todas las jugarretas que yo hacía. Naturalmente el viejo casi tuvo un ataque cuando se enteró de que ella andaba cazando y pescando, en lugar de estar cosiendo; o trepando a los árboles y construyendo fuertes en los bosques, en lugar de asistir a las lecciones de música. Y mi madre permitía todo eso, hacía lo posible para que el viejo no se diera cuenta, le encantaba verla reír y hacerle feliz, al igual que a mí.
-¡Quieres decir que me voy a casar con un marimacho consentido que siempre le han dejado hacer lo que le venga en gana?
-¡Por Dios, no!... Después de que mi padre se enteró de todo eso mi madre se encargó de hacerla una señorita de clase, y comenzaron a venir más seguido las Denalí, cuando estaba con ellas, Nessie era brillante en sus estudios, un ángel de decoro y todo lo demás, ya no parecía una salvaje. Naturalmente, cuando ella iba a Haverston volvíamos a divertirnos. Ni siquiera recuerdo cuántas veces el viejo nos llamó para reprendernos. Y ella nunca recibió la peor parte, esa me tocó a mí.
-De manera que hacía sus jugarretas en una casa, estudiaba en otra y me preguntó que hacía en la tercera- Benjamín rió con tono malicioso.
-Lo cierto es que el tiempo que pasaba con el tío Edward era como una vacación. Y él hacía todo lo posible para que ella se divirtiera. Y posiblemente le ha enseñado a tratar con tipos como nosotros... -Después dijo, gravemente- Todos la queremos, Jake. Y eso es verdad, pase lo que pase.
-¿Entonces tendré que cargar por el resto de mi vida con las intervenciones de mis parientes políticos? -preguntó fríamente Jacob.
-Dudo que eso sea tan malo. Después de todo, ella estará a solas contigo en Silverley.
Era una idea en la que podía deleitarse, pero nunca iba a realizarla. Jacob había cedido ante las provocaciones, pero lo cierto es que no pensaba casarse con Renesme Masen.
De alguna manera tenía que lograr que ella rompiera el compromiso. Jacob sólo se había enterado del secreto de su nacimiento cuando tenía diez años. Y antes de la revelación, la mujer a quien él creía su madre le había hecho la vida miserable, simplemente porque él creía que ella era su madre. El nunca había entendido por qué ella le odiaba, por qué lo trataba peor que a un sirviente, por qué le desvalorizaba, le humillaba. Ella nunca había fingido simpatía por él, ni siquiera en presencia de su padre. Era más de lo que podía soportar cualquier niño. Por eso él nunca permitiría que Renesme se casara con un bastardo.
Un día, cuando él tenía diez años, inocentemente la llamó "madre", cosa que hacía raras veces, y súbitamente ella le gritó "No soy tu madre y estoy harta de fingir que lo soy.
Tu madre era una, puta que quiso ocupar mi lugar... una puta"
Su padre, pobre hombre, estaba presente. Y el padre no sabía que nada podía hacer más feliz a Jacob que saber que Sulpicia no era su madre. Fue sólo más tarde cuando se dio cuenta de que el mundo es cruel para los bastardos. Por eso él nunca permitiría que Renesme se casara con un bastardo como él.
El padre de Jacob se vio obligado a decirle la verdad aquel mismo día. Sulpicia había tenido varios abortos en los primeros años de su matrimonio con Billie, y cuando el médico dijo que esto siempre iba a producirse, la tensión entre el matrimonio creció. Billie no se lo dijo directamente, pero Jacob imaginó que Sulpicia le había tomado aversión al lecho marital. Y Billie buscó consuelo en otra parte.
Torpemente Billie le explicó que su madre era una dama, una mujer buena y de gran corazón, que había amado a Billie. El se había aprovechado de ese amor una noche de borrachera, la única vez que ella y él se habían permitido esa libertad. Jacob fue concebido aquella noche. No había posibilidad alguna de que la mujer pudiera quedarse con el niño. Era soltera. Pero Billie quería aquel hijo, lo quería desesperadamente. Sulpicia consintió en salir de viaje con la mujer hasta que naciera la criatura. Cuando regresó, todos creyeron que el niño era de ella.
Jacob entendió la amargura de Sulpicia, el resentimiento contra él, aunque entenderlo no hizo que le fuera más fácil vivir con ella. Soportó a Sulpicia otros doce años, hasta la muerte de su padre. Entonces, a los veintidós años se fue de Inglaterra, pensando no regresar. Su abuela nunca le perdonó los dos años que había estado desaparecido, pero a él le gustaba recorrer los mares en sus propios barcos, vivir una aventura tras otra, incluso pelear en algunas batallas marinas. Finalmente volvió a Inglaterra, pero no se resignó a regresar a Silverley. No podía vivir con Sulpicia y soportar su odio y las continuas amenazas de decir al mundo entero la verdad de su nacimiento.
Hasta el momento, nadie sabía nada, con excepción de ellos dos y los abogados de su padre, porque Billie había convertido a Jacob en su heredero legal. Y no era que Jacob no pudiera tolerar la burla o el desdén si la verdad salía a la luz: se había preparado para esto. Pero su padre se había tomado mucho trabajo para guardar el secreto, para mantener intacto el nombre de la familia. Y él no quería dañarla reputación de su padre.
No podía confiar en Sulpicia. Ella podía hablar. Por este motivo él no tenía derecho a casarse con una muchacha de buena familia que se convertiría en una descastada, si a Sulpicia se le ocurría traicionarle.
No, Renesme Masen no era para él. Él daría cualquier cosa por poseerla, de esto se daba cuenta. Pero también daría cualquier cosa para no casarse con ella, no quería arriesgarse a que atravesara el horror que la esperaba, si el secreto era revelado. Tenía que encontrar la manera de eludir la boda.
-Lamento haberos hecho esperar, milord.
Jacob se volvió al oír la voz de ella. Un estremecimiento le recorrió. Había olvidado hasta qué punto era deslumbrante. Estaba vacilante en la puerta, un poco asustada. Lady Denalí estaba detrás de ella. Alta y rubia fresia, era bastante bonita, pero se apagaba y desaparecía ante la exótica belleza de Renesme.
Una vez más se inquietó cuando su cuerpo reaccionó ante la vista de Renesme. Maldición. Tendría que romper pronto el compromiso o acostarse con ella. Renesme seguía de pie en la puerta, y él dijo:
-Entra, no voy a morderle, amor -Ella se ruborizó ante la palabra tierna.
-Aún no conoces a Tanya Denalí -dijo, avanzando lentamente.
Él saludó a Tanya y luego dijo a Renesme:
-Benjamín acaba de refrescar mi memoria con respecto a usted. Debiste decirme que ya nos habíamos conocido.
-No creí que lo recordaras -murmuró Renesme, completamente turbada.
-¿No recordar haberme derramado el postre sobre las rodillas? -dijo él con los ojos muy abiertos fingiendo sorpresa.
Ella sonrió, pese a su nerviosismo.
-No puedo decir que lo lamento. Lo merecías.
Al ver el brillo de los ojos azul cobalto, él se preguntó cómo iba a hacerle creer que no la deseaba. Le deleitaba en todo sentido. Bastaba mirarla para que le hirviera la sangre. Sentía un deseo casi incontrolable de besarla, probar de nuevo la dulzura de sus labios, sentir el pulso que latía en su garganta. ¡Maldita muchacha, era demasiado seductora!
-Vengan pues, niños -bromeó Benjamín- Es una preciosa tarde para ir a un concierto… Caramba, realmente voy a un concierto diurno... y como acompañante además. -Salió por la puerta, moviendo cómicamente la cabeza. Jacob hubiera deseado cambiar unas palabras con Renesme, pero Lady Tanya lo hacía imposible, y sus críticos ojos no se apartaban instante de ellos. Jacob suspiró, esperando que Benjamín pudiera arreglar algo.
Renesme parecía especialmente animada durante el trayecto hasta Vauxhall Gardens, charlaba tontamente y sin cesar. ¿Serían nervios, o de verdad se sentía muy feliz? A él le gustaba observarla. ¿Realmente estaba contenta ante la idea de aquel matrimonio? ¿Por qué les había dicho a sus tíos que quería casarse con él? ¿Por qué con él?
Nessie estaba sorprendida ante la cordialidad de Jacob. Cuando le dijeron que él se había negado repetidas veces a casarse con ella antes de ceder al fin, ella había esperado irritación, incluso enfado. ¿Por qué había aceptado con entusiasmo? No podía ser por la tierra, ¿verdad? No era muy halagador saber que se habían necesitado unos terrenos para que cambiara de idea. Eddie resoplaba diciendo que le habían comprado. Pero Eddie no había visto la forma en que la miraba Jacob Black. ¿Le habían comprado? ¿Y por qué había luchado tanto contra el matrimonio para ceder finalmente?
Debía desearla; la manera en que ardían sus ojos, era una confesión. En verdad la miraba de una manera desvergonzada, y lo hacía incluso delante de sus primos. Podía ver la expresión incómoda de Tanya y la divertida de Benjamín. Pero ¿Jacob se daba cuenta de lo que estaba haciendo? ¿Lo hacía deliberadamente para turbarla? ¿Acaso su amabilidad era forzada? Pero el deseo que sentía por ella no era fingido, de eso estaba segura.
Dejaron el carruaje y marcharon por un sendero florido; la música se volvía más fuerte, a medida que se acareaban a la gran zona donde estaba la orquesta. Jacob miraba tan intensamente a Benjamín que el joven finalmente comprendió el mensaje y llevó apresuradamente a Tanya entre el público. Nessie rió cuando Benjamín arrastró a la mujer, pese a las protestas de ésta.
En cuanto pudo, Jacob la sacó del sendero y la llevó detrás de un gran árbol. No estaban solos. Estaban protegidos de la gente que quedaba delante, aunque no de los que todavía seguían llegando por el sendero. Pero estaban lo bastante escondidos como para poder cambiar unas palabras con intimidad.
Era la ocasión que él buscaba. Ella estaba recostada contra el árbol y los brazos de él se apoyaron a cada lado de ella, dejándola expectante, y él pensó "Ódiame, mujer. Despréciame No te cases conmigo". Era lo único que tenía en la mente, lo que quería decir, pero se perdió en los ojos de ella.
Sin casi darse cuenta de lo que hacía, inclinó la cabeza y rozó los labios de Nessie, sintiendo la suavidad como de pétalo, la dulzura de la boca entreabierta. Un fuego lo recorrió, y se apoyó contra ella, apretándola contra el árbol. Pero aún no era bastante. Necesitaba estar más cerca...
-Lord Montieth, por favor -logró decir ella, sin aliento- Pueden vernos.
El se apartó un poco, lo bastante como para poder verle la cara.
-No seas tan formal, amor. Después de todo, estamos prometidos.
¿Acaso había amargura en la voz de él?
-Usted no... ¿Por qué accediste a casarte conmigo?
-¿Por qué quisiste que lo hiciera? -preguntó él.
-Era la única solución.
-Podías haberlo eludido.
-¿Eludido? ¿Para qué? Te dije lo que iba a pasar si nos descubrían.
-Estabas bromeando -recordó él duramente.
-Bueno, sí, pero no pensaba que íbamos a ser descubiertos. Oh, no quiero discutir. Lo que está hecho, hecho está.
-No, no es así -dijo él con voz firme- Puedes romper el compromiso.
-¿Y por qué voy a hacerlo?
-Porque no quieres casarte conmigo, Renesme -dijo él con voz suave, casi amenazadora-.
No quieres -Sonrió tiernamente, y sus ojos le acariciaron la cara- Lo que quieres es ser mi amante, porque te amaré hasta la locura.
-Por un tiempo, ¿verdad? -preguntó ella, tajante.
-Sí.
-¿Y después seguiremos por caminos separados?
-Sí.
-Eso no me convence.
-Serás mía, ¿sabes? -la previno él.
-Naturalmente, cuando nos hayamos casado.
-No nos casaremos, amor. Recobrarás el buen sentido mucho antes del día de la boda.
-Pero serás mía de todos modos. Sabes que es inevitable, ¿verdad?
-Eso es lo que pareces creer- Él rió. Era encantadora. Pero su risa se petrificó al oír una profunda voz detrás de él.
-No puedo decir que lamente la interrupción, Black, porque me parece que esto necesita una interrupción.
Jacob se pudo erguido. Nessie espió por encima del hombro de Jacob y vio al tío Eddie, con una dama que se apretaba con fuerza a su brazo. ¡Oh, no, ella no! Jacob estaba a punto de estallar de furia, porque estaba seguro que Edward había traído deliberadamente a
Jessica Eddington.
AHHHH EDDIEE LLEGÓ JUSTO A TIEMPO... SE LO PERDONAMOS PORQUE ES ÉL VERDAD?... DE TODAS FORMAS JAKE NO SE ANDA CON RODEOS Y VA DIRECTO AL GRANO, AUNQUE LE ESTÁ TOMANDO DEMASIADA IMPORTANCIA A SU PASADO O NO?, ¿CREEN QUE A JAKE SE LA HARÁ FACIL HACER QUE NESSIE LO ODIE?, ¿YA SABRÁ ÉL LO ENAMORADO QUE ESTÁ?... ¿QUE OPINAN DE BENJAMÍN?, EL HIJO DE CARLISLE Y ESME, NO ES LINDO?... ¿CREEN QUE TODOS EN LA FAMILIA CULLEN SON UNOS SINVERGUENZAS?, SACANDO A CARLISLE CLARO...VAMOS! DIGAN QUE OPINAN DE ESTE CAP, Y DE COMO TERMINÓ, SI YO FUERA NESSIE AGARRARÍA POR LOS PELOS A JESSICA JAJAJA... BUENO ESPEREMOS A VER QUE PASA EN EL PROXIMO CAP, QUE SUBIRÉ CUANDO DEJEN LAS OPINIONES DE ESTE PORSUPUESTO NO SE LES OLVIDE DEJAR SU VOTITO...
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